Un hombre de 86 años se gradúa de la universidad, demostrando que nunca es tarde para cumplir sueños

La edad no es una barrera para alcanzar metas, y Don Felipe es un vivo ejemplo de ello. A sus 86 años, logró obtener su título universitario como Licenciado en Ingeniería en Procesos de Gestión Integral en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), desmintiendo a quienes dudaban de su capacidad debido a su edad.

Don Felipe sonriendo con su diploma universitario en la mano.

El momento culminante de su esfuerzo llegó cuando Don Felipe tocó la campana de graduación, un gesto simbólico que marcó la culminación de su sueño. Sus compañeros y el personal administrativo de la BUAP celebraron con entusiasmo el logro de este admirable señor.

En un video que documenta este hito, se observa a Don Felipe firmando los documentos necesarios para recibir su título. También se le escucha recibir instrucciones sobre los pasos a seguir para obtener su cédula profesional, lo que le permitirá ejercer como profesor en el futuro.

Un ejemplo de perseverancia y dedicación

La historia de Don Felipe se ha convertido en una fuente de inspiración para muchas personas, recordándonos que no existe un límite de edad para cumplir una meta y que todo es posible con pasión y dedicación.

Con 86 años, Felipe Espinosa Tecuapetla demostró que “cuando se quiere, se puede”. Su camino universitario comenzó a los 79 años en la Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), donde se graduó como Ingeniero en Procesos y Gestión Industrial. A pesar de las dificultades, este estudiante ejemplar logró superar los obstáculos, como conseguir una computadora prestada para aprender los sistemas digitales y entregar sus tareas y proyectos. Contó además con el valioso apoyo de sus compañeros para obtener libros y apuntes.

Don Felipe trabajando en una computadora prestada.

Tras egresar y recibir sus diplomas, Don Felipe expresó su profunda alegría por el logro alcanzado, enfatizando que los sueños se materializan con trabajo y dedicación. Él mismo reflexionó: “Los límites nos los ponemos nosotros mismos”.

“La verdad me siento muy contento de haber terminado el estudio que me dio la universidad en San José Chiapa. Nunca es tarde para continuar en la vida. Los sueños se hacen realidad”, comentó conmovido.

Una vida de esfuerzo y superación

Espinosa Tecuapetla, originario de la ciudad de Puebla, es padre de cinco hijos, uno de ellos ingeniero. Tras el fallecimiento de su esposa, vive solo, pero su espíritu de lucha permanece intacto.

Este hombre de 1.59 metros de estatura, con un andar pausado y apoyado en un bastón, aún lleva un gran bolso con sus pertenencias. Durante los últimos cuatro años de estudio, no dejó de trabajar. Aún hoy, cuando tiene la oportunidad, vende cebollas, limones, paltas y tomates en el mercado local.

Es, posiblemente, el universitario de mayor edad en la historia de la máxima casa de estudios de Puebla. A pesar de ser un hombre solitario, se define como autosuficiente: “Veo bien, oigo bien, razono bien. Este es mi gran capital y lo que me nutre es el trabajo y la ilusión”, afirma.

Estudiar durante cuatro años con compañeros hasta 60 años más jóvenes no fue un impedimento. “Al contrario, me ayudaron mucho. Pero mi superación fue lo que me motivó, fue el motor. Siempre tuve la claridad de que terminaría la carrera”, compartió con los medios locales. Cada día de clases implicaba para él despertar a las 4:30 de la mañana, tomar dos autobuses y realizar un recorrido de dos horas de ida y otro tanto de vuelta. “Queda uno como invitado a no faltar”, y añade: “la vida es diaria, ¿no? Hoy sí, mañana no”.

Infografía mostrando la rutina diaria de Don Felipe para asistir a la universidad.

La perseverancia y la responsabilidad son dos rasgos que sus maestros destacan de él. Si bien no fue un estudiante con calificaciones perfectas, durante nueve semestres cumplió con sus tareas, a pesar de haber superado los 80 años.

Respecto a su futuro, el flamante egresado de 86 años tiene la intención de seguir estudiando y considera la posibilidad de cursar una maestría, ya que el aprendizaje continuo lo mantiene vivo y lleno de alegría. “No hay más que seguir con esfuerzo. Puede ser que siga estudiando porque, la verdad, está muy bueno”, expresó.

Otras historias de superación

La historia de Don Felipe se suma a otras inspiradoras narrativas de personas que han cumplido sus sueños académicos sin importar la edad. Un ejemplo es el de Bill Gosset, quien retomó sus estudios y se graduó a los 97 años, o Lucio Chiquito, quien a los 104 años finalizó la tesis que había iniciado 30 años atrás.

Más recientemente, Rene Neira, un hombre de 88 años, se graduó en economía en la Universidad de Texas, Estados Unidos, junto a su nieta Melanie Salazar. Rene había comenzado la carrera en la década de 1950 y continuó tomando clases de forma intermitente durante casi 70 años hasta decidir finalizar sus estudios.

Foto de Rene Neira y su nieta Melanie Salazar graduándose juntos.

Melanie Salazar confesó a CBS que, aunque nunca tuvieron clases juntos, a veces almorzaban en la cafetería o estudiaban en la biblioteca. Rene se ha convertido en una inspiración para su familia y compañeros de clase.

A pesar de sufrir pérdida de audición y una vasculopatía cerebral que lo obligó a darse de baja un semestre, Rene Neira demostró que nunca es tarde para adquirir nuevos conocimientos. La historia de un adulto mayor estadounidense que terminó la universidad luego de 70 años de estudios intermitentes también resalta esta idea. Tras ingresar a estudiar en 2016 en Palo Alto College, ambos se inscribieron juntos en la Universidad de Texas.

Otra historia conmovedora es la del Sr. Riddick, un afroamericano de 80 años que logró completar sus estudios y obtener una licenciatura en Artes en Industria Musical de la Universidad Estatal de Carolina del Sur. Un video de su emotiva graduación se volvió viral, inspirando a miles de personas con comentarios como "Excelente ejemplo de superación" y "Mejor tarde que nunca".

Generación de adultos mayores se gradúa de la universidad

Finalmente, Way Bandy, un abuelo estadounidense de 81 años, cumplió una promesa al graduarse de la Universidad del Sur del estado de Florida (USF) en "Estudios Generales" tras presentar su trabajo de tesis. Bandy había dejado la universidad a los 22 años para trabajar en la industria aeroespacial, pero siempre recordó la enseñanza de su madre sobre la importancia de la salud y la palabra de honor.

La historia de Felipe Espinosa Tecuapetla, quien ingresó a la BUAP a los 79 años y se graduó a los 84, es un testimonio de que la edad es solo un número cuando se trata de perseguir los sueños. Él mismo afirmó que nada lo detendrá, ni siquiera la muerte, en su deseo de seguir aprendiendo y superándose.

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