La Evolución del Lenguaje para Referirse a las Personas Mayores: De "Abuelos" a "Persona Mayor"

La forma en que nos referimos a las personas mayores ha evolucionado significativamente a lo largo del tiempo, buscando un lenguaje más inclusivo, respetuoso y libre de estereotipos. Este cambio no es meramente semántico, sino que refleja una transformación en la percepción social de la vejez y el reconocimiento de los derechos de este grupo demográfico.

De "Abuelos" a "Adulto Mayor": Un Cambio Necesario

El 15 de junio, “El Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez”, tiene por objetivo destacar los diferentes aspectos que afectan al diverso grupo de personas mayores de 60 años. Según la ONU, este tema no ha sido lo suficientemente visibilizado.

Históricamente, el término "abuelo/a" (y sus derivados) ha sido ampliamente utilizado para referirse a las personas de edad avanzada. Sin embargo, esta denominación es insuficiente, ya que no todas las personas mayores son abuelos/as, y no todos los abuelos/as son personas mayores de 60 años. El concepto de abuelo/a hace relación a que la persona tiene nietos/as. La violencia o el maltrato no solo se puede manifestar de forma física, sino también psicológica, y dentro de esta última, las palabras cobran una gran relevancia. Por eso son de suma importancia los términos que utilizamos para referirnos a las personas mayores.

Legalmente, las personas, al cumplir los 60 años, alcanzan el estado de "adulto mayor". Este término se introdujo para evitar las connotaciones negativas asociadas a palabras como "viejo" o "anciano".

Esquema de la evolución de los términos para referirse a personas mayores

La Búsqueda de un Lenguaje Inclusivo: "Persona Mayor"

En los últimos años, considerando un lenguaje más inclusivo y con enfoque de género, distintas entidades y grupos decidieron cambiar el término "adulto mayor" por "persona mayor". Un estudio del Observatorio de Estudios de la Sociedad de la UCSC, que analizó la página web del MINSAL entre marzo y diciembre de 2020, encontró que de 204 menciones a personas de 60 años o más, las más frecuentes fueron "adulto mayor", seguido por "persona mayor", "tercera edad" y, finalmente, "abuelos/as".

En el año 2019, el Gobierno de Chile, siguiendo el criterio de Naciones Unidas y establecido en la Ley 19.828 que crea el SENAMA (Servicio Nacional del Adulto Mayor), cambió el término "adulto mayor" a "persona mayor" para adoptar un enfoque de género y de derechos humanos. También se sugieren términos como "persona de edad avanzada", o "adulto o adulta mayor", dependiendo si se quiere nombrar a un hombre o una mujer. Los conceptos "tercera edad" o "cuarta edad" también son correctos para referirse a personas mayores que presentan dependencia física, psíquica o mental, que impide su movilidad.

Estadísticas y Desafíos de la Población Mayor

El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) proyectó para el año 2023 que en Perú existen 4 millones 598 mil personas de 60 y más años de edad, lo que representa el 13,6% de la población total del país. Desglosando estas cifras por grupo de edad, se observa que el 4,0% tiene entre 60 y 64 años, el 3,2% entre 65 y 69 años, el 2,5% entre 70 y 74 años, el 1,7% entre 75 y 79 años, y el 2,1% tiene 80 años o más.

Si bien se trata de un porcentaje menor, los adultos mayores en Perú son una población a la que se debe prestar atención, pues se enfrentan a diversas situaciones de riesgo que afectan su salud y su dignidad. Entre ellas, el edadismo crea condiciones de desigualdad que impiden su participación activa en la sociedad. En Chile, según los datos del Censo 2017, hay más de 3 millones de personas mayores, teniendo una de las expectativas de vida más altas en Latinoamérica, con un promedio de 81 años. Las regiones con mayor proporción de personas en envejecimiento son Santiago, Valparaíso y la región del Biobío.

Clasificaciones de la Edad Adulta y la Vejez

La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la edad adulta en varias etapas:

  • Adulto joven: de 18 a 44 años
  • Adulto medio: de 45 a 59 años

Una vez llegados a los 60 años, la clasificación de la OMS es la siguiente:

  • Adulto mayor o anciano joven: de 60 a 74 años
  • Anciano: de 75 a 90 años
  • Anciano longevo: a partir de los 90 años

Aunque no figura en la clasificación de la OMS, las personas que alcanzan los 100 años o más son denominados centenarios.

Polémica por clasificación de la OMS: Vejez podría ser declarada como enfermedad

La Vejez como Construcción Social y Concepto en Cambio

El concepto de vejez está estrechamente relacionado con la esperanza de vida dentro de una sociedad. A medida que las condiciones de higiene y salud mejoran, la esperanza de vida ha aumentado, lo que ha hecho variar la edad considerada como inicio de la vejez en diferentes épocas y culturas.

En la Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento llevada a cabo por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Viena en 1982, se decidió considerar anciana a la población de 60 años o más. Posteriormente, se introdujo el término "adulto mayor" para evitar las connotaciones negativas asociadas a palabras como "viejo" o "anciano".

La transición demográfica y la propagación de sus efectos hacia todo el planeta desde el siglo XX han planteado desafíos al saber existente. La caracterización cultural sobre las personas mayores para fines del siglo XIX se transformó de una imagen positiva a negativa. La vejez se define de un modo instrumental como una significación que produce un corte en lo social y que determina una razón de medida en la noción de edad.

Estudios recientes sugieren que la percepción de cuándo comienza la vejez se está posponiendo. Una investigación publicada en Psychology and Aging analizó a más de 14.000 adultos alemanes y encontró que la edad subjetiva de inicio de la vejez se ha retrasado con el tiempo. Las personas de generaciones más recientes tienden a situar el comienzo de la vejez en edades más avanzadas que sus predecesores.

Factores que Influyen en la Percepción de la Vejez

Varios factores contribuyen a este cambio en la percepción:

  • Mayor esperanza de vida: El aumento de la longevidad lleva a considerar que la vejez comienza más tarde. Una persona de 60 años hoy puede esperar vivir significativamente más que una persona de la misma edad hace décadas.
  • Mejor salud física y mental: Los avances médicos y una mayor conciencia sobre el autocuidado han permitido que las personas mayores mantengan una mejor calidad de vida, lo que repercute en cómo se sienten y se perciben a sí mismas.
  • Cambios sociales y culturales: La postergación de etapas vitales como la emancipación, el matrimonio o la maternidad, y la prolongación de la vida laboral activa, también influyen en la percepción de la vejez.
  • Rechazo social a la etiqueta de "viejo": Existe una tendencia cultural a glorificar la juventud y a temer el envejecimiento, lo que lleva a un rechazo social de la etiqueta de "viejo", asociándola con enfermedad, dependencia o soledad.

Además, estudios como el realizado en Finlandia y publicado en 2021 demostraron que las personas de entre 75 y 80 años actuales presentan un mejor rendimiento físico y cognitivo en comparación con grupos de la misma edad de hace 28 años, lo que respalda la idea de que la vejez no es solo una cuestión de edad cronológica, sino también biológica y funcional.

El Impacto del Lenguaje y la Discriminación por Edad (Edadismo)

La discriminación por edad, también conocida como edadismo, viejismo, ancianismo, gerontofobia y etarismo, se puede notar incluso desde el lenguaje que se emplea. Los medios de comunicación, en reuniones familiares, escuelas y charlas informales, a menudo utilizan términos inadecuados como "abuelitos", "ancianos", "viejos", "pensionados", "fósil" o "senil". Es importante erradicar términos inadecuados como "viejos/as", "viejitos/as", "seniles", "decrépitos", "tatas", "vejetes", "jubilados/as", "pensionados/as". Tampoco deben usarse diminutivos ni expresiones paternalistas.

Infografía sobre el impacto del edadismo

Expresiones Correctas e Incorrectas

Para llamar a las personas mayores de manera correcta, se puede tomar en cuenta lo siguiente:

Expresiones correctas:

  • Mayores, personas mayores: Son términos objetivos, que no conllevan carga ni valoraciones de ningún tipo.
  • Personas de edad avanzada, población mayor: Es también una expresión adecuada y neutral.
  • Anciano, Viejo/a (sin diminutivos): Su uso es relativo y está condicionado al contexto en el que se encuentra.

Expresiones incorrectas:

  • Vejete y decrépito(a): Son términos peyorativos y cargados de prejuicios, que no responden a la realidad de la mayoría de los y las mayores.
  • Abuelo(a): Es un término insuficiente, que no representa a todas las personas mayores, sino solo a quienes tienen esta relación de parentesco.

La Fundación Adultos Mayores Chile cree firmemente en el respeto hacia las personas mayores y en promover su participación activa en la sociedad, y buscan que este glosario sea una herramienta útil para comunicarnos sin discriminar por edad.

La Vejez en la Historia y su Transformación en la Postmodernidad

La conceptualización de la vejez ha variado enormemente a lo largo de la historia. En la antigüedad de Grecia, coexistieron dos modelos: los espartanos entronizaron a las personas mayores incluyéndolas en el gobierno (Gerusía), mientras que los atenienses se debatieron entre la aceptación y el rechazo. Roma, con la reflexión de los estoicos en De senectute, cerraría el capítulo de la vejez en el mundo antiguo.

La Edad Media, con una esperanza de vida significativamente reducida, consideraba la vejez como un milagro. El Renacimiento, que exaltó la juventud, relegó a los viejos a una posición desventajosa, viéndolos como "cargados de fealdad y decadencia". La Ilustración del siglo XVIII tampoco fue positiva, y la Edad Contemporánea profundizó el paradigma moderno, acorralando la vejez en su dimensión biológica, simplificada y estereotipada.

En el siglo XX, después de las dos guerras mundiales, se inició una era de renacimiento de la conciencia social en relación a la temática de los vulnerables, en tanto sujetos plenos de derecho. Se vislumbra a la vejez como un problema global necesitado de atención política, jurídica y, sobre todo, económica. La postmodernidad, iniciada a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, se presenta como una realidad signada por el enorme desarrollo del capitalismo, los procesos de globalización/marginación y los avances acelerados de la ciencia y la tecnología. Si bien la expectativa de vida ha aumentado, paradójicamente, la calidad vital no es alcanzada por todos en igualdad de condiciones. Los ancianos constituyen un grupo especialmente vulnerable a esta ambivalencia, padeciendo, por ello, situaciones múltiples de discriminación.

El capitalismo de consumo exalta a los sujetos fuertes del mercado, marginando a los sujetos débiles -como las personas mayores-, los que muy pronto resultan mediatizados, cuando no, excluidos del sistema. En esta situación, los ancianos se encuentran en condiciones más graves que los otros grupos de sujetos débiles, como las mujeres y los niños, dado que estos tienen, en estos tiempos, mayores posibilidades de ser admitidos en las tareas productivas. Por ello, las personas mayores constituyen un grupo aislado, dependiente e inactivo, que recibe asistencia del resto en la medida en que no amenaza el bienestar de los otros. La consideración de la ancianidad como colectivo diferenciado en virtud de su especificidad biológica, histórica y cultural, propicia un análisis integral de la vejez y particular de las "vejeces" que nos permite desenmascarar la discriminación y el abuso que a diario padecen los viejos.

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