La sexualidad es un pilar fundamental en la vida, sin importar la edad. Sin embargo, en nuestra sociedad, existe una falta de información y una gran cantidad de mitos y prejuicios en torno a esta temática, especialmente en la vejez. Al igual que en otras etapas evolutivas, el impulso sexual se sitúa en el límite de lo psicosomático y no se conoce exactamente la forma en que está condicionado por el organismo. A pesar de ello, la sociedad en general piensa que la vejez es un período sin deseos ni actividad sexuales.
“Los jóvenes no son los únicos que creen que la actividad sexual disminuye con la edad. Los mismos mayores piensan que la vejez es un período asexuado. El rechazo de la ‘sexualidad geriátrica’ parece formar parte de un estereotipo cultural muy difundido y que pretende que las personas de edad son consideradas feas, débiles, desgraciadas e impotentes”. Los adultos que quieren resultar atractivos deben intentar aparentar menos edad de la que tienen, deben estar en permanente estado de rejuvenecimiento.
“Lo viejo se ha convertido en sinónimo de lo feo, caduco e inservible, un mundo bien distante de lo que representa la juventud con su belleza, su dinamismo y su competitividad. Vivimos una época en la que impera la estética de la imagen como reclamo de buen gusto. Con estos valores nos socializamos, por lo que ya desde la infancia consideramos que los mayores son personas sin atractivo y sin la capacidad física y energía necesarias para llevar a cabo actividades sexuales”.
Este tema, históricamente poco abordado, ha comenzado a ganar visibilidad, aunque aún persiste mucha ignorancia. No existe un límite cronológico que marque la desaparición de la vida sexual. En 1978, Master y Johnson plantearon que la sexualidad en la vejez, lo mismo que en otras etapas del ciclo vital, se debe considerar de gran importancia para la calidad de vida, el desarrollo y la salud de la persona. La OMS, de hecho, incluye la sexualidad dentro de la definición de salud integral.
Este artículo desglosa algunos de estos estereotipos, qué factores afectan la conducta sexual de este colectivo, las limitaciones que se pueden encontrar en su día a día, y qué herramientas y recursos disponemos para que puedan tener una vida sexual satisfactoria. La exposición se referirá a la parte psicológica y no a la biológica, porque es el aspecto más desconocido y menos tratado, a pesar de que vivir el placer, en el ámbito de sentirse bien, se puede considerar como el mejor índice de salud sexual.
Mitos y prejuicios sobre la sexualidad en el adulto mayor

Hoy por hoy, existen muchos prejuicios, mitos y tabúes sobre la sexualidad de los mayores, incluso compartidos por profesionales que tratan con ancianos. Los mitos pasan de generación en generación por vía oral y así son recordados y aprendidos con mayor facilidad lo que garantiza su cohesión y asegura su supervivencia. Debemos erradicar de los jóvenes y no tan jóvenes los mitos y las falacias que dominan actualmente nuestras mentes. Persisten muchos miedos y equivocaciones y tampoco las actuales generaciones españolas han recibido una correcta educación sexual.
"Los ancianos no tienen deseo sexual"
Esta es una premisa común, pero totalmente incierta. A menudo, las personas de la tercera edad son vistas como asexuales o desinteresadas en la actividad sexual, y hay una tendencia a minimizar o ignorar sus necesidades eróticas. Esto puede deberse en parte a la falta de información y educación sobre la sexualidad en la tercera edad, así como a la creencia común de que el sexo es solo para los jóvenes.
Sin embargo, mantener vigente la sexualidad es posible y sano, e implica afecto, compañía, ganas de vivir, contacto físico, buenas relaciones con los demás y autoafirmación. Los adultos mayores pueden experimentar una disminución en el deseo sexual debido a cambios fisiológicos o afecciones médicas, pero hay que recalcar que muchas personas mayores disfrutan de una vida sexual activa y satisfactoria. Por lo tanto, el cese de la actividad sexual no es un suceso cronológico.
"Los ancianos no pueden tener relaciones sexuales"
Existe una falacia común en torno a que la gente de la tercera edad es físicamente incapaz de mantener relaciones sexuales. Si bien es cierto que los cambios físicos asociados con el envejecimiento pueden hacer que el sexo sea más difícil, muchos adultos mayores aún son capaces de tener relaciones sexuales satisfactorias. El potencial sexual es más vivo y vital cuanto más se ejercita. La regularidad de las relaciones sexuales constituye el mejor medio de conservar la potencia sexual hasta una edad avanzada. Se recomienda a los hombres y mujeres que prosigan regularmente la actividad sexual del tipo que sea porque es una de las mejores maneras de mantener viva esa dimensión en el ser humano.
Hacer del orgasmo una meta es tan incorrecto como hacer del coito el centro. La sexualidad es placentera con orgasmo y sin él. El anciano puede cubrir sus necesidades emocionales, como tocar y ser tocado, abrazar y ser abrazado, mediante actividades sexuales que no siempre conducen al coito.
"Las personas mayores no deben tener relaciones sexuales"
Los adultos mayores pueden disfrutar de una vida sexual si lo desean y están en buenas condiciones de salud. Existe una errónea creencia social que relaciona la tercera edad con la vulnerabilidad y la permanencia del tabú en torno a la sexualidad (y especialmente en adultos mayores), que se traduce en una tendencia a rechazar la vida erótica en esta etapa evolutiva.
Una mujer mayor se considera “decente” si deja la sexualidad y no se interesa por el sexo cuando vive sola o ha enviudado. La creencia de que solo las mujeres frívolas se entregan a los placeres que ofrece la sexualidad a estas edades, cuando ya no se puede tener hijos (que era lo único que para muchos dignificaba el acto sexual), es falsa. Es falso que a partir de los 50 años se pierda progresivamente el interés por el sexo. La actividad sexual suele mantenerse estable y satisfactoria en quien la venía manteniendo antes, aunque pueda disminuir algo la frecuencia del coito, una de sus manifestaciones.
La sociedad espera que la mujer tenga una imagen atractiva y joven para resultar deseable sexualmente. Consecuentemente, los factores previamente explicados pueden producir efectos negativos en la salud sexual y mental de las personas mayores, como la falta de atención a sus necesidades sexuales o la disminución subjetiva de su deseo sexual.
"Los ancianos no se masturban"
Kinsey, quien más ha estudiado el tema, afirma que la masturbación es tan común en el joven como en el anciano, pero su frecuencia relativa es mayor en este último, ya que constituye la actividad sexual más frecuente en los mayores de 80 años y está presente en alrededor de la mitad de las mujeres mayores de 60 años; un 8% de ellas la practica con frecuencia semanal. La prevalencia de la masturbación aumenta si la pareja está discapacitada y cuando el individuo enfrenta simultáneamente la viudez y el rechazo social ante la posibilidad de que establezca una nueva pareja.
"Los ancianos no necesitan preocuparse por enfermedades de transmisión sexual (ETS)"
Esto es completamente falso. Hay varios factores relacionados con el envejecimiento que pueden aumentar el riesgo de contraer ETS en las personas mayores. Algunos de estos factores incluyen:
- Cambios en la piel y las membranas mucosas: Con el envejecimiento, la piel y las membranas mucosas del cuerpo tienden a ser más delgadas, por lo que aumenta el riesgo de tener lesiones e infecciones.
- Disminución de la función inmunológica: A medida que envejecemos, nuestro sistema inmunológico se vuelve menos efectivo, haciendo a las personas mayores más susceptibles a contraer ETS.
- Problemas de salud crónicos: Las personas mayores tienden a la pluripatología, es decir, a presentar más enfermedades de salud crónicas (ej. diabetes o enfermedades cardíacas) que pueden debilitar el sistema inmunológico.
- Mayor uso de medicamentos: Algunos medicamentos pueden disminuir la función inmunológica y aumentar el riesgo de presentar ETS.
- Menor uso de preservativos: Las personas mayores tienden a ser menos propensas al empleo de medidas de protección durante sus relaciones sexuales, ya sea por desinformación o por la falsa creencia de que el riesgo de padecer una ETS es menor.
En resumen, es importante desafiar estos mitos y estereotipos, ya que pueden impedir que las personas mayores disfruten de una vida sexual activa y satisfactoria. Este conjunto de falsas creencias sociales genera y perpetúa sentimientos negativos (como vergüenza o incomodidad) en torno a la sexualidad en personas de la tercera edad y repercute en su atención médica o comunicación con su pareja sexual. Por lo tanto, es importante comprender que la sexualidad es una parte normal y natural de la vida humana, independientemente de la edad.
Factores que influyen en la conducta sexual de una persona mayor

La conducta sexual en la vejez depende de multitud de variables: salud general, disponibilidad de un compañero(a) sano(a), nivel educativo y social, creencias sexuales, historia sexual previa, intereses y prácticas sexuales previas, grado de satisfacción con la vida, personalidad, etc. No obstante, la comunidad científica pone mayor hincapié a los siguientes factores:
Cambios fisiológicos
Cuando envejecemos experimentamos cambios normales en el cuerpo que pueden influir en la respuesta sexual. Es importante tener en cuenta que los cambios en la respuesta sexual pueden variar de una persona a otra y no necesariamente significa que una persona no pueda disfrutar de una vida sexual satisfactoria en la tercera edad.
- Cambios hormonales: Los niveles hormonales suelen disminuir con la edad. En hombres, la testosterona disminuye gradualmente, lo que puede reducir el deseo sexual y la función eréctil. En las mujeres, la menopausia marca el fin del ciclo menstrual y la disminución de los niveles de estrógenos y progesterona puede causar sequedad vaginal y disminución de su deseo sexual.
- Cambios en la respuesta sexual: En la tercera edad, el tiempo que tarda una persona en responder sexualmente puede aumentar. Las fases de excitación y meseta pueden tomar más tiempo de duración por factores hormonales. Suelen experimentar el orgasmo menos intenso, más corto o más lento por una disminución de su sensibilidad sexual. Finalmente, la fase de resolución puede ser más prolongada.
- Dolor y rigidez en las articulaciones: El cuerpo humano experimenta una disminución en la producción de líquido sinovial, lo que puede determinar que las articulaciones se vuelvan menos flexibles y más propensas a la inflamación. El dolor y la rigidez en las articulaciones pueden dificultar las posiciones sexuales y afectar la actividad sexual.
Salud física y mental
La salud física y mental influye en la conducta sexual de una persona mayor. Aquellos que tienen problemas de salud crónicos, dolor crónico, incontinencia urinaria y disfunción eréctil pueden ser menos propensos a participar en actividades sexuales. Además, los cambios psicológicos relacionados con el envejecimiento (como la ansiedad, la depresión, la soledad y el aislamiento social) también suelen afectar a la conducta sexual de una persona mayor.
Medicamentos
La mayoría de personas mayores tienen recetados múltiples fármacos para el tratamiento de sus diferentes afecciones de salud. Desgraciadamente, algunos de los medicamentos prescritos pueden tener efectos secundarios que afectan a la sexualidad de una persona (como la disminución del deseo sexual o la proclividad a una disfunción eréctil).
Cambios en la vida social
La pérdida de un cónyuge o la disminución de la red social son algunas variables que pueden afectar a la conducta sexual de una persona de la tercera edad. Hay personas que pueden sentirse menos atraídas por el sexo sin la compañía de una pareja y otras que al estar más aisladas sienten que tienen menos oportunidades de participar en actividades sexuales.
El rechazo social ante la posibilidad de que establezca una nueva pareja, muchas veces de parte de los hijos, por temor a perder alguna herencia, es un factor importante. Además, se crea un sentimiento de culpa en el sobreviviente por iniciar una nueva vida o por haber sobrevivido, sobre todo si la vida de pareja fue muy bonita.
Creencias culturales y religiosas
Las creencias culturales y religiosas también pueden limitar o tender a una visión negativa del sexo en la tercera edad, aspecto que influirá en la conducta sexual de la persona mayor.
En resumen, la conducta sexual en la tercera edad puede verse influenciada por una variedad de factores. Es importante que los profesionales de la salud tomen en cuenta estos factores al tratar a personas mayores y que se aborde la sexualidad de una manera abierta y respetuosa.
Disfunciones sexuales en la tercera edad

Las disfunciones sexuales son problemas que afectan la capacidad de una persona para disfrutar y/o participar en actividades sexuales. En la tercera edad son una realidad para muchas personas mayores, pero no tienen por qué ser un obstáculo insuperable para mantener una vida sexual saludable y satisfactoria. Las disfunciones sexuales más comunes en la tercera edad son:
- La disfunción eréctil: Incapacidad de un hombre para lograr o mantener una erección. Es común en hombres mayores debido a los cambios fisiológicos.
- La disminución del deseo sexual: Reducción en el interés o deseo por participar en actividades sexuales, causada por cambios hormonales, problemas de salud, medicamentos o el proceso natural de envejecimiento.
- La sequedad vaginal: Común en mujeres mayores, causada por la disminución de estrógenos, puede provocar dolor durante el coito.
- Los problemas de eyaculación: Hombres mayores pueden experimentar eyaculación retardada o precoz.
- El dolor durante el coito: Causado por sequedad vaginal, problemas de próstata o tensión muscular, puede afectar el disfrute de las actividades sexuales.
Es importante recordar que las disfunciones sexuales son comunes en la tercera edad y no deben considerarse vergonzosas o tabú. Es fundamental hablar con un profesional de la salud si se experimentan problemas sexuales para explorar opciones de tratamiento y mejorar la calidad de vida sexual.
Estrategias para manejar las problemáticas sexuales en la tercera edad
Sexualidad en la tercera edad: ¿El erotismo caduca? | Médico de familia | Dr. Jorge Tartaglione |
A continuación, se presentan algunas estrategias que pueden ayudar a manejar las problemáticas sexuales en la tercera edad:
- Comunicación abierta: Hablar sobre los problemas sexuales es fundamental para encontrar soluciones, reducir la ansiedad y fomentar la intimidad emocional y física.
- Ejercicio físico: Ayuda a mejorar la salud cardiovascular y la función sexual. Los “ejercicios de Kegel” pueden fortalecer los músculos del suelo pélvico.
- Estilo de vida saludable: Una dieta saludable, suficientes hábitos de sueño y limitar el consumo de nicotina, alcohol y otras drogas tienen un impacto positivo en la salud sexual.
- Terapia sexual: Acudir a terapia cuando una disfunción sexual genera malestar emocional puede ayudar a identificar factores psicológicos y proporcionar herramientas para manejarlos.
En general, es importante recordar que las disfunciones sexuales son comunes en la tercera edad y que existen muchas opciones diferentes de tratamiento efectivas. Hablar abiertamente sobre el tema, llevar un estilo de vida saludable y buscar ayuda profesional, si es necesario, pueden ayudar a superar estos obstáculos y a mantener una vida sexual saludable y satisfactoria en esta etapa de la vida.
Apoyo a la sexualidad en la tercera edad
Para promover la salud sexual y el bienestar de las personas mayores es imprescindible fomentar la comunicación abierta y honesta sobre la sexualidad en la tercera edad. El objetivo es ayudar a romper tabúes para que se sientan más cómodas expresando sus problemas, necesidades y deseos sexuales. Subrayar que la sexualidad en la tercera edad no se trata solo de actividad sexual; fomentar la intimidad y el afecto, con el contacto físico no sexual, se ha demostrado que es igualmente importante para la salud y el bienestar sexual de las personas mayores.
Consecuentemente, es vital proporcionar información precisa y actualizada sobre la sexualidad en esta etapa evolutiva que pueda ayudar a tomar decisiones informadas sobre su salud sexual. Esto puede incluir información sobre la prevención de enfermedades de transmisión sexual, el uso de métodos anticonceptivos y cómo manejar los cambios fisiológicos del envejecimiento. Las personas mayores tienen deseos y necesidades sexuales al igual que los jóvenes y los adultos. Son seres sexuales en todas las etapas de su vida y seguirán siéndolo hasta la muerte. Aunque haya cambios, las personas mayores desean la intimidad y las caricias eróticas.
El envejecimiento no justifica el cese de la vida sexual. La atracción sexual y la necesidad de comunicación afectiva, la que se expresa no sólo en lo genital, sino al estar juntos, dormir abrazados, sentirse queridos y protegidos, siguen presentes hasta el final de la vida. El anciano se enfrenta a un nuevo lenguaje sexual, en el que prevalece la dimensión afectiva y cobra importancia el sentimiento profundo; es decir, de un lenguaje biológico cuantitativo se pasa a uno aprendido, cualitativo, relacionado con la intimidad y el compromiso de ambas partes. Este lenguaje se desarrolla solo con la experiencia a lo largo del tiempo; es muy importante conocerse, porque el adulto mayor busca la compañía, la comunicación humana, más que el mero desahogo instintivo.
La medicina prolonga la vida, pero no siempre se preocupa de otorgar calidad de vida y suele descuidar el aspecto más importante de la salud integral, que es la salud sexual, sea por falta de interés o por ignorancia. Todo esto determina que el anciano se mueva en una sociedad que le es hostil en todo sentido, que está llena de prejuicios y mitos en relación a la sexualidad y que carece de preparación para enfrentar los cambios fisiológicos, anatómicos y funcionales propios de esta edad.
Sexualidad en la tercera edad: ¿El erotismo caduca? | Médico de familia | Dr. Jorge Tartaglione |
La sexualidad y la demencia
El deterioro cognoscitivo, causado por la demencia, cualquiera que sea su origen, trae consigo desafíos para las parejas, en los que se incluye la sexualidad. Con el tiempo, la persona con demencia puede desarrollar conductas agresivas o celos infundados, entre otros, que pueden crear inseguridad, enfado y desesperación en la pareja, provocando una ruptura en la intimidad. En estos casos, se recomienda llevar a cabo una conversación franca y abierta con los profesionales de salud de confianza. Es vital respetar al individuo que vive con demencia y aprender acerca de los síntomas de la enfermedad y sus efectos en la sexualidad. Ayudar a la pareja a establecer límites de conducta e identificar estrategias a seguir si la conducta es inapropiada o pone en peligro físico a la pareja. También es importante ayudar a crear, si es lo que desea la persona, espacios y tiempos para la intimidad, y considerar que las pérdidas experimentadas por la persona con demencia tienen un efecto acumulativo, lo que puede traducirse en baja autoestima y deterioro del concepto que tiene de sí misma.
El rol de los profesionales de la salud y la sociedad
Los profesionales de la salud también tienen mitos acerca de este tema, ya que su nivel de información suele ser escaso o nulo, de modo que el paciente no se atreve a preguntar y el médico tampoco, para no demostrar su ignorancia. Es importante recalcar que el médico no debe discriminar al paciente por su edad, más bien debe ponerse en su lugar y preguntarse lo que sentiría si él o sus padres estuvieran en una situación similar. La sociedad no tiene el deber de asegurar la felicidad de todos los individuos, pero sí el de entregarles las herramientas para que ellos logren su propia felicidad y el de exigir el respeto por la vida biológica y la igualdad de oportunidades en la vida social y política, para todos los individuos. Éstos tienen derecho a decidir sobre lo que es bueno o malo para sí mismos.
Cabe señalar que las personas mayores tienen diferentes orientaciones sexuales e identidades de género. La importancia de la inclusión y la diversidad en la sexualidad en la tercera edad puede ayudar a garantizar que todas las personas mayores tengan acceso a la atención y el apoyo que necesitan. Los problemas que plantean los hombres homosexuales vienen dados más por el hecho de envejecer en sí que por la propia homosexualidad. Además, muchos homosexuales tienen relaciones duraderas y solamente, como en los heterosexuales, para los que no han sabido crearse este tipo de relación habrá más posibilidad de que existan sentimientos de soledad y tristeza. También podrá darse entre los homosexuales que han perdido su pareja, ya que les puede resultar más difícil encontrar una nueva pareja estable, porque pueden sentirse aislados socialmente.
Consejos para mantener una vida sexual sana y placentera en la vejez
A medida que envejece, las relaciones sexuales no son iguales que cuando tenía entre 20 y 30 años, pero igualmente pueden ser placenteras. Una vida sexual saludable también es satisfactoria y buena para otros aspectos de la vida, como la salud física y la autoestima. Aquí hay algunos consejos para mantener una vida sexual sana y placentera:
- Hable con su pareja: Compartir sus necesidades, deseos y preocupaciones puede ayudar a disfrutar más del sexo y la intimidad.
- Consulte al profesional de atención médica: El profesional de atención médica puede ayudarlo a controlar las afecciones a largo plazo y los medicamentos que afectan su vida sexual. Los problemas de erección, por ejemplo, pueden ser una señal de alerta de un problema cardíaco.
- Vaya a un terapeuta sexual: Un terapeuta puede ayudarlo a usted y a su pareja con problemas específicos, a entender sus necesidades e inquietudes y a ver las cosas de otra manera.
- Expanda su definición de sexo: Las relaciones sexuales son solo una forma de tener una vida sexual satisfactoria. Tocar, besar y otros contactos íntimos pueden ser gratificantes.
- Cambie la rutina: Intente cambiar la hora del día en que tiene relaciones sexuales o explore nuevas posiciones.
- Busque nuevas formas de lograr conexión: Si tener intimidad física es difícil, busquen nuevas maneras de divertirse juntos.
- Ríanse juntos: Es importante tener sentido del humor para aliviar el estrés.
- No se rinda con el romance: Si ha perdido a su pareja, socializar vale la pena. Nadie supera la necesidad de cercanía emocional e intimidad.
- Practique sexo seguro: Si comienza una relación íntima con una nueva pareja, use un preservativo.
- Cuide su salud general: Siga una alimentación saludable, haga ejercicio regularmente, no beba demasiado alcohol ni fume, piense en positivo, practique la gratitud, beba mucha agua y duerma lo suficiente.
Como afirmaba Kant, lo importante es que el ser humano sea un fin y no solo un medio. En la edad avanzada se ama de manera más profunda, se purifica el amor de la pasión. El adulto mayor habla con más facilidad el lenguaje del amor, con palabras más sinceras y con silencios más emotivos; una mirada o una caricia pueden valer más que muchas declaraciones de amor.
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