La artritis en adultos mayores es una de las patologías más frecuentes en la tercera edad, impactando notablemente la movilidad, autonomía y calidad de vida. En el adulto mayor, suele manifestarse como dolor persistente, rigidez y dificultad para moverse, especialmente por la mañana o después de períodos de reposo. Aunque comúnmente asociada a la edad, no todas las personas mayores la padecen.
La palabra "Artritis" hace referencia a la inflamación de una o más articulaciones del cuerpo. Se trata de una afección inflamatoria que compromete las articulaciones, provocando una reacción dolorosa.

¿Qué es la Artritis y Cómo Afecta a los Ancianos?
El envejecimiento conlleva cambios fisiológicos normales en todos los sistemas del cuerpo, los cuales deben ser comprendidos para un adecuado análisis de la condición de salud de los ancianos. La presentación clínica y de laboratorio de las enfermedades reumatológicas varía en el adulto mayor, a lo que se suma una mayor comorbilidad y polifarmacia. Es importante conocer estas variantes para la atención del paciente mayor de 65 años.
Tipos Principales de Artritis en la Vejez
Las enfermedades reumatológicas como la osteoartritis, las enfermedades por depósito de cristales, la artritis reumatoide y el lupus eritematoso sistémico pueden presentarse de forma diferente en los ancianos. Además, existen enfermedades características de esta edad, como la polimialgia reumática y la arteritis de células gigantes.
Artritis Reumatoide (AR)
La artritis reumatoide es una afección crónica autoinmune que causa dolor, hinchazón e irritación (inflamación) en las articulaciones, pero también puede dañar otras partes del cuerpo. Ocurre cuando el sistema inmunitario ataca por error los tejidos del propio cuerpo, específicamente el revestimiento de las articulaciones, desgastando el hueso debajo de ellas. Esta inflamación también puede afectar otras partes del cuerpo.
Los síntomas de la artritis reumatoide pueden variar en cuanto a la gravedad e ir y venir. Se caracterizan por rigidez articular que suele ser peor por la mañana y después de períodos de descanso. A medida que la enfermedad empeora, los síntomas pueden extenderse a más articulaciones, incluyendo muñecas, codos, caderas, rodillas y tobillos. Los períodos en los que la afección se vuelve más activa, llamados brotes, siguen a períodos de menor o ninguna hinchazón y dolor. Con el paso del tiempo, la artritis reumatoide puede hacer que las articulaciones cambien de forma y se salgan de lugar.
Según la Dra. Nisha Manek, la artritis reumatoide se presenta cuando el sistema inmunitario se desregula. En la artritis reumatoide, el sistema inmunitario envía anticuerpos a la membrana sinovial (que reviste la cápsula articular y produce el líquido lubricante), causando inflamación. Esto ocasiona dolor y daña la articulación, en especial las articulaciones pequeñas de los dedos y las muñecas. Es una enfermedad autoinmune que afecta sobre todo a las pequeñas articulaciones de forma simétrica, asociada a inflamación persistente, rigidez y fatiga, y puede provocar deformaciones articulares si no se trata.
Osteoartritis (OA)
La osteoartritis, también conocida como artrosis, es el tipo más común de artritis en ancianos y difiere de la artritis reumatoide. Mientras que la AR es causada por inflamación autoinmune, la osteoartritis se produce por el desgaste progresivo del cartílago articular, especialmente en rodillas, caderas, columna y manos, debido a su uso excesivo. Es una enfermedad articular cuyo órgano blanco es el cartílago, pero en la que todas las estructuras de la articulación pueden verse comprometidas.
La prevalencia de la OA se incrementa con la edad, constituyendo la principal causa de enfermedad reumática en la población anciana y ocupando el segundo lugar como causa de discapacidad en personas mayores de 50 años. No es una enfermedad degenerativa que progrese inevitablemente con la edad, sino que su inicio y progresión dependen de la interacción de múltiples factores, como la alteración en la regulación de la matriz extracelular del cartílago, influencias genéticas, factores mecánicos locales y procesos inflamatorios.
La presentación típica de la OA incluye dolor articular, a menudo descrito como sordo, profundo y localizado, que inicialmente cede con el reposo pero que, con el tiempo, puede volverse continuo e interferir con el sueño. La rigidez matutina es característica y puede durar hasta 30 minutos, presentándose también tras un período de inactividad. Al examen físico, puede hallarse agrandamiento de la articulación, hipersensibilidad local, dolor con los movimientos pasivos y crepitaciones óseas. La limitación funcional se instala a medida que progresa la enfermedad debido a la incongruencia de la superficie articular, espasmos y contracturas musculares, fibrosis de la cápsula y bloqueo mecánico por osteofitos.

Localizaciones Específicas de la Osteoartritis en Ancianos
- Manos: La OA sintomática de la mano es más común en mujeres, afectando el 26% de ellas y el 13% de los hombres. Las articulaciones más comprometidas son las interfalángicas distales (IFD), la base del primer dedo (carpometacarpiana y trapecioescafoide), las interfalángicas proximales (IFP) y las metacarpofalángicas. Pueden aparecer nódulos óseos (nódulos de Heberden en las IFD y nódulos de Bouchard en las IFP), que pueden ser indoloros o acompañarse de leve dolor.
- Cadera: Los síntomas en la cadera suelen aparecer en la población anciana, siendo más frecuente en hombres. Incluyen dolor generalizado que puede irradiarse a la ingle o región lateral y anterior del muslo, y dolor con la deambulación prolongada.
- Rodillas: Puede haber compromiso de uno o más de los compartimientos de la rodilla (femorotibial medial, femorotibial lateral y patelofemoral). Se pueden palpar osteofitos, hipersensibilidad, dolor con los movimientos activos y pasivos, crepitaciones y, a veces, derrame articular. La atrofia muscular por desuso es común.
La Artritis Reumatoide de Inicio en el Anciano (AR Anciano): Particularidades
Cuando la artritis reumatoide comienza después de los 60 años, se denomina artritis reumatoide de inicio en el anciano (AR Anciano o EORA), y cuando se inicia antes, artritis reumatoide de inicio en el adulto (AR Adulto o YORA). La edad que se utiliza arbitrariamente en la mayoría de los trabajos sobre la AR del anciano es de 60-65 años. La prevalencia de AR en mayores de 60 años es del 2%, y la forma de inicio en el anciano representa entre el 10% y el 33% de todas las AR.
#Artritis Reumatoide: qué es, causas, síntomas y tratamiento
Características Clínicas Distintivas
Con frecuencia, la AR de inicio en el anciano tiene una forma de inicio agudo, con síntomas constitucionales y marcadores de inflamación elevados. Puede presentar un compromiso similar a la polimialgia reumática (PMR) y menor positividad de factor reumatoide. Clásicamente, la AR del anciano se describía como más benigna, de evolución lenta y poco destructiva, con inicio brusco y afección predominante de la cintura escapular; sin embargo, estudios recientes han puesto en tela de juicio algunos de estos datos.
Comparando la AR del anciano con la del adulto, se observa que la primera afecta con menos frecuencia a la mujer, y los porcentajes tienden a igualarse entre ambos sexos. Existe una tendencia a un inicio más agudo y con pérdida de peso. Además, los hombros se afectan con más frecuencia en la AR del anciano, a menudo con mayor gravedad, y la velocidad de sedimentación globular (VSG) suele estar más elevada.
Healey clasificó la artritis reumatoide del anciano en tres grupos:
- Artritis reumatoide seropositiva: Es la más frecuente y es indistinguible de una AR del adulto joven; se caracteriza por una poliartritis aditiva y simétrica que afecta articulaciones pequeñas y grandes, con factor reumatoide positivo y generalmente erosiva.
- Artritis reumatoide con síndrome de Sjögren: Se acompaña de sequedad evidente de mucosas. La afección articular es más leve, afectando principalmente muñecas y articulaciones metacarpofalángicas, sin presentar erosiones.
- Artritis reumatoide seronegativa (con afección rizomélica): La sinovitis afecta predominantemente a grandes articulaciones, como la cintura escapular y pelviana. El factor reumatoide es negativo y la VSG muy elevada, y no suele presentar erosiones.
Desafíos Diagnósticos y Comorbilidades
Los síntomas de la artritis reumatoide pueden variar en intensidad, incluso apareciendo y desapareciendo, lo que a veces complica el diagnóstico. El envejecimiento y el proceso de inmunosenescencia (cambios en el sistema inmunitario con la edad) hacen que los pacientes ancianos tengan más comorbilidades y valores más elevados de eritrosedimentación (ESR) y deterioro funcional.
La inmunosenescencia es un proceso complejo que involucra cambios en la respuesta inmune, resultando en un incremento en las tasas de morbilidad y mortalidad debido a enfermedades infecciosas, tumorales y autoinmunes. Estos cambios pueden influir en la presentación y el curso de la artritis en los ancianos.
Pronóstico y Evolución
Aunque inicialmente se pensó que la AR de inicio en el anciano era más benigna, estudios comparativos recientes sugieren que su evolución clínica puede ser similar o incluso más severa que la AR de inicio en el adulto. La artritis reumatoide seropositiva del anciano puede tener un pronóstico igual o peor que la del adulto joven, siendo tan erosiva y con reactantes de fase aguda más elevados. Sin embargo, la AR seronegativa del anciano puede tener un pronóstico similar.
Tratamiento en AR del Anciano
En la práctica habitual, la conducta terapéutica en la AR de inicio en el anciano suele ser distinta a la del grupo de inicio en el adulto. Esto puede deberse al temor a potenciales efectos adversos por las comorbilidades y a su escasa representación en ensayos clínicos. El empleo de corticoides es más frecuente y a mayores dosis en la AR de inicio en el anciano, y se suelen utilizar fármacos modificadores de la enfermedad sintéticos clásicos (FAMEsc) en dosis menores. El uso de FAME sintéticos dirigidos (FAMEsd) y de FAME biológicos (FAMEb) es menos frecuente en este grupo.
Factores de Riesgo para la Artritis
Aunque los expertos no saben la causa exacta de la artritis reumatoide, se cree que es una combinación de cambios genéticos y factores ambientales. Una serie de factores de riesgo pueden agravar los síntomas de la artritis e incluso predisponer a sufrirla:
- Edad: Es un factor clave. La AR puede aparecer a cualquier edad, pero con mayor frecuencia comienza en la mediana edad. En la OA, la prevalencia se incrementa con la edad.
- Sexo: Estudios revelan que las mujeres son más propensas a desarrollar AR y, en el caso de la OA de mano, es más común en ellas.
- Antecedentes familiares: La predisposición genética puede influir.
- Hábito de fumar: Fumar cigarrillos aumenta el riesgo de artritis reumatoide con el tiempo.
- Infección en las encías.
- Sobrepeso u obesidad: Aumenta la carga sobre las articulaciones y es un factor de riesgo para la OA.
- Lesiones articulares agudas y factores ocupacionales.
- Alteración previa de la anatomía o funcionalidad de la articulación.
Complicaciones Asociadas a la Artritis Reumatoide
La inflamación crónica de la AR puede tener efectos sistémicos y aumentar el riesgo de otras afecciones:
- Osteoporosis: La AR y algunos de sus tratamientos pueden aumentar el riesgo.
- Nódulos reumatoides: Bultos firmes de tejido que se forman con mayor frecuencia alrededor de puntos de presión.
- Sequedad en ojos y boca: Las personas con AR son más propensas a tener una afección que disminuye la humedad en estas áreas.
- Infecciones: La AR y muchos de los medicamentos pueden dañar el sistema inmunitario.
- Síndrome del túnel carpiano.
- Problemas cardíacos: La AR puede aumentar el riesgo de endurecimiento y bloqueo de las arterias.
- Enfermedad pulmonar: Mayor riesgo de inflamación de los tejidos pulmonares.
- Linfoma: Aumento del riesgo de ciertos tipos de cáncer de la sangre.
Diagnóstico y Detección Temprana
El diagnóstico de la artritis puede ser complicado, ya que los síntomas aparecen y desaparecen. Es esencial una detección temprana, porque el pronóstico es mucho mejor si la enfermedad se diagnostica y trata a tiempo.
Pruebas de Laboratorio y Análisis del Líquido Sinovial
La detección de una alta velocidad de sedimentación globular (VSG) en un análisis de sangre y la presencia de anticuerpos reumatoideos, como el factor reumatoide o los anticuerpos antipéptidos cíclicos citrulinados (ACPA), pueden indicar artritis reumatoide. La evolución en el sector médico ha permitido que la detección de enfermedades sea cada vez más rápida y precisa.
En el caso de la OA, los análisis de laboratorio como el HLG, la VSG y el uroanálisis suelen ser normales, sirviendo de apoyo para excluir otros diagnósticos. El análisis del líquido sinovial en OA suele ser no inflamatorio.
Otras Enfermedades Reumáticas en el Anciano
Además de la AR y la OA, otras enfermedades osteoarticulares características del anciano incluyen la enfermedad por depósito de pirofosfato cálcico, la enfermedad ósea de Paget, la hiperostosis anquilosante de Forestier-Rotés, la polimialgia reumática y la arteritis temporal.
Polimialgia Reumática, Poliartritis Seronegativa y Síndrome RS3PE
La polimialgia reumática (PMR) puede presentarse de forma aislada o asociada con una arteritis temporal. Ambas entidades, especialmente la PMR, pueden cursar con sinovitis. La PMR se caracteriza por dolor y rigidez en las cinturas escapular y pelviana con reactantes de fase aguda elevados, y es más común después de los 50 años, respondiendo bien a bajas dosis de corticoides. Estas similitudes pueden complicar el diagnóstico diferencial con la AR en el anciano.
La sinovitis y el edema son rasgos clínicos comunes en estas entidades. La sinovitis se presenta en un 100% de los pacientes con poliartritis seronegativa y también en el llamado síndrome RS3PE. En la polimialgia reumática y en la arteritis temporal, la sinovitis está presente en un porcentaje menor (25-38% y 17% respectivamente). La diferenciación puede requerir técnicas de imagen avanzadas.
Manejo y Tratamiento General de la Artritis en la Tercera Edad
Actualmente, la artritis no tiene cura, pero sí tratamiento para paliar sus efectos y prevenir el dolor. El tratamiento en el adulto mayor debe ser siempre individualizado y multidisciplinar.
Avances en Reumatología
La reumatología es una de las especialidades que ha evolucionado positivamente con muchos avances científicos. Desde el año 2000 se han agregado tratamientos biológicos, diseñados por áreas de ingeniería y biología molecular, que han logrado grandes avances en los pacientes. Estos medicamentos ayudan a reequilibrar el sistema inmunitario, reducen la inflamación y el dolor en las articulaciones, y previenen o ralentizan la evolución de la enfermedad.
Un ejemplo de tratamiento exitoso es el caso de Francisco Cabrera, quien, a pesar de desarrollar artritis reumatoide a los 37 años, ha logrado llevar una vida absolutamente normal y activa, incluyendo la participación en maratones y triatlones, gracias a un tratamiento inmediato y constante. Este caso resalta la importancia de la detección temprana y la adherencia al tratamiento para mantener una buena calidad de vida, incluso para aquellos que desarrollan la enfermedad a una edad más temprana. Es importante destacar que la artritis no solo afecta al adulto mayor, y los reumatólogos atienden a pacientes de todas las edades.
Estrategias Terapéuticas
Los fármacos más utilizados incluyen los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), analgésicos, corticosteroides y fármacos modificadores de la enfermedad (FAME) en casos autoinmunes como el metotrexato. Los medicamentos como el ibuprofeno o el paracetamol son habituales por su capacidad para reducir la inflamación y el dolor de manera rápida y efectiva.
Es crucial evitar la suspensión del tratamiento, ya que esto puede empeorar el pronóstico. Mientras antes se trate, el pronóstico será favorable. Los avances permiten tratar al paciente de forma precoz y evitar la incapacidad.
La Importancia de un Estilo de Vida Saludable
Los hábitos saludables tienen un gran impacto en la salud física y pueden ayudar a reducir las probabilidades de sufrir la enfermedad o a retrasar su avance si ya se padece. Estos incluyen el mantenimiento de un peso adecuado y la abstención del tabaco y otras sustancias nocivas. Es recomendable visitar al médico en caso de dolor persistente.
La adaptación del entorno del adulto mayor también puede facilitar la vida diaria y reducir el riesgo de caídas o esfuerzos innecesarios, minimizando el impacto de la artritis en la vejez. La artritis es una patología que requiere un abordaje preventivo y profesional para minimizar su impacto.
Impacto de la Artritis en la Calidad de Vida del Adulto Mayor
La artritis en el adulto mayor es una de las patologías más frecuentes en la tercera edad, y puede impactar notablemente en la movilidad, la autonomía y la calidad de vida. Es normal notar limitaciones en la movilidad con el avance de la edad, pero la dificultad para realizar actividades cotidianas debido a un dolor o inflamación persistente no es normal sin una causa aparente.
En muchas ocasiones, la fatiga asociada a la artritis puede pasar desapercibida o no relacionarse directamente con la enfermedad, afectando aún más la calidad de vida del paciente.
El Envejecimiento y el Sistema Inmunitario (Inmunosenescencia)
La Inmunosenescencia es un proceso complejo en el que los linfocitos T (LT) se ven primordialmente afectados debido a la involución del timo y cambios en su distribución. Se observa un aumento en los LT de memoria y una disminución en los LT vírgenes, lo que se traduce en una menor capacidad para responder a nuevos antígenos y una mayor respuesta a antígenos antiguos. Sin embargo, las alteraciones cualitativas de los LT hacen que su respuesta sea menor que en individuos jóvenes.
Estos cambios se traducen en una menor respuesta a las inmunizaciones contra patógenos y un aumento en la incidencia de enfermedades autoinmunes. Las células Natural Killer (NK) también presentan alteraciones en sus propiedades citotóxicas. Estos cambios cualitativos en las células NK se asocian con un incremento en el riesgo de morbilidad y mortalidad por infecciones severas en este grupo poblacional. En las células presentadoras de antígenos (CPA) se observa un descenso en su función, lo que afecta la citotoxicidad, la presentación de antígenos y la activación de los LT. Esta perspectiva de las características especiales del paciente anciano debe alertar para vigilar y disminuir la iatrogenia (daño causado por el tratamiento) dependiente de la dosis, las interacciones medicamentosas y los efectos secundarios.
