Es un honor representar a la Universidad de Chile en esta solemne ceremonia, en la cual rendimos homenaje a académicos, académicas, funcionarios y funcionarias que sirvieron a la institución con especial fidelidad a lo largo de muchos años. Aunque con distintas trayectorias, sus vidas, nuestras vidas, están marcadas por esa pertenencia que nos ha unido y configurado como comunidad, esa condición de ser de la Chile o, más bien, de “ser la Chile”. Porque ustedes han sido la Chile por largos años y lo seguirán siendo.
Historia y Compromiso con la Nación
La Universidad de Chile, a lo largo de su historia, ha demostrado un vínculo indisoluble con la nación. En 1956, al rendir homenaje a Amanda Labarca, cuando ella dejaba la Dirección de Extensión después de una gestión que tanto engrandeció a la Universidad, Guillermo Feliú Cruz escribió: “la historia que ha alimentado nuestras virtudes cívicas, que nos ha mostrado el camino de nuestra ascensión en la lucha del progreso y que ha determinado el valer de la conciencia nacional, nació en esta Universidad y ella fue escrita por hombres (hoy diríamos también mujeres) que al mismo tiempo que la hacían con sus actos, la escribían buscando en el pasado la fuerza, el imperio del mandato del presente”.
Consistente con esta visión, nuestra generación -como otras anteriores- ha vivido con fuerza la historia de Chile desde la Universidad. Hemos visto sufrir a Chile desde la Universidad, y hemos visto sufrir a la Universidad por Chile. Vivimos la intervención militar, perdimos compañeros y compañeras a causa de la represión o por exonerados, o por exiliados, o por asesinados, pero logramos recuperar el respeto a los Derechos Humanos, la autonomía, la libertad académica y la democracia, trabajando y luchando juntos y juntas.

La Misión de Servir a Chile
Nuestra organización, compuesta por 60 mil personas, es intensa, demandante y está expuesta a un fuerte escrutinio. Sin embargo, no olvida que su misión histórica es servir a Chile, lo que constituye un orgullo y una gran responsabilidad. Recurrimos a las palabras del ex rector Juan Gómez Millas, pronunciadas en un encuentro de universidades latinoamericanas en 1954: “afirmo que no se puede rebajar la Universidad a ser simple instrumento del Estado, porque la relación entre éste y la Universidad es exactamente la inversa. No es la política la que debe dictar el rumbo a la Universidad, sino es ella misma quien debe llegar a la interpretación de las posibilidades más profundas de un pueblo y dar conciencia a la política. Por esta razón, la vida universitaria no puede ser expresión de una clase política dominante ni de una clase social cualquiera, sino de todo el conjunto de las posibilidades de un pueblo”.
Todos y todas ustedes han contribuido a lo que Juan Gómez Millas llama “la interpretación de las posibilidades más profundas de un pueblo”. Hoy, por cierto, entendemos que esto debe darse en diálogo con la sociedad.
Realización Personal y Colectiva en la Universidad
En sus trayectorias hay realización personal y colectiva, pues en la Universidad de Chile nos constituimos como sujetos individuales siempre en una relación interdependiente con otros y otras. Gabriela Mistral, en “Grandeza de los Oficios” (1927), escribió que la labor que ejercemos, como la obra de un artesano, es la forma en que damos “testimonio de nuestro semblante”. Lo explica diciendo que “el objeto labrado es esquema de los sentidos, del cuerpo y el alma del obrero”. Es decir, en nuestro hacer está nuestro ser.
Y si lo aplicamos en este homenaje, podemos decir que vuestra encomiable labor en la Universidad de Chile muestra quiénes son y quiénes han sido. Este acto solemne, que se celebró el 20 y 21 de marzo de 2024 en el Salón de Honor de la Casa Central de la U. de Chile, en Santiago de Chile, es un merecido reconocimiento a su invaluable legado.
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