Guía completa para elegir una residencia de adultos mayores

A medida que nuestra población envejece, cada vez más personas se enfrentan a la idea de mudarse, ya sea a sí mismos o a un familiar mayor, a una residencia para adultos mayores o a un sanatorio. Esta puede ser una decisión que se toma de repente después de una hospitalización o de forma gradual, a medida que las necesidades se vuelven más difíciles de satisfacer en otros tipos de residencias. Entendemos que cada familia busca lo mejor para sus seres queridos, por eso hemos preparado esta guía completa para ayudarte a tomar una decisión informada, segura y con total confianza.

Familiares discutiendo opciones de residencia para un adulto mayor

¿Qué es una residencia para adultos mayores?

Una residencia para adultos mayores es normalmente el nivel más alto de atención para adultos mayores fuera de un hospital. Estas residencias proporcionan lo que se denomina atención de custodia, al brindar ayuda para entrar y salir de la cama y asistencia para alimentarse, bañarse y vestirse. Sin embargo, las residencias para adultos mayores difieren de otras viviendas para personas mayores en que también proporcionan un nivel alto de atención médica.

Atención médica y especializada

Un médico autorizado supervisa la atención de cada paciente y un enfermero u otro profesional médico casi siempre está en las instalaciones. La atención de enfermería especializada está disponible en el sitio, generalmente las 24 horas del día. Otros profesionales médicos, como terapeutas ocupacionales o fisioterapeutas, también están disponibles.

Los hogares para ancianos y convalecientes, a menudo sinónimos de residencias de larga estadía, cuentan con personal y proveedores de atención médica calificados que brindan atención las 24 horas. Ofrecen una variedad de servicios que incluyen:

  • Atención médica de rutina
  • Supervisión las 24 horas
  • Atención de enfermería
  • Visitas con los proveedores de salud
  • Asistencia con las actividades cotidianas, como bañarse y el aseo personal
  • Terapia física, ocupacional y del habla
  • Todos los alimentos

Las residencias para adultos mayores brindan atención tanto a corto como a largo plazo, dependiendo de las necesidades del residente.

Mitos y realidades sobre las residencias para adultos mayores

La decisión de considerar una residencia para adultos mayores no es fácil y a menudo viene cargada de emociones como la culpa, la tristeza, la frustración y la ira. Es normal enfrentar ciertos prejuicios o ideas preconcebidas.

Mito 1: Si no puedo cuidar de mí mismo en casa, una residencia es la única opción

Realidad: Hoy en día, existen muchas opciones para ayudar a los adultos mayores a permanecer en sus hogares, desde ayuda con las compras y la lavandería hasta servicios de cuidado y consultas de salud a domicilio. Si las opciones de cuidado a domicilio ya no son posibles, otras alternativas, como la vida asistida, pueden ser una mejor opción si la necesidad principal es la atención de custodia en lugar de la atención médica especializada. Incluso los cuidados de hospicio a menudo se pueden realizar en casa.

Mito 2: Las residencias son para personas cuyas familias no se preocupan por ellos

Realidad: Muchas culturas tienen la firme creencia de que es un deber de la familia cuidar de las personas mayores. Sin embargo, en el mundo actual, en el que las familias son más pequeñas, viven más separadas y las personas viven más tiempo con más enfermedades crónicas, puede que simplemente no sea posible. Considerar una residencia para adultos mayores para un familiar no significa que no le importe. Si no puede brindarle la atención necesaria, es una decisión responsable buscar un lugar donde se satisfagan las necesidades de su ser querido.

Personas de distintas generaciones interactuando con cariño

Mito 3: Las residencias están mal administradas y brindan una atención pésima

Realidad: Si bien es fundamental investigar a fondo las residencias, así como visitar a su familiar con frecuencia, no es cierto que todas las residencias para adultos mayores brinden una atención deficiente. Cada vez hay más medidas de seguridad y la información sobre el personal de una instalación, así como las infracciones anteriores, están disponibles para el público, lo que puede ayudarle a tomar una decisión.

Mito 4: Una vez en una residencia, nunca me iré

Realidad: A veces, una enfermedad o lesión progresa hasta el punto en el que se necesitará atención médica y de custodia de forma continua hasta el final de la vida. Sin embargo, muchas personas acuden a una residencia para adultos mayores por primera vez después de una hospitalización repentina, como por una caída o un derrame cerebral. Después de la atención de rehabilitación, es posible que pueda regresar a su hogar o elegir una opción de residencia más adecuada.

Momentos clave para considerar una residencia

Ya sea que usted y su familia estén afrontando una decisión rápida sobre una residencia para adultos mayores debido a un evento reciente o hayan estado afrontando una enfermedad progresiva que empeora, como el Alzheimer o el Parkinson, considerar una residencia para adultos mayores no es una decisión fácil.

Evaluación de necesidades

Es importante realizar una evaluación exhaustiva de las necesidades del adulto mayor. Algunas preguntas clave a considerar son:

  • ¿Ha tenido una evaluación médica reciente? Si se está considerando una residencia como el siguiente paso después de una hospitalización, es probable que ya se la hayan hecho.
  • ¿Es posible satisfacer sus necesidades de forma segura en una situación de residencia diferente? Si necesita supervisión las 24 horas, o si corre el riesgo de deambular o de olvidarse de una estufa caliente, un centro de enfermería especializada puede ser la mejor opción.

Consideraciones para cuidadores

Los cuidadores a menudo tienen que hacer malabares con las necesidades del trabajo, sus propias responsabilidades familiares y su propia salud. No es posible que una persona esté despierta y atenta las 24 horas del día. A veces, otros familiares pueden ayudar a cubrir esa necesidad, o los programas diurnos, los servicios de cuidado a domicilio y los cuidados de relevo pueden proporcionar el apoyo necesario al cuidador.

Necesidad temporal o permanente

¿La necesidad de una residencia para adultos mayores sería temporal o permanente? A veces, una situación temporal puede cubrirse mediante cuidado a domicilio, o los familiares pueden rotar la atención a corto plazo.

El proceso de adaptación a una residencia

Mudarse puede ser una experiencia estresante, incluso en los mejores momentos. Se está dejando atrás un lugar familiar y lleno de recuerdos. Si la mudanza a una residencia para adultos mayores se debió a una hospitalización, la transición puede haber sido abrupta y es posible que incluso no haya tenido tiempo de procesar lo que sucedió. Si a eso le suma el aumento de sus necesidades médicas y la disminución de su movilidad, mudarse a una residencia para adultos mayores puede convertirse en un momento muy estresante.

El período de adaptación a una nueva residencia suele ser de 3 a 6 semanas. Es normal que haya tristeza, protestas o nostalgia en las primeras semanas.

Para el adulto mayor

Es posible que el adulto mayor incluso se sienta enojado y abandonado por sus familiares, incluso si se da cuenta de que ya no pueden brindarle el nivel de atención que necesita. Es crucial:

  • Aceptar sus sentimientos: Todos necesitamos tiempo para adaptarnos y aceptar nuestros sentimientos. Recuerde que no está solo en esto; muchos de nosotros necesitaremos algún tipo de servicio de atención a largo plazo después de los 65 años.
  • Ser paciente consigo mismo: Las pérdidas son una parte normal del envejecimiento y perder la independencia no es un signo de debilidad.
  • Estar abierto a nuevas posibilidades: Si se mantiene la mente abierta a nuevas formas de hacer la vida más fácil, se podrá afrontar mejor el cambio en la situación.

Para los familiares

Los familiares pueden sentirse culpables por no poder cuidar a su ser querido o tristes porque tiene que pasar por esta transición forzada. Cualquier alivio que se sienta por el hecho de que su ser querido ahora reciba la atención que necesita puede verse atenuado por la culpa de que, de alguna manera, le esté decepcionando. Es importante:

  • Permitir que el ser querido tome la iniciativa: En la medida de lo posible, la persona que se muda debe ser quien tome las decisiones sobre qué residencia es la más adecuada. Siempre que sea posible, debe acompañarle en las visitas a diferentes residencias, así como tomar las decisiones sobre qué llevar de casa y cómo personalizar su habitación. Si el adulto mayor no puede hacerlo, los familiares deben tratar de pensar en cuáles podrían haber sido sus deseos.
  • Ayudar al ser querido a afrontar la pérdida de su independencia: Después de la mudanza, manténgase en constante contacto. Las visitas frecuentes de familiares y amigos ayudan a facilitar la transición. Incluso si vive lejos, las llamadas, cartas y correos electrónicos frecuentes pueden marcar una gran diferencia.
  • Actuar como defensor: El contacto frecuente no solo tranquiliza a su ser querido, sino que también le permite actuar como defensor de sus necesidades. Incluso si ha elegido la mejor instalación, debe asegurarse de que la atención que recibe su ser querido sigue teniendo los estándares más altos, por lo que debe visitarlo en horarios irregulares para realizar inspecciones sorpresa y conocer al personal. Cuanto más comprometido le perciban, más atentos serán con su familiar.

Guía paso a paso para elegir la residencia adecuada

Elegir la residencia para adultos mayores adecuada no es fácil y es posible que tenga que mudarse rápido debido a una hospitalización reciente o un deterioro de su salud.

Antes de empezar la búsqueda

Lo primero que se debe definir son los motivos por los que se requiere una residencia y por qué ello es complejo de hacer o no es posible en el hogar actual de la persona mayor. La decisión de ir a una residencia debe estar basada en la consideración de los factores asociados a la calidad de vida de la persona en función del tipo de cuidados que requiere. Asimismo, en esta importante decisión es indispensable tener en cuenta los deseos de la persona que va a dar ese paso.

Si la persona está lúcida y siente que ir a una residencia es favorable para ella, su opinión y opción deben ser respetadas. Lo ideal es contar con la aprobación de la persona mayor y, si esta no puede expresar su voluntad, tomar la decisión de acuerdo a sus valores, preferencias, y nivel de vida previos.

Siempre es recomendable analizar estas opciones con tiempo y contar con una evaluación geriátrica integral actualizada que permita identificar los requerimientos y necesidades del adulto mayor. Esto ayudará a determinar el tipo de residencia adecuada para su situación. Se debe tener en cuenta que las residencias no son centros de salud ni clínicas, sino un lugar de vida, una vivienda que debe permitir a la persona mayor seguir desarrollándose manteniendo su individualidad.

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Diferencia de terminología: "Hogar de Ancianos" y "Casa de Reposo"

Es importante señalar que "Hogar de Ancianos" y "Casa de Reposo" son conceptos que están en desuso, ya que hacen referencia a la persona mayor como alguien pasivo, dependiente o con poca movilidad. La denominación más adecuada y oficial en muchos lugares, como en Chile, es Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM).

Para determinar el tipo de centro o residencia que se requiere es importante preguntarse: ¿qué necesidades tiene la persona mayor?, ¿es autovalente o dependiente en las actividades de su vida diaria?, ¿necesita terapia y estimulación o requiere asistencia las 24 horas?

No todas las instituciones son iguales. Algunas podrán atender a residentes con deterioro cognitivo, en que sus facultades mentales están afectadas. Otras podrán atender personas con enfermedades cuyos cuidados sean complejos, en que se empleen medicamentos diversos, y se requiera un control estricto de su estado de salud. En otras pueden atender a personas con severa discapacidad funcional, con dificultad para desplazarse o para moverse.

Otras opciones: Centros Diurnos

En ocasiones lo que se necesita son cuidados diurnos o algunas horas durante el día. En estos casos es preferible considerar la opción de un Centro Diurno (o De Día) y/o cuidadores a domicilio (que pueden ser contratados a tiempo completo u horas). Este tipo de establecimientos tienen el objetivo de retrasar la pérdida de funcionalidad del adulto mayor, promoviendo y fortaleciendo su autonomía e independencia. Estos centros ofrecen una serie de talleres personales y comunitarios para la persona durante el día mientras sigue residiendo en su domicilio actual.

Criterios de selección

Aquí hay una lista de chequeo diseñada para ayudarte a buscar y verificar si la residencia cumple con los requisitos necesarios:

  1. Referencias: Comience con referencias. ¿Su médico de familia o especialista tiene alguna recomendación? ¿O conoce a algún amigo que haya usado diferentes residencias? Conocer a alguien con experiencia de primera mano en una residencia para adultos mayores puede ayudarle a limitar sus opciones.
  2. Investigación: Infórmese. Los recursos en línea de residencias para adultos mayores incluyen sitios de clasificación que utilizan datos existentes para calificar las residencias. Además, en muchos países existen organismos protectores de derechos del adulto mayor que pueden ser un recurso valioso sobre la condición actual de una residencia.
  3. Necesidades médicas: Considere las necesidades médicas. Es posible que las distintas residencias tengan más experiencia en distintas áreas. ¿Cómo controlarán la afección de salud? ¿Cómo se organizan los medicamentos y los procedimientos?
  4. Distancia y cercanía familiar: Tome en cuenta la distancia. Las visitas son fundamentales para saber si una residencia es adecuada. La cercanía con la familia es fundamental.
  5. Profesionalismo y calidez del equipo: El equipo humano es el corazón de una residencia. Los profesionales (enfermeras, kinesiólogos, terapeutas ocupacionales, nutricionistas y técnicos en enfermería) deben estar capacitados para brindar atención con respeto, empatía y compromiso. Más que diplomas o títulos académicos, importa la personalidad, el carisma y la empatía hacia el adulto mayor. La vocación de servicio, el enfoque familiar y la autonomía personal son relevantes.
  6. Ambiente y residentes: ¿Los residentes parecen felices y participativos? ¿O aturdidos en exceso y sobremedicados? ¿Lucen limpios y bien arreglados? ¿Parecen personas que le gustaría conocer? Intente observar las reuniones sociales, como las comidas u otras actividades.
  7. Limpieza: ¿Las instalaciones se ven limpias y a una temperatura agradable? ¿Hay olores fuertes y desagradables?
  8. Alimentos: ¿Qué tipo de comidas se sirven normalmente? ¿Tienen apariencia nutritiva y apetecible? ¿Cómo se manejan las dietas especiales? ¿Qué tipo de ayuda hay disponible con las comidas?
  9. Actividades: ¿Qué eventos y actividades están disponibles para los residentes?
  10. Experiencia con su afección: Si un ser querido tiene Alzheimer, por ejemplo, ¿hay una unidad de cuidados especiales o personal y actividades especializadas?
  11. Infraestructura y accesibilidad: Las instalaciones deben ser cómodas, seguras y adaptadas a las necesidades de movilidad.
  12. Transparencia y confianza: La transparencia en todos los procesos es fundamental. Pida que le informen sobre las políticas y reglamentos.
  13. Seguridad del edificio: Pregunte por las horas de visita y las restricciones. ¿Hay suficiente personal para residentes?
Lista de chequeo para elegir residencia

La visita a la residencia

Una vez tenga la lista de centros que cubren sus necesidades, haga una cita para visitar cada uno o pídale a alguien de confianza que realice las visitas. Lo ideal es que, de ser posible, vaya junto al adulto mayor y en distintos días y horarios. Esto puede ayudarlo a tener un panorama más completo de cada centro. Durante tu visita procura observar todo:

  • Hable con el personal y observe cómo tratan a los residentes. ¿Las interacciones son amigables, amables y respetuosas? ¿Llaman a los residentes por su nombre?
  • ¿Tienen personal de enfermería con licencia las 24 horas del día? ¿Tienen a una enfermera registrada disponible por lo menos 8 horas al día? ¿Qué sucede si se necesita a un proveedor?
  • ¿Tienen a alguien en el personal que cubra las necesidades de servicios sociales?
  • ¿Los residentes se ven limpios, aseados y vestidos cómodamente?
  • ¿El ambiente está bien iluminado, limpio, atractivo y a una temperatura agradable? ¿Hay mucho ruido en las áreas del comedor y áreas comunes?
  • Pregúnteles cómo contratan a los miembros del personal: ¿hacen investigación de antecedentes? ¿Asignan miembros del personal a residentes específicos? ¿Cuál es el promedio de personal para residentes?
  • Pregúnteles por la comida y los horarios de servicio. ¿Hay elección de comidas? ¿Pueden adaptarse a dietas especiales? Pregúnteles si el personal ayuda a los residentes a alimentarse, si lo necesitan. ¿Se aseguran de que los residentes beban suficientes líquidos?
  • ¿Cómo son las habitaciones? ¿Son individuales o compartidas? ¿Cuentan con baño las habitaciones? Si la habitación no posee baño, ¿a qué distancia de la habitación y/o de las áreas comunes se encuentran estos? ¿Puede un residente traer sus objetos y muebles personales? ¿Cómo se aseguran los objetos personales?
  • ¿La residencia cuenta con sectores para practicar libremente la religión?
  • ¿Cómo se realiza el transporte en una emergencia? ¿Cuáles son las vías de evacuación?

Aspectos legales y contractuales

Es importante conocer en detalle los costos de la residencia que se quiere elegir, porque el valor debe estar de acuerdo a los recursos disponibles. A veces no está claro cuánto dinero se posee y quiénes de la familia van a realizar aportes adicionales y hasta qué punto. Además, se deben utilizar los ingresos habituales del residente, su jubilación, rentas, etc.

Verifique que la residencia cumpla con la normativa local. Por ejemplo, en algunos países, es un requisito que la institución cuente con la Resolución sanitaria otorgada por el Ministerio de Salud. El primer filtro también debe ser verificar que el establecimiento esté acreditado por la entidad reguladora del país (como el SENAMA en Chile). Importante: hay residencias no acreditadas que operan de forma irregular.

También es relevante la entrega de un contrato, que debe ser claro en cuanto a los servicios incluidos y los insumos que se deban pagar aparte. ¿El valor se va reajustando con el tiempo?

Financiamiento de la atención en residencias

La atención en una residencia para adultos mayores es costosa, y la mayoría de los seguros médicos no cubrirán ese costo total. Con frecuencia, las personas cubren sus costos utilizando una combinación de pago personal, y programas de ayuda gubernamental.

  • Programas de ayuda gubernamental (ej. Medicare/Medicaid en EE.UU.): Algunos programas pueden pagar por atención de corto plazo en una residencia, después de una hospitalización. Sin embargo, no siempre cubren atención de largo plazo. Para la atención de largo plazo, la elegibilidad suele depender de los ingresos. Con frecuencia, las personas comienzan a pagar los gastos de bolsillo y, una vez que agotan sus ahorros, solicitan estos programas. Es importante saber que, en muchos casos, los cónyuges están protegidos contra la pérdida de sus hogares por el pago de una residencia para su pareja.
  • Seguro de atención a largo plazo: Si se tiene, puede pagar por la atención a corto o largo plazo. Existen diferentes tipos de seguros que cubren atención a largo plazo; algunos solo pagan por atención en residencias y otros pagan por un rango de servicios. Es posible que no se pueda obtener este tipo de seguro si se tiene una afección preexistente.

Es una buena idea buscar asesoría legal cuando se considere la forma de pago por atención de enfermería, especialmente antes de gastar todos sus ahorros. Una agencia especializada en el envejecimiento en su área puede dirigirlo a recursos legales.

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Requisitos y documentos para residencias públicas/subsidiadas (ejemplo de Chile)

En el caso de Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) que ofrecen subsidios o son de carácter público, existen requisitos específicos para el acceso. Por ejemplo, en Chile, el SENAMA (Servicio Nacional del Adulto Mayor) ofrece subsidios para que adultos mayores de escasos recursos puedan acceder a residencias acreditadas.

Criterios de elegibilidad

Para acceder a un Establecimiento de Larga Estadía para Adultos Mayores se deben cumplir con ciertos requisitos generales, que pueden variar según la normativa local:

  • Tener 60 años o más.
  • Pertenecer a un determinado tramo de vulnerabilidad de la población según el Registro Social de Hogares o sistema equivalente.
  • Acreditar que se está en situación de dependencia, es decir, que se requiere apoyo de otra persona para realizar algunas actividades de la vida diaria.
  • Declarar que se postula voluntariamente a un establecimiento.
  • Acreditar que no existen personas que puedan entregar regularmente los cuidados que se requieren.
  • Contar con una persona significativa que sea cercana y que apoye en el proceso y que siga en contacto una vez que se ingrese al establecimiento.

Documentación necesaria

La documentación puede incluir, entre otros:

  1. Documentos de la persona mayor que postula:
    • Fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados.
    • Fotocopia de la última liquidación de pago de la pensión emitida por la entidad previsional.
    • Informe social emitido por un trabajador social, que acredite la situación socioeconómica y si existen redes familiares u otras personas que brinden apoyo y cuidados.
    • Informe médico de no más de 3 meses de antigüedad que acredite la condición de salud y el grado de dependencia según índices de evaluación (ej. Katz y Pfeiffer). Además, debe decir claramente que no requiere hospitalización.
    • Consentimiento de ingreso de la persona mayor con su firma o huella digital.
  2. Documentos de la persona que toma el rol de apoderado (si aplica):
    • Fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados.
    • Certificado de residencia.

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