Bajo Interés Social en Adultos Mayores: Causas, Síntomas y Estrategias de Intervención

En las últimas décadas, la población mundial ha experimentado profundos cambios demográficos, con una notable reducción de la fecundidad y la mortalidad, y un aumento significativo de la esperanza de vida. Como resultado de estas transformaciones, la estructura poblacional se ha modificado de forma radical, y se estima que la cantidad de personas mayores se duplicará en menos de 20 años. Este envejecimiento demográfico se ha convertido en un serio desafío económico, social y sanitario a nivel global.

Este artículo tiene como objetivo presentar un panorama general del bajo interés social, la soledad y la depresión que enfrentan los adultos mayores, así como sus causas, síntomas y posibles tratamientos. Se comienza analizando la problemática del abandono y maltrato, factores que contribuyen al aislamiento y la pérdida de interés en el entorno social.

Infografía sobre el envejecimiento demográfico mundial y sus desafíos

Entendiendo el Bajo Interés Social, la Soledad y el Aislamiento

El bajo interés social, a menudo manifestado como soledad y aislamiento, es una realidad cada vez más patente en una sociedad inmersa en una creciente competitividad y deshumanización. Se ha observado que aproximadamente el 20 por ciento de la población experimenta soledad y abandono social, en un entorno de estrés y violencia, lo que ha ocasionado importantes cambios sociales y culturales que han venido a neutralizar los valores tradicionales que protegían a la familia y, en especial, a los adultos mayores.

El sentimiento de soledad, según Perlman y Peplau (1981), es una experiencia desagradable que ocurre cuando la red de relaciones sociales de la persona es deficiente en algún aspecto importante, cuantitativa o cualitativamente. Las personas sufren la soledad al percibir déficits en determinadas relaciones; por ejemplo, cuando su número resulta más escaso del que consideran deseable o cuando no aportan la intimidad que necesitan. Es importante diferenciar el sentimiento de soledad de la experiencia de "estar a solas"; esta última refleja un estado de aislamiento social que implica un distanciamiento voluntario, mientras que la soledad es involuntaria y se asocia estrechamente con los déficits en la calidad percibida de las interacciones sociales que se poseen.

La prevalencia de la soledad entre las personas mayores varía según los estudios en función de la herramienta de medida utilizada, las poblaciones estudiadas, el grupo de edad y los tamaños de muestra considerados. Por ejemplo, en 2013, la menor tasa de prevalencia de soledad en Europa se encontró en Dinamarca (10%) y la mayor en Italia (33,4%).

Causas y Factores de Riesgo del Bajo Interés Social y la Soledad

La salida a la calle y el consecuente rompimiento con el entorno familiar obedecen a un conjunto de factores: violencia, maltrato y abuso sexual, pobreza e insuficiencia de recursos materiales, abandono, aburrimiento, sobrecarga de tareas en el hogar. Lejos de las explicaciones absolutistas que enfatizan un solo factor (económico, psicológico, etc.), esta salida representa un fenómeno multicausal. El abandono social es una realidad y su consecuencia es la ausencia del reconocimiento que todos los seres humanos necesitan para desarrollarse satisfactoriamente.

En los adultos mayores, los cambios en la vida pueden incrementar el riesgo de depresión o llevar a que la depresión existente empeore. Algunos de estos cambios son:

  • Mudanza del hogar, como por ejemplo a un centro de la tercera edad.
  • Dolor o padecimiento crónico.
  • Hijos que dejan el hogar.
  • Fallecimiento de cónyuge y amigos cercanos.
  • Pérdida de la independencia (problemas para cuidarse sin ayuda o movilizarse, o pérdida de los privilegios para conducir).
  • Jubilación, que puede traer consigo una pérdida de identidad, estatus, seguridad en sí mismo y seguridad financiera.
  • Miedos y pérdidas recientes.

Además de los eventos vitales, existen otros factores que contribuyen a la soledad y el bajo interés social:

  • Problemas de salud: Las discapacidades físicas y las enfermedades mentales son desencadenantes del sentimiento de soledad, sobre todo si se vive solo. La soledad, a su vez, puede ser un factor de riesgo para que la salud empeore.
  • Discriminación por motivos de edad (edadismo): Muchos adultos mayores sufren discriminación, lo que puede afectar gravemente su salud mental.
  • Maltrato y abandono: Un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza. Puede adoptar diversas formas, como el maltrato físico, psíquico, emocional o sexual, y el abuso de confianza en cuestiones económicas. La falta de acción para atender las necesidades de un adulto mayor, especialmente por parte de los familiares, afecta directamente los aspectos psicológicos y emocionales.
  • Factores sociodemográficos: Ser mujer, no estar casado/a, vivir solo/a y poseer un nivel de estudios bajo son factores predictores de soledad.
  • Indigencia y exclusión social: Las personas en situación de indigencia son portadoras de historias personales de abandono familiar, maltrato y privación afectiva. Experimentan una constante pérdida de vínculos y redes sociales, como su familia, amigos o trabajo. La exclusión se alimenta de la estigmatización social, calificándolos como "peligrosos", "delincuentes" o "vagabundos", lo que justifica acciones de represión y exclusión social.

Afrontar la soledad y el aislamiento en la vejez. Jesús Escobar.

Consecuencias del Bajo Interés Social y la Soledad

El sentimiento de soledad, al ser una experiencia negativa que se percibe como una carencia emocional, tiene múltiples consecuencias negativas en la salud de las personas mayores. Entre ellas, se destacan:

  • Impacto en la salud mental: La soledad influye negativamente en la salud mental, provocando ansiedad y depresión en las personas ancianas. De hecho, estudios asocian la soledad con un mayor riesgo de padecer depresión, y, a la inversa, la depresión es un factor de riesgo para la soledad.
  • Deterioro cognitivo: La soledad es un factor predictor de deterioro cognitivo. Un estudio de Donovan et al. (2018) identifica la soledad como un síntoma neuropsiquiátrico relevante en la preclínica de la enfermedad de Alzheimer, respaldando la relación entre soledad, deterioro cognitivo y enfermedad de Alzheimer.
  • Riesgo de suicidio: El suicidio es motivo de gran preocupación, en particular entre las personas mayores de 75 años. La depresión, junto con otros trastornos psiquiátricos, son los factores de riesgo más importantes para que se produzca el suicidio entre las personas mayores. La mayoría de los adultos mayores que se suicidan viven solos, y los divorciados o viudos están en mayor riesgo.
  • Impacto en el sistema sanitario: La soledad ha sido identificada como factor social predictor de un mayor número de visitas al médico, rehospitalizaciones y un aumento de la estancia hospitalaria.

La Depresión en Adultos Mayores

La depresión es una enfermedad mental, un trastorno del estado de ánimo en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración están presentes casi todos los días durante al menos dos semanas, y a menudo interfieren con la vida diaria. Es un problema generalizado en los adultos mayores y no es una parte normal del envejecimiento. Con frecuencia, no se reconoce ni recibe tratamiento. Los estudios han demostrado que la gran mayoría de los adultos mayores no conocen cuáles son sus derechos, lo que limita su exigibilidad y propicia actos de discriminación, abandono y maltrato hacia ellos, incrementando su vulnerabilidad a la depresión.

Muchos de los síntomas usuales de depresión pueden verse. Sin embargo, la depresión en los adultos mayores puede ser difícil de detectar. Los síntomas comunes como fatiga, falta de apetito y problemas para dormir también pueden ser parte del proceso de envejecimiento o de un padecimiento físico. Como resultado, los síntomas de la depresión temprana pueden ser ignorados o confundidos con otras afecciones que son comunes en los adultos mayores. En casos graves, los síntomas pueden parecerse a los de la demencia.

La depresión también puede estar relacionada con un padecimiento físico, como trastornos tiroideos, mal de Parkinson, enfermedad del corazón, cáncer o accidente cerebrovascular. El consumo excesivo de alcohol o de determinados medicamentos (como los somníferos) puede empeorar la depresión.

Esquema de los síntomas de la depresión en adultos mayores

Distimia: Un Trastorno Depresivo Persistente

La distimia en adultos mayores es un trastorno depresivo persistente que afecta la calidad de vida de quienes lo padecen. Se caracteriza por un estado de ánimo bajo de larga duración, con síntomas menos intensos que la depresión mayor, pero que pueden resultar incapacitantes si no se tratan adecuadamente. La distimia, también conocida como trastorno depresivo persistente (TDP), es una condición en la que el estado de ánimo deprimido se mantiene de forma continua durante al menos dos años.

En los adultos mayores, la distimia es particularmente preocupante, ya que puede confundirse con los efectos del envejecimiento o con enfermedades físicas. Existen múltiples factores que pueden contribuir a su desarrollo:

  • El envejecimiento provoca alteraciones en los neurotransmisores del cerebro, como la serotonina y la dopamina, que desempeñan un papel clave en la regulación del estado de ánimo.
  • Las personas con antecedentes familiares de trastornos depresivos tienen una mayor predisposición.
  • El fallecimiento de la pareja, familiares o amigos cercanos puede desencadenar una sensación de vacío emocional y aumentar la vulnerabilidad a la distimia.
  • La soledad es un factor de riesgo importante.

Los síntomas de la distimia en personas mayores pueden confundirse con otros problemas de salud, lo que dificulta su diagnóstico. Sin embargo, es un mito pensar que después de cierta edad los adultos mayores no pueden aprender nuevas habilidades, probar nuevas actividades o hacer nuevos cambios en el estilo de vida.

Diagnóstico y Tratamiento

El diagnóstico de la depresión y la distimia en adultos mayores debe ser realizado por un médico especialista en salud mental, como un psiquiatra o un psicólogo clínico. Su proveedor de atención médica realizará un examen físico, hará preguntas sobre su historia clínica y los síntomas. Los análisis de sangre y orina se pueden hacer para buscar una enfermedad física. Si el deterioro cognitivo es causado por la demencia o la depresión, es importante consultar a un médico de inmediato. Si se trata de depresión, la memoria, la concentración y la energía se recuperarán con el tratamiento.

Primeros Pasos y Autocuidado

El tratamiento para la depresión es tan eficaz para los adultos mayores como para las personas más jóvenes. Sin embargo, dado que la depresión en los ancianos a menudo se desencadena o se ve agravada por una situación de vida difícil o un desafío, cualquier plan de tratamiento también debe abordar ese problema. Los primeros pasos incluyen:

  • Tratar cualquier padecimiento físico que pueda estar causando o empeorando los síntomas.
  • Suspender cualquier medicamento que pueda estar empeorando los síntomas, bajo supervisión médica.
  • Evitar el alcohol y los somníferos, ya que empeoran los síntomas de depresión y ansiedad a largo plazo y afectan la función cerebral.
  • Aprender buenos hábitos de sueño, intentando dormir entre 7 y 9 horas cada noche. La falta de sueño empeora la depresión.
  • Exponerse a la luz del sol para ayudar a aumentar los niveles de serotonina y mejorar el estado de ánimo.
  • Aprender a vigilar los signos tempranos de depresión y saber cómo reaccionar si esto sucede.
  • Hablar de sus sentimientos con alguien de confianza.
  • Tomar los medicamentos correctamente y hablar de cualquier tipo de efectos secundarios con su proveedor.
Infografía sobre hábitos saludables para el bienestar mental en la vejez

Intervenciones Terapéuticas y Conexión Social

Si las medidas de autocuidado no son suficientes, los antidepresivos y la psicoterapia a menudo ayudan. Los proveedores generalmente prescriben dosis más bajas de antidepresivos para las personas mayores e incrementan la dosis en forma más lenta que en los adultos más jóvenes, ya que son más sensibles a los efectos secundarios y vulnerables a las interacciones con otros medicamentos. Es importante señalar que algunos estudios han descubierto que los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) pueden provocar una rápida pérdida ósea y un mayor riesgo de fracturas y caídas.

La psicoterapia, como la orientación de apoyo (incluida la religiosa y entre compañeros), ayuda a superar cambios estresantes en la vida, recuperarse de las pérdidas y procesar emociones difíciles. Los grupos de apoyo para la depresión, la enfermedad o el duelo conectan con otras personas que están pasando por los mismos retos, reduciendo la sensación de aislamiento. La naturaleza misma de la depresión interfiere con la capacidad de una persona para buscar ayuda, agotando la energía y la autoestima.

Para manejar mejor la depresión en el hogar y promover el bienestar:

  • Rodéese de personas cariñosas y positivas, y realice actividades agradables. El aislamiento solo empeora la depresión.
  • Haga un esfuerzo por conectar con los demás y limite el tiempo que está solo. La comunicación digital no reemplaza el contacto en persona; haga su mejor esfuerzo para ver a la gente en persona todos los días.
  • Salga al mundo y evite quedarse encerrado en casa.
  • Ofrezca su tiempo como voluntario, lo que puede dar un nuevo sentido de propósito.
  • Cuide a una mascota, que puede ofrecer compañía y una razón para hacer ejercicio.
  • Tome una clase o únase a un club para conocer a personas de ideas afines.
  • Cree oportunidades para reír.
  • Enfóquese en lo que todavía puede hacer, no en lo que solía ser capaz de hacer. Aprenda una nueva habilidad, como un instrumento musical o un idioma.
  • Participe en su comunidad: asista a eventos locales, dé clases particulares a niños o sea voluntario.
  • Siéntase orgulloso de su apariencia, ya que descuidarse puede afectar la autoestima.
  • Viaje: planifique vacaciones o viajes de fin de semana para explorar nuevos lugares o visitar sus favoritos.

Promoción de un Estilo de Vida Saludable

Sus hábitos de salud tienen un impacto significativo en los síntomas de la depresión. Es fundamental encontrar actividades que sean significativas y agradables para usted. Incluso si la motivación es baja, los pequeños pasos pueden marcar una gran diferencia:

  • Ejercicio regular: Es un poderoso tratamiento para la depresión, tan eficaz como los antidepresivos. Cualquier cosa que lo levante y lo ponga en movimiento ayuda. Busque pequeñas formas de agregar más movimiento a su día, como estacionarse más lejos o usar escaleras. Incluso si está enfermo o discapacitado, hay ejercicios seguros que puede hacer, incluso desde una silla.
  • Dieta equilibrada: Una dieta rica en omega-3, antioxidantes y vitaminas B puede contribuir a mejorar la función cerebral y el estado de ánimo. Comience por reducir el azúcar y los carbohidratos refinados. Se recomienda seguir una dieta mediterránea, compuesta por cereales integrales, frutas, verduras, legumbres, frutos secos y pescado, con el aceite de oliva como principal grasa.

Rol de la Familia y Cuidadores

Si una persona mayor está deprimida, usted puede marcar la diferencia ofreciéndole apoyo emocional. La depresión es menos probable cuando el cuerpo y la mente de las personas permanecen activos. El desenlace clínico generalmente será mejor para aquellas personas que tengan acceso a servicios sociales, familia y amigos que puedan ayudarlos a mantenerse activos y ocupados. Escuche a su ser querido con paciencia y compasión, sin criticar sus sentimientos, pero ofreciendo esperanza.

También puede ayudar asegurándose de que su ser querido reciba un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado. Ayúdelo a encontrar un buen médico, acompáñelo a las citas y ofrézcale apoyo moral. Programe actividades sociales con regularidad, como paseos en grupo, visitas de amigos y familiares, o salidas a centros comunitarios. Planifique y prepare comidas saludables, y motive a la persona a seguir adelante con el tratamiento, ya que la depresión suele reaparecer si se interrumpe demasiado pronto. Esté atento a las señales de advertencia de suicidio. Si usted o alguien que conoce está pensando en el suicidio, llame o envíe un mensaje de texto al 988 o chatee en 988lifeline.org. También puede llamar al 911 o al número local de emergencias. NO se demore.

Afrontar la soledad y el aislamiento en la vejez. Jesús Escobar.

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