La Zampoña Andina: Historia, Cultura y Evolución de un Instrumento Milenario

La zampoña, también conocida como sicu, es un instrumento de viento ancestral que forma parte fundamental del patrimonio cultural andino. Ambos términos se utilizan para designar a la flauta de pan, aunque en la zona central de Chile se le conoce específicamente con el término de zampoña. Sin embargo, más allá de estos nombres genéricos, existen múltiples denominaciones que refieren a los distintos tipos de flautas de pan, variando según su afinación, patrones rítmicos, función y otras características.

Orígenes e Importancia Histórica de la Zampoña

La zampoña conocida en Chile parece tener sus raíces en la zona andina de América, que hoy comprende países como Ecuador, Perú, Bolivia, el noroeste argentino y el norte de Chile. Los hallazgos arqueológicos más antiguos, correspondientes al siglo VIII a.C., se ubican en Chilca, al sur de Lima.

Mapa de las culturas andinas precolombinas mostrando la distribución de la zampoña

La Zampoña en las Culturas Precolombinas

Para la cultura Nazca y, posteriormente, la Tiahuanaco, un instrumento similar llamado Antara ocupó un lugar preeminente. Aunque la antara se diferenciaba del sicu en su uso ritual, también era una flauta de pan, fabricada de piedra y con algunas características físicas distintivas. En todas las culturas andinas precolombinas, la zampoña tuvo una importancia que trascendió lo meramente estético, reflejando su cosmovisión. Como dato curioso, en los entierros de la cultura Paracas, se han encontrado zampoñas, pero no antaras.

Son los aymaras quienes han recibido y transmitido el uso tradicional de la zampoña, plasmando en ella toda su rica cosmovisión.

Estructura y Ejecución de la Zampoña Tradicional

El licenciado en música Marcelo Fuentes, en su tesis "Introducción al estudio de la zampoña andina o Sicu", explica que este instrumento tradicional está fabricado en dos cuerpos distintos, y cada uno posee una parte de las notas del modo. Esto significa que para ejecutar una melodía completa, se requieren dos personas. La escala se reparte de tal manera que a un instrumentista le corresponden algunas notas y al otro las restantes. Esta dualidad se refleja en los nombres aymaras ira (primera) y arca (segunda).

Diagrama de una zampoña dividida en ira y arca, mostrando la distribución de los tubos

Construcción y Materiales

Existen muchos tipos y variedades de zampoñas, pero la base del instrumento en sí siempre es la misma: dos series de tubos, llamadas arka e ira, atados con hilo y cinta decorativa. Cada tubo posee una longitud y un diámetro determinado, de tal forma que al soplar en él, emite una nota musical específica. El carrizo es el material más usual para su confección, una planta muy abundante cuyos tallos leñosos son resistentes. Los aymaras desarrollaron ampliamente las posibilidades del instrumento, alterando su tamaño para interpretar melodías en diferentes octavas. También es muy antiguo su uso en Ecuador y el sur de Colombia.

Un ejemplo es la zampoña afinada en Sol menor, donde el tubo del sonido más grave corresponde al Sol menor. El arka es la hilera con más tubos, mientras que la ira tiene uno menos.

La Zampoña en la Música Tradicional Andina

Marcelo Fuentes indica que una práctica común en la música andina tradicional es el uso de los instrumentos en grupos, llamados "bandas" o "tropas". En Chile, se encuentran dos agrupaciones principales: las bandas de lakas y las sicuriadas.

Bandas de Lakas y Sicuriadas

  • Las lakas están conformadas por un mínimo de cuatro sopladores, un bombo y un redoblante, pudiendo añadir un platillo. Participan en fiestas de santos patronos, fiestas familiares y carnavales, donde también se suman las tarkas y los pinquillos. En entornos urbanos, animan los tambos, cuya función es eminentemente festiva. Los ritmos que ejecutan principalmente son huaynos o trotes, taquiraris, valses y cumbiones.
  • Las sicuriadas también se conforman por un mínimo de cuatro ejecutantes que soplan y golpean las huancaras, membranófonos asociados a esta agrupación. La música que ejecutan los sicuris, según la tradición, fue entregada a ellos por Sereno, una divinidad poseedora de la música que habita en las vertientes conocidas como "ojo de agua". En el uso de este instrumento se refleja la profunda relación del hombre andino con su medio.

Las zampoñas a menudo se tocan en parejas o en parejas de grupos, de modo que cada músico o grupo ejecuta las notas del arka, mientras que el otro ejecuta las de la ira, lo que requiere un alto nivel de coordinación y conexión entre los intérpretes.

Sinopsis documental "Sikuris de Apamilca"

Transformación y Desafíos de la Zampoña en la Era Moderna

Con la irrupción de agrupaciones musicales de corte latinoamericanista en la década de los sesenta, se popularizaron instrumentos tradicionales de distintos países, entre ellos, la zampoña. Este proceso llevó a varias adaptaciones:

  • La afinación, antes muy variada, se estandarizó a mi menor para armonizar con instrumentos populares como la guitarra y el charango.
  • Su ámbito se extendió de dos octavas (suficiente para una melodía) a más de tres, permitiendo tocar en distintos registros.

La Zampoña en Contextos Urbanos y Comerciales

La idea de tocar zampoñas sobrepuestas por un solo músico surgió probablemente como un intento de rescatar la dimensión colectiva del instrumento en un contexto urbano, donde la "Música Andina de exportación" y su profesionalismo musical demandaban formatos más compactos. Calles y locales en ciudades como La Paz, Cusco, o capitales europeas, no siempre ofrecían el espacio o la sostenibilidad económica para grandes colectivos. Generalmente, un grupo andino no superaba las cinco unidades para asegurar su viabilidad económica.

En este escenario, se desarrolló la figura del "Hombre-zampoña". Este músico ingeniosamente picaba las notas del tema realizando una curiosa gimnasia entre dos mitades de zampoña sobrepuestas, creando el efecto de una pluralidad de vientos, en lugar del diálogo de dos instrumentos separados. Para facilitar esta técnica, se modificó la organología del instrumento, quitándole la fila adicional de tubos para aligerarlo.

Foto de un

El "Hombre-zampoña" se convirtió en un especialista, un "héroe musical" tan versátil como el quenista. La aparición de esta nueva práctica generó nuevas oportunidades de trabajo, métodos de enseñanza y una demanda de zampoñas modificadas que se vendían ya amarradas en pares. Esto significó, después de medio milenio, un pequeño giro económico alrededor de la zampoña, más allá de las necesidades tradicionales.

La Distinción entre lo Tradicional y lo Moderno

Aunque a primera vista parezca que un solo músico puede tocar dos zampoñas juntas con facilidad, es una falacia: las dos técnicas no tienen nada que ver una con otra y presentan dificultades distintas. La zampoña modificada, por más que se parezca a la tradicional de diálogo, no es el mismo instrumento. Sustituir una por otra equivaldría a "perder la esencia de un invaluable patrimonio".

No se pretende que el nuevo instrumento musical desaparezca en favor del tradicional, lo cual sería un "totalitarismo absurdo". El objetivo es evitar confusiones y reconocer que los siglos no pasan en vano y el talento vertido en una práctica por generaciones deja huellas profundas en su música. El problema no es la falta de patrimonio intangible, sino su cabida en el mundo actual del profesionalismo musical. Hoy en día, un músico que fundamenta su carrera en un instrumento que lo obliga a depender de otra persona enfrenta un desafío. Si no se modifican sensiblemente estas dinámicas, el sicu aymara, como música, corre el riesgo de morir antes de haber terminado de nacer. Hay material de sobra para fundar una nueva escuela de Música Andina basada en el estudio teórico y práctico del "Siku Parlawi".

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