Aportes de Karl Marx a las Ciencias Sociales

Karl Marx es una figura enorme dentro de las Ciencias Sociales y Humanidades, incursionando en Filosofía, Economía, Historia, entre otras. Podríamos afirmar, con cierta certeza, que ha contribuido tanto a las ciencias sociales como Isaac Newton a las ciencias naturales. Es válido dudar de los sistemas políticos que llevan su nombre, pero las aportaciones de Marx a los campos de la historia, la filosofía, la sociología, la politología y la economía son avasalladoras. Todas las disciplinas mencionadas, a excepción de la filosofía -conocida como la “madre de todas las ciencias”-, son consideradas ciencias sociales.

Actualmente, se puede hablar de una historia del debate de las relaciones entre el marxismo (una corriente de pensamiento) y la Sociología (un campo de estudios). Este debate continúa y no se puede cerrar debido al carácter de los términos de la relación, lo que la hace inevitablemente abierta y tensionada. Henri Lefebvre aportó una fórmula muy citada que ayuda a plantear el problema: “Marx no es un sociólogo, pero en Marx hay una Sociología”. Esta fórmula puede mejorarse sustituyendo Marx por ‘marxismo’, ya que el marxismo contemporáneo, como marco teórico-metodológico, es más que la decisiva contribución de los fundadores, Karl Marx y Friedrich Engels. Otra fórmula útil es: ‘el marxismo es más que Sociología y la Sociología es más que marxismo’. Esto significa que el marxismo supone una perspectiva transdisciplinaria, donde la dimensión sociológica se articula con aspectos económicos, históricos, filosóficos, epistemológicos, de teoría política, psicológicos, antropológicos, éticos y estéticos.

Esquema de las relaciones entre el marxismo y las diversas ciencias sociales

La Concepción Marxista de la Sociedad y la Historia

Cualquier investigación especializada, teórica o empírica, en el marco marxista tiende a articular la construcción de su objeto específico con este marco general. Esta dialéctica de la investigación (teoría/experiencia) permite avanzar en la exploración precisa del objeto, incorporándolo en un campo de sentido histórica y conceptualmente amplio, y, a su vez, avanzar en la construcción y precisión del marco teórico como un todo, desarrollando su poder explicativo y su potencial heurístico, así como su solidez epistémica.

Desde el marxismo se han ensayado diversas aproximaciones a la noción de sociedad. Por ‘sociedad’ hay que entender ‘lo real social’, en el marco de ‘lo real’ en general. La noción marxista de sociedad tematiza dos aspectos epistémicos fundamentales, dialécticamente articulados: la tensionada relación individuo/socialidad y la historicidad de lo humano-social.

En "El dieciocho brumario de Luis Bonaparte" (2003), Marx escribe: “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado”. En la tensión entre subjetividad y objetividad, entre libertad y condicionamiento, Marx y Engels han alternado énfasis en sus distintos escritos. El criterio general que atraviesa toda su obra es que el ‘lado activo’ de lo real lo pone la actividad humana, la actividad ‘crítico-práctica’, la praxis. La ‘base económica’, resultado de la praxis social, pone el marco de posibilidades históricas, pero estas se resuelven en los movimientos sociales, en las confrontaciones políticas y de ideas.

MARX/1: LA PRAXIS

Lo real no debe concebirse solo bajo la forma del ‘objeto’ exterior y opresivo, sino también como un mundo que es modificado por la actividad humana. Este mundo puede ser objetivamente conocido, por aproximaciones sucesivas, alcanzado por el pensamiento, y después transformado conscientemente. La sociedad, el todo social, en cada momento, es el resultado de la interacción de individuos y grupos sociales, en condiciones heredadas por el proceso social anterior, que los seres humanos reproducirán o transformarán. La historicidad de lo real social es un asunto de principal importancia; no es una mera sucesión de eventos, sino la determinación teórico-metodológica de una dimensión decisiva del objeto como tal (la ‘cosa’ es proceso), del mundo construido por los seres humanos. Desde un punto de vista marxista, la historicidad escapa de todo relativismo historicista irracionalista, expresando la temporalidad derivada del desarrollo de la actividad social humana, de la praxis reproductora y transformadora. A la historia no puede imponérsele un sentido a priori, pero es inteligible. El futuro no puede ser preestablecido porque se hace en el presente, en las acciones y luchas de una pluralidad de fuerzas e intereses, condicionado por las determinaciones del presente y el abanico de posibilidades que este conlleva.

Desarrollo Intelectual de Marx y Conceptos Clave

Marx, prusiano de origen judío, inició su carrera académica como abogado por deseo de su padre, pero pronto decidió estudiar filosofía, donde entró en contacto con las ideas hegelianas de la historia y la dialéctica. En la Universidad de Berlín, se unió a los Jóvenes Hegelianos, quienes, ante los choques constantes con las autoridades, se radicalizaron. Forzado a renunciar a una carrera académica, Marx encontró su orientación como escritor free lance en la "Gaceta Renana", donde empezó a afinar su voz propia, una mezcla singular de filosofía y crítica política.

Fotografía de un joven Karl Marx

Aun así, 1841 fue un año memorable para él, marcando "el fin de una época, pero a la vez [apuntando] decididamente a un nuevo rumbo". Empezó a escribir su primera obra teórica, una "Crítica de la filosofía del derecho de Hegel", donde esbozó sus ideas sobre la alienación y expresó sus convicciones republicanas y democráticas, separándose del maestro.

En París, ciudad en efervescencia, Marx leyó con avidez a los socialistas franceses y a los economistas británicos Ricardo y Smith. En 1844, conoció a Friedrich Engels, hijo de un rico industrial textil, quien se convertiría en su mejor amigo y protector. Engels le proporcionó datos clave con su obra "La situación de la clase obrera en Inglaterra". Su primera colaboración, "La sagrada familia" (1845), fue un ajuste de cuentas con su herencia hegeliana. En la "Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel", Marx consideró la religión como una expresión alienada de la humanidad, calificándola de "el opio del pueblo". Para él, la crítica de la religión se convertía en una crítica de la tierra, de la ley y de la política. En "Sobre la cuestión judía", enunció por primera vez la idea de que la emancipación humana estaba ligada al fin del capitalismo.

El Materialismo Histórico y la Lucha de Clases

A grandes rasgos, Hegel considera que lo que hace avanzar la filosofía y la historia son las luchas entre las ideas (tesis, antítesis, síntesis). Marx aplicó este principio a las relaciones económicas humanas, llegando a la conclusión de que lo que hace avanzar la historia es una lucha ideológica entre dos grandes clases sociales que se hallan siempre en conflicto: opresores y oprimidos. Así nace la más grande tesis de Karl Marx: “La lucha de clases es el motor de la historia”, es decir, el intento de una clase social (burguesía, patricios, señores feudales) por someter a otra (proletariado, plebeyos, siervos) y, a su vez, de los oprimidos por liberarse de la opresión.

Además de la lucha de clases, Marx desarrolló un marco teórico multidisciplinario que llamó Materialismo Histórico. En esta teoría, el devenir histórico y todas las relaciones sociales (jurídicas, religiosas, filosóficas, políticas, y hasta la producción científica) dependen del sistema de producción económica imperante. Todo sistema de esta naturaleza descansa sobre las clases oprimidas, en sus días, sobre el proletariado, es decir, aquellos trabajadores que no tienen nada que ofrecer al mercado más que su fuerza de trabajo. Esta fuerza de trabajo es vendida como mercancía al burgués, el dueño de los medios de producción, quien se apropia del plusvalor del trabajo del obrero, es decir, el valor extra que adquiere una mercancía al ser trabajada.

Diagrama explicativo del Materialismo Histórico

La Dialéctica Marxiana y su Carácter Científico

La caracterización más acertada de la obra de Marx en su conjunto, según el filósofo italiano Antonio Labriola, incluye un filosofar voluntariamente asistemático, polémico, de raíz humanista y materialista; un análisis económico, sociológico e histórico del modo de producir bajo el capitalismo; y una teoría de la revolución cuyo objeto es estimar los factores objetivos y subjetivos para el paso de la sociedad capitalista a una sociedad comunista. Estos tres elementos son inseparables en la obra de Karl Marx y están presentes desde los escritos del período 1844-1848, reapareciendo, desarrollados y modificados, en los últimos años de su vida.

La originalidad y el carácter autónomo del pensamiento marxiano, lo que le diferencia de análisis económicos o sociológicos, de filosofías y de teorizaciones políticas anteriores, es precisamente esta inclinación a la síntesis, esta inseparabilidad, a la que suele aludirse con la palabra «método». El uso por Marx del término dialéctica ha dado lugar a muchos equívocos. Marx adoptó el instrumental metodológico hegeliano que en su época le parecía más adecuado, en un contexto de surgimiento de las ciencias sociales parcialmente dominado por un positivismo superficial.

La dialéctica marxiana se entiende como una concepción del mundo, de la historia y de la producción material y simbólica de los hombres. Se considera materialista porque no acude a instancias trascendentes en la comprensión de los conflictos reales. Es histórica porque capta las totalidades en su despliegue internamente conflictivo. Y es crítica, porque no se limita a la comprensión y explicación de lo social, sino que toma partido a favor de una de las clases sociales en conflicto, el proletariado industrial. El análisis social de Marx no aspira a la neutralidad político-social; al contrario, considera la supuesta neutralidad de las ciencias sociales una ideología. Todo conocimiento científico, análisis económico-sociológico y estimación historiográfica tienen en Marx un sentido instrumental.

El pensamiento dialéctico de Marx es «científico» en la medida en que para la comprensión de las totalidades concretas sociales y naturales se inspira en los resultados establecidos por las ciencias positivas, no entra en contradicción con ellos ni aspira a convertirse en una ciencia superior. Marx escribió: «Llamo ‘canalla’ al hombre que intenta acomodar la ciencia a un punto de vista dependiente de un interés externo a la ciencia, ajeno a la ciencia, en vez de dedicarse a ella por sí misma, aunque sea errónea».

Aportes Específicos a las Disciplinas

Economía y Politología

  • En economía, introdujo el concepto de plusvalor y es uno de los más grandes analistas del sistema capitalista. Su obra El Capital resulta imprescindible para comprender la economía global.
  • En politología, arrojó mucha luz sobre lo que entendemos por socialismo, comunismo, capitalismo, liberalismo, socialdemocracia, anarquismo, entre otras corrientes políticas.

Historia y Sociología

  • En la historia, además de la lucha de clases, estableció una escuela historiográfica marxista que se enfoca en la historia social de las clases oprimidas, lo cual fue novedoso al dar voz a quienes antes carecían de una historia académica.
  • Para la sociología, su análisis de la alienación en el mundo contemporáneo, movido por la tecnociencia y la automatización, sigue siendo relevante. Marx reflexionó sobre cómo la ciencia puede degenerar en ignorancia o cómo los inventos y el progreso parecen desembocar en la dotación de las fuerzas materiales con vida espiritual y la conversión de la vida en una “estúpida fuerza material”.

La Política y el Estado en el Pensamiento Marxista

La relación hombre-naturaleza y sociedad-naturaleza no es el comienzo de la famosa inversión metodológica que cualifica el materialismo filosófico de Marx. Es en el campo de los macrocomportamientos políticos estado-sociedad civil donde se produce la ruptura definitiva con Hegel y el descubrimiento del condicionante social. La interacción sociedad civil-estado es un aporte esencial para trabajar la esfera política comportamental. Con la "Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel", Marx se inscribe en la Filosofía Política y proporciona una fuente para una Ciencia Política no clásica y alternativa, que no desconoce el movimiento histórico de la totalidad ni el papel decisorio de las mediaciones entre el saber más general y los conocimientos que aportan las ciencias particulares.

Marx asume las relaciones económicas como la causa de última instancia de los procesos sociales. En ese recorrido, descubre la plusvalía generada por el obrero y de la que se apropia el capitalista, por lo cual el obrero es el portador enajenado doblemente de los cambios sociales. En los "Manuscritos económico-filosóficos de 1844", Marx encuentra el concepto de praxis, con el cual privaba a la enajenación del valor metodológico que lo había acompañado en sus primeros escritos.

En obras como "La guerra civil en Francia", Marx expone la imbricación entre la política interna y la política exterior, dando un valor condicionante a las relaciones exteriores a partir del carácter universal de las clases burguesía y proletariado. Marx demandaba que las leyes de la moral y la justicia presidieran las relaciones entre las naciones, del mismo modo que sucede con los individuos. El partido asumido por Marx después de la Liga de los Comunistas es una asociación confesamente internacional.

Representación artística de la Primera Internacional

El Análisis de la Comuna de París

Un momento excepcional en el tratamiento de las políticas corresponde al análisis de la Comuna de París en 1871. Marx no diferencia en sus obras entre estado y gobierno; pero la Comuna es germen de un estado donde se produce la inversión de clases en el poder, es decir, del macrogrupo social más explotado. Marx especifica que la Comuna debía servir de palanca para extirpar los cimientos económicos sobre los que descansa la existencia de las clases y, por consiguiente, la dominación de clase. La flexibilidad demostrada por la Comuna es de especial relevancia en los proyectos socialistas. Se puede invertir la propiedad de los medios fundamentales de producción; pero ello no elimina la multiplicidad de conflictos sociales.

En este proceso lógico-discursivo, Marx sienta las premisas para las necesarias mediaciones políticas, para la ascensión a la esfera del comportamiento político, y para la toma en cuenta de que los fines estratégicos solo pueden alcanzarse con pasos mediáticos plurales. De ahí la importancia de la flexibilidad que atribuye al gobierno de la Comuna, vinculada teórica y metodológicamente con su idea de la “lógica especial del objeto especial”, una síntesis de la dialéctica materialista. En la Comuna, se cuestiona de forma esencial la legitimidad del gobierno y, por primera vez, el proceso de ampliación de las fuentes legitimatorias se traslada a las masas populares.

MARX/1: LA PRAXIS

Marx pronosticó que la Comuna no podía triunfar ante la unidad de los gobiernos y las clases dirigentes de Francia y Alemania, pero una vez desatada la lucha, la Asociación Internacional de los Trabajadores no podía darle la espalda. Al abordar las capas medias, Marx enseña, a diferencia de Lassalle, su capacidad de actuar de modo revolucionario, revelando la necesidad de contextualizar el movimiento de los grupos y no clasificarlos de comportamiento estático.

En relación con la escuela, Marx plantea su separación de la Iglesia, y parece, también del Estado, aunque esto no implica que no se imponga una Ley general de la educación. Critica al Programa del Partido Obrero Socialdemócrata Alemán porque considera que el Estado no puede ser educador del pueblo.

Otra cuestión de dimensión esencial es el “período político de transición”, que posee como estado lo que llama “dictadura revolucionaria del proletariado” y se extiende desde la sociedad capitalista a la sociedad comunista.

Legado y Relevancia Actual

Varias de las tesis particulares de Karl Marx han envejecido, y algunas de sus hipótesis no han sido confirmadas. Sin embargo, este envejecimiento no es negativo. Cada vez más científicos, al profundizar en las razones básicas de la incipiente crisis ecológica o en las medidas económicas para afrontarla, acaban topándose con el Marx de La ideología alemana o de El Capital. Cuando se analiza el fenómeno de la alienación en nuestro mundo contemporáneo, el sociólogo actual revisita los lugares marxianos que reflexionan sobre la pura ciencia que acaba dando en ignorancia o sobre cómo los inventos y el progreso parecen desembocar en la dotación de las fuerzas materiales con vida espiritual y la conversión de la vida en "estúpida fuerza material".

Actualmente, cuando se observan las tensiones entre el utopismo tecnocrático y un romanticismo nostálgico, resulta difícil sustraerse al reconocimiento de quien anticipó: “Tan ridículo como ansiar nostálgicamente aquella plenitud originaria es creer que hay que quedarse en este total vaciamiento”.

Aunque Marx no realizó una clasificación de las ciencias (tarea que quedó para Engels, quien se basó en los tipos de movimiento), ni uno ni otro desdeñaron las ciencias naturales, ni minusvaloraron las ciencias del espíritu. El ideal de una sociedad de iguales en los planos social, económico y político es en la obra de Marx no solo lo primero temáticamente sino también lo primero cronológicamente.

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