La arritmia cardíaca es una condición en la que los latidos del corazón son irregulares, demasiado rápidos (taquicardia) o demasiado lentos (bradicardia) debido a alteraciones relacionadas con el sistema eléctrico del corazón. En un sentido amplio, podríamos decir que una arritmia es cualquier alteración en el origen, la frecuencia o la forma de transmisión del impulso que hace latir el corazón.
Esta condición puede ser grave y potencialmente mortal si no se trata adecuadamente. La arritmia en personas mayores requiere atención cuando se presentan síntomas como un pulso lento o bajo, o latidos irregulares en reposo. Estos indicadores pueden señalar que las arritmias son peligrosas y potencialmente amenazantes para la vida. Un ritmo cardíaco preocupante incluye cualquier cambio drástico en las pulsaciones o la presencia de síntomas como desmayos, dificultad para respirar o dolor en el pecho. Envejecer trae consigo muchos cambios en el cuerpo, y el corazón no es la excepción. A medida que cumplimos años, es común que aparezcan ciertos trastornos en el ritmo cardíaco.

Comprendiendo el Sistema Eléctrico del Corazón
El corazón actúa como una bomba que impulsa la sangre para que llegue hasta los distintos órganos del cuerpo, aportando el oxígeno y el alimento necesario para la supervivencia de las células. Para lograr esto, el corazón se contrae y dilata de forma regular gracias a las órdenes que llegan a través de los impulsos eléctricos.
El sistema eléctrico del corazón controla los latidos. Las señales eléctricas se originan en un grupo de células situado en la parte superior del corazón, llamado nódulo sinusal. Estas señales pasan a través de una vía entre las cavidades superiores e inferiores del corazón, denominada nódulo auriculoventricular. Un fallo en este sistema de conducción de los impulsos eléctricos es la causa de las arritmias, ya sea por señales que se salen de lo común, se bloquean, tardan más de lo debido o toman nuevas rutas, provocando un mal funcionamiento del ritmo de contracción y dilatación del corazón.
Tipos de Arritmias Cardíacas
En general, las arritmias cardíacas se agrupan según la velocidad de la frecuencia cardíaca y su origen. Existen dos grandes grupos: las arritmias lentas o bradiarritmias (frecuencias cardiacas menores de 60 lpm) y las arritmias rápidas o taquiarritmias (frecuencias cardiacas mayores de 100 lpm). También se consideran arritmias los latidos prematuros o extrasístoles.
Bradicardias (Ritmo Cardíaco Lento)
Una frecuencia cardíaca por debajo de los 60 latidos por minuto se considera bradicardia. Sin embargo, una frecuencia cardíaca baja en reposo no siempre significa un problema, especialmente en atletas. Si una frecuencia cardíaca lenta impide que el corazón bombee suficiente sangre, puede ser un tipo de bradicardia preocupante.
- Bradicardia sinusal: El impulso cardíaco se genera y conduce normalmente, pero con una frecuencia inferior a 60 lpm. Es muy frecuente en personas sin cardiopatías, como deportistas. En general, no precisa tratamiento.
- Síndrome del seno enfermo: Producida por problemas en la génesis del impulso eléctrico en el nodo sinusal o para su transmisión del nodo sinusal a las aurículas. Generalmente aparece en personas mayores. El nodo sinusal establece la frecuencia cardíaca, y si no funciona correctamente, la frecuencia puede alternar entre demasiado lenta y muy rápida. Puede ser producto de tejido cicatricial que hace más lentas, interrumpe o bloquea las señales.
- Bloqueos auriculoventriculares (AV): Se producen cuando el estímulo eléctrico no se conduce adecuadamente desde las aurículas a los ventrículos. Se clasifican en:
- De primer grado: Retraso en la conducción del impulso, pero sin que se bloquee ninguno.
- De segundo grado: Algunos impulsos se conducen y otros se bloquean.
- De tercer grado (completo): Todos los impulsos se bloquean. Los de tercer grado y algunos casos de segundo, generalmente, precisan de la colocación de un marcapasos.
Taquicardias (Ritmo Cardíaco Rápido)
Las taquiarritmias se caracterizan por frecuencias cardiacas mayores de 100 lpm.
- Taquicardia sinusal: Consiste en un ritmo cardíaco originado y conducido normalmente, pero con una frecuencia cardíaca mayor de lo habitual. Es fisiológica y se produce por ansiedad, ejercicio, anemia, consumo de alcohol, insuficiencia cardíaca o nicotina.
- Extrasístoles auriculares (Contracciones auriculares prematuras): Se produce cuando se genera un impulso eléctrico adelantado al sinusal en otra zona de las aurículas. Suelen presentarse en personas sanas, aunque en ocasiones se asocian a isquemia miocárdica, insuficiencia cardíaca o enfermedad pulmonar.
- Taquicardia auricular: Generadas en una zona concreta de las aurículas. Suelen ser persistentes (larga duración y difíciles de eliminar) y se asocian a factores como la bronquitis crónica descompensada o el hipertiroidismo.
- Fibrilación auricular (FA): Es la arritmia sostenida más frecuente, apareciendo sobre todo en personas mayores o con cardiopatía, aunque también puede darse en personas jóvenes con corazones estructuralmente normales. Se caracteriza por un ritmo cardíaco rápido y totalmente irregular, producido por una actividad eléctrica auricular caótica y con múltiples focos de activación. Su presentación clínica es muy variable, pudiendo provocar síntomas (palpitaciones rápidas e irregulares, sensación de falta de aire, mareo y dolor en el pecho) o ser asintomática. Es una causa importante de tromboembolismo cerebral, especialmente en los ancianos.
- Aleteo o flutter auricular: Similar a la fibrilación auricular en cuanto al riesgo tromboembólico, pero con una frecuencia cardíaca regular y en torno a 150 lpm. Es producida por un fenómeno conocido como reentrada auricular y generalmente se asocia a cardiopatías crónicas o a enfermedad pulmonar.
- Taquicardias paroxísticas supraventriculares: Se caracterizan por ser de inicio y final brusco. Suelen ser sintomáticas (palpitaciones, mareo, dolor de pecho, sensación de falta de aire, malestar general) aunque bien toleradas, y generalmente aparecen en personas sin cardiopatías. También se producen por reentradas, pero situadas en el nodo auriculoventricular.
- Taquicardia ventricular sostenida: Es la sucesión de impulsos ventriculares a una frecuencia de más de 100 latidos por minuto (lpm) que dura más de 30 segundos. Son más frecuentes en pacientes con cardiopatías. Los síntomas suelen ser palpitaciones y, muy frecuentemente, mareo, dolor torácico y pérdida de consciencia (síncope). La frecuencia cardíaca rápida no permite que los ventrículos se llenen adecuadamente de sangre, por lo que el corazón no bombea suficiente sangre al cuerpo. Es posible que no cause problemas graves en personas con un corazón sano.
- Fibrilación ventricular: Es una alteración del ritmo cardíaco consistente en una gran desorganización de los impulsos ventriculares con ausencia de latido efectivo. Los síntomas son ausencia de pulso y pérdida de conocimiento inmediata. Si no se actúa a tiempo, resulta mortal en solo unos minutos. El tratamiento es siempre cardioversión eléctrica inmediata y maniobras de reanimación cardiopulmonar. Es una arritmia frecuente en el infarto agudo de miocardio.
Latidos Cardíacos Prematuros (Extrasístoles)
Las contracciones ventriculares prematuras o extrasístoles ventriculares son un impulso que surge de un punto aislado del ventrículo (foco ectópico) y que se anticipa respecto al ritmo habitual, seguido normalmente de una pausa hasta el siguiente latido normal (pausa compensadora). Aunque son más frecuentes en pacientes cardiópatas, también lo son en pacientes con corazones normales. Generalmente no producen síntomas, pero en ocasiones se perciben como una pausa en el latido cardíaco seguida de un latido más fuerte. No suelen tratarse cuando no producen síntomas, ya que no se asocian a mal pronóstico en pacientes sin cardiopatías. Un latido prematuro puede sentirse como si el corazón se saltara un latido, y pueden producirse en reposo.
ARRITMIAS CARDIACAS SÍNTOMAS, DIAGNÓSTICO Y TRATATAMIENTO | Medicina Clara
Causas y Factores de Riesgo en Adultos Mayores
La prevalencia de arritmias cardíacas en pacientes mayores se incrementa por los cambios anatómicos y fisiológicos cardíacos y vasculares, así como sus comorbilidades. El envejecimiento, por sí solo, puede alterar el funcionamiento del sistema eléctrico del corazón. En los ancianos ocurren cambios como el aumento del tamaño de los miocitos en masa (hipertrofia) y la calcificación del tejido de conducción cardíaca. La calcificación reduce el funcionamiento del nódulo sinusal debido a la fibrosis, que a su vez provoca la pérdida de células y reduce la frecuencia cardíaca. Al afectarse la frecuencia cardíaca, también se ve afectada la presión arterial debido a la reducción de la elasticidad y distensibilidad vascular.
Otros agentes causantes que pueden deteriorar el funcionamiento del ritmo cardíaco dando lugar a las arritmias incluyen:
- Enfermedades cardíacas previas: Enfermedad de las arterias coronarias, problemas cardíacos presentes al nacer o cirugía cardíaca previa.
- Hipertensión arterial: Aumenta el riesgo de enfermedad de las arterias coronarias.
- Desequilibrios electrolíticos: Sustancias en la sangre como el potasio, sodio, calcio y magnesio ayudan a impulsar las señales eléctricas del corazón. Un desajuste en sus niveles puede causar arritmias.
- Deterioro renal: El desgaste común en el sistema renal tiene una relación muy directa con los problemas cardiovasculares debido a la retención excesiva de sodio, lo que provoca un aumento de las fluctuaciones de presión arterial.
- Diabetes: Deteriora el sistema cardiovascular, aumentando el riesgo de arritmias.
- Enfermedad de la tiroides.
- Apnea obstructiva del sueño: Provoca pausas en la respiración durante el sueño.
- Problemas del sueño: Acarrean un estrés excesivo y repercuten de forma muy directa en el incorrecto funcionamiento del corazón.
- Consumo de ciertas sustancias: Algunos medicamentos y suplementos, consumo excesivo de alcohol, cafeína, nicotina o drogas ilegales (anfetaminas, cocaína) pueden afectar significativamente el corazón.
- Estrés o ansiedad.
Síntomas de Alerta y Cuándo Consultar al Médico
La arritmia cardíaca podría no causar ningún síntoma, y en muchos casos, se descubre la presencia del problema cuando se acude al médico por alguna otra razón. Sin embargo, hay señales que pueden alertarnos de que algo no va bien. Entre los síntomas más comunes se encuentran:
- Palpitaciones: Sensación de latidos irregulares, fuertes, acelerados o saltados.
- Mareos o sensación de desmayo (síncope): Pérdidas de conocimiento debidas a la disminución del flujo cerebral.
- Fatiga sin causa aparente.
- Dolor en el pecho.
- Dificultad para respirar (sensación de falta de aire).
- Malestar general.
La aceleración de latidos es uno de los síntomas más evidentes de una taquicardia. Por su parte, la bradicardia se revelará con un ritmo ralentizado del corazón. Es importante saber que en momentos de relajación y descanso el corazón late con una frecuencia menor, mientras que se acelera al hacer un esfuerzo físico; por esto, no hay que alarmarse si el ritmo anormal puede estar relacionado con la actividad de la persona mayor. Resultará más alarmante cuando se presente dolor en la zona del pecho o la persona revele síntomas claros de tener dificultades de respiración, especialmente si estos síntomas aparecen en un momento inesperado.
Es importante acudir al médico cuando:
- Los síntomas se presentan de forma repetida o sin causa aparente.
- La persona mayor se siente muy fatigada o tiene dificultad para respirar.
- Hay antecedentes de enfermedades cardíacas.
- Se ha producido una caída, desmayo o pérdida de conciencia.
- El ritmo cardíaco se siente extremadamente acelerado o lento durante varios minutos.
Un tipo de arritmia llamada fibrilación ventricular puede causar una caída drástica de la presión arterial, provocando que la persona colapse en segundos, deteniéndose la respiración y el pulso. Esta es una emergencia médica que requiere atención inmediata.
Diagnóstico de las Arritmias
El diagnóstico de la mayor parte de las arritmias precisa de varias fases. Para ello, se utilizan diversas herramientas:
- Electrocardiograma (ECG): Registro de la actividad eléctrica del corazón.
- Holter o registro electrocardiográfico ambulatorio de 24 horas: Permite monitorear el ritmo cardíaco de forma continua durante un periodo extendido, detectando arritmias que no son evidentes en un ECG de rutina.
- Estudio electrofisiológico: Cuando el electrocardiograma no es suficiente, puede ser necesario un estudio electrofisiológico de la conducción intracardíaca mediante catéteres, que se introducen por una vena de la pierna.
Opciones de Tratamiento para Arritmias Cardíacas
El tratamiento de las arritmias cardíacas en personas mayores dependerá del tipo de arritmia, la causa subyacente y la salud general del paciente. El objetivo del tratamiento es controlar los latidos rápidos, lentos o irregulares, o impedir que ocurran. Las opciones incluyen:
Tratamiento Farmacológico
Los medicamentos son fundamentales para el control de la frecuencia cardíaca, la eliminación de la arritmia y la prevención de nuevos episodios embólicos. Por ejemplo, los anticoagulantes pueden reducir el riesgo de accidente cerebrovascular relacionado con la fibrilación auricular y otras arritmias cardíacas. Este tratamiento requiere controles frecuentes de laboratorio, siendo la prueba más utilizada el tiempo de protrombina, que permite obtener un parámetro denominado INR. Cada paciente necesita un INR determinado, y la dosis de medicación se ajusta para mantener el INR en el rango adecuado.
Cardioversión Eléctrica
Es un procedimiento que resincroniza la actividad eléctrica cardíaca mediante un choque eléctrico a través del tórax, generalmente administrado tras sedar al paciente. Se utiliza para eliminar la arritmia, especialmente en casos de taquicardia ventricular mal tolerada o ineficacia de los fármacos.
Ablación
Algunos tipos de arritmias, como las taquicardias paroxísticas o el flutter auricular, pueden curarse definitivamente con la ablación mediante radiofrecuencia, un gran avance en el tratamiento de las arritmias que soluciona más del 90% de los casos. Tras un estudio electrofisiológico, se introduce un electrocatéter en las cavidades cardíacas para destruir el foco de tejido miocárdico causante de la arritmia. Es un procedimiento muy seguro, relativamente sencillo y rápido, realizado por punción de una vena en la ingle. La crioablación es una técnica avanzada para tratar la fibrilación auricular no persistente (paroxística).
Dispositivos Implantables
- Marcapasos: Son pequeños aparatos electrónicos capaces de analizar el ritmo del corazón y tratar las arritmias mediante estímulos eléctricos. Su función es suplir las funciones del sistema de excitación y conducción cardíaca, especialmente en casos de bradicardias graves o bloqueos AV de alto grado. La recuperación de la intervención es rápida y permite el alta hospitalaria en dos o tres días.
- Desfibrilador implantable (DAI): Controla el ritmo cardíaco permanentemente, detectando arritmias ventriculares peligrosas y administrando descargas eléctricas para restablecer el ritmo normal.
- Oclusión de la orejuela izquierda: Este procedimiento consiste en introducir a través de un catéter un dispositivo que consigue cerrar una cavidad próxima a la aurícula izquierda del corazón, denominada orejuela, en la que habitualmente se originan los trombos. Al cerrar la salida de la orejuela se impide la migración de los trombos, evitando el riesgo de que los coágulos lleguen al cerebro causando un accidente cerebrovascular (ictus).
Complicaciones de las Arritmias Cardíacas
El peligro para el paciente depende mucho del tipo de arritmia. Las arritmias que no se diagnostican o que no se tratan adecuadamente pueden causar complicaciones graves que afectan el corazón y el cerebro:
- Muerte súbita: La causa de la mayoría de episodios de muerte súbita o repentina es una arritmia grave, como la fibrilación ventricular.
- Accidente cerebrovascular (ictus): Existen determinadas arritmias, como la fibrilación auricular, que tienen un riesgo elevado de producir accidentes cerebrovasculares debido a la formación de coágulos sanguíneos en el corazón que pueden desprenderse y viajar al cerebro.
- Insuficiencia cardíaca: Las arritmias que ocurren de forma repetida pueden causar miocardiopatía, lo que a largo plazo puede provocar insuficiencia cardíaca.
- Problemas cognitivos: La enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular son más frecuentes en personas que tienen arritmias.
Prevención y Manejo en Adultos Mayores
Los cambios en el estilo de vida que se usan para controlar enfermedades cardíacas pueden ayudar a prevenir las arritmias y mejorar la calidad de vida de quienes las padecen. Es importante que los familiares y las personas que se ocupan del cuidado de los adultos mayores conozcan las causas, los elementos que pueden empeorar el diagnóstico y las pautas para prevenir y actuar en situaciones de arritmia.
Recomendaciones Generales
- Controles cardíacos periódicos: Concurra a todas las citas con su médico y realice análisis de sangre y del corazón rutinariamente para controlar el funcionamiento del tratamiento.
- Estilo de vida saludable: Mantenga un ritmo de vida activo con actividad física moderada y regular, adaptada a su condición física. Mantenga una dieta equilibrada y baja en sal. Duerma bien.
- Evitar sustancias nocivas: Minimice las causas de estrés y evite el consumo excesivo de cafeína, alcohol o tabaco.
- Control de enfermedades crónicas: Controle enfermedades como la hipertensión o la diabetes, ya que son factores de riesgo importantes.
- Gestión de medicamentos: Lleve una lista de todos los medicamentos que usa a cada visita con el médico y a la sala de emergencias para prevenir errores. Informe a su médico si tiene efectos secundarios, como depresión, mareos o palpitaciones.
Estrategias para la Autogestión y Emergencias
- Conozca su pulso: Aprenda a tomarse el pulso y pregúntele al médico qué frecuencia del pulso es normal para usted.
- Identificación médica: Lleve una identificación del dispositivo médico o use un collar o una pulsera con identificación médica que tenga información sobre su afección y los datos de contacto de su médico.
- Plan de acción: Implemente un plan para manejar los problemas con su ritmo cardíaco. Infórmele a otras personas que podría desmayarse o que su corazón podría dejar de latir.
- Capacitación en RCP y DEA: Considere pedirle a un ser querido que aprenda reanimación cardiopulmonar (RCP) por si su corazón deja de latir. Posiblemente también quiera tener un desfibrilador externo automático (DEA) en su hogar o trabajo, y que alguien en ese entorno esté capacitado en su uso.
- Actuación ante síntomas: Llame al 9-1-1 de inmediato si piensa que usted o alguna otra persona está teniendo un accidente cerebrovascular o tiene un paro cardíaco súbito. Recuéstese si se siente mareado o piensa que se va a desmayar, o si siente palpitaciones. No intente caminar ni conducir.
- Apoyo emocional: Vivir con una arritmia puede causar temor, ansiedad, depresión y estrés. Hable sobre cómo se siente con su equipo de atención médica. Unirse a un grupo de apoyo para pacientes o contar con el apoyo de la familia y amigos puede ayudar a aliviar el estrés y la ansiedad.
Estudios y Prevalencia en Adultos Mayores
La literatura médica indica una alta prevalencia de las arritmias cardíacas en pacientes mayores de diferentes países. Por ejemplo, un estudio descriptivo, transversal, observacional y retrospectivo realizado en Reynosa, México, con 56 pacientes de una edad promedio de 83 años, identificó 42 tipos de arritmias. Las arritmias sinusales fueron las más frecuentes (13%), y en mujeres, las sinusales, supraventriculares y ventriculares representaron el 30%. La mayoría (83%) de los pacientes mostró una o dos arritmias. En este estudio, ni el género ni la edad afectaron significativamente el tipo o número de arritmias cardíacas.
Otro estudio en Nueva York sobre 423 pacientes de 75-85 años encontró que las arritmias más frecuentes (93%) fueron las contracciones ventriculares prematuras. La fibrilación auricular fue la arritmia sostenida más común en España, con su prevalencia aumentando del 6-7% en personas de 65-74 años y al 13-17% en mayores de 75 años.