El Grupo del Banco Mundial se ha fijado como objetivo principal poner fin a la pobreza extrema a nivel global. A pesar de los esfuerzos y avances logrados en décadas anteriores, este desafío persiste y se ha visto agravado por una serie de crisis interconectadas en los últimos años. La lucha contra la pobreza no solo implica establecer umbrales monetarios, sino también comprender la vulnerabilidad de las poblaciones y desarrollar estrategias multifacéticas que promuevan la prosperidad compartida y la resiliencia.
Definiciones y Umbrales de Pobreza y Clases Sociales
Para monitorear y combatir la pobreza, el Banco Mundial utiliza diversas líneas de pobreza adaptadas a los contextos económicos globales y regionales. El objetivo es proporcionar herramientas precisas para la medición y la intervención.
Pobreza Extrema Global
El Grupo del Banco Mundial tiene como meta reducir el porcentaje de personas que viven en la pobreza extrema a no más del 3 por ciento de la población mundial para el año 2030. Actualmente, la pobreza extrema se define como subsistir con menos de USD 2,15 al día, expresados en paridad del poder adquisitivo (PPA) de 2017. Sin embargo, se prevé que este objetivo estará fuera de alcance, estimándose que casi 600 millones de personas seguirán en esta situación en 2030. Además, el indicador utilizado para los países de ingreso mediano alto es de USD 6,85 al día, una línea por debajo de la cual vive casi el 50 % de la población mundial.
Líneas de Pobreza y Clasificación Socioeconómica para América Latina y el Caribe (ALC)
Debido al nivel de desarrollo económico de la región de América Latina y el Caribe (ALC), las tasas de pobreza extrema bajo la definición global son relativamente bajas. Esto ha llevado al uso de líneas de pobreza regionales más altas que corresponden mejor con el contexto económico. Las líneas de pobreza para los países de ingreso medio corresponden a $8,30 y $4,20 por persona por día, expresadas en las PPA de 2021.
El creciente interés en las clases vulnerables y medias ha llevado a la estimación de umbrales adicionales. La población vulnerable se refiere a aquellos que, si bien no están en la pobreza, tienen una alta probabilidad de caer en ella ante cualquier cambio inesperado que afecte sus ingresos. Estos se definen como aquellos que ganan entre $6,85 y $14 por día (PPA de 2017). Un individuo se considera en estado de vulnerabilidad si la probabilidad de caer en pobreza en los próximos cinco años es superior al 10 por ciento, lo que establece un límite superior de $14 por persona por día en las PPA de 2017. Este límite superior también sirve como el límite inferior para la clasificación de individuos en la clase media.
La clase media está compuesta por hogares con una baja probabilidad de caer en la pobreza, pero que no son ricos. Su límite superior se establece en $81 por persona por día en las PPA de 2017. La elección de este límite superior es clave para que cambios leves en él generen movimientos significativos dentro y fuera de la clase media. Todas estas clasificaciones de ingresos se utilizan en todo el LAC Equity LAB.

Metodología de Datos y Comparabilidad
Es fundamental considerar que, a medida que los países se desarrollan y crecen, actualizan sus metodologías de recolección de datos y encuestas. Muchos países de América Latina y el Caribe, como Brasil, Argentina y Chile, han incorporado estos cambios en sus encuestas de hogares utilizadas para el monitoreo de la pobreza y la prosperidad compartida. Esto implica que cualquier presentación de tendencias con una serie conectada se basa en datos comparables, mientras que los gráficos con una ruptura en la serie representan datos no comparables mostrados en la misma figura a lo largo del tiempo.
El Estado Actual de la Pobreza Global: Retos y Retrocesos
A pesar de décadas de reducción sostenida de la pobreza, un período de conmociones y crisis superpuestas dio lugar a aproximadamente tres años sin avances entre 2020 y 2023. Hoy en día, casi 700 millones de personas -el 8,5 % de la población mundial- viven con menos de USD 2,15 al día (PPA 2017). La pobreza extrema se concentra en los países menos desarrollados, las zonas afectadas por conflictos y las áreas rurales remotas, donde será más difícil erradicarla.
Los impactos de la pobreza afectan en mayor medida a los más vulnerables. De acuerdo con un informe reciente del Banco Mundial y Unicef, los niños tienen más del doble de probabilidades que los adultos de vivir en la pobreza extrema y representan más de la mitad de las personas en esta situación, a pesar de que su proporción en el total de la población es de solo el 31 %.

Obstáculos Interconectados en la Lucha contra la Pobreza
El mundo está experimentando graves retrocesos en la lucha contra la pobreza global como resultado de desafíos interconectados, entre los que se incluyen el crecimiento lento de la economía, la pandemia, la elevada deuda, los conflictos y la fragilidad, y las conmociones climáticas. Axel van Trotsenburg, director gerente sénior del Banco Mundial, señaló que, en este contexto de crisis superpuestas, "ya no sirve seguir como hasta ahora. Necesitamos un modelo estratégico de desarrollo esencialmente nuevo si queremos mejorar de verdad las vidas y los medios de subsistencia de las personas y proteger nuestro planeta".
Estrategias y Enfoques del Banco Mundial para Combatir la Pobreza
Poner fin a la pobreza es un desafío que precisa un enfoque polifacético, integrando diversas dimensiones del desarrollo y la protección social.
Un Enfoque Multifacético para el Bienestar
Según Luis-Felipe López-Calva, director global de Pobreza y Equidad del Banco Mundial, los países no pueden abordar adecuadamente la pobreza y la desigualdad sin mejorar también el bienestar de las personas, lo que incluye un acceso más equitativo a la salud, la educación y la infraestructura básica. El empoderamiento de las mujeres, las niñas y los jóvenes maximiza el impacto entre las comunidades y durante generaciones. Es imperativo que los encargados de formular políticas redoblen sus esfuerzos para hacer crecer las economías de sus países, protegiendo al mismo tiempo a las personas y familias más vulnerables.
El Empleo como Vía de Salida de la Pobreza y la Desigualdad
A largo plazo, los trabajos y el empleo son el camino más seguro para reducir la pobreza y la desigualdad. El empleo fijo es una fuente esencial de ingresos que permite a las personas y familias ascender en la escala económica, acumular riqueza e invertir en educación, salud y nutrición, rompiendo así el ciclo de la pobreza intergeneracional, además de proporcionar la dignidad del trabajo.
Sin embargo, la mayoría de las personas en edad laboral en los países en desarrollo trabajan en empleos informales, de baja productividad, mal remunerados e inseguros, con una sobrerrepresentación de mujeres, niñas y personas de edad avanzada. Dado que casi 4 millones de jóvenes alcanzarán la edad de ingresar a la fuerza de trabajo cada mes de aquí a 2030, los países deben centrarse en crear empleos de buena calidad en el sector formal, que a menudo incluyen beneficios como seguro de salud, planes de jubilación y cobertura de seguridad social. Ampliar el acceso de los niños y los jóvenes a mejores oportunidades educativas puede dotarlos de las habilidades necesarias para lograr buenos empleos en el futuro.
¿Por qué es tan difícil salir de la pobreza? - Ann-Helén Bay
La Pobreza y el Cambio Climático: Un Vínculo Crítico
La pobreza también se vincula estrechamente con la amenaza existencial del cambio climático. Millones de personas que viven en la pobreza residen en zonas muy expuestas a fenómenos meteorológicos como inundaciones, ciclones, sequías y calor extremo. Los responsables de la formulación de políticas deben dar prioridad a estrategias que mejoren los medios de subsistencia de los pobres hoy, reduzcan su vulnerabilidad a los riesgos climáticos mañana y ayuden a mitigar los peligros climáticos en el futuro. A menos que se reconozca y aborde mejor este vínculo en las políticas y la planificación, la promesa de poner fin a la pobreza nunca se hará realidad.
Hallazgos del Informe "Poverty, Prosperity, and Planet Report"
La nueva publicación del Banco Mundial, "Poverty, Prosperity, and Planet Report", de octubre de 2024, presenta la primera evaluación posterior a la pandemia de los avances mundiales para erradicar la pobreza e impulsar la prosperidad compartida. El informe revela que, al lento ritmo actual, podría ser necesario más de un siglo para eliminar la pobreza tal como se la define en casi la mitad del mundo (personas que viven con menos de USD 6,85 al día). El objetivo de poner fin a la pobreza extrema (USD 2,15 por persona al día) para 2030 está fuera de alcance, pudiendo llevar tres décadas o más eliminar la pobreza de este umbral.
Indermit Gill, economista en jefe del Grupo Banco Mundial, destacó que los países de ingreso bajo y las economías de los mercados emergentes deben reconocer el inevitable equilibrio entre los objetivos de desarrollo y climáticos, pero también valorar las sinergias. Por ejemplo, las políticas para reducir la contaminación del aire contribuyen tanto a los objetivos climáticos como a los de desarrollo. Las inversiones sostenidas en educación y salud generan mayores beneficios en la reducción de la pobreza y la prosperidad que los programas de asistencia social financiados con impuestos. Además, las iniciativas gubernamentales bien ejecutadas para aumentar la capacidad de los agricultores de adoptar nuevas tecnologías climáticamente inteligentes pueden reducir la pobreza, promover la prosperidad y preservar el planeta.
El informe también subraya que el 44 % de la población mundial subsiste con menos de USD 6,85 al día, cifra que apenas se ha modificado desde 1990 debido al crecimiento demográfico. La reducción de la brecha de prosperidad mundial se ha estancado desde la pandemia de COVID-19, evidenciando una desaceleración en el crecimiento inclusivo de los ingresos. El número de economías con elevada desigualdad de ingresos ha disminuido, pero 1700 millones de personas (20 % de la población mundial) aún viven en economías de alta desigualdad, principalmente en América Latina y el Caribe y en África subsahariana, lo que obstaculiza las perspectivas de crecimiento inclusivo y reducción de la pobreza.
Crecimiento Económico Sostenible y Adaptado
La reducción de la pobreza en el futuro requiere un crecimiento económico que genere menos emisiones de carbono. Reducir la pobreza extrema (USD 2,15 al día) no tendría un costo alto para el planeta, ya que los países más pobres contribuyen relativamente poco a las emisiones. Sin embargo, si se buscara una reducción para llegar al umbral más alto de USD 6,85 al día, se podría generar un aumento significativo de las emisiones. Por ello, cada país necesita un enfoque adaptado a su nivel de ingresos.
- Los países de ingreso bajo deben dar prioridad a la reducción de la pobreza generando crecimiento económico a través de una mayor inversión en la creación de empleo, capital humano, acceso a los servicios y la infraestructura, al tiempo que mejoran la resiliencia.
- Los países de ingreso mediano deben hacer hincapié en un crecimiento de los ingresos que disminuya la vulnerabilidad frente a las crisis, junto con políticas para reducir la intensidad de carbono del crecimiento.
Protección Social Universal: Un Pilar Fundamental
La protección social puede tener un impacto transformador en la vida de los más pobres y vulnerables, al proporcionar una ayuda vital durante las crisis, impulsar el capital humano de las próximas generaciones y empoderar a las personas que habitualmente se encuentran marginadas, especialmente las mujeres. Consciente de que el acceso a la protección social es fundamental para poner fin a la pobreza extrema e impulsar la prosperidad, el Banco Mundial se ha comprometido a lograr la protección social universal para todos cuando se necesite.
Impacto y Compromiso del Banco Mundial
Hasta febrero de 2024, el Banco Mundial había proporcionado aproximadamente USD 29 000 millones en financiamiento a través de sus programas de protección social y empleo, en todas las regiones y los países de todos los niveles de ingreso. Este monto incluye USD 16 400 millones otorgados a través de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo de la institución para los más pobres.
Aunque durante la pandemia de COVID-19 se registró el mayor aumento de transferencias sociales de la historia, más de la mitad de la población mundial -4100 millones de personas- sigue desprotegida, y muchos países no cuentan con los sistemas necesarios para responder de manera oportuna a las crisis. Con el auge de las tecnologías digitales y los conocimientos adquiridos durante la COVID-19, muchos países han dado pasos importantes para ampliar y mejorar sus sistemas de protección social.
Equidad y Oportunidades a Través de la Protección Social
El establecimiento de sistemas de protección social bien diseñados puede tener grandes impactos a largo plazo, al reducir las desigualdades y la exclusión, crear oportunidades y poner fin al ciclo de pobreza intergeneracional, en particular entre las mujeres, los jóvenes y las personas con discapacidad. Instrumentos como el seguro social, la asistencia social y los programas de trabajo e inclusión económica ayudan a las personas a encontrar mejores empleos, mejorar la productividad y a las familias a invertir en la salud y la educación de sus hijos, proporcionando seguridad alimentaria y protegiendo a la población de edad avanzada.
La naturaleza cambiante del trabajo exige un enfoque nuevo para las políticas de protección social y empleo que beneficie a todos, según el informe "Protecting All: Risk-Sharing for a Diverse and Diversifying World of Work" y la estrategia "Charting a Course Towards Universal Social Protection". Las asociaciones mundiales para la formación de habilidades del Banco Mundial constituyen una nueva forma de abordar las dimensiones humanas, económicas y sociales de la transición demográfica global, preparando a la población mundial en edad de trabajar para los empleos del mañana.
Los programas de inclusión económica, que a menudo combinan transferencias monetarias con capacitación y grupos de ahorro, ayudan a las personas a desarrollar habilidades valiosas, poner en marcha negocios, ahorrar dinero e invertir en sus emprendimientos para ser económicamente autosuficientes. Estos tienen un impacto particular en las mujeres, al ampliar sus oportunidades de participación en la fuerza laboral y aumentar sus conocimientos y educación financiera.

Resiliencia frente a Crisis mediante la Protección Social Adaptativa
Los sistemas de protección social sólidos ayudan a los individuos y las familias, especialmente a los pobres y vulnerables, a prepararse para crisis y conmociones, y a enfrentarlas. La protección social adaptativa invierte en la capacidad de los hogares para prepararse, hacer frente y adaptarse a las crisis sin quedar atrapados en la pobreza. Estos sistemas, que suelen integrar medidas relacionadas con el riesgo de desastres, la respuesta a las crisis y el cambio climático, pueden aumentar la resiliencia de los hogares frente a conmociones climáticas, emergencias sanitarias, inseguridad alimentaria e inflación, adaptándose a las circunstancias.
La COVID-19 constituyó la mayor prueba de resistencia para la protección social adaptativa, ya que los países que tenían sistemas en funcionamiento pudieron ampliar el apoyo rápidamente. Los países con formas más consolidadas de brindar asistencia social a las personas, como registros sociales digitales y sistemas de pago, mostraron una mayor capacidad para responder a las crisis de manera eficiente, rápida e inclusiva. El futuro de la protección social es adaptativo y digital, requiriendo sistemas capaces de aumentar inscripciones y reducir la brecha digital para no excluir a las personas pobres y vulnerables sin acceso regular a la tecnología.
Acciones y Sinergias Globales
Cada 17 de octubre, el mundo celebra el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, un recordatorio de que poner fin a la pobreza sigue siendo un desafío global. Unos sistemas sólidos de protección social son esenciales para mitigar los efectos y evitar que muchas personas caigan en la pobreza. La participación activa en la formulación de políticas puede contribuir a mejorar la situación, y el sector privado tiene un papel crucial a la hora de determinar si el crecimiento que genera es inclusivo y contribuye a la reducción de la pobreza. La contribución de la ciencia para acabar con la pobreza ha sido significativa.
La lucha contra la pobreza está intrínsecamente ligada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, particularmente el ODS 1: "Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo", el ODS 10: "Reducir la desigualdad en y entre los países", y el ODS 13: "Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos".
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