Historia de la Comisión Nacional del Adulto Mayor en Chile

Chile se encuentra en un proceso evidente y marcado de envejecimiento poblacional, una realidad que ha impulsado la creación y evolución de organismos dedicados a los adultos mayores. Este fenómeno demográfico, caracterizado por una mayor longevidad y una tasa decreciente de nacimientos, ha llevado a una nueva composición de la población chilena.

El Envejecimiento Poblacional: Un Contexto Demográfico

Desde mediados del siglo XX, las estadísticas demográficas en Chile han mostrado una tendencia clara hacia el envejecimiento. Según el Censo de población del año 1960, el 6,8% de la población tenía más de 60 años. Esta cifra ascendió al 7,5% en el Censo del año 1970. Las proyecciones continuaron esta tendencia: para el año 2000, se proyectó una población de 2 millones 850 mil personas entre 0 y 14 años, y para el año 2025, se esperaba que este grupo etario tuviera el mismo número de personas, indicando un índice de crecimiento cercano a cero en 25 años. Actualmente, la cantidad de adultos mayores alcanza aproximadamente el millón quinientos mil, y de acuerdo a las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas, en el período 2020-2025 superarán los 3 millones de personas, con un segmento entre 0 y 14 años que presenta un crecimiento prácticamente igual a cero.

Esta nueva situación demográfica es y será causa de significativos cambios y desafíos en todas las áreas de la vida nacional. Por ejemplo, el sector salud, que durante muchos años estuvo enfocado a la salud materno-infantil con considerable éxito, hoy debe redirigir su atención hacia el otro extremo de la vida: los adultos mayores. Se hace necesario preparar el sistema para atender una demanda creciente en nuevos y muy variados sistemas de prestaciones. En la actualidad, el Ministerio de Salud, junto al Comité Nacional para el Adulto Mayor, ha iniciado este proceso de preparación para entregar las nuevas atenciones de salud que requiere esta población. Asimismo, las universidades deben incorporar el tema de la vejez y del proceso de envejecimiento en sus planes de investigación y docencia.

Gráfico de barras mostrando el envejecimiento de la población chilena entre 1960 y proyecciones futuras

Desde una perspectiva histórica, para la sociedad chilena, el tema del envejecimiento y de la vejez había estado relegado de la preocupación de las personas y postergado en la atención de los servicios públicos, lo que produjo una marginación de hecho de los adultos mayores de las actividades sociales, culturales y económicas.

Creación de la Comisión Nacional para el Adulto Mayor

Ante este panorama, el gobierno decidió enfrentar este tema con una mirada de presente y, muy especialmente, de futuro. Para ello, en Enero de 1995, se creó la Comisión Nacional para el Adulto Mayor. Esta comisión tuvo la tarea de preparar, en un plazo de 9 meses, una propuesta de una Política Social clara y específica para los Adultos Mayores.

La experiencia recogida por esta Comisión demostró fehacientemente que los programas específicos para el adulto mayor requieren un enfoque multidisciplinario en su concepción y planificación. El gobierno estaba claramente consciente de que sin el aporte de experiencia de los Adultos Mayores, es la comunidad toda la que pierde en su propio desarrollo.

Foto de una reunión o mesa de trabajo sobre políticas para el adulto mayor en Chile

Acciones y Desafíos Previos a la Institucionalización

El gobierno reconoció que, para la sociedad chilena, el tema del envejecimiento y de la vejez había estado relegado de las principales preocupaciones de la sociedad y del Estado. Para enfrentar este problema, se tomaron decisiones y acciones concretas, realizando un gran esfuerzo para satisfacer sentidas y legítimas demandas de los adultos mayores.

Entre las mejoras implementadas, se destacan:

  • Mejora sustancial de las pensiones.
  • Entrega de un bono de invierno desde 1996, beneficiando a más de 600 mil pensionados.
  • Puesta en marcha de un plan de vivienda especialmente diseñado para ellos.
  • Modernización de servicios públicos a los que concurren de manera preferente, como FONASA y el Instituto de Normalización Previsional.
  • Desarrollo de variados programas de capacitación y educación.

Además, se impulsó un plan estratégico para institucionalizar en un solo organismo todas las materias y programas relacionados con el adulto mayor. Disuelta dicha instancia, se nombró un Comité, compuesto por diez personas, para que hicieran el seguimiento de la implementación de distintos programas y proyectos. La experiencia recogida por este Comité también demostró que los programas específicos para el adulto mayor requieren un enfoque multidisciplinario en su concepción y en su planificación. La visión era que, si la comunidad toma conciencia de que los adultos mayores pueden y deben seguir entregando sus capacidades en beneficio del resto de la población, se construiría un país más integrado y solidario.

Hacia la Creación del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA)

Tomando en cuenta lo señalado, la creación del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) se consideró impostergable. Se comprendió que el Servicio Nacional del Adulto Mayor fue concebido y programado, durante el tiempo en que funcionó la Comisión, como un servicio que tendría una relevancia fundamental en los próximos 25 o 30 años. Se reconoció de forma clara y definitiva que lo relativo al adulto mayor es un problema multidisciplinario.

La anticipación a la realidad de los próximos años impulsó la voluntad de crear un servicio sin burocracia, eficiente y capaz de coordinar las acciones del Estado y de las organizaciones del adulto mayor, las cuales representan a más de 500 mil personas en el país. Por lo tanto, este proceso representó un paso fundamental, con una clara visión de futuro, en la atención y promoción de los derechos de los adultos mayores en Chile.

"Los invisibles de la sociedad": La dura realidad de los adultos mayores | 24 Horas TVN Chile

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