El Aporte del Trabajo Social a la Dignidad Humana

El trabajo social es una profesión basada en la práctica y una disciplina académica que promueve el cambio y el desarrollo social, la cohesión social, y el fortalecimiento y la liberación de las personas. Esta disciplina reconoce que los factores históricos, socioeconómicos, culturales, geográficos, políticos y personales interconectados sirven como oportunidades y/o barreras para el bienestar y el desarrollo humano. Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad son fundamentales para el trabajo social. Respaldada por las teorías del trabajo social, las ciencias sociales, las humanidades y los conocimientos indígenas, el trabajo social involucra a las personas y las estructuras para hacer frente a desafíos de la vida y aumentar el bienestar.

Principios Fundamentales del Trabajo Social

Los principios generales del trabajo social incluyen el respeto por el valor intrínseco y la dignidad de los seres humanos, el compromiso de no hacer daño, el respeto a la diversidad y la defensa de los derechos humanos y la justicia social.

La Defensa de los Derechos Humanos y la Justicia Social

La defensa y el apoyo a los derechos humanos y a la justicia social son la motivación y la justificación para el trabajo social. La profesión reconoce que los derechos humanos deben coexistir con la responsabilidad colectiva. Esta idea subraya que los derechos humanos individuales solo se pueden lograr en el día a día si las personas asumen la responsabilidad de los demás y del medio ambiente, y la importancia de crear relaciones recíprocas dentro de las comunidades. Un aspecto importante del trabajo social es abogar por los derechos de las personas en todos los niveles, y facilitar los resultados para que las personas asuman la responsabilidad por el bienestar del otro, se den cuenta y respeten la interdependencia entre las personas y entre las personas y el medio ambiente.

El trabajo social abarca los derechos de primera, segunda y tercera generación. Los derechos de primera generación se refieren a los derechos civiles y políticos, como la libertad de expresión y de conciencia y la libertad contra la tortura y la detención arbitraria. Los de segunda generación son los derechos socioeconómicos y culturales que incluyen los niveles razonables de educación, salud, vivienda y lingüísticos minoritarios. Los derechos de tercera generación se centran en el mundo natural y el derecho a la biodiversidad de las especies y la equidad intergeneracional. Estos derechos se refuerzan mutuamente y son interdependientes, dando cabida a los derechos individuales y colectivos.

Reconocer la Dignidad Inherente a la Humanidad

El trabajo social debe basarse en el respeto “inherente a la dignidad de la vida de todos los seres humanos en actitud, palabra y acción”. Sin embargo, esto también implica “desafiar las creencias y acciones de aquellas personas que puedan hacer daños a otros o a sí mismos”. En este punto también se recoge la importancia de la reflexión crítica entre el profesional y las personas con las que trabaja.

Promover la Justicia Social

Esto supone buscar la justicia social tanto con la sociedad, en general, como con los usuarios, en particular. Esto implica:

  • Rechazar la discriminación y opresión institucional: los profesionales del trabajo social deben repudiar la opresión que parta de las instituciones, así como la discriminación en sus diferentes manifestaciones: por edad, orientación sexual, situación económica, nacionalidad, etnia, religión, etc.
  • Respetar la diversidad: uno de los cometidos de los trabajadores sociales es el impulso de comunidades inclusivas en las que se respete la diversidad cultural y étnica.
  • Promover el acceso a recursos: a través de la defensa y acciones que faciliten una distribución equitativa de los mismos, lo cual contribuye al desarrollo humano, así como un ingreso a través del empleo y/o la seguridad social universal.
  • Desafiar las políticas y prácticas injustas: en un doble sentido. Por un lado, para alertar sobre aquellos empleadores, políticas o situaciones que supongan una situación injusta y, por otro, para aquellas que puedan amenazar su propia seguridad, en las cuales no están obligados a actuar. Cuando se adopten estas medidas, los trabajadores sociales no deben ser sancionados.
  • Construir solidaridad: el trabajo comunitario debe ser una cuestión básica para un trabajador social, ya que repercute en lograr sociedades más inclusivas y responsables.
Gráfico mostrando los pilares de la justicia social en el trabajo social

Deberes Básicos de la Profesión

Los deberes básicos de la profesión del trabajo social incluyen facilitar el cambio social, el desarrollo social, la cohesión social, el fortalecimiento y la liberación de las personas.

El Cambio Social y el Desarrollo

El deber de cambio social se basa en la premisa de que la intervención del trabajo social se lleva a cabo cuando en la situación actual, sea a nivel individual, familiar, grupal, comunitario o social, se considera que hay una necesidad de cambio y desarrollo. Es impulsado por la necesidad de cuestionar y cambiar las condiciones estructurales que contribuyen a la marginación, la exclusión social y la opresión. Las iniciativas de cambio social reconocen el lugar de la acción humana en el avance de los derechos humanos y la justicia económica, ambiental y social. La profesión está igualmente comprometida con el mantenimiento de la estabilidad social, siempre y cuando dicha estabilidad no sea utilizada para marginar, excluir u oprimir a un grupo particular de personas.

El desarrollo social es conceptualizado en el sentido de las estrategias de intervención, los estados finales deseados y en el marco de las políticas. Se basa en las evaluaciones e intervenciones biopsicosociales y espirituales integrales que trascienden la división micro-macro, e incorporan múltiples niveles del sistema y la colaboración intersectorial e interprofesional, orientada al desarrollo sostenible. Se prioriza el desarrollo socioestructural y económico, y no suscribe a la creencia convencional de que el crecimiento económico es una condición indispensable para el desarrollo social.

Empoderamiento y Liberación

Las barreras estructurales contribuyen a la perpetuación de las desigualdades, la discriminación, la explotación y la opresión. El desarrollo de la conciencia crítica a través de la reflexión sobre las fuentes estructurales de opresión y/o privilegio, basados en criterios tales como la raza, la clase, el idioma, la religión, el género, la discapacidad, la cultura y la orientación sexual, y el desarrollo de estrategias de acción para abordar las barreras estructurales y personales son fundamentales para la práctica emancipadora donde los objetivos son el fortalecimiento y la liberación de las personas. En solidaridad con los que están en situación desfavorecida, la profesión lucha por mitigar la pobreza, liberar a los vulnerables y oprimidos, y promover la inclusión y la cohesión social.

La Declaración Global de Principios Éticos del Trabajo Social

La Declaración Global de Principios Éticos del Trabajo Social fue promovida por la Federación Internacional de Trabajadores Sociales (FITS) para que sirviera de base para los trabajadores sociales y que estos desempeñaran sus funciones de forma ética, responsable y profesional. Hay que aclarar que dentro de trabajadores sociales se incluyen tanto a los profesionales que ejercen la profesión como a estudiantes e investigadores. El documento fue aprobado en Dublín (Irlanda) en julio de 2018 por la Asamblea General de la Federación Internacional de Trabajadores Sociales y en la Asamblea General de la Asociación Internacional de Escuelas de Trabajo Social.

Los principios del trabajo social buscan, además, fomentar el debate constante y la auto-reflexión, así como la integridad profesional. Por eso, tal como consta en la declaración, “deben leerse de manera integral y no de forma separada”. Deben aplicarse en los diferentes ámbitos que implican el desempeño de un trabajador social, tanto con las personas y/o grupos con las que trabaja como con la organización en la que lo hace (ayuntamientos, centros penitenciarios, servicios de apoyo a inmigrantes, residencias de mayores, etc.).

Principios Éticos Específicos de la Declaración Global:

  1. Promover los derechos humanos: Los trabajadores sociales deben respetar, promover y regirse por los derechos fundamentales reconocidos a todos los seres humanos tal como lo establecen convenciones de ámbito internacional como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujeres, la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidades, etc. Este principio busca que los trabajadores sociales, en su desempeño profesional, informen a las personas sobre sus derechos básicos, especialmente entre aquellos colectivos más marginados y estigmatizados.
  2. Promover el derecho a la autodeterminación: Lo que es sinónimo de respetar que cada persona tome sus decisiones siempre que eso no suponga un perjuicio para los demás. En este sentido, es importante que el trabajador social sea consciente de que en determinados contextos económicos, socioculturales y políticos no está garantizada la libertad de pensamiento y que la autodeterminación de las personas se ve muchas veces limitada. Por eso, es fundamental disponer de los recursos necesarios en ámbitos como la educación, la salud, la vivienda o el empleo, así como evitar la normalización de la marginación, la violencia y la exclusión.
  3. Promover el derecho a la participación: Los trabajadores sociales deben trabajar en aquellas iniciativas que favorezcan el desarrollo de la autoestima y las capacidades de cada persona a través de la dotación de recursos y procesos que beneficien a los mismos, incidiendo en la inclusión de aquellas personas más excluidas por motivos de raza, religión, creencias, orientación sexual, pobreza, nacionalidad, etc.
  4. Respetar la confidencialidad y privacidad: Otro de los principios éticos del trabajo social es el respeto por la confidencialidad y privacidad de los usuarios, una cuestión que no se tendrá en cuenta cuando hay un riesgo hacia sí mismos, otras personas o por una cuestión de legalidad. Los trabajadores sociales tienen la obligación de informar sobre estos principios.
  5. Tratar a las personas como un todo: El tratamiento de las personas desde el punto de vista de los trabajadores sociales debe ser integral, es decir: teniendo en cuenta su dimensión psicológica, biológica, social, cultural y espiritual. Al mismo tiempo, para alcanzar mejores resultados que repercutan en el bienestar de los usuarios, es imprescindible que el trabajador social trabaje en colaboración con los profesionales de equipos interdisciplinares.
  6. Usar de forma ética la tecnología y las redes sociales: Los principios éticos del trabajo social se deben aplicar en todos los contextos asociados a su profesión, investigación y educación, lo cual incluye también el uso de la tecnología digital y las redes sociales. Para ello, prestarán especial atención a la garantía de confidencialidad y privacidad, así como el respeto a sus derechos de imagen (por ejemplo, contar con su permiso para publicar fotografías en redes sociales).
  7. Integridad profesional: Con el objetivo de adecuarse al contexto de cada país, las asociaciones y organizaciones de trabajo social de ámbito nacional deberán desarrollar y actualizar sus propios códigos de ética. Además, para realizar sus funciones deberán contar con la calificación, habilidades y competencias necesarias. Dentro del principio de integración profesional también se incluye el apoyo a la paz y la no violencia y la integridad, lo cual implica no abusar de su posición de poder.

El Trabajo Social en Contextos de Represión y Violencia Política

Las prácticas del Trabajo Social durante la dictadura militar chilena (1973-1990) se desplegaron principalmente en un campo de emancipación política de defensa a los Derechos Humanos (DDHH). Las memorias de los asistentes sociales involucrados en dichas prácticas son, por lo tanto, registros importantes en la defensa de la dignidad humana y voces claves para evitar repetir violaciones a los DDHH.

Durante las dictaduras militares que surgieron en América Latina en la década de 1970, como en Argentina (1976) y Uruguay (1975), el trabajo social como profesión fue relegado y restringido en su ámbito de acción. En el Chile dictatorial, el trabajo social heredó de la reconceptualización su eje principal en la defensa absoluta de los Derechos Humanos y el desafío a los problemas generados por los constantes estados de emergencia y las consecuencias del nuevo modelo económico que generaba represión, cesantía, hambre y pobreza.

Para el trabajo social emergente, el período dictatorial constituyó una valiosa experiencia por dos elementos: lo solidario implicó una prolongación del trabajo con las organizaciones populares en momentos de aislamiento, fragmentación y derrota del tejido social y, segundo, enfrentó a la profesión a un nuevo ámbito de defensa y promoción de los Derechos Humanos. Sin pretender la recuperación de manera integral del modelo del trabajo social radical, es necesario revisitar un quehacer profesional que reconozca, vincule y proyecte en una concepción de intervención social a un hombre libre, solidario, sujeto y constructor de su historia, desde una perspectiva del ejercicio de los derechos ciudadanos.

El diálogo que emerge desde registros históricos, testimonios de asistentes sociales y literatura especializada pone en tensión la relación entre formación académica, ejercicio profesional y compromiso ético en contextos de represión y violencia política. Es esencial que los profesionales del trabajo social sean creativos y respeten la diversidad de las personas, maximizando su participación y su autodeterminación, junto a las familias, grupos y comunidades. Sin embargo, el estudio de la práctica en lo social muestra, con frecuencia, una distancia enorme entre lo que queremos y lo que hacemos. Muy a menudo, tomamos decisiones por otros, sin considerar sus puntos de vista, influimos en forma indiscriminada e ideamos modelos de participación, a través de los cuales tratamos de convencer a la gente de las bondades de la diversificada oferta institucional. Peor aún, con reiteración funcionamos con una visión centrada más en las debilidades, carencias y faltas, que en las potencialidades, energías y fuerzas que las personas, grupos y comunidades poseen. Desafío que únicamente será posible si abrimos espacios reales al debate y confrontación de experiencias y posturas que hemos ido desarrollando durante este período.

"Dictadura Militar en Chile: Historia (1973-1990) Explicacion Facil

El Reconocimiento de la ONU al Trabajo Social

La FITS recibe con gran satisfacción el reciente informe del relator especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos que destaca la contribución esencial de los trabajadores y trabajadoras sociales para el empoderamiento de las personas y las comunidades y para la defensa de la dignidad humana.

El informe reconoce que el propósito del Trabajo Social es «brindar apoyo y empoderar a las personas mediante la conexión con las soluciones que necesitan» y destaca la importancia de las relaciones basadas en la confianza como pilar fundamental de la práctica del Trabajo Social. Cita la Declaración Mundial de Principios Éticos de la FITS como punto de referencia para una práctica ética y con foco en los derechos humanos a nivel mundial, y reconoce a los trabajadores y trabajadoras sociales como actores clave para lograr un desarrollo equitativo y centrado en las personas.

Una delegación de la FITS participó en una consulta convocada por el relator especial de las Naciones Unidas, Olivier De Schutter. Entre los y las participantes se encontraban Swetha Rao Dhananka, representante regional de la FITS por Europa ante la ONU, y Kenia Batista, vicepresidenta global de la FITS, quienes aportaron valiosas perspectivas sobre el papel fundamental de los trabajadores y trabajadoras sociales para los objetivos de inclusión, empoderamiento y respeto de los derechos humanos en los sistemas de protección social.

“Este informe de la ONU destaca el papel indispensable que desempeñan los trabajadores y trabajadoras sociales en la construcción de sociedades inclusivas, y reconoce que cuando los sistemas respetan los valores del Trabajo Social -la confianza, la participación, la dignidad- contribuyen a transformar vidas y a fortalecer las comunidades. Esto constituye una poderosa afirmación de nuestra visión compartida de un mundo basado en la dignidad y la solidaridad ” -afirmó Kenia Batista.

Swetha Rao Dhananka añadió: “Participar en los grupos de discusión con el relator especial fue una oportunidad para resaltar las contribuciones esenciales de los trabajadores y trabajadoras sociales al avance de los derechos humanos a nivel comunitario. El informe da cuenta de la realidad cotidiana de los y las profesionales que trabajan incansablemente para defender la dignidad y la inclusión, a menudo en condiciones difíciles ”.

El informe señala que los sistemas tecnológicos y administrativos deberían apoyar, y no obstaculizar, las relaciones humanas que constituyen la esencia del Trabajo Social. Al reafirmar los principios éticos de la FITS, nos recuerda oportunamente que la protección social sostenible depende del respeto mutuo, la integridad profesional y un compromiso compartido con los derechos humanos.

“Este reconocimiento refuerza lo que la FITS ha defendido sistemáticamente” -afirmó Pascal Rudin, Secretario General Interino de la FITS- “Los trabajadores y trabajadoras sociales son actores fundamentales para un desarrollo social, sostenible y equitativo."

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