Inclusión y Calidad de Vida para Estudiantes con Discapacidad en la Pontificia Universidad Católica de Chile

La Pontificia Universidad Católica de Chile (UC) se posiciona a la vanguardia en temas de salud e inclusión, buscando mejorar la calidad de vida de sus estudiantes con discapacidad. Su Unidad de Baja Visión y Rehabilitación Visual está constantemente evaluando cómo ayudar de manera funcional a los pacientes, con el objetivo de que logren desarrollar destrezas y habilidades que les permitan utilizar al máximo su capacidad visual. Para fortalecer este apoyo, la unidad extiende una invitación a todos los médicos de la Red de Salud y al personal sanitario que trabaja con personas con discapacidad visual, para que deriven a sus pacientes, quienes serán evaluados y atendidos según sus necesidades específicas.

Equipo médico y pacientes interactuando en la Unidad de Baja Visión y Rehabilitación Visual de la UC

Experiencias de Vida: Desafíos y Logros en la Educación Superior

La trayectoria universitaria es un proceso transformador, y para los estudiantes con discapacidad en la UC, representa una oportunidad única para superar desafíos y alcanzar sus metas académicas y personales. Sus historias reflejan resiliencia, búsqueda de autonomía y la importancia de un entorno inclusivo.

Trayectorias de Estudiantes con Discapacidad Visual

María José Soto: Superando Barreras de Desplazamiento y Adaptación Académica

María José Soto, estudiante de primer año de Psicología, ingresó a la UC como una persona ciega. Desde el inicio, el desplazamiento hacia y dentro del Campus San Joaquín representó un desafío, el cual ha logrado ir superando. Para ella, ingresar a la universidad no ha sido fácil, un proceso complejo no solo por su discapacidad, sino por el hecho de "enfrentar un mundo donde uno se prepara para ser profesional, con otro tipo de exigencias".

Su formación previa incluye la enseñanza básica en un colegio especial para personas ciegas y de baja visión, y la enseñanza media de forma particular, rindiendo exámenes libres. Esto se debió a que un colegio con Programa de Integración Escolar (PIE) al que intentó asistir, no estaba preparado para recibir a personas sin visión. María José eligió la UC tras comparar los apoyos para personas con discapacidad ofrecidos por otras instituciones de educación superior, encontrando aquí claridad respecto a lo que ofrece el Programa para la Inclusión de Alumnos con Necesidades Especiales (PIANE).

Casi finalizando su primer año, María José destaca la integración que ha encontrado en sus compañeros, quienes comparten con ella en espacios de estudio, y también en los tiempos entre clases y almuerzo. “Y cuando los profesores muestran imágenes, una muy buena compañera me va describiendo lo que va saliendo en las pantallas, porque a veces a los docentes se les olvida enviar el material a PIANE para que adapte lo que se necesita”, comenta. Aunque inicialmente percibe un temor en algunos compañeros a acercarse, es ella quien toma la iniciativa: "es porque para ellos es algo nuevo, nunca habían interactuado con una persona ciega o con alguna discapacidad, en general, ni en sus colegios ni en su vida personal, entonces es desafiante al principio".

En cuanto a la infraestructura del Campus San Joaquín, valora que es posible caminar libre de obstáculos, lo que disminuye la probabilidad de accidentes. A pesar de que las condiciones de accesibilidad dentro del campus son adecuadas en la mayoría de los espacios, el desplazamiento sigue siendo un desafío importante para las personas ciegas.

Estudiantes en el Campus San Joaquín de la UC, mostrando accesibilidad en la infraestructura

Ignacio Antillanca: Autonomía y Adaptación Social

Ignacio Antillanca, estudiante de tercer año de Trabajo Social, perdió la visión a la edad de un año debido a una cirugía de cerebro. Antes de ingresar a la educación superior, Ignacio se propuso alcanzar la autonomía suficiente para desenvolverse en el "mundo real". “Hasta cuarto medio siempre me fui en furgón, así que no sabía andar en micro. No quería entrar a la universidad sin saber andar en la calle porque yo decía, en este momento mi papá me puede llevar a todos lados, pero si el día de mañana en la 'U' me piden hacer un trabajo y mi papá no me puede llevar, yo no le puedo decir al profesor que no hice el trabajo porque mi papá no me llevó", relata.

Su ingreso a la educación superior fue "difícil y fácil a la vez". La movilidad fue compleja, pero la adaptación académica no presentó mayores problemas, ya que toda su vida estudió en colegios convencionales. "Crecí sintiéndome como un niño normal, haciendo las cosas que hacía cualquier niño. Para mí nunca fue tema mi visión y si alguna vez lo fue, yo era tan chico que mi mamá supo frenar esos pensamientos negativos, cuando pensé ‘pucha, por qué a mí, por qué soy ciego’". En su búsqueda de mejores posibilidades, postuló a otro colegio en octavo básico por selección, no por cupo especial: “la vida no está hecha para ciegos y yo no voy a estar pidiendo selección en todos lados”. Su ingreso fue un desafío para el colegio, que nunca había tenido alumnos ciegos.

Ignacio, quien hoy tiene 26 años, valora el factor social y la contención en la UC, elementos fundamentales para su avance firme como estudiante. Reconoce que la socialización universitaria es distinta a la escolar: "No ha sido fácil en ese sentido, porque no era como en el colegio, en que uno hacía su grupito que era inseparable hasta cuarto medio. En la universidad no es así, uno se hace un grupo al principio, pero llegas al segundo semestre y si no pasaste el ramo, se desarmó el grupo".

¿Cómo es la rutina de un estudiante invidente en la Universidad?

Navegando Barreras de Comunicación: La Experiencia de Estudiantes Sordos

Natalia Gutiérrez: Deporte, Educación y Sensibilización

Natalia Gutiérrez, estudiante de tercer año de Pedagogía en Educación Física y Salud y seleccionada UC de natación, es una persona sorda que ha aprovechado al máximo su paso por la UC. Desde pequeña, debió afrontar el desafío de expresar sus pensamientos y establecer relaciones con sus pares, lidiando no solo con su discapacidad, sino también con las barreras del entorno. Solo a partir de la enseñanza media contó con un intérprete de lengua de señas, lo que "abrió su mundo", permitiéndole forjar amistades y estudiar con mayor facilidad.

Sin embargo, la universidad presentó nuevos desafíos. “En el colegio era sencillo y después cuando entré a la universidad, me di cuenta de que hay mucha información teórica y muchos detalles, por ejemplo, hay muchísimas palabras nuevas que tuve que aprender, palabras que en mi vida pensé que existían. Yo pensé que iba a ser fácil, pero ha sido muy difícil. Los cursos son todos diferentes y requieren de mucho esfuerzo."

Cuando postuló a la UC, Natalia fue entrevistada y compartió su motivación: "me gusta mucho el deporte y porque también quiero que, en un futuro, personas sordas puedan trabajar y enseñar a otros, porque he visto que no hay muchos profesores que sepan lengua de señas, pero sí hay estudiantes sordos que quieren hacer deporte, talleres de natación. A mí me pasó lo mismo, yo ya enfrenté esas barreras de comunicación, entonces yo dije ‘voy a estudiar esta carrera para que otros estudiantes sordos se motiven y apoyarlos para que se atrevan a hacer todas esas cosas’."

Para Natalia, el ámbito social es fundamental. Se muestra abierta a conocer personas, pero se enfrenta a una barrera: "Es complejo, porque las personas oyentes tienen miedo de acercarse a nosotros como personas sordas, nunca se acercan. Yo tengo que estar acercándome a ellos, preguntarles quién quiere hacer grupo de trabajo conmigo. Creo que es importante que las personas se acerquen también a nosotros, que sean valientes, que se atrevan, que aprendan señas. A veces lo intentan, pero les da un poco de vergüenza, no se atreven. Sería importante para mí que las personas se esfuercen un poquito para comunicarse con una persona sorda”. En estos cuatro años, lo más difícil ha sido establecer lazos de amistad.

Natalia está dispuesta a enseñar lengua de señas a quien quiera aprender, y desea que la comunidad tome conciencia de la importancia de contar con intérpretes en actividades fuera del aula. Muchas veces, en instancias informativas o actividades interesantes, no logra entender lo que se dice por la falta de intérpretes. A pesar de estos desafíos, considera que sí hay apoyo en la UC para personas sordas, mencionando a PIANE, la Dirección de Inclusión, tutorías, apuntes e intérpretes.

Joven sorda enseñando lenguaje de señas a un grupo de estudiantes oyentes

Inclusión y Neurodiversidad: Perspectivas desde la Discapacidad Física y Mental

Antonia Ortiz: Autonomía, Movilidad y Comprensión de la Neurodiversidad

Antonia Ortiz, de 22 años, cursa el último semestre de Letras Inglesas. Presenta una enfermedad genética neuromuscular degenerativa que le ha requerido apoyos de movilidad desde temprana edad y el uso permanente de silla de ruedas a partir de los 14 años. Su experiencia escolar en Rancagua no fue buena, ya que los colegios no estaban preparados para personas con discapacidad física, ni en infraestructura ni en convivencia. Sin embargo, en su carrera universitaria, el ambiente es "bastante cómodo" debido a la familiaridad de docentes y estudiantes con personas en silla de ruedas.

A partir de los 17 años, Antonia comenzó a ganar autonomía en su desplazamiento gracias a la instalación de una parte eléctrica en su silla de ruedas. “Fue tarde igual, pero siempre tuve mucho miedo de caerme, que es algo muy típico andando en silla de ruedas y, en general, la gente que camina piensa que andar en silla de ruedas es súper cómodo, y la verdad es que, sobre todo al principio, uno se siente súper inseguro, porque es algo externo a ti que no puedes controlar al 100% que, claro, te ayuda, pero también puede ser súper peligroso si no la sabes usar bien o si alguien la toma y la mueve, que es algo que pasa mucho. Las personas no respetan las barreras personales, y toman la silla y te mueven." Con la parte eléctrica, empezó a tener más autonomía, sintiéndose "más segura, estable desde el punto de vista físico".

Anteriormente, Antonia asociaba su dificultad para establecer vínculos sociales a su discapacidad física. No obstante, desde 2019 fue diagnosticada con déficit de atención y hace un año y medio, con autismo. “Cuando era más pequeña no sabía qué era neurodivergente y no sabía el impacto que podría tener en el ámbito social, principalmente”, explica. Con el tiempo, comprendió que eran temas distintos y que, en general, no tiene mayores problemas en ese ámbito ahora. Antonia también observa que cuando ella ingresó, "PIANE y la Dirección de Inclusión eran mucho más pequeños, había menos gente trabajando y menos apoyos disponibles", lo que subraya la evolución de los recursos disponibles en la UC.

¿Cómo es la rutina de un estudiante invidente en la Universidad?

Constanza Caroca: El Autismo como Espectro y el Apoyo Institucional

Constanza Caroca, egresada de Antropología y actualmente estudiante de un magíster en Trabajo Social, decidió cambiar de universidad durante su segundo año en otra institución chilena debido al bullying y hostigamiento que sufría por sus discapacidades: autismo, narcolepsia y movilidad reducida por problemas en órganos internos. Constanza fue diagnosticada tardíamente: “Yo fui diagnosticada tardíamente cuando ingresé a la ‘vida real’, porque provengo de un ambiente privilegiado, en el que fui protegida por mi entorno y donde mi discapacidad no era un tema, porque crecí con terapias de apoyo. Siempre supe que había algo distinto en mí, porque uno se da cuenta de eso, pero como crecí tan protegida, nunca tuve la necesidad de mostrar una credencial frente al mundo."

El diagnóstico de sus discapacidades fue un punto de inflexión, permitiéndole comprender situaciones que antes no encajaban. “La gente muchas veces no entiende que el autismo es un espectro, en el que yo no me veo autista pero mi carnet de discapacidad certifica que tengo 75% global." A pesar de ser consciente de sus capacidades y poder rendir académicamente, Constanza asegura que el factor crucial para concluir sus estudios de pregrado con éxito fue su ingreso a la UC. “Se me podía estar desplomando el mundo, pero mi casa de estudios fue incluso más allá, guiándome y dándome oportunidades de intercambio y de ofrecer un espacio seguro para aprender. Me abrió una puerta al ‘mundo real’ sin perderme a mí misma y sufrir pensando en lo que podría pasar cuando saliera de la universidad siendo autista y me diera cuenta de que el mundo no funciona como en la universidad."

Retrato de una estudiante con neurodiversidad en un ambiente de estudio de la UC

La UC y su Compromiso con la Inclusión: Avances y Desafíos Futuros

La Evolución de la Inclusión en la UC

Andrea Vásquez, egresada de Psicología de la UC, usuaria de silla de ruedas y actual coordinadora del Programa PIANE, ha sido testigo de los significativos avances de la universidad en materia de inclusión. “Creo que cuando uno ve la discapacidad, hay una tendencia a decir siempre esto es lo que nos falta. Yo fui estudiante de la UC, así que la conozco de cerca desde hace bastantes años, pero sí veo que hay un avance significativo. Hace 10 o 15 años atrás, la visión de la discapacidad era la gente en silla de ruedas y hoy hay mucha más diversidad."

Valora la posición de la universidad y sus unidades académicas por avanzar en el acceso para personas con discapacidad, recordando que “antes se pensaba que había que tener todo resuelto para abrirnos a la posibilidad de recibir a estudiantes con discapacidad distinta a la movilidad."

Hacia una Inclusión Transversal y Equitativa

Catalina García, directora de Inclusión, subraya los progresos realizados: “Ha habido muchos avances: primero, que la inclusión es vista de manera más transversal, empujado por la propia institución y también en el contexto nacional, hay leyes que se han ido sumando, que nos permiten mirar la inclusión mucho más desde la equidad que desde la lástima”.

Estos avances se reflejan en la ampliación de las vías de admisión de equidad para el estudiantado. La inclusión se aborda de forma transversal, sumando capacitación, trabajo con las carreras y sus docentes, y la disposición de recursos para acompañar de mejor manera a los estudiantes con discapacidad. Además, las trayectorias diferenciadas y el acompañamiento respectivo han sido un avance importante, concretando "uno de nuestros sueños que era crear las nivelaciones que, en este caso, no son solo académicas". Este tipo de nivelaciones son cruciales, ya que pueden existir barreras de aprendizaje o conocimientos no adquiridos previamente.

Infografía que representa los pilares de la inclusión universitaria y los distintos tipos de discapacidad

Ampliación de Vías de Admisión para Discapacidad Mental o Psíquica

Un paso significativo para el futuro próximo es la incorporación de postulantes con discapacidad mental o psíquica en el proceso de admisión, además de las ya consideradas discapacidades visual, auditiva o motora. La universidad está trabajando en definir qué condiciones o diagnósticos específicos dentro de esta dimensión aplicarán para postular a esta vía, reafirmando su compromiso con una inclusión cada vez más amplia y diversa.

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