Aportes de la Pedagogía Social a la Educación

La pedagogía social es una disciplina fundamental que se sitúa en la intersección entre la educación y la sociedad. Su objetivo principal es dotar a las personas de las herramientas necesarias para desenvolverse en la sociedad, promover su desarrollo social y mejorar su calidad de vida. Este campo de estudio abarca la educación en su sentido más amplio, trascendiendo el entorno escolar formal para incluir el contexto de la vida cotidiana y las relaciones sociales.

Sus orígenes se remontan a las condiciones sociales y educativas de la Alemania de mediados del siglo XIX, donde Paul Natorp la concibió como “la ciencia que estudia las condiciones sociales de la educación y las condiciones educativas de la vida social”. Sus aportes y principios pedagógicos fueron difundidos, repensados y ajustados a los diferentes espacios europeos y americanos, cobrando visibilidad y resignificación desde la multivariedad de interpretaciones.

Esquema conceptual: interacciones entre pedagogía social, educación y sociedad

Definición y Propósitos Fundamentales

La pedagogía social es la disciplina encargada de la educación social del individuo. Sus campos de aplicación son fundamentales para prevenir problemas sociales, asistir a aquellas personas que estén en riesgo social y reinsertar a los individuos que lo necesiten por estar inmersos en una situación de vulnerabilidad o exclusión social. La educación social es la base de esta disciplina pedagógica y se ratifica como uno de los pilares clave para el desarrollo de las personas en sociedad. A partir del aprendizaje, la educación o el conocimiento, el individuo es capaz de afrontar los desafíos sociales que aparecen a lo largo de su vida.

La socialización pedagógica consiste en la transmisión de valores, conocimientos y pautas conductuales a los miembros sociales que constituyen la sociedad. Este proceso educativo debe fomentar la autonomía integral y el desarrollo social del ser humano. Por eso, la importancia de la pedagogía social radica en su labor educacional que cree en el potencial del ser humano y fomenta su desarrollo para que aprenda a vivir en sociedad o intente solventar una situación de vulnerabilidad. Esta ciencia permite al ser humano adquirir y desarrollar valores para poder y saber integrarse en su cultura y sociedad, viviendo en comunidad.

Objetivos Estratégicos de la Pedagogía Social

Los objetivos que guían la realización de esta especialidad son los siguientes:

  • Fomentar y potenciar el potencial intrínseco del ser humano, independientemente de su situación social.
  • Explotar y facilitar el acceso a todos los recursos comunitarios disponibles.
  • Mediar y mejorar las relaciones entre miembros de un mismo grupo social.
  • Prevenir la aparición de problemas de conducta social mediante la educabilidad social.
  • Mejorar la calidad de vida de los usuarios con los que trabaja.
  • Reinsertar al individuo o grupo de personas que se encuentran en situación de dificultad, vulnerabilidad o riesgo de exclusión social.
  • Ser factor de cambio. Con su labor, el pedagogo social debe erigirse como un agente de cambio para mejorar la vida de aquellos que han demandado sus servicios.

¿QUÉ ES LA PEDAGOGÍA SOCIAL?

El Rol del Pedagogo Social y sus Ámbitos de Actuación

El responsable de cumplir con estos objetivos es el pedagogo social. Este profesional realiza una serie de funciones durante el desarrollo de su trabajo entre las que destacan:

  • Educar en valores de respeto, tolerancia y civismo para prevenir los factores de riesgo de exclusión social.
  • Implementar diferentes acciones y actividades coordinadas para lograr los objetivos propuestos.
  • Ayudar y apoyar a las personas o grupos sociales a buscar y desarrollar su crecimiento personal.
  • Fomentar la autonomía personal mediante la realización del plan de formación previamente diseñado y adaptado al usuario final.

Estas tareas dependen del ámbito en el que el pedagogo realice su labor. La pedagogía social tiene diversas aplicaciones donde lo más importante es educar para aprender y poder vivir en sociedad. En este caso, los ámbitos de aplicación más habituales donde estos especialistas trabajan son:

  • Educación infantil.
  • Asistencia familiar.
  • Centro de trabajo con adolescentes.
  • Centros educacionales para adultos.
  • Atención a personas con necesidades especiales.
  • Cualquier centro, asociación, entidades o fundaciones socioeducativas y culturales.
  • Área de servicios sociales.
  • Ámbito laboral, para implementar procesos de orientación social-laboral.

En resumen, el trabajo de un pedagogo social puede ir dirigido a diferentes colectivos que estén en situación de vulnerabilidad y precisen de los servicios de uno de estos especialistas.

Características y Principios Distintivos de la Pedagogía Social

La pedagogía social se caracteriza por una serie de elementos distintivos que la hacen única. En primer lugar, tiene un enfoque holístico que considera todos los aspectos del ser humano, incluyendo su bienestar emocional, físico, mental y social. En segundo lugar, utiliza una combinación de teorías de diversas disciplinas, incluyendo la psicología, la educación, la sociología y la antropología. También se preocupa por la tensión entre la autonomía del individuo y las exigencias de la sociedad moderna. Finalmente, es un arte que enfatiza el "cómo" del cuidado más que el "qué".

Con su enfoque holístico y centrado en el individuo, la pedagogía social desempeña un papel crucial en la educación y el desarrollo de los niños y jóvenes. Es esencial para fomentar relaciones estrechas y significativas con los niños. Estas relaciones pueden proporcionar un entorno de apoyo que permita el crecimiento y el aprendizaje personal. También se destaca por su énfasis en el empoderamiento. A través de este enfoque, los individuos pueden adquirir habilidades y competencias que les permitan enfrentar los desafíos de la vida moderna. La pedagogía social es crucial para abordar los problemas sociales a través de enfoques educativos.

Evolución y Aportes Históricos

La evolución de la pedagogía social ha sido un proceso complejo y diverso, permeado por las contribuciones de muchos prominentes filósofos de la educación. Inicialmente, la pedagogía social se centraba en entender al niño en su totalidad y en construir relaciones profesionales con los niños y jóvenes vulnerables. A lo largo de los años, este enfoque ha evolucionado, abarcando no sólo la comprensión del niño en su totalidad, sino también la importancia de incorporar habilidades profesionales, una conexión emocional y la implementación práctica en la construcción de relaciones con los niños y jóvenes.

Las condiciones sociales y educativas de la Alemania de mitad del siglo XIX fueron el referente que inspiró a Paul Natorp para remitirse a la pedagogía social. Natorp aludió expresamente a lo "social" de la educación y de su pedagogía, afirmando que "no es la educación del individuo aislado, sino la del hombre que vive en una comunidad, educación que hace a la comunidad, porque su fin no es sólo el individuo". Sería de este modo como el filósofo-pedagogo de la Universidad de Marburgo daría carta de naturaleza a una renovada concepción pedagógica, al enunciar que las condiciones sociales de la educación y las condiciones educativas de la vida social son los temas en torno a los cuales organiza sus contenidos.

La educación en Platón, Plutarco o Pestalozzi ya era vocacionalmente social, buscando educar a la ciudad o al pueblo para una verdadera educación del individuo. Sin embargo, la pedagogía social necesitó varios siglos para comenzar a documentarse formalmente. La voz "pedagogía", utilizada con motivaciones diversas por filósofos o educadores relevantes, ha ido acomodando sus significados a diferentes contextos o realidades, siendo la familia y la escuela sus principales ámbitos de reflexión y acción. Sería en los últimos años del siglo XIX, en su tránsito al XX, cuando la Pedagogía avanzaría significativamente hacia su caracterización como una ciencia que se ocupa de la educación como una construcción histórica y social, poniendo de relieve sus convergencias con otras ciencias sociales y humanas, desde la Antropología a la Historia, pasando por la Sociología, la Economía, el Derecho, la Politología o la Psicología.

Infografía: desarrollo histórico de la pedagogía social y sus pensadores clave

Contexto Latinoamericano y Escuelas Sociales

Este documento explora las vinculaciones entre la praxis socioeducativa y la construcción de saberes pedagógicos (sociales) en las realidades latinoamericanas. Reconoce las prácticas de carácter educativo y cultural que se dan en el mundo social como expresiones importantes y sugerentes del escenario educacional y un espacio de producción significativo de saberes pedagógicos (sociales). Releva la presencia de manifestaciones socioeducativas en el espacio social que enriquecen las narrativas pedagógicas actuales y pueden constituirse en parte de los referentes de nuevos proyectos educativos institucionales para nuestras realidades y desafíos.

Con especial atención, el documento indica la presencia de lo que se puede denominar como escuelas sociales, perfiladas en relación a demandas socioculturales que se refieren al fortalecimiento de la asociatividad comunitaria, la promoción de la participación ciudadana, el enfrentamiento de necesidades educativas no resueltas por el sistema educativo institucional y procesar creativamente la recreación de nuevas formas de vida y convivencia social cotidiana. Las escuelas sociales para vivir mejor son parte de una tendencia social y cultural inquieta por la apropiación y re-creación de la educación, para la reproducción cotidiana y ampliada de la vida cotidiana. En lo general intencionan la transformación de la sociedad actual.

Estas prácticas se manifiestan a través de modalidades no formales y flexibles de autogestión y agenciamiento externo de acciones educativas participativas, instruccionales y/o promocionales. En estas escuelas, las actividades educativas no se agotan en sí mismas sino que expresan el deseo y la innovación de estructurar desde la práctica un nuevo sistema cultural, de relaciones sociales distinto. Podemos plantear que son llevadas a cabo “desde la responsabilidad pública y redefinidas por los propios sujetos y agentes de la educación”.

El educador Paulo Freire (1983) insistió en que la educación no es neutra sino que debe orientarse hacia un compromiso con las tareas de humanización, justicia social y democracia. Los acontecimientos que cierran la primera década del nuevo siglo, presentan un escenario incierto para la vida social y comunitaria, alimentado por los grandes problemas de la mantención y aumento de la pobreza, el deterioro del medio ambiente y las desigualdades nacionales y continentales en el campo de la ciencia y la tecnología. Para esto, es necesario re-focalizar nuestras preocupaciones en torno a las posibilidades que la acción educativa social da en diferentes momentos y lugares de nuestra historia, a lo que ya hemos planteado como la constitución del sujeto de la educación, en su sentido amplio, no restringido y abierto a nuevas configuraciones.

Los avances en el desarrollo científico, académico y profesional de la pedagogía-educación social, primero en la Europa germánica y posteriormente en los países mediterráneos, nórdicos, francófonos o anglosajones, tuvieron, en los inicios del siglo XXI, una amplia repercusión en otros contextos geográficos y sociales, también en América Latina. Un proceso lleno de desafíos, en el que nada debe ser soslayado para evolucionar hacia una pedagogía social reflexionada en clave latinoamericana, asumiendo que "la historia y las culturas de los pueblos originarios, la síntesis con los pueblos europeos, que en diferentes circunstancias llegaron a la región, aportan elementos específicos y sustanciales para elaborar e implantar una propuesta educativa nueva" (Camors, 2009).

Diferencias y Complementariedades Disciplinares

Aunque la Pedagogía Social y la Educación Social puedan parecer conceptos similares, existen algunas diferencias clave. La Pedagogía Social es una práctica que se centra en los procesos de aprendizaje y los resultados, buscando desarrollar habilidades y competencias que ayuden a los individuos a enfrentar los desafíos cotidianos y contribuir al bienestar de su comunidad. Por otro lado, la Educación Social se centra más en la acción social, buscando proporcionar a los individuos los medios para resolver sus problemas y cambiar sus circunstancias.

La pedagogía social y el trabajo social son dos disciplinas que, aunque diferentes, se complementan entre sí para mejorar la vida de las personas y las comunidades. Mientras la pedagogía social se enfoca en la educabilidad y el desarrollo integral, el trabajo social es una intervención orientada a ayudar a las personas a superar obstáculos y mejorar su bienestar. Ambas disciplinas, en su intersección, pueden proporcionar soluciones innovadoras para abordar problemas sociales a través de técnicas pedagógicas no tradicionales.

La pedagogía social se abona a su caracterización como una ciencia teórico-práctica (praxiológica) relacionada con la educabilidad de todas y cada una de las personas que viven en sociedad, al hacer uso de estrategias metodológicas que favorezcan la prevención, asistencia, inclusión y reinserción social, tanto de quienes se encuentran en situación de dificultad, vulnerabilidad y/o riesgo social, como de quienes están en situaciones "normalizadas". La Asociación Internacional de Educadores Sociales (2011) considera que "su finalidad es la socialización y la ciudadanía plena para todo el mundo... desde la recreación de la cultura del día a día, por un lado, a la creación de la cultura propia del individuo, por otro".

Desafíos y Proyecciones de la Pedagogía Social

En las primeras décadas del tercer milenio, lo pedagógico-social evoca la necesidad de abrir la educación a la vida, en toda su diversidad: una aventura apasionante, de largos recorridos semánticos y pragmáticos. La educación de todos y para todos, en su versión más cívica y cotidiana, emocional y cognitivamente, es una tarea de compromisos y responsabilidades que debe conducirnos a entendernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, procurando que seamos plenamente partícipes del complicado don de la convivencia.

Lo "pedagógico" desvela su inspiración altruista como una oportunidad para recuperar los afanes humanistas, cívicos y políticos de la paideia clásica: una educación puesta al servicio de las personas y del desarrollo humano. Por su parte, en lo "social" se afirma la inequívoca sensibilidad que ha de tener la educación hacia las necesidades de todos, pero muy especialmente de quienes son rechazados por los modelos de producción y consumo inducidos por los mercados. Bauman (2007) señala que nunca antes estuvimos en una situación semejante, en la que no solo debemos aprender el arte de vivir en un mundo sobresaturado de información, "también debemos aprender el aún más difícil arte de preparar a las próximas generaciones para vivir en semejante mundo".

Comprometer la pedagogía social con la transformación de las realidades cotidianas supone inscribir sus modos de pensar y hacer en una triple perspectiva terminológica-conceptual que subraya su carácter polisémico: como un campo científico, una disciplina académica y un ámbito profesional. Los avances en el desarrollo de la pedagogía-educación social tuvieron una amplia repercusión en diversos contextos, en diálogo abierto con los movimientos de renovación pedagógica, el trabajo social o la educación popular.

Las políticas sociales y culturales asumieron que muchas de sus iniciativas se llevan a cabo a través de prácticas educativas que no siempre serán juzgadas como tales: "otras educaciones", a las que la Pedagogía -y la sociedad- descuidó, o a las que no supo asignarles el lugar que les corresponde en el logro de una formación integral e integradora. La emergencia de la educación social en el campo de los servicios sociales ha abierto una puerta en términos de aportación de una mirada educativa a las cuestiones sociales, un plus que distancie los elementos estigmatizantes y dirija sus objetivos hacia el horizonte de la promoción cultural de los individuos que atiende.

La pedagogía social y la educación social fijan su atención en la dimensión social, cultural, política, cívica, de quién y con quién actúan, dónde, por qué y para qué lo hacen; es decir, de los contextos y de quienes los protagonizan como sujetos o agentes de una determinada práctica educativa. Esto coincide en subrayar que son una pedagogía y una educación que deben hacerse en, con, desde, por y para la sociedad, la cual “late un decidido afán reivindicativo: cohesionar a personas y sociedades en torno a iniciativas y valores que promuevan una mejora significativa del bienestar colectivo y, por extensión, de todas aquellas circunstancias que posibiliten su participación en la construcción de una ciudadanía más inclusiva, plural y crítica” (Caride, 2003).

Siendo el conocimiento el principal capital para el desarrollo humano hoy, los territorios y comunidades locales tienen que imaginar sus estrategias de inclusión para su supervivencia. Desde esta perspectiva, las escuelas sociales pueden ser un aporte a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, que declaran tomar las medidas audaces y transformativas que se necesitan urgentemente para reconducir al mundo por el camino de la sostenibilidad y la resiliencia. El desafío se encuentra en reconocerlas y establecer vínculos de diálogo y alianzas estratégicas que las saquen del aislamiento y fragmentación en que se encuentran muchas de ellas y se visibilicen como movilizaciones de ciudadanía relevantes. Este punto ha estado presente en el pensamiento pedagógico latinoamericano del siglo XX y plantea la reconstrucción de un discurso pedagógico social incluyente del saber involucrado en las experiencias comunitarias y la acción ciudadana.

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