Prevención de Caídas y Golpes en Personas Mayores

Las caídas son un problema de salud común y grave entre las personas mayores, que pueden tener consecuencias devastadoras para su bienestar físico y calidad de vida. A medida que las personas envejecen, la disminución del equilibrio, la fuerza muscular y la capacidad de reacción se convierten en factores de riesgo significativos. La incidencia de las caídas aumenta de manera constante después de los 60 años, y aproximadamente la mitad de todas las caídas producidas en la comunidad ocurren en el domicilio.

Persona mayor caminando con ayuda de un bastón en un entorno seguro

Magnitud del Problema

Las caídas representan un problema importante de salud pública en todo el mundo. Se estima que anualmente se producen 684 000 caídas mortales, lo que las convierte en la segunda causa mundial de defunción por traumatismos involuntarios, superadas solo por las colisiones de tránsito. Más del 80% de estas muertes se registran en países de ingresos medianos y bajos, con un 60% ocurriendo en las regiones del Pacífico Occidental y de Asia Sudoriental. Las tasas más altas de mortalidad por esta causa se observan en personas mayores de 60 años en todas las regiones.

Aunque la mayoría de las caídas no son mortales, cerca de 37.3 millones de caídas anuales revisten suficiente gravedad como para requerir atención médica. En conjunto, las caídas causan anualmente la pérdida de 38 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD), superando a los años con discapacidad resultantes de traumatismos en medios de transporte, ahogamientos, quemaduras y envenenamientos combinados. Cerca de un 40% de los AVAD perdidos en el mundo debido a las caídas corresponden a los niños, aunque esta proporción puede no reflejar con exactitud la discapacidad relacionada con las caídas en las personas mayores, quienes tienen menos años de vida que perder. Además, las personas que padecen discapacidad como consecuencia de una caída tienen más probabilidades de necesitar atención a largo plazo y ser internadas en un establecimiento sanitario, lo cual ocurre sobre todo en los ancianos.

En Estados Unidos, anualmente más de 14 millones de adultos mayores de 65 años informan de caídas, lo que representa un total de aproximadamente 36 millones de caídas. Un gran número de caídas resultan en una lesión, con aproximadamente el 37% de las personas que caen informando una lesión que requirió tratamiento médico o que restringió su actividad durante al menos 1 día, lo que resulta en un estimado de 9 millones de lesiones por caídas cada año. El número de caídas y muertes relacionadas está aumentando: la tasa de muerte por caídas ajustada por edad aumentó un 41% de 55.3 cada 100,000 adultos mayores en 2012 a 78.0 cada 100,000 adultos mayores en 2021.

Impacto en la salud física y mental

Las caídas pueden tener diversas consecuencias que afectan tanto la salud física como la calidad de vida de las personas mayores. Un 5% de las caídas en el adulto mayor necesitarán hospitalización, principalmente por fractura de cadera, aumentando la mortalidad ya que en 1 de cada 3 de estos casos, los pacientes fallecerán en el plazo de un año. En Chile, un estudio del año 2001 mostró que el 64% de los 571 entrevistados presentó 1 caída y el 36% tuvo 2 o más caídas en los últimos 6 meses.

Las lesiones físicas son una de las consecuencias más graves, incluyendo fracturas de huesos (especialmente en la cadera, muñeca y columna vertebral) y traumatismos craneoencefálicos. Estas lesiones pueden requerir cirugía, hospitalización y una rehabilitación prolongada. Además, las lesiones resultantes de una caída pueden dar lugar a dolor crónico, particularmente en personas mayores que ya padecen condiciones como la artritis.

Más allá de lo físico, las caídas tienen efectos psicológicos significativos. Después de una caída, muchas personas mayores desarrollan un miedo considerable a volver a caer. Este miedo puede llevar a la reducción de la actividad física, el aislamiento social y una disminución general de la calidad de vida. Las caídas también pueden implicar problemas socioeconómicos, ya que en algunas circunstancias el adulto mayor no puede seguir viviendo solo y requiere de cuidados permanentes en su casa o ser trasladado a un hogar.

Los costos económicos son considerables: el costo promedio para el sistema de salud de cada traumatismo de una persona de 65 años o más causado por una caída es de US$ 3611 en Finlandia y de US$ 1049 en Australia.

¡ADVERTENCIA! LAS CAÍDAS Y TODAS SUS CONSECUENCIAS

Factores de Riesgo de Caídas

Las caídas en las personas ancianas rara vez tienen una sola causa; suelen ser el resultado de una interacción compleja y multifactorial. Estos factores se clasifican en intrínsecos, extrínsecos y situacionales.

Factores Intrínsecos

Estos factores se relacionan con el deterioro de la función debido a la edad, trastornos de salud y efectos adversos de medicamentos.

  • Cambios relacionados con la edad: La agudeza visual, la percepción de los contrastes y la profundidad, y la adaptación a la oscuridad se reducen. La pérdida o los trastornos sensitivos y la disfunción cerebelosa pueden disminuir los reflejos posturales y afectar el equilibrio. La debilidad muscular de cualquier tipo, la pérdida de masa muscular (sarcopenia) y la reducción del rango articular (especialmente en los tobillos) son importantes predictores de caídas.
  • Deterioro cognitivo: A medida que el deterioro cognitivo aumenta con la edad, también lo hace el riesgo de caídas, en parte porque los adultos mayores con deterioro cognitivo pueden no recordar que deben tomar medidas de seguridad para reducir las caídas.
  • Trastornos y enfermedades: Enfermedades como el Parkinson, alteraciones de la visión, secuelas de un accidente vascular cerebral, demencia, déficit de algunas vitaminas, arritmias, hipotensión ortostática (baja de la presión arterial al ponerse de pie) y otras afecciones discapacitantes aumentan el riesgo.
  • Medicamentos: El uso de fármacos es un factor de riesgo importante. El riesgo aumenta con el número de medicamentos que recibe el paciente. Varias clases de medicamentos aumentan el riesgo, pero los medicamentos psicoactivos (tranquilizantes, antidepresivos, inductores de sueño) son los reportados con mayor frecuencia como causantes de un aumento tanto del riesgo de caídas como de las lesiones relacionadas. Otros incluyen antihipertensivos y diuréticos.
  • Salud ósea: La osteoporosis y los cambios en la calidad ósea relacionados con la edad aumentan la fragilidad ósea, incrementando el riesgo de fracturas traumáticas.

Factores Extrínsecos

Estos factores se refieren a los riesgos ambientales que pueden aumentar el riesgo de caídas de manera independiente o, más comúnmente, a través de la interacción con los factores intrínsecos.

  • Entorno doméstico: Alfombras sueltas, iluminación insuficiente, objetos o cables en los pasillos, pisos en mal estado, escalones en la puerta de entrada y suelos resbaladizos son peligros comunes.
  • Dispositivos de asistencia: Los adultos mayores que usan dispositivos de asistencia para la movilidad tienen más probabilidades de informar un historial de caídas, lo que refleja las limitaciones de movilidad subyacentes y comorbilidades que llevaron a la prescripción del dispositivo, más que el dispositivo en sí mismo.
  • Falta de seguridad ambiental: Un entorno que no se adapta a las necesidades de la población de edad avanzada, especialmente para personas con problemas de equilibrio o visión.

Factores Situacionales

Ciertas actividades o decisiones pueden aumentar el riesgo de caídas y de lesiones relacionadas.

  • Distracciones: Estar distraído (por ejemplo, caminar mientras se habla o se mira un teléfono inteligente) y no notar un peligro ambiental (un bordillo o un escalón).
  • Prisa: Correr al baño, especialmente por la noche cuando no se está completamente despierto o cuando la iluminación puede ser inadecuada.
  • Uso de escaleras: Las escaleras pueden ser un peligro, sobre todo si la persona usa anteojos bifocales o trifocales, que pueden dificultar la percepción de los escalones.
  • Demencia: Puede exacerbar muchas de estas situaciones peligrosas debido al deterioro de la cognición, el juicio y la conciencia de los peligros.
Infografía: principales causas de caídas en adultos mayores

Evaluación de Riesgos de Caídas

Los médicos deben preguntar sobre caídas previas, así como sobre las condiciones, los medicamentos y los factores situacionales que aumentan el riesgo de caídas. La evaluación del riesgo de caídas tiene como objetivo identificar a los adultos mayores con alto riesgo para implementar estrategias preventivas. Esta evaluación no es un examen físico, sino una revisión estructurada utilizando cuestionarios, observación y herramientas de detección dirigidas.

Después del tratamiento de las lesiones agudas, la evaluación debe intentar identificar los factores de riesgo y las intervenciones apropiadas para reducir la incidencia de futuras caídas y de lesiones relacionadas. Dado que los adultos mayores a menudo no refieren haberse caído, se les debe preguntar sobre caídas o problemas de movilidad en cada consulta.

Anamnesis y Examen Físico

Cuando se requiere una evaluación más completa, esta debe centrarse en la identificación de los factores intrínsecos, extrínsecos y situacionales que pueden reducirse. A los adultos mayores se les deben formular preguntas abiertas sobre su caída más reciente, seguidas de preguntas más específicas sobre cuándo y dónde se produjo la caída y qué estaban haciendo. También se debe preguntar si percibieron síntomas premonitorios o asociados (como palpitaciones, disnea, dolor torácico, vértigo, mareos) y si perdieron la consciencia. Es crucial preguntar si pudieron volver a levantarse sin ayuda y si se produjo alguna lesión.

El examen físico debe ser completo para excluir causas intrínsecas evidentes. Esto incluye la medición de la temperatura, frecuencia y ritmo cardíaco, y la presión arterial en decúbito supino y de pie para excluir hipotensión ortostática. La agudeza visual debe examinarse y, si es necesario, remitir a un optometrista u oftalmólogo. El cuello, la columna vertebral y los miembros (especialmente piernas y pies) deben evaluarse para identificar debilidad, deformidades, dolor y limitación de la amplitud del movimiento.

Un examen neurológico debe comenzar con una evaluación del estado mental para controlar el deterioro cognitivo. También comprende pruebas de la función motora (fuerza muscular, tono y amplitud de movimiento), sensibilidad (propiocepción), coordinación (función cerebelosa), equilibrio estacionario y marcha. El control postural básico y los sistemas propioceptivo y vestibular se evalúan con la prueba de Romberg. Las pruebas para examinar el equilibrio incluyen la permanencia en un pie y la marcha en línea recta. Si el paciente puede permanecer parado en un pie durante 10 segundos con los ojos abiertos y caminar 3 metros sin tambalear, la deficiencia del control postural intrínseco es probablemente mínima. Los médicos deben evaluar la función vestibular posicional (por ejemplo, con la maniobra de Dix-Hallpike).

Pruebas de Desempeño

Existen varias pruebas estandarizadas basadas en el rendimiento para evaluar la marcha, el equilibrio y la fuerza de los miembros inferiores en adultos mayores con riesgo elevado de caídas.

  • Prueba básica de levantarse y andar (Get-Up and Go Test): Consiste en observar al paciente mientras se levanta de un sillón, camina 3 metros en línea recta, gira, vuelve a caminar hacia la silla y se sienta. Puede identificar debilidad de los miembros inferiores, trastornos de equilibrio al pararse o sentarse, o marcha inestable.
  • Versión cronometrada de la prueba Get-Up and Go: Un tiempo de > 12 segundos indica un aumento significativo del riesgo de caídas.
  • Evaluación de la Movilidad Orientada al Desempeño: Permite identificar problemas de equilibrio y estabilidad durante la marcha y otros movimientos que pueden indicar un mayor riesgo de caídas. Las puntuaciones bajas predicen un mayor riesgo de caídas.

Pruebas de Laboratorio

No existe una evaluación diagnóstica de laboratorio estándar para determinar la causa exacta de una caída. Las pruebas se basan en la anamnesis y los resultados del examen y ayudan a descartar varias causas:

  • Hemograma completo: Para excluir anemia o leucocitosis.
  • Medición de glucemia y electrolitos: Para excluir hipoglucemia, hiperglucemia o deshidratación.
  • Niveles de folato, B12 y TSH: En caso de neuropatías periféricas.
  • Electrocardiograma (ECG), monitorización cardíaca ambulatoria y ecocardiografía: Solo cuando se sospecha una causa cardíaca.
  • Radiografías vertebrales, tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) de cráneo: Solo si la anamnesis y el examen físico detectan trastornos neurológicos nuevos.
  • Estudio de electromiografía/conducción nerviosa (EMG/NCS): Si se sospecha neuropatía, miopatía, radiculopatía u otro trastorno del sistema nervioso periférico.
Persona mayor realizando ejercicios de equilibrio

Estrategias de Prevención de Caídas

La prevención de caídas es clave para la salud y la autonomía de las personas mayores. Es crucial corregir aquellos problemas físicos y ambientales que aumentan el riesgo.

Intervenciones para Personas Mayores

  • Actividad física regular: Promover un estilo de vida activo y realizar ejercicios que mejoren el equilibrio, la fuerza muscular y la flexibilidad puede reducir significativamente el riesgo de caídas. Actividades como caminar, hacer ejercicios acuáticos, taichi (un ejercicio suave que involucra movimientos lentos y elegantes similares a los de un baile) o yoga son beneficiosas. Un fisioterapeuta puede crear un programa de ejercicio personalizado.
  • Revisión y ajuste de medicamentos: Es importante que los adultos mayores revisen sus medicamentos regularmente con su médico o farmacéutico, ya que ciertos medicamentos pueden causar mareos, somnolencia o desequilibrio. Es recomendable reducir o eliminar el consumo de psicotrópos si es posible.
  • Exámenes de vista y audición regulares: Mantener una buena salud visual y auditiva es esencial para detectar obstáculos y señales de advertencia en el entorno. Si se usan anteojos bifocales o trifocales, considerar anteojos con una sola receta para caminar puede ser útil.
  • Dieta y nutrición adecuadas: Mantener una alimentación balanceada y adecuada puede contribuir a la salud ósea y muscular. Los suplementos de vitamina D son recomendables para personas con deficiencia de esta sustancia, y normalizar los niveles de vitamina B12 puede prevenir problemas de fatiga y pérdida de equilibrio.
  • Corrección de problemas físicos: Tratar la hipotensión ortostática, el entumecimiento en los pies, callos o callosidades.
  • Hidratación adecuada: Beber mucho líquido (agua y otros líquidos claros) para prevenir la deshidratación, que puede causar mareos.
  • Intervenciones multifactoriales: Incluyen evaluaciones individuales del riesgo de caídas, seguidas de intervenciones y derivaciones médicas en función de los riesgos detectados.

Adaptaciones en el Hogar y Entorno

Tomar medidas para hacer el hogar más seguro es una estrategia efectiva para reducir el riesgo de caídas.

  • Iluminación: Mantener la casa bien iluminada, especialmente escaleras, porches y pasillos exteriores. Utilizar lamparitas nocturnas en vestíbulos y baños. Instalar interruptores de luz adicionales o remotos para encender las luces fácilmente por la noche.
  • Suelos: Quitar alfombras sueltas y obstáculos. Fijar las alfombras o reparar áreas levantadas del piso. Mover muebles y cables eléctricos para que no estén en los pasillos. Utilizar cera antideslizante para pisos y secar inmediatamente cualquier derrame.
  • Baño: Instalar agarraderas y tapetes antideslizantes dentro y fuera de la ducha o la tina, así como cerca del inodoro y el lavabo. Utilizar una silla para la ducha y un banco para la bañera, así como una cabeza de ducha portátil. Reparar asientos de inodoro sueltos y considerar instalar un asiento de inodoro elevado. No cerrar con llave la puerta del baño mientras se ducha.
  • Escaleras y pasamanos: Instalar pasamanos o barandillas sólidos en las escaleras. Mantener las escaleras y los senderos seguros, especialmente en invierno con nieve y hielo (usar sal o arena).
  • Almacenamiento: Poner los artículos de uso frecuente en estantes bajos (aproximadamente a la altura de la cintura).
  • Dispositivos de asistencia y comunicación: Utilizar bastones, andadores u otros dispositivos de apoyo para caminar si es necesario, asegurándose de que tengan revestimiento de goma en las puntas. Tener un teléfono inalámbrico y una linterna con baterías nuevas cerca de la cama. Colocar un teléfono en cada habitación o llevar un celular. Considerar dispositivos de alerta médica portátiles.

Vestimenta y Calzado

  • Calzado: Usar zapatos de tacón bajo que queden bien y brinden buen apoyo, con suelas antideslizantes. Revisar y reparar tacones y suelas desgastados. No caminar en calcetines sin zapatos sobre suelos lisos.

Precauciones al Salir al Exterior

  • Manos libres: Mantener las manos libres usando una cartera bandolera, una riñonera o una mochila.
  • Atención al camino: Mirar dónde se pisa.
  • Servicios a domicilio: Utilizar servicios de envío para farmacias y tiendas de comestibles, especialmente con mal clima.
  • Dispositivos de alerta: Llevar consigo un teléfono o un dispositivo de alerta médica.

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