El aplastamiento vertebral, también conocido como fractura por compresión o acuñamiento de vértebras, es una condición que afecta a muchas personas de edad avanzada. Ocurre cuando una o más vértebras de la columna vertebral se colapsan, pierden parte de su altura o se deforman, adquiriendo a menudo una forma de cuña.
Cuando esto sucede, el paciente puede experimentar dolor intenso y problemas de movilidad, siendo una de las principales causas de falta de movimiento entre las personas mayores. Si se aplastan varias vértebras, la espalda puede inclinarse hacia adelante y tener un aspecto redondeado.
Anatomía y Función de la Columna Vertebral
La columna vertebral consta de 24 vértebras y el sacro. Estos huesos de la espalda soportan la mayor parte del peso del cuerpo y, por lo tanto, están bajo mucha presión. Una vértebra se compone de una parte en forma de tambor, llamada cuerpo vertebral, en la parte anterior, un orificio para la médula espinal y varias proyecciones óseas (apófisis) en la parte posterior. Los discos de cartílago, localizados entre las vértebras, actúan como almohadillas y protegen los huesos.
La función principal de la columna vertebral humana es resistir la carga compresiva para mantener la postura erguida, permitir los movimientos de flexión del tronco y proteger la médula espinal. El cuerpo vertebral y los discos intervertebrales son las estructuras principales que ayudan a cumplir estas funciones, confiriendo rigidez para soportar la carga axial y permitiendo la movilidad mientras distribuyen la carga de compresión.
Epidemiología y Prevalencia del Aplastamiento Vertebral
El aplastamiento vertebral es considerado la fractura osteoporótica más común. Su incidencia no está bien documentada, en parte por la dificultad de reconocerla al no haber un traumatismo evidente en muchas ocasiones y la ausencia de un trazo claro de fractura en la radiología, así como por la poca clínica que presentan algunos casos.
A nivel global, se estima que 1 de cada 4 mujeres mayores de 50 años sufrirá alguna fractura vertebral a lo largo de su vida. La probabilidad de sufrir fractura vertebral aumenta con la edad, de modo que a los 80 años la prevalencia puede ser de hasta el 50%. En hombres, la prevalencia descrita es del 12,9% en el grupo entre 50 y 54 años, y aumenta hasta el 32,6% en los hombres de más de 75 años.
Se considera que solo un tercio de las fracturas vertebrales se manifiestan clínicamente, mientras que los dos tercios restantes permanecen asintomáticas o poco sintomáticas, pasando desapercibidas por el paciente y el médico si no hay alerta.

Causas del Aplastamiento Vertebral
Osteoporosis: la Causa Principal
La osteoporosis es la causa más común de este tipo de fractura, especialmente en mujeres posmenopáusicas y personas de edad avanzada. Es una enfermedad en la cual los huesos se vuelven frágiles y pierden calcio y otros minerales con la edad, reduciendo su densidad y fortaleza, lo que facilita las fracturas. A partir de los 30 años, la renovación ósea se ralentiza, haciendo que las personas pierdan más hueso del que producen. Al principio, la osteoporosis puede no presentar síntomas, pero con el tiempo puede acabar dando lugar a fracturas sin causas evidentes. Es fundamental destacar que la osteoporosis no es un tipo de cáncer.
Otras Causas
Además de la osteoporosis, otros motivos pueden predisponer al aplastamiento vertebral:
- Traumatismos en la espalda: Caídas o accidentes, especialmente aquellos de alta energía, como en un accidente de tráfico o una caída desde gran altura.
- Tumores: Los tumores que se diseminan al hueso desde alguna otra parte del cuerpo, o los que comienzan en la columna, como el mieloma múltiple, linfoma, cáncer de mama, cáncer de pulmón, cáncer de próstata o hemangioma, pueden debilitar el hueso y causar fracturas patológicas.
- Fuerzas de baja intensidad: Cuando el hueso está debilitado, las fracturas por compresión pueden producirse por acciones cotidianas como levantar un objeto, inclinarse hacia adelante, levantarse de la cama o tropezar. A veces, la persona no recuerda ningún suceso que pueda haberle causado la fractura.
Síntomas y Manifestaciones Clínicas
Los síntomas de un aplastamiento vertebral pueden variar, desde la ausencia total de síntomas hasta un dolor intenso e incapacitante. A menudo, las fracturas vertebrales por compresión no provocan síntomas y se descubren en radiografías tomadas por otras razones.
Dolor de Espalda
- Dolor agudo: Puede ocurrir repentinamente, causando un dolor de espalda intenso, a menudo descrito como "una puñalada". Se siente sobre todo en la parte media o la parte baja de la columna vertebral, y puede irradiarse a los costados o al frente. Este dolor puede ser incapacitante y tardar de semanas a meses en desaparecer. Puede suceder tras una flexión brusca, levantar un peso, incorporarse de una silla, durante las tareas domésticas, o incluso espontáneamente.
- Dolor sordo, subagudo o crónico: En otros casos, el dolor puede comenzar lentamente y empeorar al caminar, estar de pie o permanecer sentado durante mucho tiempo, pero no se siente al descansar. Puede ser más difícil de localizar en una zona concreta de la columna y se describe como una lumbalgia.
Cambios Posturales y Estatura
Con el tiempo, se pueden presentar los siguientes síntomas debido a múltiples fracturas vertebrales:
- Pérdida de estatura: Puede ser gradual con el paso de los años, llegando a ser de hasta 10-20 cm en casos de múltiples aplastamientos vertebrales.
- Deformidad de la columna vertebral: Puede llevar a una postura encorvada o cifosis, también llamada "joroba de viuda", una curvatura de la columna vertebral en forma de joroba. En ocasiones poco frecuentes, también puede provocar que la columna vertebral se curve hacia los lados, lo que se conoce como escoliosis.
Una cifosis marcada puede ocasionar que las últimas costillas contacten con la pelvis, reduciendo el espacio de la cavidad torácica, causando distensión abdominal y aumento de los pliegues cutáneos abdominales. También puede generar alteraciones en la marcha, problemas de incontinencia urinaria por alteración de los ejes y dolor lumbar crónico por contractura muscular. Algunos pacientes con marcada cifosis pueden quejarse de cefalea tensional y rigidez dolorosa del cuello debido a la hiperextensión cervical al intentar levantar la cabeza para mejorar el campo visual.

Síntomas Neurológicos
En contadas ocasiones, la presión sobre la médula espinal o las raíces de los nervios raquídeos por la postura encorvada o por la fractura misma puede producir:
- Entumecimiento y pérdida de sensibilidad.
- Hormigueo.
- Debilidad en las piernas.
- Dificultad para caminar.
- Parálisis (en casos graves).
- Pérdida del control de esfínteres o de la vejiga (incontinencia).
Estas lesiones neurológicas son más probables en el contexto de una fractura por compresión de gran energía, como ocurre en un accidente de tráfico o una caída desde gran altura. Las lesiones de las raíces nerviosas raquídeas suelen ser menos graves, causando dolor que se irradia a la pierna y, en ocasiones, ligera debilidad.
Diagnóstico y Evaluación de Vértebras Aplastadas
El diagnóstico de una fractura vertebral es crucial para determinar su etiología y planificar el tratamiento adecuado.
Examen Físico
Su proveedor de atención médica llevará a cabo un examen físico. El examen puede revelar:
- Una joroba o cifosis.
- Sensibilidad sobre las vértebras o huesos afectados al presionar o golpear suavemente la columna.
- Pérdida de altura.
- Contractura palpable y a menudo visible de la musculatura paravertebral.
Pruebas de Imagen
Los especialistas médicos pueden solicitar diferentes pruebas para diagnosticar la enfermedad:
- Radiografías de la columna vertebral: Son la mejor herramienta para identificar y confirmar las fracturas vertebrales, mostrando al menos una vértebra comprimida que es más corta que las otras. Debe realizarse una radiografía de perfil de columna vertebral, idealmente de D4 a L4.
- Densitometría ósea (DXA): Para detectar osteoporosis y medir la densidad ósea, lo que permite evaluar la salud de los huesos y el riesgo de futuras fracturas. Los densitómetros modernos también pueden realizar una evaluación de fractura vertebral (VFA) de la columna torácica y lumbar.
- Tomografía Computarizada (TC) o Resonancia Magnética (RM): Se pueden hacer si existe preocupación de que la fractura haya sido ocasionada por un tumor, traumatismo grave (como una caída o un accidente automovilístico) o si hay síntomas de daño a los nervios. La RM también puede ayudar a distinguir una fractura reciente de una antigua.
- Gammagrafía ósea: Puede utilizarse para el diagnóstico diferencial cuando hay dudas en la etiología.
La evaluación de las fracturas vertebrales puede hacerse visualmente, mediante la evaluación semicuantitativa de Genant (que clasifica la fractura como leve, moderada o grave según la pérdida de altura del cuerpo vertebral), o por morfometría automatizada.
Especialistas Involucrados
Generalmente son varios los especialistas que tratan este tema, ya que requiere un enfoque multidisciplinar. Ortopedistas, neurocirujanos, reumatólogos y fisioterapeutas suelen ser los profesionales de la salud encargados de evaluar la gravedad de la lesión, determinar el mejor plan de tratamiento y supervisar la recuperación del paciente.

Tratamiento del Aplastamiento Vertebral
El tratamiento se centra en aliviar el dolor, animar a la persona afectada a comenzar a moverse lo antes posible, permitir la funcionalidad normal y prevenir otras fracturas.
Opciones de Tratamiento Conservador
La mayoría de los aplastamientos vertebrales se ven en personas mayores con osteoporosis y a menudo no ocasionan una lesión a la médula espinal. El tratamiento se centra por lo regular con medicamentos y suplementos para prevenir más fracturas y aliviar el dolor. Las fracturas por compresión debidas a osteoporosis generalmente se vuelven menos dolorosas con reposo y analgésicos.
- Analgésicos: Los medicamentos antiinflamatorios y analgésicos, como el paracetamol, son eficaces para aliviar el dolor. En ocasiones puntuales, si el dolor es intenso, el médico puede prescribir analgésicos opioides.
- Reposo en cama: A veces es necesario reposo en cama durante unos cuantos días. Sin embargo, se recomienda al paciente que se siente y camine durante períodos cortos y que reanude sus actividades normales tan pronto como sea posible para prevenir la pérdida de tono muscular y de densidad ósea.
- Corsés para la espalda: Pueden utilizarse para aliviar el dolor e inmovilizar la columna vertebral, limitando el movimiento para que la fractura sane. No obstante, pueden debilitar más los huesos e incrementar el riesgo de más fracturas, y su efectividad no está totalmente clara.
- Medicamentos y suplementos: Para las personas con osteoporosis, los bisfosfonatos y la calcitonina (que ayuda a aliviar el dolor óseo) son fármacos que ayudan a prevenir la descomposición del hueso y aumentan la densidad ósea, previniendo fracturas futuras. Los suplementos de calcio y vitamina D también son fundamentales.
- Fisioterapia: Es clave para mejorar el movimiento y la fuerza alrededor de la columna. Los fisioterapeutas pueden enseñar al paciente la forma correcta de levantarse y realizar ejercicios, aunque puede ser necesario retrasar la fisioterapia hasta que se controle el dolor.
- Terapias de calor y frío: Durante los primeros días, se pueden aplicar compresas frías para reducir la inflamación y el dolor. Posteriormente, compresas calientes pueden ayudar a relajar los músculos tensos y mejorar la circulación.
Procedimientos Quirúrgicos
La cirugía se puede considerar si el paciente tiene dolor intenso e incapacitante por más de 2 meses que no mejora con otros tratamientos, o si la estabilidad de la columna está comprometida. Algunos de los procedimientos más comunes incluyen:
- Vertebroplastia: Un procedimiento mínimamente invasivo donde, después de inyectar un anestésico local, el médico inyecta un cemento óseo acrílico en la vértebra aplastada. El cemento se endurece y estabiliza la columna vertebral, aliviando el dolor y endureciendo la vértebra. También puede tener un efecto tóxico sobre las terminaciones nerviosas, inutilizándolas para no transmitir el dolor.
- Cifoplastia con globo: Similar a la vertebroplastia, pero antes de inyectar el cemento, se inserta un globo dentro de la vértebra y se expande para restaurar la forma original del hueso, creando espacio para el cemento.
- Elastoplastia: Una técnica mínimamente invasiva similar a la cifoplastia, pero en lugar de cemento, se introduce una biosilicona más flexible en la vértebra. Esto puede reducir el riesgo de que las vértebras vecinas se rompan debido a la rigidez excesiva.
- Artrodesis vertebral (fusión vertebral): En casos más graves o cuando la fractura está ejerciendo presión sobre la médula espinal, este procedimiento une permanentemente dos o más vértebras utilizando injertos óseos o dispositivos metálicos para estabilizar la columna.
Si la fractura se debe a un tumor, se puede hacer otra cirugía para extraer parte del hueso. Es importante conocer los riesgos de estos procedimientos, como la fuga de cemento (que puede causar nuevos síntomas si presiona la médula espinal o los nervios, o llegar a los pulmones o el corazón) y un posible aumento del riesgo de fracturas en las vértebras adyacentes.
Vertebroplastia y Cifoplastia: Indicaciones
Recuperación y Rehabilitación
La recuperación y rehabilitación son fundamentales para superar un aplastamiento vertebral.
Tiempos de Recuperación
El tiempo de curación dependerá de la gravedad, la edad y el estado general de salud del paciente:
- Las fracturas leves suelen curarse entre un mes y medio y 4 meses con reposo, uso de corsé y analgésicos.
- Las fracturas más graves pueden requerir varios meses.
- La recuperación puede llevar más tiempo si se ha practicado una cirugía.
Durante la recuperación, es posible que el paciente pierda algo de altura y tenga la espalda más encorvada.
Ejercicios y Terapias Recomendadas
La fisioterapia tiene un papel esencial en la readaptación tras una fractura por aplastamiento de vértebra. El realizar algunos ejercicios propuestos por fisioterapeutas puede ayudar a una recuperación más rápida:
- Estiramiento: Para aliviar la tensión muscular y reducir el dolor (ejercicios de cuello, espalda baja, piernas, cadera).
- Fortalecimiento: Para estabilizar la columna vertebral y mejorar la fuerza de los músculos que la rodean.
- Equilibrio: Ayudan a mejorar la coordinación y fortalecen la musculatura de la columna.
- Movilidad: Ejercicios de rotación de columna y de cadera para aumentar la flexibilidad.
- Respiración: Ayudan a relajar los músculos de la espalda, disminuyendo el dolor.
Cómo Dormir Adecuadamente
La manera de dormir es extremadamente importante para evitar agravar la lesión. Es esencial:
- Utilizar un colchón firme.
- Reforzar la posición adecuada durante el sueño con dispositivos de apoyo como almohadas o cojines.
- Evitar posturas que puedan causar dolor en la espalda.

Prevención de Fracturas Vertebrales
Prevenir el padecimiento de una fractura por vértebras aplastadas es posible siguiendo las indicaciones de los profesionales y especialistas que velarán por el bienestar y la calidad de vida de la persona mayor.
Detección Temprana de Osteoporosis
La detección temprana de la osteoporosis es clave para la prevención de fracturas y el aplastamiento vertebral. Para ello, es importante realizar periódicamente una densitometría, una prueba que evalúa la densidad ósea y permite determinar la salud de los huesos.
Hábitos para Fortalecer la Columna Vertebral
- Dieta saludable: Incorporar como hábito de vida una dieta rica y variada. Nutrientes esenciales para la salud ósea incluyen:
- Calcio: Esencial para la salud ósea y previene la osteoporosis.
- Vitamina D: Ayuda a la absorción del calcio.
- Proteínas: Fundamental para el mantenimiento de los tejidos.
- Magnesio: Indispensable para un buen funcionamiento muscular y nervioso, y ayuda a la formación de huesos.
- Ácidos Grasos Omega-3: Esenciales para la salud general de las articulaciones.
- Ejercicio físico: Se recomienda la práctica de ejercicio físico todos los días durante 30 minutos, acorde a las necesidades y objetivos de cada persona mayor y sujeto a un plan personalizado diseñado por profesionales.
- Cuidados diarios: Mantener una buena postura al sentarse, evitar sobreesfuerzos y reducir el riesgo de caídas marcan la diferencia.
- Tratamiento farmacológico: Tomar medicamentos específicamente diseñados para combatir la pérdida de densidad ósea, prescritos por el especialista.
Complicaciones y Pronóstico
Las complicaciones de un aplastamiento vertebral pueden abarcar la incapacidad de los huesos para fusionarse después de la cirugía, el desarrollo de una joroba pronunciada o la compresión de la médula espinal o de la raíz de un nervio.
El pronóstico depende del tipo de fractura y de su causa. Las fracturas debidas a osteoporosis generalmente se vuelven menos dolorosas con reposo y analgésicos, aunque algunas pueden causar dolor prolongado (crónico) y discapacidad. Los medicamentos para tratar la osteoporosis pueden ayudar a prevenir fracturas futuras, pero no pueden neutralizar el daño que ya ha ocurrido. Para los aplastamientos vertebrales a causa de un tumor, el pronóstico depende del tipo de tumor involucrado.
Es importante destacar que la fractura vertebral prevalente es un potente predictor de nuevas fracturas vertebrales y no vertebrales, independientemente de la masa ósea. El riesgo de nuevas fracturas aumenta con el número y la gravedad de las fracturas previas. La mortalidad a largo plazo también aumenta hasta 8 veces en comparación con la población sin fractura vertebral.
Además del impacto físico, la limitación funcional y la afectación de la esfera psicosocial pueden ser significativas. La pérdida de independencia es una de las principales consecuencias, afectando la realización de actividades de la vida diaria, la autoestima, y pudiendo generar aislamiento, ansiedad e incluso depresión. También es muy importante el miedo a caer y a presentar una nueva fractura que añadiría más limitaciones.
Vivir con Aplastamiento Vertebral: Adaptaciones y Cuidados
Sí, generalmente tras un tiempo de recuperación se pueden retomar las actividades normales, evitando aquellas que puedan causar daños en la columna vertebral. En cualquier caso, es importante seguir siempre las indicaciones de los médicos.
En el hogar pueden realizarse algunas adaptaciones que faciliten la vida diaria de las personas que padecen aplastamiento vertebral. Existe un amplio catálogo de artículos que pueden ser necesarios:
- Sillas de ruedas: Indispensables si el paciente tiene limitaciones significativas de movilidad como consecuencia de la fractura.
- Andadores: Para facilitar la recuperación y la movilidad.
- Asideras, barras de apoyo y barreras de seguridad: Especialmente en el baño, para prevenir caídas y facilitar la movilidad.
- Camas y sillas ajustables: Permiten ajustar la posición del cuerpo para reducir la presión sobre la columna vertebral y aliviar el dolor.
Estas facilidades pueden contribuir a mejorar la movilidad y la independencia de los pacientes, además de velar por su seguridad.
Preguntas Frecuentes
¿Qué pasa si tienes una vértebra aplastada?
Si tienes una vértebra aplastada, probablemente experimentarás alguno o varios de los siguientes síntomas: dolor de espalda, problemas de movilidad, deformidad de la columna (como cifosis o pérdida de altura) y, en casos menos probables pero posibles, problemas neurológicos como entumecimiento, debilidad o problemas de control de esfínteres. La gravedad y el tipo de síntomas varían según la causa y el grado del aplastamiento.
¿Cuando hay fractura en la columna se puede caminar?
Dependerá de la gravedad y el lugar de la lesión. Cuando se trata de fracturas leves, a menudo se puede caminar con cuidado y con la ayuda de dispositivos de apoyo como bastones o andadores. Las ayudas técnicas pueden facilitar y solucionar algunos problemas de movilidad. Sin embargo, cuando la fractura es grave o inestable, es recomendable hacer reposo hasta que se cure para evitar mayores daños.
¿Cómo calmar el dolor de una fractura de vértebra?
Además de la medicación prescrita por un médico (analgésicos, antiinflamatorios), el uso de un corsé o chaleco ortopédico puede ayudar a inmovilizar la columna vertebral y reducir el dolor al limitar el movimiento. La aplicación de terapias de calor y frío también puede aliviar el dolor: compresas frías en los primeros días para reducir la inflamación y el dolor, y posteriormente compresas calientes para relajar los músculos tensos y mejorar la circulación.
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