La Residencia para Personas Mayores, conocida como Hogar San José, se presenta como un refugio de ternura, fe y cuidado integral para los adultos mayores más necesitados. Administrado por la Fundación Cáritas y enraizado en la Pastoral Social de la Diócesis San Juan Bautista de Calama, este establecimiento de larga estadía acoge a personas mayores de 65 años o más que, por motivos psicológicos, biológicos o sociales, requieren de un ambiente protegido y cuidados específicos para mantener su salud, estimular su funcionalidad y reforzar sus capacidades remanentes.

Tipos de Dependencia en el Hogar San José
El Hogar San José clasifica a sus residentes según su nivel de autonomía, permitiendo una atención personalizada. Se reciben personas mayores autovalentes, dependientes leves y dependientes moderados, cuyas características se describen a continuación:
- Persona mayor autovalente: Es aquella que realiza, sin necesidad de ayuda de terceras personas, las actividades de la vida diaria como bañarse, vestirse, utilizar el inodoro, trasladarse, mantener la continencia y alimentarse.
- Persona mayor dependiente leve: Es aquella que puede realizar por sí mismo solo cinco de las seis actividades de la vida diaria, requiriendo ayuda o asistencia para realizar solo una de las actividades señaladas.
- Persona mayor dependiente moderado: Es aquella que presenta capacidad para realizar por sí solo entre dos y cuatro de las actividades de la vida diaria señaladas.
Historia y Gestión del Hogar San José
Este establecimiento ha brindado atención a personas mayores desde el año 2012, cuando la Diócesis San Juan Bautista de Calama asumió su gestión. Posteriormente, a partir de mayo de 2020, la Fundación Cáritas tomó la posta para continuar con su ejecución. Actualmente, el Hogar San José cuenta con una capacidad para 24 personas mayores, donde el 80% de ellas se encuentra con una dependencia severa, mientras que un 20% corresponde a personas mayores con dependencia leve a moderada, y solo el 10% son independientes.
El Hogar San José en Rancagua
En la Diócesis de Rancagua, existe otro Hogar San José, cuya historia comenzó en 1936 gracias a una sociedad de laicos comprometidos con los más vulnerables. Desde hace más de 60 años, las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, congregación fundada en 1903 en San Carlos, Ñuble, por el sacerdote José Agustín Gómez Díaz, entregan cuidado y dignidad a los adultos mayores más necesitados. Su directora, la hermana Cecilia Cuevas Velázquez, relata con emoción la dedicación de este hogar. Actualmente, 22 mujeres entre 75 y 100 años encuentran aquí un hogar de amor, donde son cuidadas las 24 horas del día, los 365 días del año.
El Hogar San José en Rancagua se mantiene gracias a las pensiones de los residentes y a la generosidad de la comunidad, ya que no recibe financiamiento del Estado. A pesar de las dificultades económicas, el compromiso de las hermanas nunca ha flaqueado, asegurando que "aquí nadie se queda sin atención por falta de recursos".
Resiliencia y Apoyo Comunitario
En 2010, el terremoto dejó el hogar gravemente dañado, lo que hizo necesaria la demolición del 70% de su estructura. El diseño de la reconstrucción estuvo a cargo del arquitecto Pedro Fergnani y la obra fue ejecutada por la constructora de René Corbalán, demostrando la resiliencia y el apoyo comunitario que sostiene esta institución. Si sientes en tu corazón el llamado a ayudar, puedes acercarte al Hogar San José, ubicado en Alameda esquina Illanes en Rancagua.
El Hogar San José de Tomé
El Hogar San José de Tomé es otra residencia sin fines de lucro, fundada en noviembre de 1958. Su motivación principal se fundamenta en el Evangelio y en la Doctrina Social de la Iglesia. Esta institución lleva 64 años de funcionamiento, ofreciendo un servicio completo de cuidados y acogiendo como residentes a quienes, por asuntos económicos, no pueden cubrir el costo de otros establecimientos similares.
Para evitar el cierre del Hogar San José de Tomé, el encargado del recinto mencionó que, en 2017, el Arzobispo de la Santísima Concepción, Monseñor Fernando Chomalí, junto con la Vicaría de Pastoral Social (VPS), se han dedicado a promover esta noble obra. La tarea de la VPS "favorece el acercamiento con las redes y voluntarios parroquiales que puedan fortalecer los aportes recepcionados", buscando asegurar la continuidad de los cuidados y prestaciones que el adulto mayor requiere diariamente.

Sostenibilidad y Desafíos
Para poder entregar una adecuada atención, el Hogar San José de Calama cuenta con 8 Asistentes de adulto mayor y 4 TENS que trabajan en turnos excepcionales para el cuidado de los residentes. Los gastos de estadía de los residentes son cubiertos, en menor medida, por las pensiones de los propios beneficiados, las cuales "alcanzan a cubrir una mínima parte de lo que implica el costo por las prestaciones y cuidados que se otorgan en la residencia".
Los gastos restantes son cubiertos por campañas solidarias que realiza el propio centro de reposo. El responsable de la residencia agregó que "constantemente el Hogar San José de Tomé se encuentra realizando campañas solidarias que, gracias al respaldo de agrupaciones y personas que conocen la labor ejecutada, han permitido dar continuidad a los servicios."
La crisis sanitaria ha dificultado enormemente la labor del hogar, debido al gasto que significa cumplir con las normas sanitarias y el aumento de los precios de los recursos necesarios para el funcionamiento normal. "Ha sido un tiempo complejo de administración para la residencia, en cuanto a la gestión y optimización de recursos". El Hogar San José es mucho más que una residencia para adultos mayores, es una obra de Dios, sostenida por la generosidad de muchas personas y el incansable trabajo de quienes la integran.