El Contexto Demográfico del Envejecimiento: Desafíos Globales y en Chile
Las cifras demográficas actuales revelan un fenómeno crucial que debe considerarse al abordar la vejez y el envejecimiento desde una perspectiva más amplia que la meramente sanitaria. Por convención de Naciones Unidas, se entiende por adulto mayor a toda persona mayor de 60 años.
Este grupo de edad ha experimentado un crecimiento acelerado a nivel mundial. En el año 2005, 672 millones de personas eran adultos mayores, representando 1 de cada 10 individuos. Para el año 2050, la proyección mundial indica que dos billones de personas serán adultos mayores, es decir, 1 de cada 5 personas. Esta tendencia presenta una clara diferencia de género, ya que la esperanza de vida al nacer en las mujeres (67,7 años) es superior a la de los hombres (63,2 años). En 2005, hubo 67 millones más de mujeres que hombres entre los adultos mayores, una brecha que se incrementa con la edad: en los mayores de 80 años existe el doble de mujeres que hombres, y en los mayores de 100 años, 4 de cada 5 personas son mujeres.
Adicionalmente, la fertilidad ha disminuido a nivel mundial. En el período 2000-2005, 84 países, que concentran la mitad de la población global, tuvieron tasas de fertilidad iguales o inferiores a las necesarias para reemplazar a la población existente. Esto implica que la población está disminuyendo en casi el 50% de los países del mundo. De esta situación se deduce que, en los próximos años, en algunos países la población disminuirá y en todos los países envejecerá (Peggy Kelly, Programa de Envejecimiento de Naciones Unidas, Nueva York, 2006).
La preocupación por este tema ha sido evidente en foros internacionales, analizándose en la asamblea de las Naciones Unidas de Nueva York en 1999 (respecto a países desarrollados), en Madrid en 2002 (centrado en países en desarrollo), y en la reunión regional de Santiago de Chile en 2003 (enfocada en países iberoamericanos).
El incremento de la longevidad se observa principalmente en las regiones en desarrollo, donde el promedio de vida aumentó entre 1950 y 2000 en 21,4 años para los hombres y 23,2 años para las mujeres. En contraste, en el mismo período, en las regiones desarrolladas el incremento fue de 8,4 años para los hombres y 10,8 años para las mujeres. Esta diferencia se explica por un punto de partida distinto: en 1950, la esperanza de vida era mayor en los países desarrollados (68,5 años) que en los países en vías de desarrollo (42 años). Como resultado, en estos últimos, hombres y mujeres vivirán en promedio 15 años más que hace 50 años (Peggy Kelly, Programa de Envejecimiento de Naciones Unidas, Nueva York, 2006).
El Envejecimiento en Chile: Cifras y Proyecciones
En el contexto chileno, la última encuesta de Caracterización Socio Económica del año 2013 señaló que un 16,4% de los habitantes del país son mayores de sesenta años, lo que representa más de dos millones ochocientos mil adultos mayores.
La esperanza de vida al nacer en Chile ha aumentado significativamente a través de los años: en 1920 era de 31,5 años, en el año 2000 alcanzó los 77,36 años, y la estimación para 2030 es de 87,3 años. Sin embargo, para el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) lo crucial no son solo los porcentajes, sino el número real de adultos mayores actuales y su proyección a corto plazo, ya que estas personas requerirán un sistema de atención especializado que, en este momento, no está suficientemente desarrollado.
En el año 2000, Chile contaba con 1.500.000 adultos mayores; en 2025 se proyectan 3.800.000 y para 2050 se estiman 6.000.000, lo que significa que la cifra se duplicará aproximadamente cada 25 años. Con las tasas actuales de fertilidad y natalidad, la población chilena, que hoy es de 16.000.000 de habitantes, subirá a 19.000.000 en el año 2025.
El porcentaje de adultos mayores, calculado como la cifra absoluta de la población mayor de 60 años dividida por la población total, crece aceleradamente y se estima que en el año 2025 llegará al 20% (Datos INE, 2004).
El índice de envejecimiento, que relaciona a los mayores de 60 años con los menores de 15, expresado en porcentaje, muestra que entre los años 2020 y 2023 el número de adultos será, por primera vez, mayor que el número de menores de 15 años. Esto implica que se necesitarán más geriatras que pediatras y más establecimientos de larga estadía para adultos mayores que escuelas para niños. De hecho, en algunas comunas ya se están cerrando escuelas, evidenciando un cambio en la estructura poblacional (Datos, INE, 2004). En Chile, al igual que a nivel global, las mujeres viven en promedio 6 años más que los varones, una diferencia que se acentúa con el envejecimiento, indicando una mortalidad más temprana en hombres.

La Necesidad de una Perspectiva Amplia y las Políticas Públicas
Es un hecho reconocido que aún queda mucho por avanzar en el mejoramiento de la calidad de vida de nuestros mayores. Sin duda, este escenario demográfico representa una oportunidad para trabajar con los mayores organizados, pero también aborda la realidad de aquellos que no están organizados, quienes se encuentran excluidos e incluso en situación de abandono o casi desvinculados.
Bajo este contexto, existe el programa «Vínculos«, el cual se integra en el Subsistema de Seguridades y Oportunidades y es ejecutado colaborativamente entre el Ministerio de Desarrollo Social y SENAMA. Su objetivo es acompañar psicosocial y sociolaboralmente a personas mayores de 65 años y más, buscando “brindar seguridades y oportunidades de modo de promover acceso a mejores condiciones de vida”. Así, se busca enfrentar desde la política pública las brechas existentes entre quienes se encuentran formalmente organizados y aquellos que no han podido configurar redes de apoyo social efectivas.
Estrategias y Líneas de Trabajo del SENAMA para el Adulto Mayor
El Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) ha delineado un conjunto de líneas de trabajo para abordar los desafíos del envejecimiento poblacional en Chile, buscando promover un envejecimiento activo y digno.
1. Fortalecer la Asociatividad y Promover la Ciudadanía Activa
El primer desafío es fortalecer la asociatividad y promover la ciudadanía activa del adulto mayor. La política vigente se ha centrado en este objetivo, y como primera medida, se está aumentando sistemáticamente el financiamiento de los fondos concursables. En 2006, de casi 5000 proyectos presentados, se aprobaron 2000 con un presupuesto cercano a 2 millones de dólares, el cual se incrementaría en 2007. En cuanto a los fondos concursables, en 2006 se realizó un plan piloto destinado a municipios rurales de cuatro regiones, que se implementaría en nuevas regiones en 2007. Para fomentar la asociatividad, para la aprobación de un proyecto se exige que los adultos mayores estén asociados en organizaciones como clubes de adultos mayores, que no solo existan por cercanía o cotidianeidad, sino que estén jurídicamente reconocidos.
A partir del año 2006, SENAMA implementó 13 escuelas permanentes para el desarrollo de dirigentes, una por cada región. Estas escuelas son diversas, ya que cada una ha generado su propia estructura y programas, lo que demuestra un nacimiento participativo desde sus comienzos. La tercera línea de trabajo para fortalecer la asociatividad es promover la participación ciudadana y el empoderamiento en los municipios. Esto se realiza de forma intensiva en 20 comunas piloto del país, tres de las cuales corresponden a la quinta región: Valparaíso, San Felipe y San Antonio. La iniciativa no busca que los adultos mayores "tomen el poder" ni que los municipios les cedan poder, sino que ambas instancias generen un balance de poder distinto al existente hasta ese momento. Este empoderamiento apunta a que los adultos mayores no solo sean informados, consultados o encuestados, sino que participen activamente en los procesos de toma de decisiones, el nivel más alto de empoderamiento.

2. Desarrollar la Protección Social
Para impulsar la visión de protección social del adulto mayor, durante el año 2006 se produjo un incremento en las pensiones asistenciales y de vejez, las que aumentarían significativamente en 2007. Además, a partir de 2006, se estableció el acceso automático a las pensiones asistenciales, eliminando la necesidad de inscribirse en listas de espera en las Intendencias; todo adulto mayor que cumpla los requisitos recibe automáticamente la pensión. Finalmente, se está revisando la ficha CAS 2 para introducir el concepto de situación económica vulnerable, que es diferente a la situación de pobreza.
También se están promoviendo acciones relacionadas con la programación del retiro o jubilación. Un aspecto básico, y poco desarrollado en Chile salvo en los niveles socioeconómicos más altos y en algunas empresas, es preparar a las personas para la jubilación y el retiro. Los programas de outplacement existen solo en empresas extranjeras presentes en Chile, pero SENAMA está comenzando a promover estas acciones desde el Estado para que luego puedan presentarse como modelo al sector privado. Mientras tanto, se están realizando estudios para detectar dónde y cómo se lleva a cabo la programación del retiro o jubilación en los sectores público y privado.
Otro desafío es contribuir a la descripción de las necesidades del adulto mayor; en febrero de 2006, se realizó el primer estudio de canasta básica, que permite conocer la estructura de consumo y gastos de este grupo etario. Finalmente, SENAMA está estudiando y creando un sistema de acreditación de las instituciones de larga estadía. Actualmente, solo existe un catastro que señala la ubicación y las condiciones que ofrecen estos establecimientos, pero esta información debe ser verificada y certificada. Es crucial que la certificación y acreditación de estos establecimientos no solo se refiera a su infraestructura, sino también a las competencias profesionales de quienes trabajan en ellos. Estas certificaciones tendrán una duración determinada y serán revisadas sistemáticamente para mantener vigente la acreditación.
3. Derechos del Adulto Mayor
Una tercera línea de trabajo es desarrollar la visión de los derechos del adulto mayor. Las Naciones Unidas han establecido un conjunto de derechos humanos que deben ser respetados para todas las personas, sin importar su edad. Sin embargo, a diferencia de los derechos declarados para niños y mujeres, no existen derechos declarados específicamente para los adultos mayores, solo principios. Aunque Chile los ha acogido, estos principios son no vinculantes, es decir, no obligan a los países a cumplirlos. Por lo tanto, si no existe esta normativa internacional, el país debe generar una normativa de protección específica para los sectores más vulnerables, entre los cuales se encuentra el adulto mayor.
En este contexto, se ha propuesto una modificación a la ley 20.066 sobre violencia intrafamiliar. Actualmente, si alguien ejerce violencia sobre un niño o una mujer, es castigado por esta ley, pero esto no ocurre si la violencia se ejerce sobre un adulto mayor. En ese caso, los jueces se declaran incompetentes porque la figura del adulto mayor no está contemplada en el modelo de violencia intrafamiliar. La propuesta es que el adulto mayor sea identificado explícitamente en la ley.
Un segundo desafío es tipificar el abuso patrimonial, que se refiere al engaño al que son sometidos los adultos mayores, por ejemplo, cuando se les hace firmar documentos para cobrar sus pensiones. Otro desafío es identificar el abandono y aislamiento, para lo cual es fundamental realizar un catastro y conocer a estas personas. Se sabe cuántos adultos mayores viven solos, pero no se sabe quiénes son ni dónde están, lo que impide generar procedimientos para protegerlos, como ocurre en países desarrollados con sistemas de voluntariado, apoyo y teleasistencia. En algunos casos, los parientes se enteran del fallecimiento de un adulto mayor cuando los vecinos lo comunican a la prensa, lo cual es desastroso y doloroso. SENAMA ha creado un mecanismo telefónico llamado Fono Atención, que permite responder consultas sobre los derechos del adulto mayor y coordinar acciones con los niveles comunales cuando sea necesario.
4. Fortalecer la Imagen del Valor Social del Adulto Mayor
Desde el punto de vista social y cultural, el adulto mayor a menudo es percibido a través de su vulnerabilidad, más que de sus fortalezas. Parte del trabajo de SENAMA tiene como objetivo fortalecer la imagen de su valor social. Para esto, se han realizado seis encuentros intergeneracionales, con el propósito de buscar el posicionamiento del adulto mayor en todas las facetas de la sociedad. Actualmente, se están revisando los textos de estudio que reciben los escolares de educación básica para cambiar los contenidos en este aspecto, de modo que el valor social del adulto mayor se inculque desde la niñez. También se están realizando tres estudios sobre el tema del voluntariado, una labor aún poco desarrollada en Chile.
5. Fortalecer el Conocimiento sobre el Adulto Mayor Chileno
La última línea de trabajo se enfoca en fortalecer el conocimiento existente sobre el adulto mayor chileno para así orientar la política pública, que inicialmente se basó solo en datos generales, impresiones y juicios técnicos. En este sentido, una de las primeras acciones realizadas en el año 2006 fue crear, dentro del SENAMA, una Unidad de Estudios.
La Participación Social y el Paradigma del Envejecimiento Exitoso
En las últimas décadas, el paradigma del "envejecimiento exitoso" ha ganado espacio en las ciencias gerontológicas. Rowe y Kahn, en 1987, incorporaron este concepto, haciendo alusión a tres formas de envejecer: envejecimiento usual, patológico y con éxito. Posteriormente, estos autores ofrecieron una definición operacional del concepto, que incluye:
- Una baja probabilidad de padecer enfermedades o invalidez.
- Una alta capacidad de funcionamiento físico y cognitivo.
- Un alto compromiso con la vida, tanto en términos de relaciones interpersonales como en la participación en actividades productivas.
Las fortalezas de esta propuesta teórica radican en centrar el envejecimiento desde un óptimo funcionamiento físico, cognitivo y social, en lugar de verlo como una etapa de declive o pérdida progresiva e irreversible de capacidades. De esta manera, las personas pueden participar en acciones de promoción, cambio o transformación de sus estilos de vida, mejorando su funcionalidad física, cognitiva y social, y por ende, sus posibilidades de envejecer mejor.
El envejecimiento con éxito es un concepto multidimensional que abarca y trasciende la salud física y mental, incorporando diversos factores biológicos, psicológicos y sociales. Los elementos más analizados en el envejecimiento con éxito suelen ser: condiciones de salud, funcionamiento físico y cognitivo óptimo, afecto positivo y, de manera destacada, la participación social.
La participación social se entiende como la integración del individuo en las diversas instituciones, asociaciones y redes informales de la comunidad. Ser parte de una agrupación de carácter social o comunitario se relaciona con sentimientos de integración y se constituye como una potencial fuente de apoyo social. La participación social es, por tanto, una fuente de apoyo social comunitario, ya que la agrupación otorga a la persona que participa apoyo emocional, instrumental e informativo. Asimismo, la red de apoyo comunitario actúa como un recurso protector o amortiguador en situaciones de estrés, promoviendo una mejor salud física, mental y el bienestar, especialmente durante la vejez.
En resumen, la participación social es un mecanismo protector en la vejez que promueve un envejecimiento exitoso. Sus beneficios son múltiples: biológicos, psicológicos y sociales, y además se potencian entre ellos; por ejemplo, una mejor salud física repercute en una mejor salud mental.
CAP. 268 Entrevista a Olaya Cambiaso de F. Chile / Adultos mayores en el país
Evidencia de la Asociación en Chile: Estudio sobre Participación Social y Envejecimiento Exitoso
Para profundizar en la relevancia de la asociatividad, una investigación reciente de Lorena Gallardo-Peralta, Dina Conde-Llanes e Isabel Córdova-Jorquera, como parte del proyecto FONDECYT de Iniciación (N.o 11140020), se propuso analizar la asociación entre la participación social y el envejecimiento exitoso en una muestra representativa de personas mayores chilenas.
Objetivos e Hipótesis del Estudio
El objetivo principal fue analizar la asociación entre la participación social y el proceso de envejecer con éxito. La hipótesis planteada fue que las personas mayores que participan en organizaciones sociales envejecen con éxito. De manera más específica, se esperaba que quienes participaban en organizaciones sociales obtuvieran mejores resultados en las dimensiones de: desempeño funcional, factores intrapsíquicos, gerotrascendencia, espiritualidad y propósito/satisfacción vital.
Metodología del Estudio
Participantes
La muestra estuvo compuesta por 777 personas mayores chilenas residentes en la región de Arica y Parinacota. Para asegurar la representatividad, se recurrió a un muestreo estratificado por sexo, etnia y lugar de residencia (rural y urbana). Las características fundamentales de la muestra incluyeron un 63% de mujeres, con una edad media de 69,93 años (desviación típica 7,12); el 48% tenía pareja; el 87% residía en zona urbana; el 91% sabía leer y escribir; y el 30% declaraba pertenecer a un grupo étnico originario. Un 49% de los participantes formaba parte de alguna organización comunitaria, siendo los tipos de agrupaciones más frecuentes: clubes de adultos mayores, grupos religiosos, grupos del barrio (juntas de vecinos), grupos indígenas y otros grupos (culturales, deportivos, recreativos, etc.).
Instrumentos
Para medir el envejecimiento exitoso, se utilizó el Successful Aging Inventory (SAI), con 20 ítems y una escala tipo Likert de 0 a 4. Este inventario evalúa cinco dimensiones: mecanismos de desempeño funcional (2 ítems), factores intrapsíquicos (7 ítems), gerotrascendencia (6 ítems), espiritualidad (2 ítems) y propósito/satisfacción vital (3 ítems). La participación social se evaluó mediante una pregunta directa sobre la pertenencia a alguna agrupación comunitaria.
Procedimiento y Análisis de Datos
La investigación contó con la aprobación del Comité de Ética de la Universidad de Tarapacá, y todos los sujetos de la muestra firmaron un consentimiento informado. Se realizó un estudio piloto en junio de 2015, y el trabajo de campo se llevó a cabo en julio y agosto de 2015. Los datos se analizaron mediante pruebas bivariadas (prueba t de Student para muestras independientes y prueba de χ2) utilizando el programa SPSS (versión 23).
Resultados Clave
Los resultados confirmaron la hipótesis planteada, demostrando una asociación positiva entre la participación social y el envejecimiento exitoso. Se observaron diferencias estadísticamente significativas entre las personas mayores que participan en agrupaciones comunitarias y aquellas que no lo hacen, en su proceso de envejecer con éxito. Específicamente, quienes participan en organizaciones comunitarias envejecen con más éxito, lo cual se reflejó en varias dimensiones del SAI:
- Mecanismos de desempeño funcional: Las personas mayores que participan tienen un mejor desempeño funcional en actividades básicas diarias (85% vs 74% de los no participantes) y se adaptan más a los cambios físicos de su cuerpo (74% vs 62%).
- Factores intrapsíquicos: Quienes participan se sienten más capaces de afrontar su envejecimiento (69% vs 60%), son más hábiles en la búsqueda de soluciones a problemas (72% vs 62%), son buenos para pensar nuevas formas de resolverlos (64% vs 55%), disfrutan más haciendo cosas nuevas y creativas (69% vs 51%) y poseen un carácter más agradable y positivo (61% vs 52%).
- Gerotrascendencia: Los participantes muestran una mayor vinculación trascendental con sus seres queridos fallecidos (67% vs 58%) y sienten que su vida es mejor de lo esperado (67% vs 51%). No obstante, las personas mayores que no participan tienden a preferir pocos amigos cercanos a muchos superficiales (78% vs 70% de los que sí participan).
- Espiritualidad: Quienes participan pasan más tiempo en actividades religiosas (39% vs 26%) y valoran más la relación con un ser superior (73% vs 51%).
- Propósito y satisfacción vital: Los participantes sienten en mayor medida que su vida tiene sentido (79% vs 66%), están más satisfechos con ella (75% vs 62%) y perciben que tienen un propósito en la vida (72% vs 59%).
Implicaciones para la Intervención Gerontológica y Políticas Públicas
Los resultados de la investigación corroboran que la participación social es un recurso psicosocial relevante en la intervención social gerontológica, dada su asociación positiva con el bienestar general de las personas mayores. Envejecer con éxito es un fenómeno deseable tanto en términos individuales como sociales, y desde las ciencias gerontológicas se continúa investigando las variables que inciden en este proceso.
El programa «Vínculos», como parte de las políticas públicas chilenas orientadas a los adultos mayores, promueve el ejercicio de sus derechos y su participación activa en redes, reforzando la valorización de esta etapa de su vida. Su objetivo es generar condiciones que permitan a los adultos mayores alcanzar mejores condiciones de vida mediante el acceso a prestaciones sociales y la integración a la red comunitaria de promoción y protección social, fomentando su autonomía y participación social. Este programa brinda apoyo especializado y se invita a participar a aquellos adultos mayores que cumplen con los requisitos, siendo contactados por un profesional o monitor comunitario en su domicilio.
La implementación de programas como «Vínculos» y las líneas de trabajo del SENAMA, enfocadas en fortalecer la asociatividad, desarrollar la protección social, defender los derechos, mejorar la imagen social y fortalecer el conocimiento sobre el adulto mayor, son fundamentales para construir una sociedad que valore y potencie el rol de sus mayores, permitiéndoles vivir un envejecimiento activo, integrado y exitoso.
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