Autopercepción en Adultos Mayores

El proceso de envejecimiento poblacional conlleva consecuencias sociales y económicas complejas, afectando tanto a nivel social como individual. Dada la magnitud y rapidez de este proceso, es crucial anticipar sus implicaciones, especialmente en países en desarrollo donde muchos adultos mayores han sobrevivido a condiciones mórbidas y malnutrición desde la infancia, y a menudo no han logrado acumular ahorros para la vejez.

Para asegurar que todos los adultos mayores puedan vivir esta etapa de la vida de la mejor manera posible, es esencial generar políticas y programas de desarrollo. Estos deben buscar adecuaciones en aspectos como las organizaciones sociales, la participación ciudadana, los sistemas productivos y previsionales, así como los regímenes de seguridad y asistencia social. En este contexto, resulta fundamental comprender las condiciones de vida y la realidad de este grupo demográfico, y un indicador clave para ello es la autopercepción de la salud.

Autopercepción del Envejecimiento en la Jubilación: Un Estudio en Perú

Un estudio reciente tuvo como objetivo principal explorar la autopercepción de las personas mayores jubiladas sobre su propio envejecimiento en esta etapa de cambio laboral. Esta investigación se realizó utilizando un método cualitativo con enfoque fenomenológico, a través del análisis temático.

Objetivo y Metodología

Para el estudio se llevaron a cabo entrevistas a 3 adultos mayores y 3 adultas mayores jubiladas, residentes de cuatro departamentos del Perú. La finalidad fue indagar cómo perciben el proceso de envejecer y los cambios asociados a la jubilación.

Hallazgos Principales

Dentro de los resultados, se halló que la vivencia del envejecimiento va a depender de múltiples factores, tales como:

  • El género.
  • La edad.
  • Los tiempos de jubilación.
  • El cómo se vivió el tiempo de trabajo.

En cuanto a las percepciones sobre el significado del envejecimiento, se encontraron dos miradas contrastantes:

  • Mirada positiva: Se considera que las personas poseen los recursos necesarios para poder adaptarse a esta etapa. Aunque son conscientes de los declives a causa del envejecimiento y de los cambios por la jubilación, prevalece un sentido de aceptación.
  • Mirada negativa: Esta perspectiva se enfoca únicamente en las pérdidas y la inactividad, una visión que es ampliamente difundida y aceptada por la sociedad.
Esquema de factores que influyen en la autopercepción del envejecimiento en la jubilación

Factores Asociados a la Autopercepción de Salud: Investigación en Argentina

Conocer la situación de salud de las personas mayores es de fundamental importancia. Uno de los indicadores más utilizados es la autopercepción de la salud, también conocido como autoinforme o autorreporte de salud. Este indicador es relevante porque se asocia a un mayor riesgo de mortalidad en la ancianidad, independientemente de evaluaciones más objetivas basadas en enfermedades crónicas y deterioros. La autopercepción de salud constituye una herramienta útil para indagar el estado de salud de la población adulta mayor y, a su vez, para establecer políticas públicas dirigidas a promoverlo con igualdad de oportunidades.

Contexto y Relevancia del Estudio

Numerosos estudios han analizado los factores que intervienen en la autopercepción de la salud. En Brasil, Pavão y otros (6) observaron que la autopercepción de salud se relacionó con la edad, bajos niveles de escolaridad e ingresos, raza, situación conyugal, tabaquismo, actividad física, consumo de alcohol, presencia de morbilidad crónica e índice de masa corporal. En Corea del Sur, Lee y otros (7) indicaron que una buena autopercepción de salud se relacionó fuertemente con el nivel de participación social en ambos sexos y todos los grupos de edad, aumentando su influencia con la edad, especialmente en mujeres mayores.

Jewell y otros (8) estudiaron en Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay los efectos de variables socioeconómicas, vinculando la autopercepción de salud con una buena nutrición, un nivel educativo y socioeconómico elevado, y un estilo de vida activo en etapas iniciales de la vida. Gallegos-Carrillo y otros (9) encontraron que la morbilidad crónica, morbilidad aguda y el funcionamiento (incapacidad, discapacidad o limitación física/mental) son los factores más asociados a una mala percepción de la salud. También influyen el sexo (en detrimento del femenino), el estado civil, las posturas positivas o negativas ante la vida y la disposición hacia conductas saludables.

En Villa María, Argentina, Peláez y otros (10) concluyeron que ser mujer, poseer bajos ingresos, no realizar actividad física, no consumir alcohol moderadamente, presentar enfermedad pulmonar crónica o alguna discapacidad, se relacionaba con una autopercepción negativa de salud. A partir de estos antecedentes, y dada la falta de información específica sobre las condiciones de salud de los adultos mayores en la ciudad de Córdoba (Argentina), un estudio se propuso evaluar el estado de salud en esta población a través del indicador de autopercepción y analizar los factores que influyen en ella.

Objetivos y Métodos

El estudio utilizó datos primarios de la investigación "Condiciones de Vida y Salud Nutricional en los Adultos Mayores de la ciudad de Córdoba", realizada en 2011. Se trató de un estudio descriptivo y correlacional, con una población de personas de ambos sexos, de 60 años y más, autoválidos y residentes en Córdoba, Argentina.

Se seleccionaron dos muestras intencionales para disponer de datos de grupos poblacionales con diferencias socioeconómicas marcadas: 308 adultos mayores concurrentes a Comedores Sociales de la Provincia de Córdoba (CSPC, de niveles medio-bajo y bajo) y 134 adultos mayores afiliados a la Dirección de Asistencia Social del Personal Universitario (DASPU, de nivel socioeconómico medio y medio-alto).

Como variable dependiente se analizó la autopercepción de salud, categorizada en: excelente, muy buena, buena, regular y mala. Como variables independientes, se consideraron:

  • Variables sociodemográficas: sexo, edad, arreglos residenciales (solo/a, con cónyuge, con cónyuge o con otras personas), estado conyugal (en pareja, solo/a).
  • Condiciones de vida: cobertura de salud, nivel educativo (bajo, medio, alto), rango de ingresos.
  • Autoinforme de enfermedades crónicas: diabetes, hipertensión arterial, enfermedad del corazón, accidente cerebrovascular, tumor maligno, artritis/artrosis/reumatismo u otras (ninguna, una enfermedad, más de una).
  • Redes de apoyo: apoyo recibido (no necesita ningún apoyo, no recibe ningún apoyo, recibe apoyo económico y acompañamiento de familia o vecinos o amigos).
  • Satisfacción con la vida: medida a través de la “Escala de Satisfacción con la vida” (11), que evalúa la satisfacción en 5 enunciados con respuestas puntuadas.
  • Procedencia: si el encuestado pertenecía a la muestra de DASPU o de los CSPC.

Se realizaron análisis descriptivos, asociaciones bivariadas (regresión logística o diferencias de medias) y multivariado (técnica árbol de decisión con método CHAID exhaustivo) utilizando el programa SPSS versión 19.

Resultados Obtenidos

El 69 % de los adultos mayores encuestados pertenecían a CSPC y el 61,5 % eran mujeres. La media de edad fue de aproximadamente 70 años en ambos grupos. La mayor proporción vivía con cónyuge o con otras personas (39 %) y el 65,1 % no estaba en pareja. Un 86,9 % poseía cobertura de salud, el 40 % tenía nivel educativo bajo, y el 62,3 % percibía ingresos inferiores a USD 250 mensuales. El 66,3 % presentaba más de una enfermedad crónica. El 45,6 % no necesitaba apoyo y el 28,5 % lo necesitaba pero no lo recibía. De quienes recibían ayuda, el 38 % era económica y el mismo porcentaje era solo de acompañamiento. La puntuación media de la escala de satisfacción con la vida fue de 11,5 (DE ± 6,1).

Respecto a la autopercepción de salud, el 60,1 % de las personas mayores encuestadas tuvo una percepción positiva de su salud (Excelente, muy buena y buena).

En el análisis bivariado, las variables independientes que se relacionaron significativamente con una autopercepción negativa de salud fueron:

  • Ser mujer (1,6 veces más riesgo que los hombres).
  • No tener cobertura de salud (1,8 veces más).
  • No tener ingresos en el hogar (3,4 veces más que los ingresos más altos) o tener ingresos inferiores a USD 250 (2,84 veces más).
  • Necesitar y/o recibir ayuda o apoyo (3,3 veces más que quienes no lo necesitan) o no recibir el apoyo necesario (2,3 veces más).
  • Tener más de una enfermedad crónica (12,5 veces más que quienes no tienen enfermedades).
  • Tener nivel educativo bajo (3,5 veces más que el nivel educativo alto) o medio (2,7 veces más que el nivel alto).
  • Pertenecer al colectivo de los CSPC (2,29 veces más que los de DASPU).
  • Además, se observó una asociación con la satisfacción vital: a mayor satisfacción con la vida, mejor autopercepción de salud.

No se encontró relación significativa con la autopercepción de la salud en las variables de edad, estado conyugal ni arreglos residenciales.

En el análisis multivariado, la variable enfermedades crónicas fue la que tuvo el mayor efecto en la autopercepción de salud. Otras variables predictoras importantes fueron el apoyo recibido y la satisfacción con la vida.

¿Cómo prevenir enfermedades crónicas en personas adultas mayores?

Conclusiones Generales

El indicador de autopercepción de salud es una herramienta valiosa y útil para medir el nivel de salud de una población, ya que se relaciona fuertemente con la presencia de enfermedades crónicas. Además, la ayuda recibida y la satisfacción con la vida se vinculan directamente con la autopercepción de salud, constituyendo un componente subjetivo crucial de la percepción de bienestar.

Estos hallazgos subrayan la importancia de considerar no solo los aspectos objetivos de la salud, sino también la perspectiva subjetiva de los adultos mayores sobre su propio envejecimiento y estado de salud, para diseñar intervenciones y políticas más efectivas y holísticas.

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