Abuso sexual de menores en el hogar: noticias y recursos de ayuda

Si un amigo te confiesa que fue violado, sufrió un abuso sexual o una agresión, tu apoyo y contención pueden ser de gran valor. El servicio es gratuito y confidencial. Allí cuentan con asesores psicológicos capacitados que pueden ayudarte durante las 24 horas del día. Pueden decirte a dónde ir para recibir atención en tu zona. Pueden explicarte qué hacer a continuación. Por ejemplo, si una persona sufrió una agresión o una violación sexual, pueden explicarte por qué es mejor no lavarse, ducharse, ir al baño o cambiarse la ropa antes de recibir atención médica. Permanece con tu amigo para ofrecerle apoyo y contención.

Si tu amigo te cuenta algo que pasó hace tiempo, tu apoyo puede ser más importante de lo que puedes imaginar. Escuchar. Deja que tu amigo decida cuándo y cuánto contarte. No le hagas muchas preguntas ni lo presiones para que te dé detalles. Deja que te lo explique con sus palabras. Responde con cariño y afecto. Puedes decirle algo como: “Realmente siento mucho lo que te pasó”. O decirle: “Es una experiencia muy dolorosa”. Pregúntale cómo se siente ahora y si cuenta con el cuidado, el apoyo y la contención que necesita.

A veces, la violencia sexual causa lesiones o problemas de salud que necesitan atención médica. También puede causar un dolor emocional profundo que recibe el nombre de trauma. Para sanar por completo, una persona tal vez necesite terapia para que la ayude a superar el trauma emocional. Algunas personas también necesitan hacer otras cosas. Por ejemplo, algunas necesitan ayuda para aprender a salir de una relación abusiva y violenta. Busca y comparte los buenos recursos. Usa recursos seguros en línea. Los recursos adecuados tienen información y orientación en la que puedes confiar. También pueden poner en contacto a tu amigo con asesores entrenados para ayudar. The Trevor Project (para la comunidad LGBTQ).

Explícale a tu amigo que lo que ocurrió no fue su culpa. Tal vez lamenten haber estado con una persona violenta o abusiva. O quizás piensen: “Si hubiese…” o “Si no hubiese…”. Es fácil comprender por qué las personas sienten cosas como estas. Anima a tu amigo. Es posible que, por momentos, tu amigo se sienta desanimado o crea que jamás volverá a sentirse bien. Para ayudarlo, hazle saber que te das cuenta de que lo que ocurrió fue una experiencia muy difícil de atravesar. Y dile también que ves lo fuerte que es y que tiene lo necesario para superarlo. Recuérdale que está bien que se tome su tiempo. Agradécele a tu amigo por compartir su historia contigo. Hace falta coraje para compartir una experiencia de violencia sexual. Significa mucho tener un amigo que esté deseoso de confiar en ti. Quiere decir que confía en ti y que valora tu amistad. Asegúrate de honrar su confianza y su privacidad. No le cuentes la experiencia de tu amigo a otras personas. Limítate a ser su amigo. Cada tanto, pregúntale a tu amigo cómo se siente. Pero no conviertas esto en el único tema de conversación. Lo que ocurrió lo afecta, pero no lo define como persona. Hablen de muchas cosas juntos. Haz actividades que ambos disfruten.

La violencia contra las niñas y los niños incluye la violencia física, sexual y emocional, así como el abandono y la explotación de menores de 18 años. La violencia contra las niñas y los niños puede ocurrir en el hogar y en la comunidad. Puede ser perpetrada por cuidadores, compañeros o extraños. Los tipos de violencia incluyen el maltrato infantil por parte de adultos en un puesto de responsabilidad, el acoso y las peleas físicas entre pares, la violencia sexual y la violencia en el noviazgo, así como el asalto asociado con la violencia entre pares y pandillas. La violencia contra los niños se solapa con la violencia juvenil. Puede comenzar entre los grupos de edad más jóvenes, luego escalar y continuar hasta la edad adulta. La violencia tiene graves consecuencias para la salud y el bienestar de las niñas y los niños, y sus comunidades. Puede resultar en la muerte, incluidos los homicidios de niños y jóvenes. La violencia también se ha relacionado con una serie de problemas de salud física, sexual, reproductiva y mental, incluido el deterioro del desarrollo social, emocional y cognitivo, lesiones y problemas de salud a lo largo de sus vidas, así como la adopción de conductas de alto riesgo como fumar, abuso de alcohol, drogas y sexo sin protección.

Los costos sociales y económicos de la violencia son altos y a menudo para toda la vida, incluido el bajo rendimiento escolar, un mayor riesgo de desempleo y pobreza, así como una asociación a la pertenencia en pandillas o crimen organizado. La violencia contra las niñas y los niños se puede prevenir. Esto requiere un enfoque multisectorial que aborde los determinantes sociales de la violencia. La salud no es el único sector, pero es importante. La función del sector de la salud incluye ayudar a identificar el abuso en etapas muy tempranas, brindar a los sobrevivientes el tratamiento y el apoyo necesarios y derivar a las niñas y los niños a servicios esenciales en otros sectores. En colaboración con otros, el sector de la salud también debe trabajar para evitar que se produzca violencia. A nivel mundial, 1 de cada 2 niñas y niños de entre 2 y 17 años sufre algún tipo de violencia cada año. Según una revisión global, se estima que el 58% de las niñas y los niños en América Latina y el 61% en América del Norte sufrieron abuso físico, sexual o emocional en el último año. Según un análisis de la UNESCO, el 38% de los estudiantes del Caribe y el 26% de los estudiantes de Centroamérica informaron estar involucrados en una pelea física. El mismo análisis afirma que el 32% de los estudiantes en América del Norte y el 30% de los estudiantes en América del Sur informaron haber sido acosados. La violencia cuesta la vida de cientos de jóvenes en la Región de las Américas. Los homicidios son una de las principales causas de muerte de niñas, niños y jóvenes, en particular de hombres y niños de 15 a 24 años en las Américas.

Los datos sobre abuso sexual infantil son limitados, pero los datos de la Encuestas de Violencia contra Niños, Niñas y Adolescentes (EVCNNA) indican que el 16% de las niñas y el 10% de los niños en Honduras, el 15% de las niñas y el 8% de los niños en Colombia y el 14% de las niñas y el 3% de los niños de El Salvador experimentaron violencia sexual antes de los 18 años, según lo informado por los jóvenes de 18 a 24 años. La evidencia muestra que existen varias mejores opciones para prevenir la violencia contra las niñas y los niños, adolescentes y jóvenes. El Kit ANIMA-AA es una herramienta desarrollada por la OPS con el apoyo de la AECID para fortalecer la capacidad del sector salud de brindar apoyo de primera línea frente a situaciones de violencia contra niñas, niños y adolescentes. La publicación organiza el apoyo de primera línea en ocho fichas informativas prácticas y complementarias entre sí. Cada ficha explica uno de los componentes del modelo (A-N-I-M-A-A-A), con orientaciones concretas sobre qué hacer, qué evitar y cómo hacerlo en la práctica. Incorpora voces y testimonios de adolescentes y jóvenes de la región que participaron en el proceso de cocreación. Este informe es un hito para la Región porque es el primero de su tipo. Con el objetivo de actualizar estos datos para apoyar la eliminación del maltrato, la explotación, y todas formas de violencia o tortura contra niños y niñas, la OPS se encuentra desarrollando una evaluación de la situación sobre la prevención de la violencia contra los niños y niñas en 35 países de la Región de las Américas.

Enseñamos a nuestros hijos pequeños todo tipo de formas de mantenerse a salvo. Les enseñamos a estar atentos a la estufa caliente, les enseñamos a mirar a ambos lados antes de cruzar la calle. Pero, la mayoría de las veces, la seguridad del cuerpo no se enseña hasta mucho después, hasta que a veces es demasiado tarde. Estudios realizados por los Centers for Disease Control (CDC) estiman que aproximadamente 1 de cada 6 niños y 1 de cada 4 niñas son víctimas de abuso sexual antes de los 18 años. ¿Quiere saber algo aún más aterrador? Según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos ¡solo el 10% de los perpetradores eran personas extrañas para el niño, y el 23% de los perpetradores eran otros niños! Estas estadísticas no me sorprenden. En mi consulta atiendo cada semana a niños que han sido víctimas de abusos sexuales. Muchos de ellos son menores de cinco años. Casi todos conocían a su perpetrador y, la mayoría de las veces, ¡se trata de otro niño!

Los padres me dicen con frecuencia que no pensaban que esto les pudiera pasar a ellos. Que nunca dejan a sus hijos con extraños. Que siempre mantienen a sus hijos al alcance de su vista. ¿Sus hijos se reúnen con otros niños para jugar? ¿Van a la guardería o al preescolar? ¿Usted tiene amigos o familiares en su casa? ¿Sus hijos juegan en casa del vecino? El hecho es que no puede prevenir completamente el riesgo de que su hijo sea abusado sexualmente. Los niños con los que he trabajado provienen de buenos vecindarios, y de buenos hogares, y van a escuelas muy buenas. He trabajado con niños que han sido abusados sexualmente en reuniones de juego con otros niños, cuando pasan la noche en casa de un amigo, en el salón de clases, en el parque, en el autobús escolar, en su cuarto de juegos y en el patio trasero.

Tenemos que permitir que nuestros hijos salgan al mundo e interactúen con quienes los rodean. Pero podemos brindarles los conocimientos que podrían salvarlos de ser víctimas de abuso. Los padres no hablan con sus hijos sobre la seguridad del cuerpo con suficiente antelación. Piensan que los niños son demasiado pequeños para eso. Da mucho miedo. Pero nunca es demasiado pronto, y esta no tiene por qué ser una plática atemorizante. 1. Nombre las partes del cuerpo y hable de ellas lo más pronto posible. Use nombres apropiados para las partes del cuerpo, o al menos enséñele a su hijo cuáles son las palabras reales para sus partes del cuerpo. 2. Dígale a su hijo que sus partes íntimas se llaman íntimas porque no son para que todo el mundo las vea. 3. Dígale a su hijo que nadie debe tocar sus partes íntimas y que nadie debe pedirle que toque las partes íntimas de otra persona. 4. La mayoría de los perpetradores le dirán al niño que mantenga el abuso en secreto. 5. Existe todo un universo enfermo de pedófilos en línea. Dígale a su hijo que nadie debe tomar fotos de sus partes íntimas. 6. A algunos niños les cuesta decir “no” a las personas. Dígale a su hijo que está bien decirle a un adulto que tiene que irse si algo no está bien, y ayúdelo a salir de situaciones incómodas. 7. Puede acordar con ellos una palabra clave para usar cuando se sientan inseguros. 8. Los niños a menudo me cuentan que no dijeron nada por miedo a preocuparse a sus padres. Dígale que nunca estará en problemas por contar algo relacionado con seguridad o su cuerpo. Este texto propone enfoques prácticos, no una garantía, y recomienda reforzar mensajes a lo largo del tiempo. Compartir este artículo ayuda a difundir la seguridad del cuerpo.

La Brigada Investigadora de Delitos Sexuales Metropolitana, Brisexmet, es la unidad especializada que investiga los ilícitos contemplados en nuestro Código Procesal Penal, que son definidos como todos aquellos actos que atentan contra la libertad e indemnidad sexual de las personas. La Brisexmet, creada en 1995, posee un reconocido prestigio a nivel institucional y extrainstitucional, basado en una historia marcada por certeras investigaciones realizadas con una metodología de trabajo sustentada en las indagatorias profesionales de los delitos. Desde 2019, la PDI implementó cambios para mejorar la atención a víctimas de delitos graves y violent

Abuso sexual de menores en el hogar: noticias, recursos de ayuda y cómo apoyar

Si un amigo te confiesa que fue violado, sufrió un abuso sexual o una agresión, tu apoyo y contención pueden ser de gran valor. El servicio es gratuito y confidencial. Allí cuentan con asesores psicológicos capacitados que pueden ayudarte durante las 24 horas del día. Pueden decirte a dónde ir para recibir atención en tu zona. Pueden explicarte qué hacer a continuación.

Por ejemplo, si una persona sufrió una agresión o una violación sexual, pueden explicarte por qué es mejor no lavarse, ducharse, ir al baño o cambiarse la ropa antes de recibir atención médica. Permanece con tu amigo para ofrecerle apoyo y contención. Si tu amigo te cuenta algo que pasó hace tiempo, tu apoyo puede ser más importante de lo que puedes imaginar.

Escuchar. Deja que tu amigo decida cuándo y cuánto contarte. No le hagas muchas preguntas ni lo presiones para que te dé detalles. Deja que te lo explique con sus palabras. Responde con cariño y afecto. Puedes decirle algo como: “Realmente siento mucho lo que te pasó”. O decirle: “Es una experiencia muy dolorosa”. Pregúntale cómo se siente ahora y si cuenta con el cuidado, el apoyo y la contención que necesita.

A veces, la violencia sexual causa lesiones o problemas de salud que necesitan atención médica. También puede causar un dolor emocional profundo que recibe el nombre de trauma. Para sanar por completo, una persona tal vez necesite terapia para que la ayude a superar el trauma emocional. Algunas personas también necesitan hacer otras cosas. Por ejemplo, algunas necesitan ayuda para aprender a salir de una relación abusiva y violenta.

Busca y comparte los buenos recursos. Usa recursos seguros en línea. Los recursos adecuados tienen información y orientación en la que puedes confiar. También pueden poner en contacto a tu amigo con asesores entrenados para ayudar. The Trevor Project (para la comunidad LGBTQ). Explícale a tu amigo que lo que ocurrió no fue su culpa. Tal vez lamenten haber estado con una persona violenta o abusiva. O quizás piensen: “Si hubiese…” o “Si no hubiese…”. Es fácil comprender por qué las personas sienten cosas como estas. Anima a tu amigo. Es posible que, por momentos, tu amigo se sienta desanimado o crea que jamás volverá a sentirse bien. Para ayudarlo, hazle saber que te das cuenta de que lo que ocurrió fue una experiencia muy difícil de atravesar. Y dile también que ves lo fuerte que es y que tiene lo necesario para superarlo. Recuérdale que está bien que se tome su tiempo. Agradécele a tu amigo por compartir su historia contigo. Hace falta coraje para compartir una experiencia de violencia sexual. Significa mucho tener un amigo que esté deseoso de confiar en ti. Queremos que confíe y que valore la amistad. Asegúrate de honrar su confianza y su privacidad. No le cuentes la experiencia de tu amigo a otras personas. Limítate a ser su amigo. Cada tanto, pregúntale a tu amigo cómo se siente. Pero no conviertas esto en el único tema de conversación. Lo que ocurrió lo afecta, pero no lo define como persona. Hablen de muchas cosas juntos. Haz actividades que ambos disfruten.

La violencia contra las niñas y los niños incluye la violencia física, sexual y emocional, así como el abandono y la explotación de menores de 18 años. La violencia contra las niñas y los niños puede ocurrir en el hogar y en la comunidad. Puede ser perpetrada por cuidadores, compañeros o extraños. Los tipos de violencia incluyen el maltrato infantil por parte de adultos en un puesto de responsabilidad, el acoso y las peleas físicas entre pares, la violencia sexual y la violencia en el noviazgo, así como el asalto asociado con la violencia entre pares y pandillas. La violencia contra los niños se solapa con la violencia juvenil. Puede comenzar entre los grupos de edad más jóvenes, luego escalar y continuar hasta la edad adulta. La violencia tiene graves consecuencias para la salud y el bienestar de las niñas y los niños, y sus comunidades. Puede resultar en la muerte, incluidos los homicidios de niños y jóvenes. La violencia también se ha relacionado con una serie de problemas de salud física, sexual, reproductiva y mental, incluido el deterioro del desarrollo social, emocional y cognitivo, lesiones y problemas de salud a lo largo de sus vidas, así como la adopción de conductas de alto riesgo como fumar, abuso de alcohol, drogas y sexo sin protección.

Los costos sociales y económicos de la violencia son altos y a menudo para toda la vida, incluido el bajo rendimiento escolar, un mayor riesgo de desempleo y pobreza, así como una asociación a la pertenencia en pandillas o crimen organizado. La violencia contra las niñas y los niños se puede prevenir. Esto requiere un enfoque multisectorial que aborde los determinantes sociales de la violencia. La salud no es el único sector, pero es importante. La función del sector de la salud incluye ayudar a identificar el abuso en etapas muy tempranas, brindar a los sobrevivientes el tratamiento y el apoyo necesarios y derivar a las niñas y los niños a servicios esenciales en otros sectores. En colaboración con otros, el sector de la salud también debe trabajar para evitar que se produza violencia.

A nivel mundial, 1 de cada 2 niñas y niños de entre 2 y 17 años sufre algún tipo de violencia cada año. Según una revisión global, se estima que el 58% de las niñas y los niños en América Latina y el 61% en América del Norte sufrieron abuso físico, sexual o emocional en el último año. Según un análisis de la UNESCO, el 38% de los estudiantes del Caribe y el 26% de los estudiantes de Centroamérica informaron estar involucrados en una pelea física. El mismo análisis afirma que el 32% de los estudiantes en América del Norte y el 30% de los estudiantes en América del Sur informaron haber sido acosados. La violencia cuesta la vida de cientos de jóvenes en la Región de las Américas. Los homicidios son una de las principales causas de muerte de niñas, niños y jóvenes, en particular de hombres y niños de 15 a 24 años en las Américas.

Los datos sobre abuso sexual infantil son limitados, pero los datos de la Encuesta sobre Violencia contra Niños, Niñas y Adolescentes (EVCNNA) indican que el 16% de las niñas y el 10% de los niños en Honduras, el 15% de las niñas y el 8% de los niños en Colombia y el 14% de las niñas y el 3% de los niños de El Salvador experimentaron violencia sexual antes de los 18 años, según lo informado por los jóvenes de 18 a 24 años. La evidencia muestra que existen varias mejores opciones para prevenir la violencia contra las niñas y los niños, adolescentes y jóvenes.

El Kit ANIMA-AA es una herramienta desarrollada por la OPS con el apoyo de la AECID para fortalecer la capacidad del sector salud de brindar apoyo de primera línea frente a situaciones de violencia contra niñas, niños y adolescentes. La publicación organiza el apoyo de primera línea en ocho fichas informativas prácticas y complementarias entre sí, explicando uno de los componentes del modelo (A-N-I-M-A-A-A) con orientaciones concretas sobre qué hacer, qué evitar y cómo hacerlo en la práctica. Incorpora voces y testimonios de adolescentes y jóvenes de la región que participaron en el proceso de cocreación.

La violencia contra las niñas y los niños está muy extendida en la Región de las Américas y adopta diversas formas, todas ellas inaceptables. Este informe es un hito para la Región y busca actualizar datos para apoyar la eliminación del maltrato, la explotación y todas las formas de violencia contra niños y niñas. La OPS está desarrollando una evaluación de la situación sobre la prevención de la violencia contra los niños y niñas en 35 países de la Región de las Américas, con el objetivo de identificar y validar datos, estrategias, legislación y programación para prevenir la violencia a nivel nacional, en línea con INSPIRE.

Enseñamos a nuestros hijos pequeños todo tipo de formas de mantenerse a salvo. Les enseñamos a estar atentos a la estufa caliente, les enseñamos a mirar a ambos lados antes de cruzar la calle. Pero a menudo la seguridad del cuerpo no se enseña hasta mucho después. Estudios de los Centers for Disease Control (CDC) estiman que aproximadamente 1 de cada 6 niños y 1 de cada 4 niñas son víctimas de abuso sexual antes de los 18 años. ¿Quiere saber algo aún más aterrador? Según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, solo el 10% de los perpetradores eran personas extrañas para el niño, y el 23% de los perpetradores eran otros niños. Estas estadísticas no sorprenden a los profesionales que atienden a víctimas de abuso.

Tenemos que permitir que nuestros hijos salgan al mundo e interactúen con quienes los rodean, pero también brindarles conocimientos que podrían salvarlos de ser víctimas de abuso. Los padres no hablan con sus hijos sobre la seguridad del cuerpo con suficiente antelación. Da miedo, pero nunca es demasiado pronto. 1) Nombre las partes del cuerpo y hable de ellas con nombres reales. 2) Explique por qué las partes íntimas son íntimas. 3) Diga que nadie debe tocar esas partes y que nadie debe pedirles que lo hagan. 4) Informe que los secretos sobre el cuerpo no están bien y que deben contar a un adulto. 5) Aclare que no deben tomar fotos de partes íntimas. 6) Enséñeles a decir no y a salir de situaciones incómodas. 7) Puede acordar una palabra clave para uso futuro. 8) Reafirme que no estarán en problemas por hablar de seguridad. 9) Evite ambigüedades entre “buenas y malas caricias”; el término “caricias secretas” puede ser más claro. 10) Explique que nadie debe tocar las partes íntimas, incluso si la persona parece confiable.

Este conjunto de recomendaciones busca fortalecer la seguridad de los niños y evitar la victimización secundaria durante procesos judiciales. La Brigada Investigadora de Delitos Sexuales Metropolitana (Brisexmet) y la PDI han desarrollado medidas para proteger a niñas, niños y adolescentes durante las investigaciones y evitar daños adicionales. En Estados Unidos, existen iniciativas como CARD, ECAP y VCACITF para responder rápidamente a casos de secuestro o explotación de menores y coordinar esfuerzos entre agencias.

Gráfico sobre redes de ayuda y recursos para abuso sexual de menores

VIDEO DE PREVENCIÓN DE ABUSO SEXUAL INFANTIL (ASI) - FUNDACIÓN LUCERITO

Políticas y respuestas globales

El abuso sexual de menores es un peligro real y creciente que se intensifica con el uso de internet para la explotación. Las imágenes y videos de abusos se comparten en línea a gran escala, y las víctimas rara vez denuncian. La Unión Europea propone legislación para buscar, denunciar y prevenir casos de abuso sexual en línea y apoyar a las víctimas, respaldada por numerosas organizaciones de defensa de los derechos de la infancia. Esta legislación es vista como oportuna e histórica para la protección de menores no solo en Europa sino en el mundo. Diversas redes internacionales y gobiernos trabajan para fortalecer la cooperación y la capacidad de respuesta ante estas violencias, incluyendo herramientas y convenios para facilitar la protección y la reunificación infantil cuando corresponde.

Herramientas útiles y recursos prácticos

  • Red de apoyo y contención para personas afectadas por violencia sexual y agresión, con asesoría 24/7.
  • Recursos en línea seguros y verificados para orientación y contactos de atención médica y psicológica.
  • Centros de entrevista y atención especializada para víctimas de delitos sexuales, con normativas que protegen la privacidad y la dignidad de las víctimas.
  • Fichas prácticas del modelo A-N-I-M-A-A-A para orientar al personal de salud en la atención de casos de violencia.
Tipo de violenciaEjemplosConsecuencias
Violencia físicaGolpes, empujones, lesionesLesiones, trauma físico y emocional
Violencia sexualAproximaciones inapropiadas, toques, explotaciónTrauma, problemas de salud sexual y mental
Violencia emocionalAislamiento, humillaciónDaño en desarrollo social y emocional

tags: #anciano #violando #a #adolecente #en #casa