En el vasto universo de las redes sociales, un personaje en particular ha captado la atención global, desatando comparaciones con el icónico físico Albert Einstein. Se trata de un hombre mayor con una distintiva cabellera y barba completamente blancas, cuyas imágenes han circulado ampliamente, generando asombro y curiosidad. Sin embargo, su historia se entrelaza inesperadamente con la profunda reflexión sobre la imaginación, la percepción y la locura que caracterizó la vida y obra del artista y poeta británico William Blake.
El anciano de Kuwait: ¿un doble de Einstein?
El protagonista de esta nota, según la persona que compartió las imágenes en Reddit, responde al nombre de Shawky. Las fotografías, que se hicieron virales, muestran a un hombre mayor con una cabellera y barba completamente blancas, lo que llevó a muchas personas a compararlo con el desaparecido físico alemán Albert Einstein. Una de ellas incluso comentó: "Sería genial hacerme un selfie con él, estoy seguro de que se volvería viral".

Según la información inicial difundida en Reddit, Shawky vive en Kuwait, donde aparentemente es una celebridad local. No obstante, la veracidad de esta información es cuestionable, ya que no se ha encontrado evidencia o información relacionada con él en los medios del mencionado país de Oriente Medio. Lo que sí es seguro es que su fama trascendió y se volvió una de las personas más populares del complicado año 2020.
William Blake: el genio incomprendido y su "sistema mitológico"
El caso de Shawky, que evoca la figura de un genio icónico, resuena con la vida de William Blake, un artista, poeta y músico que experimentó visiones beatíficas durante sus 69 años de vida. Blake, hijo de un zapatero y autodidacta, regularmente veía a Dios, ángeles y demonios, y frecuentemente hablaba con el espíritu de su fallecido hermano Robert. Su esposa Catherine comentó una vez: "Veo a mi esposo muy poco, siempre está en el paraíso".
Visiones, locura y el ojo de la mente
Estas experiencias divinas y alucinantes informaron la visión del mundo de Blake e inspiraron sus profundamente filosóficos textos ilustrados, como "Jerusalén" y "Milton". Sin embargo, como resultado, fue considerado un loco por sus contemporáneos de la Inglaterra de los siglos XVIII y XIX, y murió en penuria y en gran parte no reconocido.
Hoy día, es ampliamente considerado uno de los artistas y poetas más respetados e influyentes de Reino Unido. En una nueva biografía, "William Blake vs el Mundo", el autor John Higgs argumenta que ahora estamos mejor posicionados para entender lo que le pasaba en su cabeza. "Históricamente, los estudiosos de Blake han sido quisquillosos en cuanto a él", cuenta Higgs a la BBC. "Hubo una exposición que él dio durante su vida en la que no vendió un solo cuadro y tuvo un crítico que se refirió a él como 'un lunático desafortunado'. Así que esa acusación de locura lo ha seguido hasta este día".

Higgs añade: "Los expertos en Van Gogh están bastante cómodos reconociendo que él tenía problemas mentales y eso añade al entendimiento que se tiene de él. Pero los expertos en Blake tradicionalmente tratan de insistir en que no era loco, de que hay una razón y lógica y un valor al sistema que él creó, este sistema mitológico".
Sin embargo, Higgs cree que "ahora estamos en un lugar donde podemos decir que sí, absolutamente era cuerdo. Pero hubo un período en el que sufrió de pobre salud mental. En sus cartas hacía referencia a la melancolía, como una enfermedad, y a la depresión, y luego también hubo incidentes que dan señales de paranoia". Esos problemas mentales surgieron alrededor del año 1800. "Fue solo un período en su vida y se puede ver que al final de ella cómo pudo superarlos, con la ayuda de su esposa, y alcanzó un estado de mucha felicidad", continúa Higgs.
La clave para alcanzar la felicidad eterna, creía Blake, era reequilibrar la imaginación (o "Los cuatro Zoas") para que el cerebro izquierdo -la parte que maneja la lógica, la razón y el lenguaje- fuera menos dominante y se pudiera desbloquear el lado derecho, el que trata con la creatividad, la emoción y el placer físico. El polifacético artista resaltó la importancia de ver las cosas a través del ojo de la mente, en lugar de solo verlas a través de los órganos a lado y lado de tu nariz.
Afantasía e hiperfantasía: los extremos de la imaginación
En su biografía, Higgs cita el trabajo del neurocientífico Adam Zeman, quien ha estudiado la imaginación durante décadas. El doctor describió por primera vez en 2015 la condición de afantasía, en la que algunas personas son incapaces de visualizar imágenes mentales, es decir, no tienen un ojo de la mente. El otro extremo del espectro, aquellos con imaginaciones extremadamente vívidas, tienen lo que se denomina hiperfantasía.
El doctor Zeman, quien publicó los resultados más recientes de su investigación el mes pasado, concuerda con Higgs en que, en lugar de significar que Blake era un desquiciado, sus visiones apuntan fuertemente a la hiperfantasía. "[Blake] parece estar viviendo a un nivel muy alto en un mundo de su propia imaginación", opina el doctor Zeman. "Algunas personas [con hiperfantasía] dicen que les queda difícil saber si han imaginado algo o si realmente ocurrió porque sus imágenes son muy vívidas".
¿Tienes afantasía o hiperfantasía?
Ninguno de los extremos, que se cree afectan a millones de personas en el mundo, son considerados desórdenes, señala el experto. Son más bien como variaciones interesantes de perspectiva, cada cual con sus pros y sus contras:
- Los híperfantaseadores tienden a ser más abiertos y tienen abundantes imágenes mentales, pero pueden ser más vulnerables a las emociones que las imágenes impulsan, como el remordimiento, la repulsión o la añoranza.
- Los afantaseadores tienden a ser más introvertidos, tienen memorias autobiográficas muy tenues -dependiendo más de los hechos- y muchas veces no pueden visualizar seres queridos que han perdido.
Sin embargo, algunas personas muy imaginativas, incluyendo el cofundador de Pixar, Ed Catmull; el cocreador de Mozilla Firefox, Blake Ross; y los destacados científicos Oliver Sacks y Craig Venter, han sufrido de falta de imágenes mentales.

Hay cierta evidencia que sugiere que una imaginación muy vívida puede poner a las personas en riesgo de psicosis, indica el doctor Zeman, si pierden el sentido de los límites entre lo que es real y lo que es imaginado, que es lo que pensaban los contemporáneos de Blake que le había pasado. Pero cree que Blake, que murió hace casi 200 años, pudo haber sido uno de los primeros adeptos de la cada vez más aceptada idea de la psicología y neurociencia cognitiva que dice que "toda nuestra experiencia, en un sentido, es imaginativa".
"Aunque no estamos conscientes de ello, una gran cantidad está sucediendo en nuestras mentes a todas horas que nos permiten ver, oír o encontrarle sentido a cualquier cosa", dice el doctor Zeman. "La propia experiencia es un acto creativo, por no hablar del eco de experiencia que sucede dentro del ojo de la mente". Como Blake mismo lo expresó: "La imaginación no es un estado: es la existencia humana misma".
Blake y Einstein: la ilusión de la realidad
La parte limitada, racional o lógica de nuestro cerebro, que Blake catalogó como Urizen, es en realidad solo un modelo de cómo entendemos el mundo, explica Higgs. "Pensamos que es real, pensamos que es verdad", indica. "Cuando siente que está bajo amenaza, ataca y se trata de defender".
Esta perspectiva resuena con una famosa frase de Albert Einstein, quien comentó una vez sobre "la obstinada y persistente ilusión del paso del tiempo", que también fue ilustrado por Blake en la forma de "Los". La convicción del artista de que conceptos como el tiempo, Dios, el cielo y el infierno eran todas creaciones internas, además de ser residuos recuperados de los debates teológicos, es relevante desde el punto de vista de la sociedad británica más secular de hoy, supone Higgs.

La aparente capacidad de Blake para acceder a partes de la imaginación que van más allá de la esfera de la persona promedio, y la importancia que le dio al amor libre, al sexo y a despotricar contra las instituciones tradicionales, fueron un gran atractivo durante los libertinos años 60. Jim Morrison del conjunto musical The Doors (que significa Las puertas) tomó el nombre de un verso famoso en un poema de Blake: "Si las puertas de la percepción se purificaran entonces todo se le revelaría al hombre tal como es, Infinito".
Personajes como Timothy Leary y Aldous Huxley abogaban por el uso de drogas psicodélicas que pudieran ayudar a alcanzar estados de consciencia como los que proponía Blake. Para las personas con afantasía, señala el doctor Zeman, los alucinógenos les ayudan algunas veces a generar imágenes, pero no parecen perdurar más allá del efecto de la droga. Higgs compara esa práctica, como también la de la meditación trascendental, con una "micro dosificación de la eternidad de Blake".

Blake creía que todos nosotros podíamos ejercitar nuestras imaginaciones, tal como lo hacemos con los abdominales o los bíceps, y aspirar a unirnos él en la "eternidad". Los estudios del doctor Zeman sugieren que, aunque puede ser posible fortalecer el ojo de la mente, el oído o la punta del dedo con pulsaciones magnéticas, hay límites biológicos y posiblemente genéticos de qué tan lejos en el espectro imaginario puede viajar cada individuo. Pero deberíamos celebrar esa diferencia, afirma, no tratarla como un problema médico.
Para darle a Blake la última palabra en este tema: "Lo que ahora se ha probado fue en un entonces solo imaginado".