Beneficios del ajedrez para adultos mayores y jóvenes: una mirada basada en la ciencia

El ajedrez es un juego de tablero de los más antiguos y reconocidos del mundo. Se cree que su origen está en la India y que originalmente se llamaba Chaturanga, que significa “los cuatro miembros el ejército”. Se hicieron varias modificaciones en las normas del juego y se utilizó como una herramienta de enseñanza en la estrategia militar. En la actualidad es un deporte reconocido, con millones de jugadores por todo el mundo y que no deja de expandirse y evolucionar. Incluso con la llegada de los ordenadores al juego y su capacidad suprema de análisis, el juego sigue siendo un desafío para la máquina y para el ser humano.

Para poner en perspectiva, se estima que existen 10^120 posibles partidas en el ajedrez y que en el universo observable hay 10^80 átomos. El ajedrez contribuye al desarrollo de la atención, la memoria de trabajo y la concentración (Montejo, 2022). Cada partida supone un reto para el cerebro en todos los sentidos del que se ve beneficiado. Por ejemplo, la atención y la concentración son fundamentales para mantenerse dentro del juego. La memoria operativa es un sistema cognitivo que utilizamos para realizar tareas complejas y funciona reteniendo información de forma temporal para poder manipularla a nivel cognitivo. La relación entre ajedrez y memoria operativa ha sido ampliamente estudiada, demostrándose sus beneficios en numerosas ocasiones.

¿Puede una persona que no sea experta en el juego ni tenga años de experiencia beneficiarse del ajedrez? La respuesta es que sí. El ajedrez es beneficioso a cualquier nivel y a cualquier edad. Su práctica puede ponerse en marcha en cualquier momento, nunca es tarde para aprender a jugar. Las personas mayores también ven los efectos positivos del juego en sus capacidades cognitivas, ayudando a frenar su deterioro y a mantener la memoria operativa. Además, practicar el juego ayuda a combatir el estrés y mejora el estado psicosomático general (Mikhaylova et al.).

Sala y Gobet (2016) investigaron sobre el efecto del ajedrez en niños. Sus conclusiones fueron positivas al respecto, pero plantean la duda sobre si realmente el ajedrez supuso un beneficio o fue debido al efecto placebo. Sus datos apuntaban a que la mejora en la lectura era debido al placebo. También se preguntaron sobre qué características del propio juego eran las que producían las mejoras cognitivas. Aunque queda todavía mucho por estudiar sobre los efectos del ajedrez en las personas, todos los estudios e investigaciones apuntan hacia la misma dirección. Es importante comprender que el ajedrez no puede ser sustituto de ningún procedimiento médico o psicológico.

El conjunto de referencias relevantes se completa con Montejo Carrasco (2022) y Gobet & Simon (1998), entre otros. Ajedrez: Juego y ejercicio para prevenir el deterioro cognitivo; Expert Chess Memory: Revisiting the Chunking Hypothesis; y trabajos que exploran efectos en la memoria, la atención y las habilidades ejecutivas cuando se practica regularmente.

Nueve beneficios respaldados por la ciencia para todas las edades

  1. Mejora de la capacidad cognitiva: El ajedrez funciona como un gimnasio mental. Un meta-análisis de 24 estudios (Sala & Gobet, 2017) mostró que la instrucción en ajedrez mejora la habilidad cognitiva general en primaria y secundaria (d̄ = 0.34), fortaleciendo razonamiento lógico y habilidades analíticas.
  2. Aumento de la concentración: Practicar ajedrez activa regiones cerebrales de atención selectiva, mejorando rendimiento en tareas que exigen concentración sostenida (Gliga & Flesner, 2013).
  3. Desarrollo de habilidades matemáticas: Entrenamiento en ajedrez de 25-30 horas incrementa rendimiento en matemáticas en ~38% (d̄ = 0.38) en escolares, debido a mejoras en razonamiento espacial y numérico (Sala & Gobet, 2017).
  4. Fomento de la toma de decisiones: Programas de 30 horas de ajedrez en Bangladesh mejoraron paciencia y capacidad para tomar decisiones en contextos complejos (Islam et al., 2021).
  5. Mejora de la memoria: Jugadores reconocen patrones y retienen secuencias mejor; memoria a corto y largo plazo fortalecida (Universidad de Cambridge, Connors et al., 2011).
  6. Aumento de la creatividad: En un estudio con estudiantes de 7º a 9º grado, practicar ajedrez semanalmente fomentó pensamiento divergente y originalidad (Ferguson, 1995).
  7. Desarrollo de la paciencia: Entrenamiento en ajedrez se vincula con mejoras en paciencia y manejo de demora en pruebas de preferencias temporales (Islam et al., 2021).
  8. Fortalecimiento de la inteligencia emocional: Entrenamiento en ajedrez se asocia a mejores puntuaciones en teoría de la mente y manejo emocional (Frontiers in Psychology, Sigirtmac, 2016).
  9. Prevención del deterioro cognitivo: Actividades como el ajedrez reducen el riesgo de demencia en adultos mayores (American Journal of Geriatric Psychiatry, Verghese et al., 2003).

El ajedrez combina elementos de deporte, razonamiento científico y arte. Actividades placenteras como el ajedrez o la lectura se asocian con menor riesgo de demencia, y la actividad mental junto con el ejercicio físico regular protege frente a enfermedades neurodegenerativas. Envejecer no significa dejar de aprender: el ajedrez puede ser una aliada poderosa para mantener la mente activa, el bienestar emocional y las conexiones sociales.

El ajedrez en el envejecimiento activo

El ajedrez encaja con el concepto de envejecimiento activo promovido por la OMS, que enfatiza la participación continua en actividades físicas, sociales y cognitivas. Para muchos adultos mayores, el juego es una forma de desconectarse de preocupaciones externas, evaluar consecuencias y anticipar movimientos del oponente. A medida que la vida se alarga, estas prácticas pueden contribuir a la salud mental y al desarrollo de habilidades de resolución de problemas en el día a día.

En palabras de experiencias personales y estudios sobre intergeneracionalidad, jugar al ajedrez facilita la socialización, fomenta la autoestima y ayuda a mantener redes sociales. La interacción con jóvenes y otros adultos puede aportar beneficios cognitivos y emocionales, reforzando la motivación para continuar aprendiendo y participando en la vida comunitaria.

Gráfico: Beneficios cognitivos del ajedrez por cada grupo de edad

Cómo jugar al Ajedrez. Tutorial de Ajedrez para principiantes por Pepe Cuenca

Para que los beneficios sean reales, la actividad debe ser constante pero no agotadora. Recomendaciones:

  • Establecer un día semanal fijo de juego (p. ej., “Jueves de Tablero”).
  • Adecuar el material para visión reducida o dificultades motoras (cartas grandes, tablero de alto contraste).
  • No forzar la competencia; buscar la estimulación y la alegría del aprendizaje.
  • Integrar tecnología: versiones digitales para jugar desde casa o en dispositivos móviles.

Si el juego no es suficiente o existe un diagnóstico de demencia avanzada o depresión severa, debe consultarse a un profesional. Diversos programas intergeneracionales y clubes locales pueden facilitar encuentros entre adultos mayores y jóvenes para aprender y compartir.

La ciencia detrás de la neuroplasticidad y la reserva cognitiva

La neurociencia reciente valida la idea de que jugar fortalece la reserva cognitiva: depositar “monedas” de conexiones neuronales al aprender y desafiar la mente. En el envejecimiento, quienes tienen mayor reserva pueden funcionar con normalidad por más tiempo. La gimnasia neuronal ocurre cuando un adulto mayor se enfrenta a una partida: atención sostenida, memoria de trabajo y funciones ejecutivas se ponen a prueba de forma simultánea.

En el contexto peruano y global, el juego de mesa se presenta como una herramienta de bajo costo y alto impacto para prevenir el deterioro cognitivo, fomentar la socialización y apoyar un envejecimiento activo. Programas comunitarios, clubes de ajedrez y plataformas digitales permiten que este beneficio llegue a más gente sin barreras de movilidad.

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