Injusticia y Resistencia: Un Análisis de las Luchas Sociales Contemporáneas

La lucha por la justicia y la resistencia contra sistemas percibidos como opresivos o injustos son fenómenos globales que toman diversas formas. Desde la exposición de errores judiciales con profundas implicaciones raciales hasta la demanda de cambios estructurales en sistemas económicos, las narrativas de injusticia y empoderamiento resuenan a través de las culturas. Este artículo explora dos de estas manifestaciones: el impacto de la miniserie de Netflix "Así Nos Ven" (When They See Us), que desvela un notorio caso de injusticia en el sistema judicial estadounidense, y el persistente movimiento "No Más AFP" en Chile, que clama por una reforma del sistema de pensiones.

"Así Nos Ven": El Caso de los Cinco de Central Park y la Justicia Estadounidense

Póster oficial de la miniserie

La miniserie de Netflix 'Así nos ven' se ha reivindicado como uno de los mejores títulos del año, compartiendo con otras producciones la voluntad de buscar respuestas allí donde se produjeron injusticias, y sobre todo mostrar el daño que estas han provocado en personas inocentes. Estrenada el pasado 31 de mayo, esta miniserie docudrama en cuatro episodios está basada en uno de los casos judiciales más polémicos de Estados Unidos, dirigido por Ava DuVernay ('Selma').

La historia detrás de la ficción es bastante truculenta, y muestra el racismo y el clasismo en el sistema judicial norteamericano. Centrada en el caso de cinco adolescentes conocidos como "Central Park Five" ("Los cinco de Central Park") acusados falsamente de violación en abril de 1989, esta serie nos recuerda que detrás de los más flagrantes errores judiciales hay vidas humanas que se van al traste. Las vidas de Antron McCray, Raymond Santana, Kevin Richardson, Korey Wise y Yusef Salaam tocaron fondo en aquel momento, y es hora de que la historia de lo que realmente ocurrió entre comisarías de policía, interrogatorios ilegales, juicios sucios y racismo institucional salga a la luz en boca de quienes lo vivieron. Esta no es tanto una cronología de los hechos como un retrato de su súbito paso de la infancia a la vida adulta.

La Noche del 19 de Abril de 1989: Un Contexto de Crisis

Todo empezó con una trágica coincidencia. El 19 de abril de 1989, la misma noche en que un grupo de 30 jóvenes afroamericanos recorrió el Central Park de Nueva York, causando alboroto y molestando a varios transeúntes, Trisha Meili, una mujer de 28 años que había salido a correr por el parque, apareció inconsciente, golpeada y abusada. La joven fue golpeada en la cabeza con una rama y arrastrada fuera del camino, donde fue golpeada, violada y posteriormente abandonada en un estado absolutamente precario, al borde de la muerte.

Era una época difícil en Nueva York; el crimen asolaba la ciudad y las tasas de homicidios y asaltos estaban disparadas. Según cuenta The Guardian, la pobreza ascendía a un 25% mientras Wall Street era un hervidero de beneficios. En un año se habían denunciado más de 3000 violaciones a mujeres, lo que no era una anécdota, sino una epidemia, y la fiscalía estaba buscando desesperadamente un cabeza de turco. Lo ocurrido con Meili fue la gota que rebosó la copa. Cuando la policía encontró su cuerpo, los jóvenes ya no andaban lejos del lugar del crimen. Parecía una coincidencia demasiado perfecta, y es que, ¿cómo evitar pensar que estas personas que iban intimidando a transeúntes podrían ser los autores del crimen? Esa relación de ideas no se hizo en base a pruebas físicas, ni a confesiones, ni a detalles ofrecidos por la víctima, ni a testigos, ni a nada en absoluto.

Interrogatorios Ilegales y Falsas Confesiones

Los detectives e investigadores a cargo se pusieron manos a la obra y unos días después ya tenían confesiones grabadas en video que delataban a cinco adolescentes, que para entonces tenían entre 14 y 16 años: Korey Wise, Antron McCray, Yusef Salaam, Kevin Richardson y Raymond Santana. Un complot policial impulsado por Linda Fairstein, jefe de la unidad de crímenes sexuales de Manhattan, logró tras horas de interrogatorios ilegales y coacciones que cinco chicos acabaran confesando haber participado en un delito cuya existencia incluso desconocían antes de entrar en comisaría.

Una vez en la estación, los detectives comenzaron a sacarles declaraciones sin respetar los procedimientos legales y se decantaron por inculpar a los cinco jóvenes que vieron más débiles. Los interrogaron sin contar con abogados y, en algunos casos, ni siquiera con sus familiares. En algunos casos usaron la violencia física o los amenazaron con pruebas que no existían. Los tuvieron retenidos durante casi un día entero, sin comida ni agua, acosados con preguntas sobre personas que no conocían (eran desconocidos entre ellos) y una mujer que jamás habían visto. Horas y horas de exhaustivo y violento interrogatorio, sin la presencia de sus padres o abogados. El objetivo era romperlos, hacerles confesar, antes de que algún adulto pudiese aconsejarles de lo contrario, un proceso que repitieron con el quinto en discordia, Korey Wise, el único mayor de 16 años y que solo se encontraba en la comisaría para acompañar a su amigo Yusef. Es decir, ni siquiera estaba detenido, y aun así acabó cayendo al saco para dar sentido a la historia que la policía quiso fabricar en aquellas horas críticas.

Desde el inicio, la fiscal Fairstein y su colega, Elizabeth Lederer, se dieron cuenta de que las declaraciones se contradecían unas a otras y de que no tenían más pruebas concretas. DuVernay muestra estos procesos en el primer episodio de una forma implacable, y poniendo el foco en un detalle muy claro: el lenguaje que se utiliza para hacer calar los mensajes importa, y mucho. La cineasta pone énfasis en cómo se eligieron perfectamente los términos con los que referirse a los jóvenes, desde la deshumanización absoluta del mote "los cinco de Central Park" hasta toda una serie de palabras propias del mundo animal que se usaron para describir su comportamiento aquella noche. "Manada de lobos" (para describir su forma de actuar), "salvajes" ('wilding' fue una palabra clave durante todo el proceso real) o "presa" (para referirse a la víctima) fueron conceptos recurrentes que usó la fiscalía y que la prensa expandió por todas partes.

Ilustración de un interrogatorio policial a menores, resaltando la vulnerabilidad y la presión

La Campaña de Donald Trump y la Condena Pública

Aunque DuVernay lo apunta sin ahondar demasiado en ello, la cobertura mediática del caso fue uno de los pilares fundamentales para que fuesen declarados culpables. Una campaña de acoso y derribo a la que se unió, curiosamente, Donald J. Trump. Su presencia recurrente en 'Así nos ven' no pasa desapercibida, y ese mismo es su cometido. El que por aquel entonces era un especulador inmobiliario con una fortuna billonaria, pidió, tan solo dos semanas después del arresto de los jóvenes y sin haberse celebrado aún los juicios pertinentes, que se reinstaurara la pena de muerte para acabar con sus vidas. Con las vidas, recordemos, de niños de 14 años. Pagó 85.000 dólares a cuatro de los periódicos más importantes de la ciudad, incluido el New York Times, para que publicasen una carta firmada por él mismo llamando al odio hacia los detenidos.

Un año después y cuando comenzaron los juicios, quedó claro que no había evidencia física que conectara a los acusados con el crimen, por lo que la fiscalía se apoyó totalmente en las confesiones. Para entonces, el caso levantaba mucha ampolla en Estados Unidos. Por eso, a pesar de que varios medios, como The New York Times, ya habían alertado acerca de cosas que no cuadraban en el caso, como el hecho de que ninguno de los acusados tenía antecedentes criminales, la mayoría creía que eran culpables y pedían justicia. Ese ambiente influyó en la decisión del jurado, que finalmente los declaró culpables. Salaam, McCray, Santana y Richardson, por tener menos de 16 años, fueron condenados a diez años de prisión, aunque la primera parte de la sentencia la pasaron en centros de reclusión de menores. Korey, por haber cumplido 16 años, ingresó en prisión. La víctima de la violación, Trisha Meili, sobrevivió, y hoy da charlas motivacionales.

Años de Encarcelamiento y la Revelación de la Verdad

ADN RESUELVE EL CASO AÑOS MÁS TARDE - Los 5 de Central Park

Estos jóvenes vivieron su paso de la infancia a la vida adulta privados de libertad, y su regreso a la vida real no fue fácil. Estuvieron encerrados de cinco a quince años hasta que, en 2002, un preso llamado Matías Reyes confesó el crimen. Matías Reyes, quien estaba en prisión acusado de otra violación, y que había visto un par de veces a Wise, no pudo más con la culpa y confesó que él había atacado y violado, en solitario, a Trisha Meili. Los cinco jóvenes (cercanos a sus 30 años) fueron exonerados y se convirtieron en un símbolo del racismo y de la injusticia. Unos años después recibieron una indemnización de 41 millones de dólares de la ciudad de Nueva York, la compensación más cuantiosa jamás entregada por una negligencia judicial.

Y es que, si rastreamos la pista del verdadero culpable hasta abril de 1989, parece increíble que un cuerpo de policía no pudiese atar los cabos. Tan solo dos días antes del ataque a Trisha Meili, una mujer denunció una violación en Central Park y el nombre de Reyes llegó a estar sobre la mesa, pero nunca se siguió la pista. Además, después de los arrestos del día 19, atacó a un total de cinco mujeres diferentes hasta que por fin fue arrestado. Nunca se hizo la relación con el caso de la corredora hasta que confesó, y las pertinentes pruebas demostraron que decía la verdad.

Las Vidas Después de la Tormenta: Historias Individuales

Después de la exoneración, la vida de los Cinco de Central Park continuó, marcada por las cicatrices invisibles de la injusticia y el difícil proceso de reintegración.

Antron McCray

En 1989, Antron McCray era un tímido chaval de quince años. Pasó los primeros cinco años de su sentencia en el Brookwood Secure Center, un centro de detención juvenil, y fue trasladado a una prisión de adultos de máxima seguridad durante los últimos dos años de su sentencia. Durante su encarcelamiento, superó un GED (examen de desarrollo de educación general) y comenzó una diplomatura. Fue liberado en septiembre de 1996, se mudó a Maryland tres años más tarde, donde encontró trabajo como oficial de montacargas. Hoy en día, McCray es un padre casado de 45 años de edad que tiene seis hijos y vive en Atlanta, Georgia, pero todavía sufre las cicatrices de su terrible experiencia: "Estoy herido, ¿sabes? Sé que necesito ayuda. Pero siento que soy demasiado viejo para recibir ayuda ahora... Pero me come todos los días. Me come vivo. Mi esposa está tratando de ayudarme, pero sigo negándome. Ahí es donde estoy ahora. No sé qué hacer".

Kevin Richardson

Kevin Richardson, el más joven de los cinco, tenía catorce años cuando fue detenido por primera vez. Pasó cinco años en una prisión de máxima seguridad para jóvenes antes de ser transferido al correccional de Coxsackie, unas instalaciones de máxima seguridad para adultos. Mientras estaba preso, consiguió un título de graduado técnico y comenzó a estudiar un grado superior. Fue puesto en libertad en junio de 1997. Richardson, a pesar de tener una familia que le apoyó, tuvo que luchar para adaptarse a la vida en libertad, no acostumbrado a manejar el dinero y "horrorizado" por las historias de depredadores sexuales a las que fue obligado a asistir en terapia de grupo. Hoy en día, Richardson, su esposa y sus hijos viven en Nueva Jersey, pero él sigue luchando: "El trastorno de estrés postraumático es real y yo peleo con ello. La gente desde fuera podría pensar que me he sentido resarcido de alguna manera porque obtuvimos el acuerdo económico. Eso no borra el tiempo de condena que cumplí. Siempre decimos que tenemos cicatrices invisibles que nadie ve. Y no importa cómo las ocultes, la costra seguirá saliendo."

Yusef Salaam

Salaam cumplió su condena en las instalaciones juveniles de Harlem Village hasta que cumplió 21 años, y luego fue trasladado a la prisión de máxima seguridad Clinton Correctional. Mientras estaba en prisión, Salaam se centró en su fe musulmana y completó su licenciatura. Fue liberado en marzo de 1997, y se casó poco después de recuperar la libertad. Aunque él y su entonces esposa tuvieron tres hijos, el matrimonio no duró. "Yusef cree que no se hubiera divorciado tan pronto si no se hubiera apresurado a casarse", tratando de aprovechar al máximo su vida en libertad. Salaam se volvió a casar, es padre de diez hijos, y reside en Georgia. Se dedica a dar charlas, es un firme defensor de la reforma de la justicia penal, y también es un poeta que ha contado su historia a audiencias de todo el mundo. En 2016, el entonces presidente Barack Obama honró a Salaam con un premio por sus logros durante toda una vida.

Raymond Santana, Jr.

Santana fue liberado de prisión en diciembre de 1995. Tenía solo 14 años en el momento de su arresto y, al igual que Salaam, Richardson y McCray, cumplió su condena en una prisión de menores hasta que cumplió 21 años, cuando fue trasladado a una prisión de adultos. Se le permitió regresar a casa para una visita en 1993 para despedirse de su madre, que se estaba muriendo de cáncer. Como vemos en Así nos ven, la libertad inicial de Santana duró poco. Marcado con la mancha de agresor sexual violento, luchó por encontrar trabajo pero volvió a la cárcel. Después de 18 meses de libertad, fue condenado por violar las condiciones que le habían impuesto, y cumplió otros 20 meses de cárcel. Luego volvió a ser libre durante seis meses, antes de que le detuvieran en posesión de drogas. Se declaró culpable de intentar vender la droga y recibió una sentencia de tres años y medio a siete años, aunque su encarcelamiento fue interrumpido después de que él y los otros acusados fueron exonerados en 2002 por la violación de Meili. Santana ahora vive en Georgia y ha fundado una empresa de ropa. En 2015, escribió un tuit en el que sugería a la cineasta Ava DuVernay que hiciera una película sobre los Cinco de Central Park. Ella acabó aceptando el reto, y dirigió y coescribió Así nos ven.

Korey Wise

El sufrimiento de Wise como resultado de su falsa confesión fue tan profundo que DuVernay dedicó la mayor parte del episodio final de la serie a sus experiencias. A los 16 años, era el mayor de los cinco niños, y por culpa de la ley en ese momento pasó todo su encarcelamiento en cárceles junto a violentos adultos. Además, estuvo encerrado casi el doble de tiempo que los otros chicos, casi 14 años en total. Mientras estudiaba para conseguir una diplomatura durante su encarcelamiento, no recibió la ayuda necesaria para superar sus problemas de audición y su discapacidad para aprender. Una vez liberado, encontró trabajo en la construcción y también consiguió trabajar para Al Sharpton como limpiador de oficinas. Cuando la ciudad finalmente llegó a un acuerdo económico con los cinco hombres, Wise, que había cumplido la sentencia más larga, recibió más de 12 millones de dólares. Todavía vive en Nueva York y trabaja como activista para reformar la justicia penal.

Fotografía de Korey Wise en la actualidad, como activista por la reforma de la justicia penal

Legado y la Búsqueda de Conciencia

El caso de los Cinco de Central Park ha sido uno de los más importantes en el campo de la investigación y el estudio de confesiones falsas, sin lugar a dudas. Fue una de las alarmas que sonaron cuando estos hombres fueron exonerados por el ADN. Lo que consiguió su caso fue más allá de los propios implicados. En sus interrogatorios solo se grabaron las confesiones finales, pero no todas las horas anteriores, impidiendo ver el contexto en que las declaraciones se habían hecho. Ahora, un total de 25 estados del país piden registros electrónicos completos de todas las conversaciones con sospechosos. También, en 2011, se determinó por primera vez que la edad debía ser tenida en cuenta durante dichos interrogatorios, y hasta tres estados requieren actualmente que haya un abogado en la sala con los menores.

Laura Nirider, codirectora del Centro de Condenas Injustificadas, subraya que "La importancia de este caso para la investigación, pero también para la conciencia pública de este problema, no puede ser subestimada". 'Así nos ven' busca remover conciencias, aunque lamentablemente no siempre lo consigue. Es una llamada a las armas, una invitación a recordar lo que los discursos ciegos de odio pueden provocar en las vidas de personas inocentes, y también a la irresponsabilidad que un hombre de la élite mostró al interceder en un caso cuyo juicio no se había ni celebrado. El coste de las mentiras es un precio que pagamos todos.

La serie ha sido vista por 23 millones de personas en solo un mes. A raíz del estreno de Así nos ven en Netflix, Linda Fairstein fue abandonada por su editorial y tuvo que renunciar a su puesto en el consejo de la universidad Vassar College. Y durante los años transcurridos desde su exoneración, los hombres que una vez fueron procesados por Fairstein se han convertido en abiertos defensores de la reforma de la justicia penal.

El Movimiento "No Más AFP" en Chile: Lucha contra el Sistema de Pensiones

Mientras la miniserie "Así nos ven" de Netflix ponía de manifiesto las profundas fallas y prejuicios en el sistema judicial estadounidense, en Chile, otro frente de batalla social se ha levantado contra una forma diferente de injusticia sistémica: el sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). El movimiento "No Más AFP" representa un activismo persistente que busca transformar el modelo de pensiones chileno, ampliamente criticado por las bajas jubilaciones y la precarización de la vejez.

Formas de Protesta y Empoderamiento Social

Fotografía de una masiva manifestación del movimiento

El movimiento "No Más AFP" ha desplegado diversas tácticas de protesta, demostrando un fuerte empoderamiento. Han habido manifestaciones masivas, como la ocurrida el 10 de agosto de 2016 en Plaza Ñuñoa, Santiago, conocida como cacerolazo, y la 2da Corrida-Caminata No Más AFP alrededor de La Moneda el 26 de julio de 2019. IMAGEN 15: Cartel "AFP significa: Aquí Fabricamos Pensionados Pobres". IMAGEN 18: Afiche Jornada de Protesta Nacional 24 Julio 2017.

Una de las expresiones más potentes de este activismo fue la performance "Las AFPs nos empelotan". Una mujer, con su cuerpo ya deteriorado, realizó esta acción para "mostrar la vejez, y transformar esa vejez en un arma de lucha". Como ella misma expresó: "Entonces uno trata de taparse y no de descubrirse, porque no es para hacer gala de que estoy bien. Esta destapada es para mostrar la vejez, y transformar esa vejez en un arma de lucha. O sea, me empelota. Me empeloto con este cuerpo, que ya está deteriorado". Esta performance logra lo que se conoce como empoderamiento, vale decir, convencer al militante de su capacidad de influir en las relaciones de poder.

Para esta mujer, la experiencia se tradujo en pasar del temor inicial de la performance a posteriormente radicalizarla. Tres años más tarde y en compañía de una actriz, repetiría la performance en las afueras de la Corte Suprema. Ambas desnudas, se agrega a la idea del "empelotamiento" la solidaridad intergeneracional, puesto que una sostiene a la otra; una mujer joven sujeta a una mujer mayor, como principio base de la propuesta del No más Afp. IMAGEN 17: Performance "Las AFPs nos empelotan".

Performance

Difusión del Mensaje y Figuras Relevantes

El mensaje del movimiento se ha difundido a través de diversos canales. Sus activistas han participado en programas televisivos como "En la Mira" y "Modo Termómetro", ambos del canal Chilevisión, contando sobre su historia personal en relación a las pensiones. También, el movimiento ha estado presente en el llamado a la Huelga Feminista en marzo del 2019, en diversas manifestaciones públicas, y en afiches del No más Afp. Por nombrar algunos.

Una figura mencionada en el contexto de las pensiones es Osvaldo Andrade, militante del Partido Socialista, y ex Ministro del Trabajo y Previsión Social durante el primer mandato de la ex Presidenta Michelle Bachelet. La crítica a la situación previsional se refuerza con datos como que solo 12 de un total de 135 jubilaciones solicitadas durante el 2015, no superaban este tope, destacando la precariedad de muchas pensiones.

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