El envejecimiento es un proceso natural y multifacético que conlleva transformaciones biológicas, cognitivas, sociales y emocionales. Aunque tradicionalmente se ha asociado con el deterioro, la investigación actual muestra que también puede ser un periodo de adaptación, crecimiento personal y reorganización emocional.
Durante la vejez, los cambios afectivos son comunes y pueden ser influenciados por diversos factores. Comprender estos cambios y abordarlos con empatía es clave para fomentar una vida plena y saludable en esta etapa vital.
Factores que Influyen en los Cambios Afectivos y Emocionales

La llegada a la tercera edad supone una alteración en el componente afectivo debido a numerosos factores, desde sociales hasta biológicos. Las personas mayores sufren transformaciones emocionales y psicológicas por los cambios vitales que se producen en un momento determinado.
Factores Psicosociales y Ambientales
- Falta de aceptación de los cambios físicos: El organismo va perdiendo ciertas condiciones propicias para la actividad sexual, existe una disminución de la actividad hormonal, y se produce la menopausia femenina y la andropausia masculina.
- Pérdida de seres queridos: Es natural enfrentar el duelo por la pérdida de amigos cercanos o familiares.
- Nueva posición en la sociedad y jubilación: Cuando se hacen mayores, las personas ven cómo la sociedad se relaciona con ellas de manera distinta. La jubilación puede ser una transición desafiante, llevando a una reducción de las interacciones sociales y a un menor sentido de propósito.
- Soledad y aislamiento social: Estos son factores de riesgo cruciales para las afecciones de salud mental en etapas posteriores de la vida, afectando a cerca de una cuarta parte de las personas mayores.
- Discriminación por edad (Edadismo): A pesar de sus muchas contribuciones a la sociedad, muchos adultos mayores sufren discriminación, lo que puede afectar gravemente su salud mental.
- Condiciones de vida y entorno: Las pésimas condiciones de vida, la mala salud física o la falta de acceso a apoyo y servicios de calidad aumentan el riesgo de depresión y ansiedad. Un entorno poco estimulante o estresante puede potenciar sentimientos de aislamiento o frustración.
- Malos tratos: Uno de cada seis adultos mayores sufre malos tratos, a menudo por parte de sus propios cuidadores, lo que puede provocar depresión y ansiedad.
Cambios Cognitivos
A través de las funciones cognitivas, las personas captamos, almacenamos, analizamos, elaboramos y respondemos a la información. Cuando envejecemos, estas habilidades pueden deteriorarse, resultando más complicado llevar a cabo estas tareas. Se produce un enlentecimiento del tiempo de procesamiento y una pérdida de memoria no patológica, así como una pérdida de habilidades mentales que se dejan de utilizar.
Sin embargo, existen recursos para mejorar aquellas habilidades que han empeorado, como:
- Estar motivado.
- Prestar mucha atención.
- Repetir.
- Entrenar la memoria y el aprendizaje.
- Asociar lo que se quiere recordar y eventos del día a día.
Transformaciones Psicológicas y Emocionales
La vejez trae consigo situaciones conflictivas como la jubilación, la pérdida de seres queridos o la aparición de enfermedades, que son complicadas de asumir y pueden provocar reacciones afectivas negativas como la depresión, la ansiedad o la soledad. Esto puede llevar a un conflicto de intereses propio al coexistir el deseo de ser autosuficiente y la necesidad de ayuda.
Como consecuencia, las personas mayores suelen experimentar pérdidas, sentimiento de soledad, disminución de las interacciones sociales, aislamiento, y percepción de abandono. Además, se produce un cambio de prioridades en sus vidas, surgiendo la necesidad de adaptarse a este nuevo día a día.
El bienestar emocional es de especial particularidad en los adultos mayores, pues es una etapa en la que la emocionalidad cambia a partir de una serie de factores que determinan la sensación de bienestar. Las emociones cumplen la función de adaptarnos a nuestro entorno; no son buenas ni malas, son señales e información acerca de lo que nos rodea y de nosotros mismos.
Trastornos Afectivos Comunes en la Vejez
MURIENDO LENTEMENTE EN LA VEJEZ | IDENTIFICA LAS MANIFESTACIONES DE DEPRESIÓN | RECOMENDACIONES.
Aproximadamente el 14% de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental. Las afecciones de salud mental más frecuentes en los adultos mayores son la depresión y la ansiedad, y suelen infravalorarse y tratarse insuficientemente.
Depresión
La depresión es el trastorno mental con mayor prevalencia en los adultos mayores. Las causas pueden ser fisiológicas, psicológicas, sociales y hereditarias. Este trastorno suele destacar por:
- Poco apetito.
- Insomnio o hipersomnia.
- Poca energía.
- Baja autoestima.
- Falta de concentración.
- Desesperanza.
Los episodios depresivos son los que presentan una mayor prevalencia, tanto en hombres como en mujeres, y estas afecciones representan el 6,8% del total de años vividos con discapacidad entre los adultos mayores de 70 años o más.
Ansiedad
La ansiedad puede presentarse como síntoma, síndrome o trastorno, y estar asociada a otra patología como la demencia o la depresión, o ser provocada por enfermedades o medicamentos.
Tanto la depresión como la ansiedad suelen tener más prevalencia en un año y a lo largo de la vida en las mujeres que en los hombres mayores.
Manejo de los Cambios Afectivos y Promoción del Bienestar Emocional

La salud mental en personas mayores es un pilar fundamental para garantizar su bienestar general y calidad de vida. Es importante reconocer y tratar con prontitud las afecciones de salud mental.
Estrategias de Promoción y Prevención
Las estrategias de promoción y prevención en materia de salud mental dirigidas a los adultos mayores se centran en apoyar el envejecimiento saludable, creando entornos que acrecienten el bienestar y propicien que las personas adopten modos de vida sanos e integrados. Entre ellas, destacan:
- Establecer rutinas que se adapten al nuevo estilo de vida de la persona mayor.
- Adaptarse a la posibilidad del fallecimiento de un ser querido y afrontar la propia muerte.
- Interactuar con otras personas de una edad afín. La conexión social es particularmente importante para reducir factores de riesgo como el aislamiento social y la soledad.
- Fomentar un entorno positivo y enriquecedor, que incluya mantener rutinas saludables con alimentación balanceada y actividad física regular.
- Proteger contra el edadismo y el maltrato.
- Aportar oportunidades para seguir siendo productivos y continuar aprendiendo, para que el proceso de jubilación no tenga un impacto negativo.
Atención Profesional y Acompañamiento
Si los cambios emocionales o de comportamiento son persistentes y afectan el bienestar de la persona, es recomendable acudir a profesionales especializados. El apoyo especializado puede incluir terapia psicológica, acompañamiento social o, en algunos casos, ajustes en el tratamiento médico. Es importante contar con profesionales que acompañen al mayor en su día a día y estén pendientes de su situación física y psicológica.
La terapia psicológica proporciona un espacio seguro para expresar emociones y aprender a lidiar con ellas de manera saludable. Puede incluir ejercicios de estimulación cognitiva y ayudar a construir nuevas relaciones sociales y fortalecer las existentes.
Rol del Entorno Social y Familiar
El entorno social juega un papel fundamental para potenciar la motivación en la edad adulta tardía. La familia es la primera instancia donde el ser humano socializa. El rol de abuelo suele ser uno de los más satisfactorios, estableciéndose relaciones sólidas de confianza con los nietos.
Es imprescindible mantener el vínculo familiar e involucrarles en todos los procesos, asegurando que la comunicación sea positiva, recíproca y bilateral.
El acompañamiento adecuado implica prestar atención a señales como mayor sensibilidad o irritabilidad, menor interés en actividades o expresión frecuente de tristeza. Fomentar espacios de conversación y escucha activa permite comprender mejor el estado emocional de la persona.