Recomendaciones para el Aporte de Energía en el Adulto Mayor

Con el paso de los años, específicamente a partir de los 65, el cuerpo humano experimenta una serie de cambios fisiológicos significativos que impactan directamente en las necesidades nutricionales. El metabolismo se ralentiza, la agudeza del olfato y el gusto disminuye, se observa una reducción en la masa muscular (sarcopenia) y la digestión se vuelve más lenta. Estos factores, entre otros, hacen que la alimentación en el adulto mayor deba ser cuidadosamente adaptada para mantener la salud y prevenir la malnutrición o deshidratación.

Esquema de cambios fisiológicos en el adulto mayor

Definición del Adulto Mayor

Es importante señalar que la definición de "adulto mayor" puede variar. Las pautas dietéticas federales de los departamentos de Agricultura (USDA) y de Salud y Servicios Humanos definen a los adultos mayores como aquellos de 60 años o más. Sin embargo, no hay un consenso entre las agencias, y existe una diferencia entre la edad cronológica y la edad biológica, que se refiere al grado de deterioro de la salud celular. Esto resalta la heterogeneidad de este grupo poblacional.

Necesidades Energéticas (Aporte Calórico)

Una de las modificaciones más notables es la disminución del gasto energético total. A medida que las personas envejecen, necesitan menos calorías para mantener el mismo peso debido a la reducción de la masa muscular y la fuerza, que se acelera a partir de los 60 años. Los niveles de actividad física también suelen disminuir, lo que contribuye a un ritmo más lento en el uso de calorías por parte del cuerpo.

Recomendaciones Generales de Calorías

  • Las mujeres de 60 años o más requieren entre 1,600 y 2,200 calorías al día.
  • Los hombres en este mismo grupo de edad requieren de 2,000 a 2,600 calorías al día.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) junto con la FAO y la ONU, aconsejan una administración de 2300 kcal para varones de 70 kg de peso a partir de los 60 años de edad, y unas 1900 kcal para mujeres de 55 kg y la misma edad. Se admite una reducción del 10% en la ingestión calórica entre los 60-70 años y otro 10% de descenso a partir de los 70. Esta reducción no debe afectar a los alimentos ricos en proteínas, minerales y vitaminas, sino a aquellos con mayor cantidad de grasas y azúcares.

Las necesidades energéticas aproximadas para las personas mayores son de 30 kcal por kg de peso corporal (PC) por día, ajustándose individualmente según el estado nutricional, nivel de actividad física, estado de la enfermedad y tolerancia. En personas mayores con bajo peso (IMC ≤ 21 kg/m²), se estiman entre 32 y 38 kcal/kg, mientras que en personas enfermas, los requerimientos mínimos oscilan entre 27 y 30 kcal/kg/día.

Tabla comparativa de necesidades calóricas por sexo y edad en adultos mayores

Aporte de Macronutrientes

Proteínas

La necesidad de proteínas se vuelve crucial con la edad debido a la disminución de la masa muscular. Se recomienda que los adultos mayores consuman al menos 1 g/kg de PC por día. En casos de enfermedad, los requerimientos pueden aumentar a 1.2-1.5 g/kg/día, y hasta 2.0 g/kg/día en situaciones de enfermedad grave, lesión o malnutrición.

  • Las pautas dietéticas federales sugieren entre 5 y 6.5 onzas de proteína diariamente, aunque el promedio de consumo es de aproximadamente 4.5 onzas.
  • En una dieta balanceada para adultos mayores, la cantidad de proteínas debe ser de 1 a 1.25 g/kg de peso al día.
  • Se debe repartir la ingesta proteica: la mitad de origen vegetal (legumbres, semillas, frutos secos) y la otra mitad de origen animal (carnes magras, pescados, lácteos, huevos).
  • Se recomienda el consumo de 3 a 4 huevos por semana (cocidos o pasados por agua).
  • El pescado se debe consumir en mayor proporción que las carnes.

Es fundamental garantizar una ingesta adecuada no solo de proteínas, sino también de energía, ya que un aporte energético insuficiente aumenta los requerimientos proteicos.

Lípidos (Grasas)

Es importante evitar el consumo excesivo de alimentos grasos, especialmente por sus consecuencias en el sistema cardiovascular. La proporción recomendada de grasas es:

  • 8% en forma de ácidos grasos saturados (menos de 60 Kcal del aporte total de grasas).
  • 16% de ácidos grasos monoinsaturados.
  • 8% de ácidos grasos poliinsaturados.

Las grasas no deben superar las 600 Kcal del aporte de energía en una dieta equilibrada. Se deben preferir las grasas insaturadas (pollo, sardina, arenque, caballa, atún, bonito, salmón, aceite de oliva y colza).

Hidratos de Carbono

Se recomienda la ingestión de hidratos de carbono en forma de almidón o glucógeno (carbohidratos complejos) en lugar de mono o disacáridos (carbohidratos simples). Los carbohidratos complejos (cereales, algunas verduras y hortalizas, frutas y leguminosas) deben aportar entre 900 y 1000 Kcal del total energético, mientras que los carbohidratos simples solo entre 100 y 120 Kcal.

Las pautas dietéticas federales enfatizan el consumo de alimentos densos en nutrientes, con énfasis en verduras, frutas, granos integrales, carnes magras y lácteos bajos en grasa, preparados con una mínima cantidad de azúcares agregados, almidones refinados, y grasas saturadas y sodio.

Hidratación

Los adultos mayores a menudo no sienten la misma sed, lo que los pone en riesgo de deshidratación. La capacidad para detectar la sensación de sed disminuye con la edad. Mantenerse hidratado es fundamental para la digestión y absorción de nutrientes.

  • Se insiste en una adecuada hidratación diaria, consumiendo al menos 2.5 litros de líquidos (agua, bebidas azucaradas, zumos, café, caldos, infusiones) entre bebidas y alimentos.
  • Se recomienda beber líquidos regularmente, sin esperar a sentir sed.
  • La ingesta de agua es especialmente importante por los minerales que aporta.

La hidratación en las personas mayores ¿Por qué es muy importante?

Vitaminas y Minerales Esenciales

A pesar de que el cuerpo envejece y puede no absorber los nutrientes con la misma eficiencia, las recomendaciones dietéticas de micronutrientes para los adultos mayores no difieren sustancialmente de las de los adultos más jóvenes, a menos que exista una deficiencia específica.

Vitamina D y Calcio

La vitamina D es crucial para la salud ósea y ayuda al cuerpo a absorber el calcio. Las fuentes incluyen pescados grasos (trucha, salmón, atún, caballa) y luz solar. La cantidad diaria recomendada aumenta ligeramente para los adultos mayores, de 15 microgramos a 20 microgramos a partir de los 71 años. Las mujeres necesitan 1200 mg de calcio al día a partir de los 51 años, presente en lácteos, frutos secos, pescado y soja.

Vitamina B12

Necesaria para el sistema nervioso central. Aunque no se requiere una mayor cantidad que en adultos jóvenes, la capacidad de absorción disminuye con la edad y algunos medicamentos pueden afectarla. Se encuentra en mariscos, carne magra y pescado.

Hierro

Las necesidades de hierro son similares a las de los adultos jóvenes. Una ingesta adecuada es importante para prevenir la anemia.

Zinc

Antioxidante natural, presente en legumbres, pescado, cereales, huevos y carne.

Potasio

Importante para diversas funciones corporales, se encuentra en verduras, frutas y yogures.

Fibra

Es muy importante en la dieta del adulto mayor, con un consumo diario recomendado de entre 25 y 30 g como mínimo (cereales integrales, frutas con piel, hortalizas y leguminosas). La fibra contribuye a normalizar las funciones intestinales y prevenir problemas como el estreñimiento.

En la nutrición enteral, se deben utilizar fórmulas con fibra, ya que contribuyen a mantener la función intestinal normal.

Consideraciones Adicionales y Consejos Generales

Los cambios en la dentadura (pérdida de piezas dentales), la disminución del apetito y la dificultad para tragar pueden afectar la nutrición. Por ello, es fundamental adaptar la forma de comer y los alimentos.

Consejos Prácticos

  • Las dietas deben ser sencillas y de fácil elaboración.
  • Mantener en lo posible los hábitos y gustos personales.
  • Cuidar la presentación de la comida para estimular el apetito.
  • Fraccionar la dieta en varias comidas (al menos cuatro veces al día) para facilitar la digestión y absorción.
  • Moderar el consumo de café, alcohol y bebidas estimulantes.
  • Las comidas deben ser ligeras.
  • El ambiente a la hora de las comidas debe ser agradable y armonioso.
  • Los alimentos deben ser de fácil masticación y deglución.
  • Dar importancia a la leche y los derivados lácteos (3 raciones para hombres, 4 para mujeres).
  • Cuidar la ingesta de sal (menos de 6 g/día, con mayor limitación para diabéticos) y azúcar (consumo moderado, opcional y ocasional, excluyendo a diabéticos).
  • Potenciar la ingesta de fibra y alimentos integrales.
  • Variar las fuentes de proteínas y consumir al menos una fuente de proteína al día.
  • Evitar frutas y zumos ácidos, picantes, frituras y alimentos salados, ahumados o adobados.

Riesgos y Soluciones

La malnutrición y la deshidratación son frecuentes en las personas mayores, y la obesidad es un problema creciente. El cribado (tamizaje) de malnutrición es esencial para identificar riesgos tempranamente. La nutrición oral puede apoyarse con intervenciones de enfermería, educación, consejo nutricional, modificación de alimentos y suplementos nutricionales orales. Si la alimentación oral es insuficiente, se debe considerar la nutrición enteral o parenteral.

Las restricciones dietéticas deben evitarse en general, y las dietas para bajar de peso en personas mayores con sobrepeso u obesidad solo deben considerarse en combinación con ejercicio físico.

Es importante tener en cuenta que las personas cuidadoras que colaboran tienen experiencia como acompañantes de personas mayores y son expertos en la alimentación en la vejez.

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