Prevención de Caídas en Adultos Mayores: Medidas de Seguridad en el Hogar

Las caídas son un evento común en personas mayores, definido como un suceso inadvertido en el que una persona cae al suelo o a un nivel inferior. En individuos de 65 años o más, las caídas son la principal causa de muerte relacionada con lesiones y la séptima causa principal de todas las muertes.

Anualmente, más de 14 millones de adultos de 65 años o más en Estados Unidos informan de caídas, lo que suma aproximadamente 36 millones de caídas. Un número significativo de estas caídas resultan en lesiones; cerca del 37% de las personas que caen reportan una lesión que requirió tratamiento médico o restringió su actividad por al menos un día, resultando en un estimado de 9 millones de lesiones por caídas cada año. La incidencia de caídas y muertes relacionadas está en aumento, con una tasa de muerte ajustada por edad que subió un 41% de 55.3 por cada 100,000 adultos mayores en 2012 a 78.0 por cada 100,000 en 2021. Además, las caídas son más frecuentes en mujeres que en hombres y en entornos rurales en comparación con los urbanos.

Las caídas comprometen la independencia de los ancianos y desencadenan una serie de problemas individuales y socioeconómicos. Es crucial que los médicos pregunten sobre caídas, incluso si no hay lesiones aparentes, ya que muchas personas mayores son reacias a informarlas, atribuyéndolas al envejecimiento o temiendo que limiten sus actividades o requieran internamiento. Sin embargo, es necesario informar las caídas a los médicos para prevenir futuras ocurrencias.

Cuando no se informan las caídas y no se aplican medidas preventivas, los pacientes tienen un alto riesgo de volver a caer, lo que representa una carga considerable para el sistema de salud. Se anticipa que esta carga aumentará debido al crecimiento proyectado de la población envejecida. Por lo tanto, es imperativo implementar intervenciones como la educación para la prevención de caídas, ejercicios funcionales (por ejemplo, para aumentar la fuerza de las piernas y el equilibrio) y estrategias de mitigación de lesiones.

Infografía: Estadísticas de caídas en adultos mayores y sus consecuencias

Riesgo de Caídas en Personas Mayores

El riesgo de caídas aumenta considerablemente a partir de los 65 años, convirtiéndose en la principal causa de lesiones y hospitalizaciones en este grupo de edad. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 28% y el 35% de las personas mayores de 65 años experimentan alguna caída anualmente, porcentaje que aumenta progresivamente con la edad.

¿Por qué los adultos mayores son más propensos a sufrir caídas?

Los adultos mayores son más propensos a sufrir una caída debido a:

  • Tienen menos masa muscular y sus huesos están más deteriorados.
  • Sus reflejos están enlentecidos, por lo que reaccionan más lentamente.
  • Experimentan problemas con la visión y/o audición.

Además, a menudo, las lesiones producidas por los accidentes no siempre se diagnostican. En numerosas ocasiones, las personas mayores ocultan que se han caído porque esto simboliza torpeza e, incluso en algunos casos, por miedo a ser cuestionados. A esto se suma que, en muchos casos, las caídas pueden llevar a la búsqueda de una residencia o cuidadores, lo que limita su autonomía.

Etiología de las Caídas: Causas y Factores de Riesgo

El predictor más consistente de una caída es una caída previa. Sin embargo, las caídas en las personas ancianas rara vez tienen una sola causa o factor de riesgo. Una caída suele ser el resultado de una interacción compleja multifactorial entre varios elementos:

  • Factores intrínsecos: deterioro de la función relacionado con la edad, trastornos y efectos adversos de fármacos.
  • Factores extrínsecos: riesgos ambientales.
  • Factores situacionales: relacionados con la actividad específica o las circunstancias de una actividad, como apresurarse para ir al baño en plena noche.

Factores Intrínsecos

Los cambios relacionados con la edad pueden afectar los sistemas comprometidos en mantener el equilibrio y la estabilidad (por ejemplo, al estar de pie, caminar o sentarse) y aumentar el riesgo de caídas. La agudeza visual, la percepción de los contrastes y la profundidad, y la adaptación a la oscuridad se reducen. La pérdida o los trastornos sensitivos y la disfunción cerebelosa pueden disminuir los reflejos posturales y afectar el equilibrio. Los cambios en los patrones de activación muscular y la capacidad de generar suficiente potencia y velocidad muscular pueden afectar la habilidad de mantener o recuperar el equilibrio en respuesta a los cambios (por ejemplo, al pisar una superficie irregular o recibir un golpe). De hecho, la debilidad muscular de cualquier tipo es un importante predictor de caídas. A medida que el deterioro cognitivo aumenta con la edad, también lo hace el riesgo de caídas, en parte porque los adultos mayores con deterioro cognitivo pueden no recordar que deben tomar medidas de seguridad para reducir las caídas.

Los trastornos crónicos y agudos y el uso de fármacos son los principales factores de riesgo de experimentar caídas. Este riesgo aumenta en función del número de medicamentos que recibe el paciente. Varias clases de medicamentos aumentan el riesgo, pero los medicamentos psicoactivos son los reportados con mayor frecuencia como causantes de un aumento tanto del riesgo de caídas como de las lesiones relacionadas.

El riesgo de una caída traumática que provoca una fractura se incrementa debido a:

  • Osteoporosis y cambios en la calidad ósea relacionados con la edad, que aumentan la fragilidad ósea.
  • Pérdida de músculo (sarcopenia), que reduce las respuestas protectoras a las perturbaciones.

Factores Extrínsecos

Los factores ambientales pueden aumentar el riesgo de caídas de forma independiente o, lo que es más importante, a través de la interacción con los factores intrínsecos. El riesgo es máximo cuando las condiciones del medio requieren un mayor control postural y del movimiento (por ejemplo, al caminar sobre una superficie resbaladiza) y cuando el entorno no resulta familiar (tras una mudanza a un nuevo domicilio). Los adultos mayores que usan dispositivos de asistencia para la movilidad tienen más probabilidades de informar un historial de caídas, lo que refleja las limitaciones de movilidad subyacentes y comorbilidades que llevaron a la prescripción del dispositivo en lugar de que los dispositivos sean inherentemente promotores de caídas.

Ejemplos de factores extrínsecos que contribuyen a las caídas incluyen suelos resbaladizos, alfombras sin fijar, iluminación deficiente, cables sueltos por el suelo, escalones irregulares o la falta de agarraderas en zonas críticas como el baño. El calzado inadecuado, como zapatillas sin sujeción o con suelas desgastadas, también incrementa el peligro de resbalones.

Factores Situacionales

Algunas actividades o decisiones pueden aumentar el riesgo de caídas y de lesiones relacionadas. Algunos ejemplos son:

  • Estar distraído (por ejemplo, caminar mientras se habla o se mira un teléfono inteligente) y no notar un peligro ambiental (por ejemplo, un bordillo o un escalón).
  • Correr al baño (especialmente por la noche cuando no se está completamente despierto o cuando la iluminación puede ser inadecuada).
  • Usar una escalera.

La demencia puede exacerbar muchas de estas situaciones peligrosas que causan caídas. El deterioro de la cognición, el juicio y la conciencia de los peligros puede hacer que los adultos mayores se distraigan, se apresuren y no noten los peligros ambientales, lo que aumenta significativamente el riesgo de caídas.

Evaluación de los Riesgos de Caídas

Los médicos deben preguntar sobre caídas previas, así como sobre las condiciones, los medicamentos y los factores situacionales que aumentan el riesgo de caídas. La evaluación del riesgo de caídas tiene como objetivo identificar adultos mayores que pueden presentar alto riesgo de caídas para implementar estrategias preventivas. Esta evaluación no es un examen físico exhaustivo, sino una revisión estructurada utilizando cuestionarios, observación y herramientas de detección dirigidas.

Después del tratamiento de las lesiones agudas, la evaluación debe intentar identificar los factores de riesgo y las intervenciones apropiadas para reducir la incidencia de futuras caídas y de lesiones relacionadas. Dado que los adultos mayores a menudo no refieren haberse caído, se les debe preguntar sobre caídas o problemas de movilidad en cada consulta.

Anamnesis y Examen Físico

Cuando se requiere una evaluación más completa de los factores de riesgo de caída, ésta debe centrarse en la identificación de los factores intrínsecos, extrínsecos y situacionales que pueden reducirse mediante intervenciones específicas. A los adultos mayores se les deben formular preguntas abiertas sobre su caída o caídas más recientes, seguidas de preguntas más específicas sobre cuándo y dónde se produjo la caída y qué estaban haciendo (factores de riesgo situacionales). A continuación, deben realizarse las mismas preguntas a testigos. Asimismo, los pacientes deben informar si percibieron síntomas premonitorios o asociados (por ejemplo, palpitaciones, disnea, dolor torácico, vértigo, mareos), y si perdieron la consciencia. Se debe preguntar también al paciente si pueden identificar factores extrínsecos o situacionales evidentes. La anamnesis debe incluir preguntas sobre enfermedades pasadas y presentes, consumo de fármacos que se adquieren bajo prescripción médica y de venta libre, y consumo de alcohol o medicamentos psicoactivos. Debe preguntarse a los pacientes si pudieron volver a levantarse sin ayuda después de caer y si se produjo alguna lesión; el objetivo es reducir el riesgo de complicaciones debido a futuras caídas.

El examen físico debe ser bastante completo para excluir causas intrínsecas evidentes de caídas. Incluye:

  • Medir la temperatura si la caída fue reciente.
  • Determinar la frecuencia y el ritmo cardíaco para detectar bradicardia, taquicardia en reposo o arritmias.
  • La auscultación puede detectar algunos trastornos valvulares cardíacos.
  • La presión arterial debe medirse con los adultos mayores en decúbito supino y después de que permanezcan de pie durante 1 y 3 minutos para excluir hipotensión ortostática.
  • La agudeza visual debe examinarse con lentes correctoras; si disminuida, se requiere un examen visual más detallado a cargo de un optometrista u oftalmólogo.
  • Evaluar el cuello, la columna vertebral y los miembros (especialmente las piernas y los pies) para identificar debilidad, deformidades, dolor y limitación de la amplitud del movimiento.
  • Un examen neurológico debe comenzar con un examen del estado mental para controlar el deterioro cognitivo. También comprende pruebas de la función motora (como la fuerza muscular y el tono y la amplitud de movimiento), la sensibilidad (como la propiocepción), la coordinación (como la función cerebelosa), el equilibrio estacionario y la marcha.

El control postural básico y los sistemas propioceptivo y vestibular se evalúan con la prueba de Romberg (en la cual el paciente se para con los pies juntos y los ojos abiertos y luego cerrados). Las pruebas para examinar el equilibrio son la permanencia en un pie y la marcha en línea recta. Si el paciente puede permanecer parado en un pie durante 10 segundos con los ojos abiertos y lograr caminar en línea recta a través de una distancia de 3 metros (10 pies) sin tambalear, lo más probable es que la deficiencia del control postural intrínseco sea mínima. Los médicos deben evaluar la función vestibular posicional (por ejemplo, con la maniobra de Dix-Hallpike).

Pruebas de Desempeño

Una variedad de pruebas estandarizadas basadas en el rendimiento están disponibles para evaluar la marcha, el equilibrio y la fuerza de los miembros inferiores en adultos mayores con riesgo elevado de caídas. Una prueba inicial comúnmente utilizada para evaluar un problema de equilibrio o de marcha es la prueba básica de levantarse y andar. Esta prueba consiste en la observación del paciente mientras se levanta de un sillón común, camina 3 metros (alrededor de 10 pies) en línea recta, gira, vuelve a caminar hacia la silla y vuelve a sentarse. La evaluación puede identificar debilidad de los miembros inferiores, trastornos de equilibrio al pararse o sentarse o marcha inestable. Para adultos que tienen dificultad para hacer la prueba básica de levantarse y caminar, se puede realizar una versión cronometrada de la prueba. Un tiempo de > 12 segundos indica un aumento significativo del riesgo de caídas.

La Evaluación de la Movilidad Orientada al Desempeño permite identificar problemas de equilibrio y estabilidad durante la marcha y otros movimientos que pueden indicar un mayor riesgo de caídas. La prueba incluye la puntuación cuantitativa de varios aspectos del equilibrio y la marcha y requiere aproximadamente entre 10 y 15 minutos para realizarse. Las puntuaciones bajas predicen un mayor riesgo de caídas.

Pruebas de Laboratorio

No existe una evaluación diagnóstica de laboratorio estándar para determinar la causa exacta de una caída. La evaluación debe basarse en la anamnesis y en los resultados del examen y ayuda a descartar varias causas. Algunas pruebas incluyen:

  • Hemograma completo para excluir anemia o leucocitosis.
  • Medición de glucemia para excluir hipoglucemia o hiperglucemia.
  • Medición de electrolitos para excluir la deshidratación.
  • En caso de neuropatías periféricas, solicitar hemograma completo, nivel de glucosa en sangre y electrolitos, así como niveles de folato, B12 y TSH.

Se recomiendan otras pruebas como electrocardiograma (ECG), monitorización cardíaca ambulatoria y ecocardiografía solo cuando se sospecha una causa cardíaca. El masaje carotídeo en condiciones controladas se propuso para identificar hipersensibilidad carotídea y detectar a personas que pueden responder al tratamiento con un marcapasos. Las radiografías vertebrales y la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM) de cráneo solo se solicitan cuando la anamnesis y el examen físico detectan trastornos neurológicos nuevos. Puede indicarse un estudio de electromiografía/conducción nerviosa (EMG/NCS) si se sospecha neuropatía, miopatía, radiculopatía u otro trastorno del sistema nervioso periférico.

Esquema de las pruebas de equilibrio y movilidad para adultos mayores

Medidas de Seguridad para Prevenir Caídas en el Hogar

Las caídas en los adultos mayores son uno de los accidentes más comunes, y por lo general se dan en espacios en los que, tomando las medidas de cuidado adecuadas, se pueden evitar. A continuación, se presentan algunas medidas de seguridad que ayudarán a brindar un espacio seguro.

Consejos Generales para la Prevención de Caídas

  • Use siempre el pasamanos de las escaleras.
  • Tenga buena iluminación en toda la casa. Durante la noche, es importante que el adulto mayor cuente con una luz nocturna que le permita tener visibilidad a la hora de ir al baño.
  • Evite que los cables de los artefactos domésticos queden sueltos o cercanos al piso.
  • Es conveniente no tener mesas de centro que puedan obstaculizar el paso.
  • Mantenga pasillos y lugares de tránsito habitual libres de obstáculos como sillas o tapetes sin fijar.
  • Use zapatos cerrados y cómodos con buen agarre de todo el pie, que se puedan ajustar bien, y que en lo posible tengan suela antideslizante y no sean abiertos en la parte de atrás. Evite usar sandalias sin correa en los tobillos, hawaianas o pantuflas.
  • El teléfono y números de emergencia deben estar en un lugar accesible.
  • Mantenga el suelo regular, con material antideslizante y sin desniveles. Fije las alfombras al piso con cinta adhesiva. Los desniveles en el piso de ese lugar que el adulto mayor frecuenta, puede ser una gran causa de caídas. Por eso, se debe estar muy atento a todo ese tipo de detalles para corregirlos antes que sean motivo de un accidente.
  • Tomar correctamente la medicación.
  • Cuidar de los pies de heridas o cortes.
  • De ser necesario, se deben proveer soportes tales como bastones o caminadores, que le den independencia y al mismo tiempo, les permitan movilizarse de forma segura.
  • Mientras se hace aseo en la casa, es importante advertirle que evite pararse o moverse de un lugar a otro. En caso de ser necesario, debe contar con ayuda, para evitar caídas porque el piso esté húmedo.

En el Dormitorio

  • Levántese de la cama lento y con cuidado.
  • Mantenga una lámpara, linterna o interruptor al lado de la cama.
  • La altura de la cama debiese permitirle apoyar los pies al estar sentado.
  • Utilice un colchón adecuado.
  • La bajada de cama debe estar despejada, sin cables y objetos.
  • Dependiendo del estado del adulto mayor, se debe revisar si es necesario poner barras protectoras en la cama para evitar que al moverse, se caiga.

En la Cocina

  • Ubique los alimentos en zonas de fácil acceso, ya sea en el refrigerador o despensa.
  • Los muebles deben estar fijos a la pared y no muy altos.
  • Los utensilios que use a diario guárdelos en un lugar de fácil acceso.
  • Evite que el piso esté mojado.
  • Las manillas de las puertas deben estar en buen estado y ajustadas.

En el Baño

  • Utilice gomas antideslizantes dentro de la ducha.
  • Instale barras de sujeción en la ducha y al lado del inodoro.
  • Siempre mantenga el piso seco.
  • Si tiene bajada de baño, que tenga una goma adhesiva, para evitar que se deslice.
  • Poner barras para sujetarse en el baño y en la ducha es fundamental. En caso de ser necesario, también se pueden usar sillas a la hora de bañarse para evitar caídas en los adultos mayores. También es recomendable usar tapetes antideslizantes.

¿Qué hacer en caso de caída?

Si una persona mayor se cae, debe ayudarse doblando una pierna y haciendo fuerza con el codo que queda pegado al suelo. Después adelantar la pierna más fuerte dejando una rodilla en el suelo y levantarse usando la fuerza de manos y piernas. Si requiere ayuda, la persona que asiste se colocará frente a ella con la pierna contraria a la suya apoyada en el suelo.

Ejercicios. Cómo levantarse del suelo

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