Cada año, miles de adultos mayores sufren caídas y se lastiman, siendo una de las principales causas de lesiones y pérdida de independencia en personas de 65 años o más. En Estados Unidos, aproximadamente una de cada cuatro personas de 65 años o más reporta haber sufrido una caída anualmente, sumando un total de más de 14 millones de caídas cada año, según los Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Aunque las caídas no suelen tener mayores consecuencias en la vida cotidiana, en ocasiones estas pueden ser graves e, incluso, fatales. El riesgo de caídas crece a medida que se envejece.

¿Qué se define como una caída?
Una caída se define como un descenso involuntario o accidental al suelo u otro nivel más bajo. La mayoría de las caídas ocurren cuando personas mayores con una o más discapacidades físicas que afectan la movilidad o el equilibrio se encuentran ante un peligro en su entorno.
Impacto en la Salud Física y Mental
No todas las caídas causan lesiones. Sin embargo, más de un tercio de las personas que caen reportan una lesión que requirió tratamiento médico o que restringió su actividad durante al menos un día. Esto se traduce en una estimación de 8 millones de lesiones por caídas cada año. Las personas de edad avanzada son más propensas a sufrir fracturas en las caídas debido a que muchas tienen los huesos porosos y frágiles, un trastorno denominado osteoporosis. Algunas lesiones causadas por una caída pueden ser mortales.
De acuerdo a la OMS, anualmente, se producen 37.3 millones de caídas que requieren atención médica. Las lesiones pueden variar desde fracturas costales, de columna y cadera, hasta otras más graves como un hematoma subdural, que es un coágulo que se forma entre el hueso del cráneo y el cerebro, comprimiéndolo.
Las caídas también tienen efectos psicológicos, como el miedo a volver a caer. Muchas personas de edad avanzada temen caer, lo que puede ocasionar problemas. Se preocupan por la realización de sus actividades habituales y pierden la confianza en sí mismas y hasta su independencia. Cuando las personas se vuelven menos activas, las articulaciones se vuelven más rígidas y los músculos pueden debilitarse, lo que incrementa el riesgo de caídas y hace más difícil permanecer activo e independiente.
Además, pueden producir problemas socioeconómicos, porque hay circunstancias en las que el adulto mayor no puede seguir viviendo solo y requiere de cuidados permanentes en su casa o ser trasladado a un hogar. Para muchas personas, las caídas son un factor importante en la decisión de trasladarse a una residencia geriátrica o a otro establecimiento asistencial. Por todas estas razones, las caídas pueden empeorar enormemente la calidad de vida de las personas.
Consecuencias de las caídas en mayores
Causas de las Caídas en Adultos Mayores
La mayoría de las caídas ocurren cuando interaccionan varios factores. Una persona que se ha caído una vez es más propensa a volver a caerse. Reconocer las causas de las caídas puede ser eficaz para su prevención. Aunque muchos adultos mayores se caen, las caídas no son necesariamente una parte normal del envejecimiento y con frecuencia se pueden prevenir. Los factores incluyen:
- Afecciones físicas que alteran la movilidad o el equilibrio.
- Uso de ciertos medicamentos.
- Peligros en el medio ambiente.
- Situaciones potencialmente peligrosas.
Por ejemplo, las personas con enfermedad de Parkinson y problemas de visión (discapacidades físicas que alteran la movilidad o el equilibrio) pueden tropezar con un cable eléctrico (riesgo del entorno) cuando se apresuran a contestar al teléfono (situación potencialmente peligrosa).
Factores Intrínsecos (relacionados con la persona)
La condición física de una persona se ve afectada por los cambios debidos al envejecimiento, la buena forma física, los trastornos presentes y los fármacos utilizados. El estado físico tiene un efecto importante sobre el riesgo de caídas, ya que las limitaciones en la condición física no solo aumentan el riesgo, sino que también influyen en cómo responde la persona a los peligros y a las situaciones de riesgo.
De tipo fisiológico, propias del envejecimiento:
- Pérdida de masa muscular, lo que ocurre a todas las personas con la edad.
- Disminución de la percepción de sensibilidad profunda.
- Reducción de rango articular, especialmente en los tobillos.
- Problemas de visión.
De tipo patológico, es decir, enfermedades que favorecen las caídas:
- Enfermedad de Parkinson.
- Alteraciones de la visión.
- Secuelas de un accidente vascular cerebral (ataque cerebral).
- Demencia.
- Déficit de algunas vitaminas (como B12 y D).
- Patologías que puedan afectar el equilibrio.
- Arritmias.
- Hipotensión ortostática (baja de la presión arterial al ponerse de pie).
La pérdida de fuerza muscular puede impedir que los adultos mayores mantengan o recuperen el equilibrio cuando pisan una superficie irregular o se golpean. Con el envejecimiento, las personas se vuelven menos capaces de calibrar la separación entre los objetos y pueden necesitar una luz más brillante para ver bien. El deterioro cognitivo puede impedir que los adultos mayores recuerden tomar medidas de seguridad al caminar, por ejemplo, aferrarse a la barandilla al subir y bajar escaleras. La presión arterial baja o los latidos cardíacos lentos pueden causar mareos o pérdida de la consciencia, debido a que los problemas cardíacos pueden reducir la cantidad de sangre que llega al cerebro.
Factores Extrínsecos (del entorno y medicamentos)
Consumo de medicamentos:
El uso de ciertos medicamentos también puede aumentar el riesgo de caídas. Entre estos medicamentos se encuentran los que afectan la atención (como los analgésicos opioides, los ansiolíticos y algunos antidepresivos) o los que reducen la presión arterial (como los antihipertensivos, los diuréticos y algunos medicamentos para el corazón). Las pastillas para dormir o los sedantes pueden afectar el equilibrio. Es clave preguntar al médico o al farmacéutico si los medicamentos que se toman pueden alterar el equilibrio.
Condiciones ambientales que favorecen estos accidentes:
Muchas caídas se deben a los riesgos del entorno. Las caídas pueden darse cuando una persona no percibe un peligro o no responde con la rapidez necesaria después de haberlo percibido.
- Iluminación inadecuada.
- Alfombras que no están fijadas o sueltas.
- Suelos resbaladizos.
- Cables eléctricos y alargadores u otros objetos en las zonas de paso.
- Aceras irregulares y bordillos rotos.
- Entornos desconocidos.
La mayoría de las caídas suceden en casa. Algunas se producen cuando la persona está quieta y de pie, pero la mayoría ocurren cuando la persona se está moviendo: al levantarse o meterse en la cama, una silla o el asiento del inodoro, o bien al caminar, subir o bajar escaleras. Cualquier movimiento puede ser peligroso, y el peligro aumenta si la persona se mueve apresuradamente o está distraída, por ejemplo, al andar de prisa para ir al baño (especialmente por la noche cuando no se está completamente despierto), para contestar al teléfono, o caminar mientras se habla por un teléfono móvil.
Síntomas que pueden preceder una caída
A menudo, antes de caer, la persona no presenta ningún síntoma. Cuando un riesgo del entorno o una situación peligrosa causan una caída, lo hacen sin avisar. Sin embargo, si una caída se debe, en parte o completamente, a un problema físico, los síntomas pueden notarse antes de la caída. Los síntomas pueden consistir en:
- Mareos o vértigo.
- Mareo leve.
- Latidos del corazón irregulares o rápidos (palpitaciones).
Diagnóstico de las Caídas: ¿Dónde acudir y qué esperar?
Es de vital importancia comunicar al médico que se ha sufrido una caída, incluso si él o ella no lo pregunta, porque el médico puede descubrir algunas causas tratables de la caída. Muchas personas de edad avanzada son reacias a informar de una caída porque creen erróneamente que caerse forma parte del envejecimiento normal. O temen que sus actividades sean restringidas o que sean ingresados en una institución. Sin embargo, el profesional de la salud puede sugerir formas de ayudar a prevenir futuras caídas.
Evaluación médica
Para identificar la causa de la caída, el médico debe indagar acerca de las circunstancias en que se produjo, incluyendo cualquier síntoma que pudiera precederla (como vértigo y palpitaciones) o cualquier actividad que pueda haber contribuido a la misma. Pedirá a los testigos de la caída que describan lo que vieron. El médico también se informará acerca del consumo de fármacos, recetados o no, así como de alcohol, que puedan haber favorecido la caída. También preguntará si el paciente ha perdido el conocimiento y si fue capaz de levantarse sin ayuda.
El primer paso consiste en llevar a cabo una exploración física para comprobar si hay lesiones y obtener información sobre las posibles causas de la caída. La exploración comprende lo siguiente:
- Medición de la presión arterial: si la presión sanguínea disminuye cuando la persona se pone de pie, la causa de la caída puede haber sido la hipotensión ortostática.
- Ruidos (tonos) cardíacos: con un estetoscopio, se ausculta el corazón en busca de una frecuencia cardíaca muy baja, arritmias, problemas de las válvulas cardíacas e insuficiencia cardíaca.
- Evaluación de la fuerza muscular y la amplitud del movimiento: los médicos examinan la espalda y las piernas y comprueban si existen problemas en los pies.
- Evaluación de la visión y evaluación del sistema nervioso: el médico examina la funcionalidad del sistema nervioso, como la fuerza muscular, la coordinación, la percepción de la propia posición y el equilibrio.
A veces, los médicos piden a la persona que realice algunas actividades habituales, como sentarse en una silla y luego ponerse de pie y caminar, o subir y bajar un peldaño. La observación de estas actividades puede ayudar a identificar las alteraciones que han contribuido a la caída.
Pruebas adicionales
Si la caída ha sido causada por un riesgo del entorno y no ha habido ninguna lesión grave, es posible que no se requieran más pruebas. Sin embargo, si la condición física de la persona pudo haber contribuido a la caída, pueden ser necesarias algunas pruebas:
- Electrocardiografía (ECG): si la exploración física evidencia un problema cardíaco, se pueden comprobar la frecuencia y el ritmo cardíacos.
- Análisis de sangre: como un hemograma completo y la medición de los niveles de electrólitos, pueden ser útiles en personas que han experimentado mareos o aturdimiento.
- Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética nuclear (RMN) craneal: si el sistema nervioso aparece alterado.
Prevención de Caídas: ¿Qué hacer?
Los expertos coinciden en que algunas caídas en adultos mayores se pueden prevenir. Es clave corregir aquellos problemas físicos que aumentan el riesgo de caídas y modificar las condiciones del hogar y el entorno.
Ejercicio y Salud Física
- Hacer ejercicio con regularidad: para mejorar su fortaleza, su tono muscular y su estabilidad. La resistencia o el entrenamiento con pesas pueden ayudar a fortalecer las piernas débiles y así mejorar la estabilidad al caminar. Caminar es beneficioso, y nadar podría ser una buena alternativa si cuesta trabajo caminar. El tai chi y los ejercicios de equilibrio, como aguantarse sobre un solo pie, ayudan a mejorar el equilibrio corporal. Los programas de ejercicio deben adaptarse a las necesidades personales, y muchos centros de la tercera edad o de fitness ofrecen clases grupales.
- Atención a la visión y audición: Hágase un examen de la visión y la audición cada año o cada vez que note un cambio. Si tiene dificultades para ver y oír, es posible que no pueda evitar objetos y podría perder su equilibrio. Si usa anteojos bifocales o trifocales, es posible que tenga problemas al bajar escalones o subir escaleras; averigüe cómo obtener anteojos con una sola receta que pueda usar cuando camine.
- Hidratación: Beba mucho líquido para prevenir la deshidratación, optando por agua y otros líquidos claros, ya que es posible que se maree si no bebe suficiente agua. Si tiene una enfermedad renal, cardíaca o hepática y tiene que restringir los líquidos, hable con su médico antes de aumentar la cantidad que bebe.
- Cuidado de los pies: Pregúntele a su médico si los callos o las callosidades deben ser eliminados de sus pies, ya que si usa un calzado holgado a causa de ellos, podría perder el equilibrio y caerse. Hable con su médico si tiene entumecimiento en los pies.

Gestión de Medicamentos y Alcohol
- Conozca los efectos secundarios: Pregúntele a su médico o su farmacéutico si los medicamentos que toma pueden afectar su equilibrio. Las pastillas para dormir o los sedantes pueden alterar el equilibrio.
- Limite el alcohol: El alcohol puede alterar su equilibrio y otros sentidos.
- Revisión médica de medicación: Hable con su médico para revisar y, si es posible, ajustar los medicamentos, tratar la hipotensión ortostática, y normalizar los niveles de vitamina B12 y vitamina D, ya que su carencia puede producir problemas de fatiga y pérdida de equilibrio.
Modificaciones en el Hogar y Entorno
- Elimine obstáculos: Quite escalones en la puerta de entrada, alfombrillas y obstáculos. Fije las alfombras sueltas o repare las áreas levantadas del piso. Mueva los muebles y los cables eléctricos para que no estén en los pasillos.
- Iluminación adecuada: Mantenga la casa bien iluminada, sobre todo las escaleras, los porches y los pasillos exteriores. Utilice lamparitas nocturnas en áreas como vestíbulos y baños. Ponga interruptores de luz adicionales o utilice interruptores a distancia (como los que se encienden o apagan al aplaudir) para que sea más fácil encender las luces si tiene que levantarse por las noches.
- Superficies seguras: Utilice cera antideslizante para pisos y seque de inmediato cualquier derrame que se produzca, sobre todo si el piso es de baldosas de cerámica. Si usa una andadera o un bastón, colóquele un revestimiento de goma en las puntas. Si utiliza muletas, limpie la base regularmente con un paño abrasivo.
- Soporte adicional: Instale pasamanos o barandillas sólidos en las escaleras, en la tina de baño y al costado del excusado. Ponga los artículos que más utiliza en los estantes bajos de los gabinetes (aproximadamente a la altura de su cintura). Repare los asientos de inodoro sueltos y considere instalar un asiento de inodoro elevado para facilitar sentarse y levantarse.
- Seguridad en el baño: Instale agarraderas y tapetes antideslizantes dentro y fuera de la ducha o la tina, así como cerca del inodoro y el lavabo. Utilice una silla para la ducha y un banco para la bañera. Use una cabeza de ducha portátil que le permite sentarse mientras se ducha. Al entrar en la tina o ducha, coloque primero la pierna más débil; al salir, hágalo con el lado más fuerte. No cierre con llave la puerta del baño mientras se ducha.
Seguridad al Salir de Casa
- Calzado apropiado: Use zapatos de tacón bajo que le queden bien y le den buen apoyo a sus pies, con suelas antideslizantes. Revise los tacones y las suelas de sus zapatos antes de usarlos, reparando o reemplazando los desgastados. No camine en calcetines sin zapatos sobre suelos lisos, como de madera.
- Precaución al caminar: Camine por la hierba cuando las aceras estén resbaladizas. Si vive en una zona donde hay nieve y hielo en invierno, eche sal o arena en aceras y escalones resbaladizos, o pídale a un familiar o amigo que lo haga por usted. Mantenga las manos libres usando una cartera bandolera, una riñonera o una mochila cuando salga al aire libre. Mire dónde pisa.
- Iluminación exterior: Mantenga las entradas y los senderos exteriores bien iluminados.
Dispositivos de Asistencia y Servicios
- Dispositivos de comunicación: Tenga un teléfono inalámbrico y una linterna con baterías nuevas cerca de su cama. Si es posible, coloque un teléfono en cada una de las habitaciones de su casa, o lleve siempre un celular en caso de que se caiga y no pueda llegar al teléfono.
- Dispositivos de alerta médica: Puede usar un dispositivo en el cuello o la muñeca en el que presione un botón para enviar una señal pidiendo ayuda. Lleve consigo un teléfono o un dispositivo de alerta médica cuando salga al aire libre para llamar rápidamente para pedir ayuda en caso de necesitarla.
- Servicios de envíos: Averigüe sobre farmacias y tiendas de comestibles cerca de usted las 24 horas que pueden tomar pedidos por teléfono y hacer entregas a su hogar. Utilice estos servicios, especialmente cuando el clima es malo.
¿Qué hacer después de una caída?
Después de una caída, es muy común que la persona sufra una lesión, que tiende a ser más grave cuanto más avanzada es la edad de la persona en cuestión. Más de la mitad de las caídas causan por lo menos una lesión leve, como una contusión, un esguince o una distensión muscular. Las lesiones más graves pueden incluir fracturas óseas, roturas de ligamentos, heridas profundas y lesiones en órganos como los riñones o el hígado. Casi todas las roturas de cadera se deben a caídas. Algunas caídas producen pérdida de consciencia o traumatismo craneoencefálico.
Si la persona no logra levantarse inmediatamente o pedir ayuda, la situación puede ser aterradora y hacer que la persona se sienta impotente. Permanecer en el suelo, aunque sea durante unas pocas horas, puede provocar problemas como deshidratación, baja temperatura corporal (hipotermia), neumonía, rabdomiolisis (degradación muscular que puede conducir a daño o insuficiencia renal) y úlceras por presión. Los efectos de una caída pueden durar largo tiempo. Alrededor de la mitad de las personas que caminaban antes de caerse y fracturarse la cadera ya no vuelven a caminar tan bien como lo hacían, incluso después del tratamiento y la rehabilitación.
Tratamiento de las Caídas: ¿Dónde ir?
La prioridad fundamental es el tratamiento de las lesiones, como las lesiones en la cabeza, las fracturas, los esguinces y las heridas musculares. La siguiente prioridad consiste en prevenir posteriores caídas tratando las enfermedades que pueden haber contribuido a la caída.
Tratamiento de lesiones y trastornos subyacentes
- Atención médica de urgencia: Ante lesiones graves (fracturas, heridas profundas, traumatismos craneoencefálicos), acudir a un servicio de urgencias o llamar a emergencias es crucial.
- Consulta con el médico: El médico tratará las lesiones y abordará cualquier trastorno subyacente. Por ejemplo, en personas con un ritmo cardíaco muy lento acompañado de sensación de mareo, se podrá considerar la opción de instalar un marcapasos. Si es posible, se interrumpe el tratamiento con cualquier fármaco potencialmente perjudicial, se reduce la dosis o se sustituye por otros fármacos.
Fisioterapia y Rehabilitación
Después de tratar las lesiones, las personas suelen acudir al fisioterapeuta en busca de ayuda para reducir el riesgo de caídas subsiguientes. Los fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales pueden ayudar a mejorar la marcha y el equilibrio, así como la confianza en uno mismo después de una caída. Pueden dar consejos sobre cómo evitar las caídas. Además, los terapeutas pueden animar a la persona para que siga activa. La fisioterapia, los ejercicios supervisados de equilibrio y los estiramientos ayudan a reducir el riesgo de caídas.