La evaluación de personas con discapacidad visual representa un desafío significativo en diversos campos científicos, particularmente en la psicología y la rehabilitación. La literatura científica destaca la escasez de instrumentos validados y adaptados para esta población, lo que subraya la necesidad de desarrollar o adaptar herramientas específicas que permitan comprender sus capacidades y habilidades cognitivas de manera precisa.
La Necesidad de Instrumentos Específicos
Contexto Actual y Desafíos en la Evaluación Psicológica
Actualmente, la inclusión social y el interés en estudios dirigidos a poblaciones minoritarias han ganado espacio en el ámbito científico, especialmente en la evaluación psicológica. Sin embargo, en lo que respecta a la evaluación psicológica dirigida a personas con discapacidad visual, la situación es más compleja, con pocos estudios e investigaciones sobre constructos psicológicos, particularmente la inteligencia (Lobato, 2005; Masini, 1995).
Según Brambring y Troster (1994), esta falta de instrumentación crea una laguna en la investigación y los estudios orientados al desarrollo y perfil cognitivo de niños y adultos con esta característica. Aunque la literatura nacional presenta trabajos importantes (Machado, 2011; Nunes y Lomónaco, 2008; Rabello, Motti y Gasparetto, 2007), la producción científica internacional ha demostrado ser más avanzada y amplia en la evaluación psicológica de personas con discapacidad visual (Alonso, 2003; Celeste, 2006; Navarro y López, 2002), sobre todo en la construcción de instrumentos específicos para esta población (Ballesteros, Barsida, Reales y Muñiz, 2003; Deverell, 2011).
En Brasil, el Sistema de Evaluación de las Pruebas Psicológicas (SATEPSI) del Consejo Federal de Psicología evidencia la ausencia de instrumentos con pruebas de validez para su uso en esta población, dificultando la comprensión de las capacidades y habilidades cognitivas de los niños, especialmente aquellos con algún tipo de discapacidad (Chiodi y Wechsler, 2009). Disponer de instrumentos específicos puede ayudar a reducir errores en diagnósticos y/o procesos mal conducidos (Campos y Nakano, 2014, Zanfelici y Oliveira, 2013).
Comprendiendo la Discapacidad Visual
La deficiencia visual puede entenderse como la pérdida, parcial o total, adquirida o congénita, de la visión. Es una estructura compleja que involucra aspectos fisiológicos, función sensorial-motora, perspectiva y psicológicos (Ministerio de Educación y Cultura, 2001). Las necesidades específicas son numerosas (Scholl, 1982), variando según:
- Edad de manifestación del problema visual.
- Forma de manifestación de la discapacidad.
- Etiología y tipo (adquirida o congénita).
- Grado de visión (ceguera total o baja visión si existe algún residuo visual).
- Estilos individuales y aspectos sociales (Barraga, 1997; Lowenfeld, 1977; Norris, Spaulding y Brodie 1957).
Es fundamental que el evaluador disponga de esta información para facilitar el acceso físico a objetos y estimular los sentidos táctiles y auditivos, promoviendo condiciones de evaluación equitativas (Ballesteros et al., 2003; Bizerra et al., 2012).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la ceguera como una agudeza visual máxima inferior a 1/50 (0,02) o sin percepción de luz, requiriendo ayudas como libros hablados, sistema Braille, aparatos de salida de voz, softwares con sintetizadores de voz, bastón y entrenamiento de orientación/movilidad. La baja visión se refiere a una agudeza visual máxima entre 1/20 (0,05) y 1/10 (0,1), donde se pueden usar ayudas especiales como ópticas, no ópticas y electrónicas.
En relación con el tipo, la discapacidad congénita se refiere a quienes nacieron ciegos o con baja visión, a diferencia de quienes la adquirieron y tuvieron experiencia visual previa (González, 2007). Las diferencias entre estos cuadros implican un amplio rango de alteraciones en la función visual, incluyendo perjuicios en la agudeza, visión de colores, campo visual, sensibilidad al contraste y adaptación a la luz (Douglas et al., 2009). Por lo tanto, las particularidades de las personas con discapacidad visual deben ser consideradas debido a la heterogeneidad del cuadro, especialmente en sus formas de aprendizaje y contacto con el ambiente (Almeida y Araújo, 2013; Dale y Sonksen, 2002). Esto implica que, además del grado y tipo de deficiencia, es necesario evaluar otras variables importantes como el diagnóstico oftalmológico, evolución, etiología, pronóstico y funcionalidad visual. Los deficientes visuales, independientemente del tipo y grado, presentan una disminución de la visión de forma irreversible, así como restricciones en habilidades y vida cotidiana, como velocidad de trabajo, movilidad, orientación espacial y tareas visuales (Caballo y Núñez, 2013).
El profesional que evalúa las habilidades cognitivas de personas con discapacidad visual debe estar atento a situaciones que le permitan comprender al individuo más allá de la prueba y sus respuestas.
Desarrollo y Adaptación de Baterías de Pruebas
La Escala de Inteligencia para Niños con Discapacidad Visual (PAIC-DV/EPIC-DV)
Con base en la necesidad de una evaluación diferenciada, se inició el desarrollo de las pruebas de evaluación de la inteligencia de niños con discapacidad visual (PAIC-DV, posteriormente EPIC-DV). Los subtests verbal, memoria y lógica fueron evaluados en cuanto a su adecuación al público objetivo (Campos y Nakano, 2014) y se comparó el desempeño de niños deficientes visuales con normovisuales, analizando la influencia de variables como sexo y edad (Campos y Nakano, en prensa). La escala investigó su validez de contenido (Campos y Nakano, 2016).
Las evaluaciones externas realizadas por los profesores son reconocidas como herramientas que contribuyen a una comprensión más integral del desarrollo cognitivo (Cunha, Enumo y Dias, 2009), al ampliar la percepción sobre las habilidades cognitivas, condiciones intelectuales, perspectivas motoras y ajuste afectivo-emocional. En este caso, la evaluación del profesor facilita la comprensión diagnóstica de lagunas representativas en habilidades que contribuyen al desarrollo académico, ayudando a direccionar y minimizar dificultades en la enseñanza (Viana, 2013).
El estudio tuvo como objetivo investigar posibles diferencias en la capacidad cognitiva entre grupos de niños con deficiencia visual (congénita, adquirida, ceguera y baja visión), basándose en la evaluación del profesor. La importancia de esta investigación radica en la necesidad de aclarar la heterogeneidad y especificidades de cada tipo y grado de discapacidad visual.
Metodología de la EPIC-DV
La muestra estuvo compuesta por 10 profesionales (8 mujeres, 2 hombres; edades entre 18 y 65 años, M = 45,70, DP = 13,17) que atienden a niños con discapacidad visual. Estos profesionales evaluaron a 30 niños deficientes visuales (edades entre 7 y 12 años, M = 9,76, DP = 1,81), de ambos sexos y diferentes niveles de escolaridad. De estos, 8 presentaban deficiencia adquirida y 22 congénita, con 23 diagnosticados con baja visión y 7 con ceguera.
La Escala de Inteligencia para Niños con Discapacidad Visual - versión profesional - EPIC-DV, fue elaborada a partir del modelo CHC de Inteligencia y la selección de habilidades específicas, especialmente inteligencia fluida y cristalizada (Alfonso, Flanagan y Radwan, 2005; Bueno, 2013, Cattel, 1998; Flanagan, Ortiz, Alfonso y Mascolo, 2002; Horn y Cattel, 1967; Hunt, 1996; Knox 1977; McGrew, 2005; Zampieri y Schelini, 2013).
La versión utilizada de la escala consta de 29 frases, divididas en cuatro áreas:
- Razonamiento Verbal: Evalúa la comprensión de dominios verbales y la capacidad para establecer relaciones entre palabras y frases.
- Memoria: Enfocada en la capacidad de memorizar y recordar conceptos a corto plazo.
- Razonamiento Numérico: (con siete ítems cada uno)
- Razonamiento Lógico: (con ocho ítems) Busca evaluar la capacidad del niño para comprender relaciones deductivas e inductivas.
El profesor debía leer cada frase, analizar su contenido y evaluar el nivel del niño, seleccionando la opción que mejor lo describiera en una escala Likert de cinco puntos (Rendimiento muy por debajo de lo esperado, Rendimiento ligeramente por debajo de lo esperado, Rendimiento ligeramente por encima de lo esperado, Rendimiento muy por encima de lo esperado, Incapaz de juzgar). El instrumento es preferentemente respondido por profesores y profesionales con al menos tres meses de contacto con el niño, y su administración toma entre diez y quince minutos. La puntuación varía de 1 a 4, asignando 1 punto para rendimiento muy por debajo de lo esperado y 4 para muy por encima.
El proyecto fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación. Se contactó a las instituciones y, tras su autorización, los profesionales elegibles fueron invitados a participar, firmando el consentimiento informado. Los análisis se realizaron mediante pruebas no paramétricas de Mann-Whitney, comparando el desempeño intragrupos de niños según tipo y grado de deficiencia, utilizando IBM SPSS Statistics 20.0.
Resultados de la EPIC-DV
Los resultados iniciales de las evaluaciones de profesores, comparando niños con ceguera y baja visión en las cuatro habilidades de la EPIC-DV, no mostraron diferencias significativas para el grado de deficiencia en ninguna habilidad ni en la puntuación total. Es importante considerar que la muestra era reducida (23 niños con baja visión y 7 con ceguera) y desigual en la distribución de participantes, lo que limita la interpretación de los resultados. Sin embargo, los profesionales tendieron a percibir a los niños con baja visión como más hábiles que los niños con ceguera en la mayoría de las características evaluadas, obteniendo promedios mayores, con excepción del razonamiento lógico.
Al analizar el tipo de deficiencia (adquirida vs. congénita) con la prueba de Mann-Whitney, tampoco se encontraron diferencias significativas en la mayoría de las habilidades, excepto en el factor Razonamiento Verbal. En esta habilidad, los niños con deficiencia congénita obtuvieron medias más altas que aquellos con discapacidad adquirida, sugiriendo la necesidad de considerar diferencias entre los dos tipos de discapacidad. Estos resultados también deben ponderarse, ya que la muestra era reducida (24 niños con deficiencia congénita y 6 con discapacidad adquirida).
A diferencia de la hipótesis inicial sobre diferencias cognitivas entre tipos y grados de deficiencia visual, los resultados mostraron más semejanzas que diferencias. Una hipótesis es que las diferencias, si existen, podrían no haber sido identificadas debido a que la EPIC-DV se basa en la evaluación externa y la percepción del profesional.
Desafíos cotidianos de Personas con Discapacidad Visual: Testimonio de Vanessa Vázquez
El Proyecto Tarragona: Evaluación Psicológica del Ajuste a la Discapacidad Visual
Profesionales de la Psicología de la ONCE y del departamento de Psicología de la Universidad Rovira i Virgili, integrantes del «Proyecto Tarragona», han desarrollado una colección de instrumentos de evaluación psicológica del ajuste a la discapacidad visual, disponibles en línea. El objetivo principal es proporcionar a los profesionales herramientas adecuadas para evaluar el ajuste psicosocial de personas con pérdida de visión. Para ello, investigan la construcción de escalas específicas, la adaptación de pruebas existentes a la población española y el estudio del proceso de ajuste desde una metodología científica.
Uno de sus logros es la publicación de la colección «Instrumentos de Evaluación Psicológica del Ajuste a la Discapacidad Visual», resultado de un proyecto iniciado en los años noventa y financiado por la ONCE. El equipo ha combinado la psicometría con el conocimiento clínico de los procesos de pérdida de visión, desarrollando tres instrumentos para evaluar el malestar psicológico y diseñar intervenciones para mejorar la adaptación.
Desde su página web (www.proyectotarragona.es), se pueden descargar estas pruebas, que incluyen:
- «Cuestionario Tarragona de Ansiedad para Ciegos» (CTAC) (Pallero, Ferrando y Lorenzo, 2006): Evalúa la ansiedad generada por situaciones específicas en personas con pérdida reciente de visión, que puede interferir en su calidad de vida y rehabilitación.
- Adaptación española de la «Escala de Ajuste de Nottingham» (NAS) (Pallero, Ferrando, Díaz y Lorenzo, 2006): Proporciona una imagen en siete dimensiones sobre cómo la persona vive el proceso de adaptación a la pérdida de visión.
- Adaptación española de la «Escala de ajuste a la pérdida visual relacionada con la edad» (AVL) (Pallero, Ferrando, Díaz, Lorenzo y Marsal, 2006): Diseñada para evaluar el ajuste en personas mayores de 60 años, prestando atención al papel de la familia.
Estas pruebas están integradas en una aplicación que facilita su administración informatizada, corrección automática, obtención de informes y comparación de resultados. La aplicación, diseñada por Francisco Ceña (psicólogo de la ONCE) y mejorada en accesibilidad por el Centro de Investigación y Desarrollo Tiflológico (CIDAT) de la ONCE, es accesible para profesionales con discapacidad visual. La descarga de materiales está restringida a profesionales de la Psicología y la salud mental registrados, facilitando la identificación precoz de variables implicadas en el ajuste y el inicio de programas terapéuticos y de rehabilitación.
Batería de Pruebas para Evaluar la Condición Física en Estudiantes Universitarios con Discapacidad Visual
La Universidad del Atlántico desarrolló una batería de pruebas diseñada y validada para evaluar la condición física en estudiantes universitarios con discapacidad visual. El objetivo fue proponer un conjunto de pruebas adaptadas para este grupo con características particulares que requieren ajustes en la aplicación de pruebas físicas.
Metodología y Resultados
La metodología utilizada fue un enfoque mixto con diseño de triangulación-concurrente. Participaron 6 expertos, empleando un método doble ciego, y 12 estudiantes. Se realizó una revisión documental y un juicio de expertos mediante una lista de cotejo y una matriz FODA.
Se adaptaron 12 pruebas de campo orientadas a evaluar manifestaciones de las capacidades físicas condicionales. La batería obtuvo resultados cuantitativos positivos:
- Índice de objetividad: 90.2%
- Confiabilidad: 89%
- Validez: 85.5%
- Protocolo-adaptación: 89.7%
Los expertos consideraron adecuada la estructuración y concepción de las pruebas y la batería, así como la practicidad y coherencia entre las pruebas seleccionadas y las características de la población. Sugirieron explicar mejor el componente de protocolo-adaptación, especialmente en pruebas de velocidad y resistencia. Se realizó un pilotaje de aplicación de la batería.
Conclusiones
La batería presentó índices cuantitativos positivos en todos los criterios de evaluación, y la calificación de los expertos fue homogénea. Los expertos expresaron varios aspectos positivos del diseño inicial, y se realizaron ajustes de protocolo-adaptación según sus sugerencias para mejorar el diseño final (Elles-Cuadro, Marimon-Mendoza, Álvarez-Toro y Contreras-Jáuregui, 2024).
Evaluación del Sistema Háptico y la Percepción Táctil
La evaluación de la percepción táctil es un aspecto esencial en la rehabilitación de personas con discapacidad visual. El tacto se concibe como un sistema que integra dinámicamente la actividad natural de los subsistemas cutáneo y cinestésico. Los autores D. M.J. han presentado una batería de pruebas para la evaluación integral del tacto, recopiladas y desarrolladas por ellos. El conjunto de pruebas permite el estudio de los diferentes subsistemas y la disociación de su papel en pruebas perceptivas complejas (Integración: Revista digital sobre discapacidad visual, Nº. 39, 2002).
Conceptos Fundamentales del Tacto
El tacto es un sistema complejo y unitario, cuya descripción implica diferenciar al menos dos subsistemas:
- Exterocepción: Información sobre la estimulación de la superficie externa del cuerpo.
- Propiocepción: Información sobre la posición relativa y el movimiento de las distintas partes del cuerpo, y el esfuerzo muscular (cinestesia).
Estos subsistemas se interrelacionan en la estructura anatomofisiológica del sistema somatosensorial, incluyendo la piel, receptores cutáneos y cinestésicos, vías de proyección al sistema nervioso central (SNC) y la estructura cerebral del sistema somatosensorial. La definición del órgano perceptivo del tacto es dinámica, abarcando desde un centímetro de piel hasta todo el cuerpo.
Autores como Gibson (1966), Gordon (1978), Katz (1925), Lederman y Klatzky (1987), Lillo (1993) y Turvey (1996) resaltan que la complejidad del tacto solo puede reducirse mediante una aproximación funcional que contemple el trabajo integrado del sistema. Un giro importante en la investigación háptica es la inclusión del sistema motor, donde el órgano para la sensación es anatómicamente el mismo que el de la acción (Bernstein, 1967; Turvey, 1996).
El modelo de tacto dinámico de Turvey (1996) describe la estructura corporal como una serie de posturas jerárquicamente organizadas (cabeza respecto al tronco, tronco respecto a las piernas, cuerpo respecto al suelo, etc.). La posición de cada miembro se articula respecto a este sistema jerárquico y se conecta, a través del sistema vestibular, a la dirección de la gravedad. Solo entonces se considera el papel de la sensibilidad cutánea en el funcionamiento háptico. El contacto con superficies exteriores se localiza espacialmente por el conjunto de posiciones y movimiento de los órganos en ese momento.
La percepción háptica integra la sensibilidad cutánea y cinestésica en una definición activa que considera la dimensión intencional. La aproximación al estudio de la percepción cutánea se centra en la sensibilidad a la deformación de la piel por agentes mecánicos. El procesamiento inicial táctil consiste en un filtrado espacio-temporal del estímulo aplicado a la piel, que puede describirse mediante análisis matemáticos (Loomis y Lederman, 1986). Los estímulos mecánicos se caracterizan por su dimensión espacial (superficie de contacto), patrón temporal (tiempo o frecuencia de contacto) e intensidad (presión ejercida).

Pruebas de Sensibilidad Táctil
Una prueba tradicional para estimar la precisión o agudeza táctil es el test del umbral de dos puntos (U2P). Consiste en presionar la piel en uno o dos puntos, pidiendo al individuo que indique cuál de las dos posibilidades percibe. La distancia mínima en que los dos puntos son indistinguibles es el umbral. Weinstein (1968) estudió sistemáticamente este umbral.
La psicofísica de la presión ha estudiado principalmente el umbral absoluto de reconocimiento de la presión, encontrando gran variabilidad en distintas partes del cuerpo (Weinstein, 1968). Aunque los dedos son muy precisos táctilmente, existe una diferenciación entre precisión y sensibilidad, donde una gran sensibilidad no asegura buena precisión y ambas se relacionan inversamente.
La sensibilidad temporal también se ha estudiado, como la sensibilidad a la vibración en función de la frecuencia temporal de estimulación (Cholewiak y Collins, 1991). Sin embargo, fue imposible establecer una única función de filtrado temporal debido a variaciones experimentales (tamaño del estimulador, temperatura, estados de adaptación de los sujetos).
Cinestesia y Estereognosis Manual
La cinestesia proporciona información sobre la posición relativa y el movimiento de las partes del cuerpo y el esfuerzo muscular, basándose en señales de receptores sensoriales en músculos, articulaciones y piel. El espacio creado a través del funcionamiento cinestésico se define respecto a un origen en el cuerpo de la persona que explora, mediante "líneas táctiles" construidas por los sujetos.
El estudio de la percepción háptica toma dos formas principales:
- Tacto dinámico: Estimación de peso, donde la sensibilidad cutánea tiene un papel accesorio y la posición articular da el marco de referencia. La estimación se basa en la inercia al movimiento que la gravedad produce en el objeto (Amazeen y Turvey, 1996). La teoría de Turvey (1996) describe las propiedades físicas a las que son sensibles los receptores cinestésicos.
- Estereognosis manual: Búsqueda activa de información relevante, principalmente con las manos y mediante movimientos estereotipados (Lederman y Klatzky, 1987). La detección de cualidades de los objetos implica una distinta participación de los subsistemas. Para cualidades geométricas, la percepción articular es central, con la cutánea informando el contacto. Para propiedades de superficies como la textura, se enfatiza la sensibilidad cutánea en movimiento relativo. Para dimensiones materiales como el peso, el reconocimiento de la deformación de la piel por la masa es pobre.
El grupo de investigación de S. Lederman y R. Klatzky ha avanzado en el análisis de los movimientos de exploración manual. El problema principal en la evaluación del sistema háptico es la separación del rendimiento sensorial y motor de las pruebas perceptivas complejas. Esto requiere el diseño de nuevas formas de evaluación que consideren estadios intermedios de funcionamiento restringido del tacto y el control experimental de fenómenos perceptivos complejos como el reconocimiento de objetos comunes.
El diseño de estas pruebas de evaluación de los distintos subsistemas del sistema háptico exige metodologías y materiales experimentales diversos. Se consideran:
- Pruebas de sensibilidad pasiva: Utilizadas tradicionalmente para evaluar formas simples de sensibilidad, como capacidades de resolución e intensidad. Se usan medidas de Weinstein (1968) y una variación del U2P de Dellon (1981) que incluye movilidad.
- Pruebas de funcionamiento articular y esfuerzo muscular: Aunque su valor en tareas perceptivas ha sido subestimado, cirujanos de la mano (Moberg, 1962; Dellon, 1981) consideran las capacidades articulares y motoras. El objetivo es establecer un valor mínimo de las capacidades de articulación activa de la mano, mediante movimientos de extensión y flexión. Los valores son cuantitativos (distancia en centímetros hasta la flexión completa, o grados de flexión).
Especificaciones Técnicas de la Tarea de Campo Visual
Este test, inspirado en el Test Useful Field of Vision (UFOV) y otras baterías neuropsicológicas que miden el campo visual, evalúa la cantidad de información visual que el individuo recibe cuando mira al frente (todo lo que abarca su mirada). Para su realización es necesaria la capacidad cognitiva de atención, ya que, junto con el uso del campo visual, se obtendrá un resultado óptimo.
- Habilidades cognitivas evaluadas: Campo visual, atención.
- Tiempo de administración: Aproximadamente 60 a 70 segundos.
- Áreas de aplicación: Psicología Educativa, Psicología Clínica, Neuropsicología y Medicina General.
- Soporte: Test Computerizado Online (PCs, móviles y tabletas).
- Objetivo: Prestar atención a la primera imagen y predecir cuál de las tres imágenes siguientes corresponde a la siguiente, en el menor tiempo posible.
- Instrucciones: La pantalla muestra la imagen de un objeto por un breve periodo. Luego, se debe memorizar cuál de las tres imágenes siguientes apareció anteriormente. Cada imagen aparece por menos tiempo, reduciendo el tiempo de observación y reproducción.