Las escaleras representan un riesgo considerable para las personas mayores, especialmente para aquellas con predisposición a las caídas. La tarea de subir y bajar escaleras es una actividad compleja que exige la activación de la musculatura de los miembros inferiores, el tronco y los miembros superiores, que actúan como estabilizadores y facilitadores del movimiento.

Factores de riesgo y prevención de caídas
Los problemas para subir escaleras son más frecuentes en la vejez. En la tercera edad, las fuerzas físicas disminuyen y los dolores corporales pueden aparecer, aumentando la necesidad de ayuda para moverse y, sobre todo, para subir y bajar escalones. Según un estudio de 2017, las personas mayores de 60 años tienen seis veces más probabilidades que las más jóvenes de ser hospitalizadas a raíz de una lesión en una escalera. Esto se debe, en parte, a que los adultos mayores pueden tener trastornos y enfermedades subyacentes que aumentan el riesgo de lesiones a causa de las caídas, como la osteoporosis, que incrementa la probabilidad de fracturas óseas. Afortunadamente, se puede reducir el riesgo de sufrir lesiones en las escaleras con unos sencillos cambios en el diseño y el espacio.
Adaptaciones en la vivienda para una mayor seguridad
Es fundamental adaptar el hogar a las necesidades de las personas mayores para que vivan con la máxima comodidad y los mínimos problemas.
Estabilidad de los pasamanos
Si la escalera tiene pasamanos, es crucial comprobar su estabilidad. No debe moverse en absoluto si se apoya en la barandilla, ya que debe poder sostener a la persona si necesita agarrarla al subir o bajar. Si algunas escaleras, sobre todo las más cortas, no tienen barandilla instalada, siempre que sea posible, es recomendable añadir una resistente, incluso si solo hay un par de peldaños. Un problema común en muchas casas es que las barandas son más decorativas que funcionales. Si son grandes, voluminosas, rectangulares o con formas ornamentales, pueden ser difíciles de sujetar. Para mejorar la seguridad, se aconseja instalar pasamanos a ambos lados de las escaleras.

Superficies antideslizantes
Las escaleras de madera, aunque estéticas, pueden ser resbaladizas. Es importante buscar opciones de peldaños antideslizantes. Una opción es alfombrar las escaleras, pero también existen pinturas con un revestimiento antideslizante, casi de goma. Otra alternativa es añadir cubiertas en el centro de cada peldaño para que sean antideslizantes. Los estudios han revelado que casi todas las caídas se producen por resbalones y no por tropiezos. Si los escalones son de madera o baldosa lisas, se recomienda aplicar algo a la superficie de cada uno para añadir fricción y tracción. Otra opción es colocar una alfombra de pelo corto, siempre que esté bien ajustada para evitar tropiezos.
Iluminación adecuada
La mala iluminación en las escaleras es una de las causas de caídas. Es fundamental instalar luces potentes, preferiblemente con bombillas LED, para que sea fácil ver dónde poner los pies. Asegúrese de que haya un interruptor de luz en la parte superior e inferior de cada escalera, o haga instalar uno. Lo ideal es que no haya sombras y que toda la escalera esté bien iluminada. Con el paso de los años, es más difícil percibir la profundidad y adaptar la vista a la luz y a la oscuridad. Una mejora que puede ayudar es pintar la sección vertical de los escalones de madera de color blanco o de un color que contraste.

Configuración de los escalones
Un problema común en muchas casas antiguas es que el escalón superior es más ancho que el resto, porque algunos constructores no ponen un saliente -la sección de la huella que sobresale de la escalera- en el descanso superior. Si el escalón superior es más ancho, considere la posibilidad de contratar a un carpintero para que agregue un saliente al descanso. Algunas casas antiguas también tienen un escalón inferior que se confunde con el descanso, lo que crea un peligro para quienes creen erróneamente que pisan un descanso plano.
Mantenimiento del orden
Es fundamental que no haya objetos en las escaleras para reducir la posibilidad de tropiezos. Es común ver alfombrillas en los descansos de las escaleras, pero pueden constituir un peligro y deberían quitarse. A veces, las personas dejan cosas sueltas en un lugar de la escalera para subirlas después, lo que aumenta el riesgo.
Soluciones mecánicas para la movilidad
A pesar de los avances en la adaptación del entorno, aún existen espacios con difícil acceso para personas con movilidad reducida. Para superar estos obstáculos, existen diversas soluciones mecánicas que facilitan el desplazamiento.
Rampas
En el caso de escaleras más pequeñas, sobre todo alrededor de porches y entradas, una rampa para sillas de ruedas puede ser la opción adecuada. Si se está considerando instalar una rampa para sillas de ruedas, lo mejor es contratar a un manitas o contratista profesional. Aunque una rampa exterior o interior requiere más espacio que los peldaños, es la solución más económica a largo plazo.
Salvaescaleras
Si las escaleras son un problema importante para una persona de edad avanzada, un salvaescaleras puede ser la solución ideal. Este es un sistema motorizado que se instala en la escalera. El usuario se sienta en la silla y se coloca el cinturón de seguridad. Con solo pulsar un botón, la silla se eleva sobre los raíles fijados a la escalera y llega con seguridad a la parte superior.
Tipos de salvaescaleras:
- Sillas salvaescaleras: Consisten en la instalación de una silla con un motor que circula por unos raíles hasta las plantas o niveles superiores de forma segura. Este mecanismo permite a los usuarios con problemas de movilidad subir tramos de escaleras sin esfuerzo ni peligro de caída, y puede usarse en escaleras muy largas, con cambios de pendiente, curvas y paradas intermedias.
- Plataformas salvaescaleras: Su función es alojar encima una silla de ruedas con su usuario para elevarse, a través de un raíl, y superar el tramo de escaleras. De esta forma, la persona puede superar el obstáculo de forma completamente autónoma y siempre en su propia silla. Con la plataforma salvaescaleras tampoco es necesario transferir al anciano a un asiento distinto al suyo.
- Salvaescaleras verticales o mini elevadores verticales: Se trata de una variante de plataforma salvaescaleras que, en lugar de elevarse siguiendo los tramos de escaleras (inclinadas), lo hace en vertical. Ocupan mucho menos espacio que una escalera grande y no requieren la instalación compleja de un ascensor convencional.
- Orugas subeescaleras: Este dispositivo, que funciona mediante un sistema de tracción en cinta de goma, se acopla directamente a la silla de ruedas existente de la persona. Tan solo es necesario que un acompañante accione los controles mientras la oruga asciende o desciende los escalones. A diferencia de las demás, esta solución es portátil y es una de las más vendidas.
Los precios de los salvaescaleras varían entre $2,000 y $10,000, y son más costosos si la escalera tiene un descanso o una curva. La instalación puede realizarse en un día, pero la escalera debe ser lo suficientemente ancha para que quepa la silla mecánica y, al mismo tiempo, permitir que otras personas utilicen la escalera con la silla en su lugar. Si se vende la casa, la silla mecánica puede desmontarse sin que se produzcan daños considerables en la escalera.
Como se instala una plataforma salvaescaleras.
Técnicas seguras para subir y bajar escaleras
Cuando no se dispone de ninguna solución mecánica, hay otras técnicas para ayudar a una persona mayor a subir y bajar escaleras, aunque con un mayor riesgo que requiere especial cuidado.
Acompañamiento y asistencia
Cuando se acompaña a una persona mayor, es importante mantener un tono de voz sereno, dar indicaciones breves y claras (“un pie más”, “agárrate a la barandilla”, “paramos aquí”) y preguntarle cómo se siente. Tan importante es la prevención previa como reconocer cuándo algo no va bien durante el ascenso o el descenso. Se recomienda proponer nuestra ayuda para subir la escalera y explicar a la persona cómo se va a proceder.
Técnica con cinturón de seguridad
Para esta técnica, es conveniente que el peso corporal del anciano no sea muy elevado. Se basa en el uso de un cinturón de seguridad, específicamente diseñado para este fin, y una barandilla o pasamanos bien anclado en la pared.
- Envuelva a la persona mayor con el cinturón de seguridad a la altura de la cintura, asegurándose de que quede bien sujeto pero cómodo.
- A continuación, el paciente debe colocar su mano en el pasamanos, mientras el asistente, situado frente a las escaleras, sostiene el cinturón con una mano.
- Ayude al mayor a subir el primer escalón y sitúese siempre un escalón más bajo, justo tras él.
- Poco a poco, el anciano deberá ir ascendiendo escalón a escalón, poniendo en primer lugar su pierna más fuerte.
Asistencia sin cinturón (para subir)
- La persona mayor se colocará delante de la escalera, de pie, sujetándose con la mano dominante al pasamanos o barandilla.
- El asistente se colocará inicialmente a su lado, pero ligeramente por detrás.
Asistencia sin cinturón (para bajar)
Para bajar las escaleras se sigue el mismo proceso, pero el asistente no se situará detrás, ya que el riesgo de precipitación es hacia delante. Por lo tanto, se colocará lateralmente y un peldaño por delante.
Paso de seguridad para limitaciones físicas
Si la persona tiene dificultad en una pierna, lo más seguro es colocar primero el pie más fuerte (o menos afectado) al subir. Al bajar, se invierte el orden y se coloca primero el pie más débil. Mientras sube o baja, la persona mayor debe mantener, en todo momento, una mano apoyada en la barandilla. Cuando ascienden escaleras, muchas personas mayores quieren acelerar o hacer pasos largos, lo cual puede ser arriesgado. Mientras suba o baja la persona siempre debe usar la barandilla, mantener el tronco recto y centrar la atención en el trabajo de piernas y pies.

Ejercicios para fortalecer la movilidad y el equilibrio
Mantener una vida activa es beneficioso para la salud. Subir y bajar pequeños tramos de escaleras diariamente, siempre que no haya patologías que lo impidan, tiene numerosos beneficios para las personas mayores. Esta actividad está recomendada solo para personas con demencia que, según valoración médica y funcional, puedan realizarla de forma segura. Se excluyen las personas con debilidad muscular, problemas de equilibrio, alteraciones severas de la marcha, o alteraciones perceptuales o sensoriales que les impidan realizar esta actividad aun con ayuda. Siempre que sea posible, se recomienda realizar estos ejercicios diariamente en dos ocasiones.
- Ejercicios de equilibrio dinámico y estático: Trabajan la capacidad del cuerpo para mantener el centro de gravedad sobre la base de apoyo.
- Ejercicios de fortalecimiento de miembros inferiores: Subir escaleras exige que los cuádriceps, los glúteos y los músculos de la pantorrilla trabajen contra la gravedad.
- Ejercicios de coordinación y marcha: Caminar de formas variadas enseña al cuerpo a adaptarse a situaciones impredecibles, exactamente como las que se presentan al subir escaleras con fatiga o cambios de luz.