El Envejecimiento Poblacional: Tendencias Globales y Desafíos
El envejecimiento y la urbanización son dos de las principales tendencias que caracterizan el siglo XXI, con un crecimiento tanto de las ciudades como de la proporción de personas mayores de 60 años. Si bien ambos fenómenos resultan de un desarrollo exitoso durante el siglo XX, implican transformaciones cuyas consecuencias en el plano económico, social y ecológico, requieren de un renovado esfuerzo analítico para comprender y enfrentar con éxito los problemas que estos nuevos escenarios plantean.
Panorama Global del Envejecimiento
En la actualidad, la mitad de la población mundial vive en ciudades y más de 70 por ciento de la población europea, norteamericana y latinoamericana es urbana. Se prevé, además, que la tasa de urbanización aumentará drásticamente en los próximos 40 años a nivel global (UN-HABITAT, 2009) y con ello la proporción de personas que envejecerán en el contexto urbano.
- En el año 2006, alrededor de 500 millones de personas tenían 65 o más años (Lunenfeld, 2008).
- Se estima que, para 2050, el 22 por ciento de la población mundial será mayor de 60 años, superando por primera vez el número de niños menores de 15 años (UNFPA, 2012).
- Según proyecciones demográficas del Global City Indicators Facility (2013), en los países en desarrollo la población de adultos mayores triplicará el crecimiento global del mismo segmento etario en las próximas décadas.
- La Organización Mundial de la Salud (OMS) precisa que, a nivel mundial, el número de personas de 60 años o más está creciendo más rápidamente que cualquier otro grupo etario y que, para el año 2050, el 80 por ciento de las personas mayores habitará en países en desarrollo (WHO, 2002).
- Entre 2015 y 2050, el porcentaje de los habitantes del planeta mayores de 60 años casi se duplicará, pasando del 12% al 22%.
- En 2020, el número de personas de 60 años o más superó al de niños menores de cinco años.
- Se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique entre 2020 y 2050, hasta alcanzar los 426 millones.

El Envejecimiento en América Latina y Chile
Respecto a América Latina, se estima que entre los años 2006 y 2030 el número de adultos mayores aumentará 140 por ciento, superando ampliamente el crecimiento previsto para los países desarrollados, que se mantendría alrededor de 51 por ciento (Gavazzi et al., 2004).
La mayoría de los países en desarrollo, sin embargo, no están preparados para enfrentar un cambio demográfico de tal envergadura. Se trata por lo general de países caracterizados por una marcada inequidad social, especialmente acentuada en los centros urbanos, por un desarrollo institucional inadecuado y un sistema de seguridad social insuficiente para cubrir las necesidades de los segmentos más vulnerables de la población, entre los cuales las personas mayores ocupan una posición prioritaria (CELADE, 2007).
Chile se encuentra en una etapa avanzada de transición hacia el envejecimiento demográfico, expresada en una tendencia a la disminución de la población más joven y en el aumento porcentual de la población mayor. En los últimos 40 años el país ha tenido un proceso de envejecimiento inédito, producto tanto del decrecimiento brusco y sostenido de la fecundidad a partir de la década de los sesenta, como de la disminución de la mortalidad general y del aumento de la esperanza de vida.
- Hasta 1970, las personas de 60 años o más representaban el ocho por ciento de la población.
- En el año 2002 aumentaron al 11.4 por ciento.
- En el año 2012, llegaron a representar el 13.7 por ciento de la población total (INE, 2014).
- Según la VI Encuesta de Calidad de Vida en la Vejez, la población de 60+ años en Chile aumentó del 12% en 2007 al 18% en 2021.
- La esperanza de vida en Chile fue de 78 años en 2007 y de 81 años en 2021.
- La "cuarta edad" (80+ años) representaba el 14,8% de las personas de 60+ años en 2007 y el 16,4% en 2021 (INE, 2022), y se espera que para el 2050 este grupo represente casi un 30% de las personas mayores.
Descifrar el código secreto del envejecimiento | DW Documental
Comprendiendo el Proceso de Envejecimiento y sus Implicaciones
Desde un punto de vista biológico, el envejecimiento es el resultado de la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo, lo que lleva a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, a un mayor riesgo de enfermedad y, en última instancia, a la muerte. Estos cambios no son lineales ni uniformes, y su vinculación con la edad de una persona en años es más bien relativa. La diversidad que se aprecia en la vejez no es una cuestión de azar.
Más allá de los cambios biológicos, el envejecimiento suele estar asociado a otras transiciones vitales, como la jubilación, el traslado a viviendas más apropiadas y el fallecimiento de amigos y parejas.
Afecciones Comunes y Síndromes Geriátricos
Entre las afecciones más comunes de la vejez cabe citar la pérdida de audición, las cataratas y los errores de refracción, los dolores de espalda y cuello, la osteoartritis, las neumopatías obstructivas crónicas, la diabetes, la depresión y la demencia. A medida que se envejece aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo.
La vejez se caracteriza también por la aparición de varios estados de salud complejos que se conocen habitualmente por el nombre de síndromes geriátricos. Por lo general, son consecuencia de múltiples factores subyacentes que incluyen, entre otros, la fragilidad, la incontinencia urinaria, las caídas, los estados delirantes y las úlceras por presión.
Factores que Influyen en un Envejecimiento Saludable
La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. No obstante, el alcance de esas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de un factor: la salud.
La evidencia indica que la proporción de la vida que se disfruta en buena salud se ha mantenido prácticamente constante, lo que implica que los años adicionales están marcados por la mala salud. Cuando las personas pueden vivir esos años adicionales de vida con buena salud y en un entorno propicio, su capacidad para hacer lo que más valoran apenas se distingue de la que tiene una persona más joven. En cambio, si estos años adicionales están dominados por el declive de la capacidad física y mental, las implicaciones para las personas mayores y para la sociedad se vuelven más negativas.
Aunque algunas de las variaciones en la salud de las personas mayores se deben a la genética, los factores que más influyen tienen que ver con el entorno físico y social, en particular la vivienda, el vecindario y la comunidad, así como características personales como el sexo, la etnia o el nivel socioeconómico. El entorno en el que se vive durante la niñez -o incluso en la fase embrionaria-, en combinación con las características personales, tiene efectos a largo plazo sobre el envejecimiento.
Mantener hábitos saludables a lo largo de la vida, en particular seguir una dieta equilibrada, realizar actividad física con regularidad y abstenerse de consumir tabaco, contribuye a reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles, mejorar la capacidad física y mental y retrasar la dependencia de los cuidados. Los entornos propicios, tanto físicos como sociales (ej., disponibilidad de edificios y transportes públicos seguros y accesibles, así como de lugares por los que sea fácil caminar), también facilitan que las personas puedan llevar a cabo las actividades que son importantes para ellas, a pesar de la pérdida de facultades.
En la formulación de una respuesta de salud pública al envejecimiento, es importante tener en cuenta no solo los elementos individuales y ambientales que amortiguan las pérdidas asociadas con la vejez, sino también los que pueden reforzar la recuperación, la adaptación y el crecimiento psicosocial.

Desafíos en la Respuesta al Envejecimiento Poblacional
No hay tal cosa como la persona mayor "típica". Algunos octogenarios tienen unas facultades físicas y psíquicas similares a las de muchos treintañeros. Otras personas, en cambio, sufren un deterioro considerable a edades mucho más tempranas. Una respuesta integral de salud pública debe atender las enormes diferencias que existen en las experiencias y necesidades de las personas mayores.
La diversidad que se aprecia en la vejez no es una cuestión de azar. En gran medida se debe a los entornos físicos y sociales en que se encuentran las personas, puesto que ese entorno influye en sus oportunidades y sus hábitos relacionados con la salud. La relación que mantenemos con nuestro entorno viene determinada por características personales como la familia en la que nacimos, nuestro sexo y etnia, y eso da lugar a desigualdades en nuestra relación con la salud.
A menudo se da por supuesto que las personas mayores son frágiles o dependientes y que constituyen una carga para la sociedad. Los profesionales de la salud pública, así como la sociedad en general, deben hacer frente a estas y otras actitudes edadistas, ya que pueden dar lugar a situaciones de discriminación y afectar a la formulación de políticas y la creación de oportunidades para que las personas mayores disfruten de un envejecimiento saludable.
La globalización, los avances tecnológicos (por ejemplo, en el transporte y las comunicaciones), la urbanización, la migración y los cambios en las normas de género influyen en la vida de las personas mayores de formas tanto directas como indirectas. Una respuesta de salud pública debe hacer balance de las tendencias actuales y futuras y encuadrar sus políticas en consecuencia.
La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el periodo 2021-2030 como la Década del Envejecimiento Saludable y pidió a la OMS que se encargara de liderar su puesta en práctica.
El Concepto de Calidad de Vida Aplicado al Envejecimiento
El concepto de Calidad de Vida aparece en los años setenta como alternativa a los criterios estrictamente economicistas y cuantitativos empleados en los informes sociales o estudios de nivel de vida. Concebido de manera integral, incluye no solamente los elementos objetivos, sino también aquellas condiciones y factores que emanan de la percepción subjetiva de las personas y/o comunidades. Con base en el enfoque ecológico, la Calidad de Vida es definida como un concepto multidimensional en el que se compenetran elementos objetivos y subjetivos, individuales y colectivos (Glatzer y Zapf, 1984; Arnold, 1991).
La calidad de vida ha sido conceptualizada tanto a un nivel macro (social) como micro (individual) (Veenhoven, 2000). Así, estudiar la calidad de vida de una comunidad significa analizar no sólo las condiciones físicas y objetivas, sino las experiencias subjetivas y las percepciones que los individuos tienen de su existencia en su hábitat o entorno. Implica evaluar cómo viven los individuos, qué expectativas de transformación tienen de aquellas condiciones y cuál es el grado de satisfacción que ellos consiguen (García-Viniegras, 2008).
Por otra parte, la necesidad de explicar el complejo proceso del envejecimiento ha producido modelos teóricos desde varias disciplinas, como la Biología, la Psicología y las ciencias sociales. En el marco de estas últimas, las interpretaciones teóricas provenientes de la Antropología ofrecen herramientas para el estudio de la relación entre el proceso de envejecimiento y el contexto en el cual viven las personas, con especial énfasis en la realidad urbana. Algunas de las principales contribuciones en este ámbito abordan la influencia del contexto cultural en el proceso de envejecimiento y el rol que cumple el contexto socio-cultural en determinar la experiencia de la propia edad (Schaie, 2001).
El Modelo Ecológico del Envejecimiento
Otros aportes provienen de la gerontología ambiental. Diversos estudios señalan que la vida personal y el envejecimiento están invariablemente ligados a determinadas condiciones ambientales. Según el modelo ecológico del envejecimiento, la calidad de vida de las personas mayores está fuertemente relacionada con el ambiente en el que habitan y en el que desarrollan sus vidas cotidianas (Lawton y Nahemow, 1973; Peace et al., 2011).
Laws (1997) destaca la importancia que tienen las prácticas espaciales en el proceso de construcción de la identidad etaria y de inserción social de los adultos mayores, recordando que su apropiación territorial, así como las redes sociales a las que tienen acceso, se constituyen a través de su relación con el territorio y el espacio, siendo producto de una constante dialéctica y de un proceso de negociación continuo. El estudio de la relación entre recursos ambientales y el mantenimiento de la autonomía y el bienestar de las personas mayores apunta además a la complementariedad entre aspectos objetivos y subjetivos de la calidad de vida (Wahl y Lang, 2004; Wahl et al., 2007).
Aplicando el concepto de Calidad de Vida al estudio de las condiciones de vida de las personas mayores, Lawton (1983; 1991) define cuatro componentes de la calidad de vida que han sido abordados por diversos estudios: competencias conductuales, medio ambiente, bienestar psicológico y calidad de vida percibida.
Evidencia Empírica y Estudios de Caso en Chile
En Chile, se han realizado diversas investigaciones para comprender la calidad de vida de los adultos mayores en el contexto urbano, enfrentando los desafíos de un país con un rápido envejecimiento demográfico y características socioespaciales particulares.
Estudio de la Calidad de Vida del Adulto Mayor en Valparaíso
Una investigación titulada "Calidad de vida del adulto mayor en el hábitat urbano: estudio del caso de Valparaíso" (Fondecyt 1061 179), realizada en Valparaíso (Chile) entre 2006 y 2009 y sus sucesivas actualizaciones (2012-13), analizó cómo determinadas condiciones del hábitat urbano inciden en la calidad de vida del grupo más anciano de la población. Este estudio fue llevado a cabo por Alessandra Olivi, Giulietta Fadda Cori y Marcela Pizzi Kirschbaum.
Valparaíso como Caso de Estudio
La ciudad de Valparaíso constituyó un caso de estudio de especial interés debido a su alto índice de vejez, su estructura socioeconómica y su peculiar configuración topográfica. En el año 2012, Valparaíso, con una población total de 275 982 habitantes, estaba entre las ciudades chilenas que ostentan los más altos porcentajes de personas mayores, que alcanzaron el 15.8 por ciento. El municipio presenta asimismo el índice más alto de vejez del país: 83.42 adultos mayores de 60 años por cada 100 menores de 15, siendo el índice regional de 73.6 y el nacional de 60.47 (Ministerio de Desarrollo Social, 2012).
La esperanza de vida es de 74.93 años para los hombres y 80.27 años para las mujeres, estando ambas muy próximas a las tasas nacionales (hombres 74.95 y mujeres 80.66) (DEIS, 2011). La ciudad se caracteriza, además, por un alto nivel de pobreza, pues casi la mitad de la población pertenece a los hogares de menores ingresos. En cuanto a los hogares según pobreza, 2.2 por ciento de los hogares de la comuna correspondía a pobres indigentes, 11 por ciento a pobres y 87.3 por ciento a no pobres.
Otros índices demográficos de la comuna de Valparaíso en 2012 (BCN, 2013) son:
- Nivel de fecundidad: 1.8 (el más bajo del país, 1.92 a nivel nacional).
- Tasa de natalidad: 15 (igual a la nacional).
- Tasa de mortalidad general: 8 (6 a nivel nacional).
- Tasa de mortalidad infantil: 7 (7 a nivel nacional).
- Índice de dependencia demográfica: 43 (46 a nivel nacional).
- Índice de masculinidad: 99 (98 a nivel nacional).
En cuanto al tipo de tenencia de la vivienda, el 40 por ciento corresponde a viviendas pagadas, diez por ciento a viviendas pagándose, 30 por ciento a viviendas arrendadas y 17 por ciento a viviendas cedidas. Respecto a la población según sistema de salud, el 79 por ciento de la población se atiende en el Sistema Público (81 por ciento a nivel nacional), ocho por ciento en el sistema de Instituciones de Salud Provisional (ISAPRES) y 13 por ciento particular.
En cuanto a la estructura físico-morfológica, Valparaíso presenta una peculiar configuración topográfica que le confiere un carácter especial. La trama urbana se dispone en torno a una bahía abierta al norte sobre una estrecha planicie costera denominada plan, donde se concentran los servicios y centralidades, y un anfiteatro abierto al Océano Pacífico conformado por cuarenta y dos cerros, donde habita el 95 por ciento de la población. Este hecho contribuye a dar a los cerros la condición de unidades independientes, siendo instancias claramente diferenciadas a través de bordes y fronteras. El plan/abajo y el cerro/arriba son las dos dimensiones antagónicas y al mismo tiempo complementarias que se transforman en coordenadas utilizadas para ubicar en el tejido urbano lugares y personas y representar la pertenencia de los individuos a determinados espacios y comunidades. En esta delimitación se superponen elementos topográficos y administrativos, referencias físicas, sociales y simbólicas.

Metodología y Enfoque del Estudio en Valparaíso
El número significativo de adultos mayores, junto con las características geo-morfológicas de la ciudad, han motivado la elección de Valparaíso como caso de estudio particularmente relevante para el análisis de la relación entre el hábitat urbano y las condiciones de vida de la población mayor. A tal fin, se ha adoptado el concepto de Calidad de Vida, por su validez teórico-metodológica, para analizar cómo las características del contexto socio-espacial en el cual se envejece condicionan la experiencia de la propia edad y la percepción del nivel de bienestar que tienen las personas mayores.
Con el propósito de abarcar el carácter multidimensional de la relación que se establece entre el hábitat urbano y la calidad de vida de las personas mayores, el estudio recurrió a la opción metodológica de la triangulación. A tal fin, se combinaron métodos y técnicas cuantitativos y cualitativos, recurriendo a distintas fuentes de datos primarios (espaciales y personas) y secundarios (fuentes bibliográficas, estadísticas oficiales, cartografía). Se determinaron cinco campos de acuerdo con los dominios primordiales en los que las personas desarrollan su vida, diseñando para cada campo un conjunto de indicadores y sub-indicadores de Calidad de Vida.
La encuesta se aplicó en distintas áreas de la ciudad, seleccionadas cruzando las variables relativas a la concentración de la población de personas de 60 años o más por barrio de Valparaíso, a la situación socioeconómica de la población objeto del estudio, reflejada en la calidad habitacional (vulnerable/no vulnerable) y a la localización (plan/cerro). El cruce de las variables identificadas permitió la selección de 13 barrios, tres ubicados en el plan y diez en los cerros.
Resultados de la VI Encuesta de Calidad de Vida en la Vejez (UC)
La VI Encuesta de Calidad de Vida en la Vejez, realizada desde el año 2007 por el Centro UC Estudios de Vejez y Envejecimiento y el Programa Adulto Mayor UC y Caja Los Andes, tuvo como objetivo dar cuenta de las condiciones de vida de las personas mayores en Chile. Si bien las cifras del envejecimiento poblacional en Chile son un reflejo del éxito de políticas sociales, implican varios desafíos importantes que enfrentar.
En esta nueva Encuesta, en la que participaron 1786 personas, se aprecia un aumento de la satisfacción con la vida. Es relevante el alza en la percepción de necesidades satisfechas, a excepción de la necesidad de afecto y cariño, área en la que se muestra una preocupante insatisfacción. Importante es la sensación de soledad y riesgo de aislamiento social; en la actualidad, cerca de 460 mil personas mayores (13%) se encuentran viviendo solas. La pandemia tuvo un gran impacto en este sentimiento de soledad, alcanzando a un 53% en la última versión de la Encuesta. Sentirse solo no se explica únicamente por el hecho de no vivir acompañados, sino que también responde a la escasez de espacios de participación en los que las personas mayores tienen la posibilidad de desarrollarse, lo que se considera un desafío a abordar.
Esta Encuesta es un aporte para entregar información relevante relacionada con la calidad de vida de las personas mayores. Permite plantear y diseñar mejores políticas públicas, que consideren el sentir y sus necesidades, construyendo así mejores condiciones de vida para las actuales y futuras generaciones de personas mayores.
Factores de Calidad de Vida en Adultos Mayores durante la Pandemia en Lo Barnechea
Un estudio en la municipalidad de Lo Barnechea (Canales Salgado et al., 2023) tuvo como objetivo identificar los principales factores de riesgo y protección que afectaron y continúan afectando la salud percibida de los adultos mayores en esta comuna durante el periodo pandémico y hasta el presente.
Metodología y Hallazgos
Los datos se obtuvieron a través de encuestas basadas en un conjunto de preguntas abiertas realizadas por investigadores sobre la calidad de vida percibida, con preguntas relacionadas con factores de riesgo y protección específicos: presión arterial alta, diabetes mellitus tipo II, tecnologías y redes de apoyo. Esto permitió revelar similitudes y diferencias entre las percepciones de calidad de vida y los grupos de edad, demográficos y socioeconómicos entre los adultos mayores encuestados.
Los resultados mostraron que una gran proporción de los encuestados (44%) percibía su calidad de vida como mejor que el año anterior. Se observó que la mayoría (92.2%) reportó tener alguna forma de red de apoyo, mientras que el 78.6% de los participantes no tenía un dominio completo e independiente de las tecnologías. Además, la mayoría de los encuestados (79.61%) padecía algún tipo de enfermedad crónica.
