La Dinámica Histórica de Encuentros Gays en Baños Públicos: Clandestinidad, Riesgo y Evolución

La historiografía de las sexualidades disidentes ha logrado visibilizar experiencias que anteriormente limitaban las narrativas masculinas y heterosexuales del pasado. Estas investigaciones buscan problematizar la referencia a la homosexualidad como un bloque homogéneo de experiencia histórica común, detectando la pluralidad de experiencias homoeróticas y homoafectivas atravesadas por factores como la clase, el género y la edad. Esto implica reconocer que homosexuales y lesbianas, como categorías operativas, definen la multiplicidad de sentidos, prácticas y experiencias de sujetos que desearon o mantuvieron vínculos con personas del mismo sexo, sin obviar la existencia de otras identidades disidentes a la heterosexualidad de forma simultánea.

Contexto Histórico de las Sexualidades Disidentes y Espacios Clandestinos

La administración de la imagen personal frente a otros actores constituyó una tarea diaria para grupos e individuos homosexuales y lesbianas. Gestionaban su representación en la interacción cotidiana mediante la gestualidad, los tonos de voz y las compañías, lo que les permitía limitar las lecturas de sus pares. Debían lidiar con representaciones negativas que mediaban su experiencia.

En décadas pasadas, la preocupación por la "moral pública" llevó a la sanción de códigos de faltas modernos. Estos códigos cercenaban los usos del espacio con prescripciones clasistas y genéricas que aumentaban las restricciones de libre circulación para pobres urbanos, prostitutas, jóvenes y homosexuales. Esta legislación se mantuvo vigente a través de gobiernos civiles y militares.

El anonimato de las grandes ciudades potenció la capacidad de administrar la identidad en la construcción de filiaciones afectivas, el sostenimiento del trabajo y la familia. Sin embargo, los homosexuales eran objeto de extorsión policial. La gestión de la imagen personal también respondía a otros marcos de violencia comunal, coacciones aplicadas por familiares, compañeros de trabajo o vecinos.

Un aspecto preocupante de esta represión se manifestaba en los baños públicos. Algunos policías de civil se hacían pasar por pretendientes en los baños públicos de las confiterías donde se reunían los homosexuales. Una vez iniciado un juego de seducción, los amenazaban con llevarlos detenidos si no les pagaban. Ante esto, los homosexuales organizados dispersaron conocimientos para sortear este tipo de reprimendas, llegando a publicar cartillas en revistas como "Somos" en 1973 para explicar los procedimientos de defensa.

Los Baños de Vapor en la Ciudad de México: Un Territorio de Encuentros Gays

Los saunas y baños de vapor han sido un referente obligado para el ligue y el sexo clandestino dentro de la comunidad gay en México, con una historia que se remonta a siglos atrás.

Orígenes y Evolución de los Baños Públicos Masculinos

El baño de vapor en México tiene dos filiaciones principales. Por un lado, su antecedente prehispánico es el temazcal, un baño con propiedades curativas y espirituales. El otro padre proviene de Europa, específicamente de Roma, donde las famosas thermas eran espacios de socialización con áreas separadas para hombres y mujeres. Los romanos, a su vez, tomaron esta costumbre de los gimnasios griegos, donde hombres desnudos rendían culto al cuerpo, que consideraban hermoso y una muestra de virtud. Etimológicamente, la palabra gimnasio tiene su raíz en “gymnos”, que significa “desnudez”.

Los primeros baños de vapor en la Ciudad de México de los que se tiene noticia fueron Los Baños Doña Andrea, instituidos en 1779. Estos baños eran sinónimo de opulencia, pero también una oportunidad para relacionarse socialmente. Al igual que en los gimnasios de la antigua Grecia, en la Ciudad de México los baños públicos se convirtieron en territorio para varones. Aunque inicialmente acudían familias enteras y había apartados especiales para mujeres, poco a poco se fueron poblando casi exclusivamente por hombres, siendo el lugar perfecto para conversar o incluso llevar a los hijos como parte de un rito iniciático.

Siendo los baños un lugar eminentemente masculino, era de esperarse que acudieran todo tipo de hombres, no solo heterosexuales. Ante la desnudez, se convirtieron en un lugar propicio para encuentros carnales, primero de forma velada y luego de manera cada vez más abierta.

Esquema de las thermas romanas con sus diferentes salas (caldarium, tepidarium, frigidarium)

El Auge de los Baños como Refugio Clandestino

Los baños de vapor tuvieron su auge y posterior decadencia cuando los baños privados en las casas se hicieron más habituales. Su éxito inicial se debió en gran medida a la ausencia de espacios abiertamente gay en los años 60, o a la depresión y abandono de las zonas donde se ubicaban. Esto queda consignado en obras literarias como “El vampiro de la Colonia Roma” de Luis Zapata, donde el protagonista, Adonis, conseguía sus "conectes" en los Baños Torrenueva.

Testimonios históricos revelan la vital importancia de estos lugares. Juan Jacobo Hernández, activista por la diversidad de 78 años, recuerda haber sido invitado a los Baños Costa Azul alrededor de 1962-63. En estos baños, que contaban con piscina, "acudían muchos adolescentes, quienes mantenían relaciones sexuales, ya sea por gusto o a cambio de 5 pesos". Fue en este contexto donde presenció por primera vez a hombres teniendo sexo a la vista de todos, especialmente en el cuarto de vapor ruso, donde se liberaba vapor para facilitar la acción.

Terry Holiday, una mujer trans reconocida de 65 años, también relata sus experiencias. Rememora con nostalgia cómo los baños eran una especie de oasis que ayudaba a esquivar los golpes de la homofobia reinante. Aunque en su niñez visitó los Baños Santa María con su padre y vio los primeros desnudos que llamaron su atención, fue hasta los 17 años que los vivió como espacio de ligue y socialización con amigos, casi todos mayores. En aquellos tiempos, era frecuente llevar una doble vida y esconder la homosexualidad como mecanismo de supervivencia. Ante la falta de bares o afters abiertamente gays, el baño era el lugar para acudir antes o después de las fiestas caseras.

Documental Temazcal y Baños Públicos

Tipologías de Baños y Sus Dinámicas Específicas

Los baños no eran un refugio perfecto, y a la salida la realidad seguía siendo la misma, con extorsiones a la orden del día. Sin embargo, muchos se convirtieron en puntos de encuentro icónicos con características muy particulares. Terry Holiday recuerda especialmente los Baños Ecuador, hoy extintos, ubicados en la calle de Ecuador número 14, como los más socorridos y visitados por "la crema y nata del ambiente homosexual". El vapor general tenía dos secciones, una con planchas para masajes, y un cuarto aparte con una banca de azulejo. De repente, la luz "se iba", y el ambiente se volvía más divertido.

Juan Jacobo Hernández tiene su propio "top" de baños, revelando las diversas dinámicas que allí se vivían:

  • Los Ecuador: Míticos por sus orgías interminables.
  • Los Marina: Descritos como un escenario del infierno de Dante, con "hombres obesos y viejos acostados sobre el piso relamiéndose los labios para que cualquiera se acercara a ellos y recibir sexo oral", calificados como bastante sórdidos.
  • Los San Miguel: Considerados un "paraíso de gerontófilos", con escenas muy intensas de sexo en el espacio de las regaderas y los masajes con hombres de "cuerpos ajados", lo que subraya la interacción entre hombres de diferentes edades.
  • Los California en la Merced: Llenos de "cargadores fortachones" que ofrecían "servicio" por 5 o 10 pesos, indicando la presencia de sexo transaccional.

Por anécdotas y lugares, Juan Jacobo menciona otros baños como Los Río en Sullivan, donde acudía "la Xóchitl" -la travesti más famosa de los 70 y 80-, Los Mina en la Guerrero, y Los Rocío de Calzada de Tlalpan, donde 'la Monsi' (Carlos Monsiváis) era muy popular, así como los de Zaragoza, también sórdidos. Otros baños como Los San Cristóbal en Ecatepec, Los Tlalpan, Los Marbella, Los Señorial, Los Finisterre y Los Granada completan la lista de estos espacios.

Riesgos y Amenazas en los Baños Públicos

La historia de los baños de vapor está íntimamente ligada a la clandestinidad y al "amor que no se atreve a decir su nombre", como decía Oscar Wilde. Cuando la homofobia era habitual y las disidencias sexuales no salían aún del clóset, los baños de vapor eran el lugar perfecto para vivir la sexualidad sin temor a represalias o al escarnio. Sin embargo, no estaban exentos de peligros.

Juan Jacobo relata que "tiro por viaje en los años 70 y principios de los 80 sabíamos de amigos o conocidos que eran extorsionados a la salida de los baños, donde varios pillos los esperaban y los amenazaban con sacarlos del closet ante sus familias o en su trabajo". Esta realidad ponía en riesgo la vida económica y afectiva de muchas personas, forzándolos a mantener el secreto.

Declive y Reinversión Post-Sida

De los baños que Terry Holiday y Juan Jacobo Hernández rememoran, casi todos han desaparecido. La pandemia del Sida, que golpeó severamente a la comunidad gay, fue un punto de inflexión en la existencia de los baños de vapor, marcando un camino sin retorno que, sumado a otras circunstancias, los ha llevado al borde de la extinción.

Juan Jacobo, quien dirige el Colectivo Sol, una A.C. de derechos humanos orientados hacia la respuesta ante el VIH, señala al virus como una de las razones por las que saunas y baños de vapor se encuentran en riesgo de desaparecer. Fue hasta mediados de los años 90 cuando empezó a haber información específica sobre VIH y Sida dirigida a usuarios de los baños de vapor, pero el daño ya estaba hecho. Esto coincidió con un declive de estos espacios, que ya no se frecuentaban tanto. Además, los altos costos de mantenimiento han provocado el cierre de muchos de ellos.

La clave para la subsistencia de los baños públicos y saunas podría residir en su reinvención, aceptándose como espacios abiertamente gay y publicitándose como tales. Un ejemplo de reinvención es el Sodome, un sauna "más de caché" sobre Mariano Escobedo, que ha transformado el concepto de los baños tradicionales en un espacio moderno y seguro. Sin embargo, queda la pregunta de si esto será suficiente para que los saunas y baños continúen subsistiendo y formando parte de la historia de la comunidad LGBT ante otras formas de ligue como las aplicaciones y otros sitios de encuentro digitales.

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