La desnutrición se define como una carencia de calorías o de uno o más nutrientes esenciales. Este estado puede manifestarse cuando una persona no puede obtener o preparar alimentos adecuadamente, sufre un trastorno que dificulta la ingesta o absorción de nutrientes, o cuando las necesidades calóricas del organismo aumentan significativamente, como ocurre durante periodos de rápido crecimiento.
Los signos de desnutrición suelen ser evidentes: bajo peso, prominencia ósea, piel seca e inelástica, y cabello seco y quebradizo. Los profesionales de la salud generalmente pueden diagnosticarla basándose en la apariencia del individuo, su estatura y peso, y la información contextual, incluyendo detalles sobre su dieta y pérdida de peso.
Malnutrición versus Desnutrición
Aunque a menudo se utilizan indistintamente, la malnutrición y la desnutrición no son sinónimos. La malnutrición abarca cualquier desequilibrio entre los nutrientes que el organismo necesita y los que recibe. Esto incluye tanto la sobrealimentación (consumo excesivo de calorías o nutrientes específicos) como la desnutrición.
La desnutrición, por su parte, se refiere específicamente a una carencia de calorías o nutrientes esenciales. Tradicionalmente, se ha clasificado como una carencia primaria de calorías (insuficiente ingesta de alimentos) o de proteínas. Sin embargo, las carencias de vitaminas y minerales a menudo coexisten con la falta de calorías, considerándose que una ingesta calórica insuficiente muy probablemente conlleve también deficiencias de micronutrientes.
La Desnutrición como Problema Global
La desnutrición es un problema de salud pública a nivel mundial, afectando de manera particular a lactantes y niños menores de 5 años. Según informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en 2022, casi 735 millones de personas (9,2% de la población mundial) padecían desnutrición, lo que supuso un incremento de 122 millones respecto a 2019, previo a la pandemia de COVID-19. El impacto de la pandemia y la recuperación económica posterior han influido en las tasas de desnutrición de diversas regiones. Por ejemplo, en África, la prevalencia aumentó del 19,4% en 2021 al 19,7% en 2022, mientras que en Asia disminuyó del 8,8% al 8,5% en el mismo periodo, representando una reducción de más de 12 millones de personas.

Progresión y Consecuencias de la Desnutrición
La desnutrición puede desarrollarse de forma gradual o muy rápida. Inicialmente, el cuerpo recurre a sus reservas de grasa para obtener energía. Una vez agotadas estas reservas, comienza a degradar otros tejidos, como los músculos y los órganos internos, lo que puede desencadenar problemas graves y, en última instancia, la muerte.
Desnutrición Proteinoenergética (DPE)
La desnutrición proteico-energética (DPE), también conocida como malnutrición proteico-energética, es una carencia severa de proteínas y calorías resultante de una ingesta insuficiente prolongada. Es común en niños de países con alta inseguridad alimentaria y contribuye a más de la mitad de las muertes infantiles, al aumentar la susceptibilidad y gravedad de infecciones potencialmente mortales. No obstante, puede afectar a personas de cualquier edad si la ingesta alimentaria es inadecuada.
La DPE se manifiesta principalmente en tres formas:
Marasmo
El marasmo es una carencia grave de calorías y proteínas que suele afectar a lactantes y niños pequeños. Se caracteriza por pérdida de peso, atrofia muscular y grasa corporal, y deshidratación. La lactancia materna suele ser un factor protector contra el marasmo.
Kwashiorkor
El kwashiorkor se debe principalmente a una deficiencia grave de proteínas, más que de calorías. Es menos común que el marasmo. El término, de origen africano, alude a la condición que puede desarrollar un primogénito al ser desplazado del pecho materno por un nuevo hermano. Los niños afectados suelen ser mayores que los que padecen marasmo. Este trastorno es frecuente en regiones donde los alimentos básicos para bebés destetados son pobres en proteínas, a pesar de aportar suficientes calorías e hidratos de carbono, como el ñame, casabe, arroz, batatas o plátano verde. Las personas con kwashiorkor retienen líquidos, presentando una apariencia hinchada y, en casos graves, un abdomen prominente.
Kwashiorkor Marasmático
El kwashiorkor marasmático ocurre cuando un niño con kwashiorkor no consume suficientes calorías. Las personas afectadas por esta condición retienen líquidos mientras sus músculos y tejido graso se deterioran.
Inanición
La inanición representa la forma más extrema de desnutrición proteico-energética, resultado de la falta total o casi total de nutrientes durante un período prolongado. Generalmente, se debe a la escasez de alimentos (hambrunas), aunque también puede ocurrir con disponibilidad de alimentos, como en casos de ayuno voluntario o anorexia nerviosa.
Causas de la Desnutrición
La desnutrición es un fenómeno multifactorial influenciado por aspectos sociales, culturales y políticos. Entre las causas subyacentes se encuentran:
- Pobreza
- Guerra
- Disturbios civiles
- Sobrepoblación
- Condiciones de vivienda inseguras
- Enfermedades infecciosas
- Pandemias
- Urbanización
La pobreza es la principal causa de desnutrición en países de todos los niveles de ingresos y es también el factor más frecuente de inseguridad alimentaria. En áreas donde la inseguridad alimentaria no es generalizada, la desnutrición es considerablemente menos común que la sobrealimentación.
Factores de Riesgo Específicos
Ciertas circunstancias y trastornos aumentan el riesgo de desnutrición:
- Incapacidad para acceder a alimentos (por motivos económicos, logísticos o físicos).
- Falta de hogar.
- Problemas de salud mental.
- Trastornos que afectan el consumo, metabolismo o absorción de nutrientes.
- Diarrea crónica, que provoca pérdida de nutrientes.
- Enfermedades graves que cursan con inapetencia o aumento de requerimientos nutricionales.
- Uso de ciertos medicamentos o consumo de sustancias como alcohol o drogas ilícitas.
- Tabaquismo.
- Ser joven (lactantes, niños y adolescentes por sus necesidades de crecimiento).
- Ser una persona mayor.
La desnutrición proteico-energética (DPE) es particularmente común entre adultos mayores institucionalizados en hospitales, residencias de ancianos o centros de rehabilitación.
Trastornos como los de malabsorción o cirugías que implican la extirpación de parte del tracto digestivo pueden comprometer la absorción de nutrientes. Enfermedades como el VIH avanzado, el cáncer o la depresión pueden llevar a la pérdida de apetito y, consecuentemente, a la desnutrición.

Impacto de Medicamentos y Sustancias
El uso de ciertos fármacos puede contribuir a la desnutrición de varias maneras:
- Disminución del apetito: Medicamentos para la presión arterial alta (diuréticos), insuficiencia cardíaca (digoxina) o cáncer (cisplatino).
- Inducción de náuseas: Lo que reduce el apetito.
- Aumento del metabolismo: Como la tiroxina y la teofilina, que incrementan la necesidad de calorías y nutrientes.
- Alteración de la absorción intestinal: Afectando la asimilación de nutrientes.
El consumo excesivo de alcohol, a pesar de aportar calorías, tiene bajo valor nutricional, disminuye el apetito y daña el hígado, interfiriendo en la absorción y utilización de nutrientes. El alcoholismo puede provocar deficiencias de magnesio, zinc y vitaminas como la tiamina. La interrupción del consumo de alcohol o de ciertos fármacos (ansiolíticos, antipsicóticos) también puede desencadenar pérdida de peso y desnutrición.
El tabaquismo altera el gusto y el olfato, haciendo los alimentos menos apetecibles. Además, estimula el sistema nervioso simpático, aumentando el consumo energético del organismo y contribuyendo a un bajo peso corporal.
Enfermedades y Requerimientos Nutricionales Aumentados
Algunas enfermedades incrementan drásticamente las necesidades calóricas del cuerpo, incluyendo infecciones, lesiones, hipertiroidismo, quemaduras extensas y fiebre prolongada.
La Desnutrición en la Población Mayor
En países como Estados Unidos, aproximadamente 1 de cada 7 ancianos que viven en sus hogares consumen menos de 1000 calorías diarias, una cantidad insuficiente para una nutrición adecuada. Hasta la mitad de los ancianos hospitalizados o en centros de atención a largo plazo no ingieren las calorías necesarias. Alrededor de 1 de cada 7 personas mayores que viven en sus hogares y la mitad de las que residen en centros de atención a largo plazo padecen desnutrición. En este grupo de edad, la desnutrición a menudo resulta de la combinación de múltiples factores, incluyendo los cambios fisiológicos asociados al envejecimiento.
Síntomas de la Desnutrición
El signo más evidente de una carencia calórica es la pérdida de grasa corporal. Una privación de alimentos de aproximadamente un mes puede resultar en la pérdida de un cuarto del peso corporal. Si la inanición se prolonga, los adultos pueden perder hasta la mitad de su peso, y los niños incluso más. Los huesos se vuelven prominentes bajo la piel, que se torna fina, seca, poco elástica, pálida y fría. La grasa facial se reduce, dando lugar a una apariencia de mejillas y ojos hundidos. El cabello se reseca, se adelgaza y cae con facilidad.
La caquexia, una pérdida severa de músculo y tejido graso, puede ser resultado de una producción excesiva de citocinas, sustancias liberadas por el sistema inmunitario en respuesta a trastornos como infecciones o cáncer.
Otros síntomas incluyen:
- Fatiga
- Sensación constante de frío
- Diarrea
- Inapetencia
- Irritabilidad y apatía
- En casos graves, estupor
- Debilidad generalizada que impide realizar actividades cotidianas
- Irregularidad o cese de los ciclos menstruales
- Edema (acumulación de líquido) en brazos, piernas y abdomen en casos severos.
La desnutrición también debilita el sistema inmunitario, disminuyendo el número de ciertos tipos de glóbulos blancos y aumentando el riesgo de infecciones. Si el déficit calórico persiste, puede evolucionar hacia insuficiencia hepática, cardíaca y/o respiratoria. La inanición total suele ser mortal en 8 a 12 semanas, aunque la duración puede variar considerablemente.
Consecuencias en Niños
Los niños con desnutrición severa pueden experimentar retrasos en el crecimiento. Su desarrollo conductual se enlentece marcadamente, y pueden presentar discapacidad intelectual leve hasta la edad escolar. Incluso con tratamiento, la desnutrición infantil puede tener efectos duraderos, como deficiencias cognitivas y problemas digestivos persistentes.
La mayoría de los adultos se recuperan completamente con tratamiento adecuado.
Diagnóstico de la Desnutrición
El diagnóstico de la desnutrición generalmente se basa en:
- Evaluación médica: Incluye preguntas sobre la dieta, pérdida de peso y un examen físico detallado.
- Análisis de sangre: En algunos casos, para evaluar niveles de nutrientes específicos.
La desnutrición grave y prolongada suele ser diagnosticable por la apariencia y el historial clínico del paciente. El médico puede indagar sobre la capacidad para seleccionar y preparar alimentos, la presencia de otros trastornos, el uso de medicamentos o sustancias, y el estado de ánimo y la función mental. Se pueden emplear cuestionarios estandarizados para obtener información relevante y confirmar el diagnóstico, especialmente cuando la desnutrición es menos evidente, y para identificar su causa, lo cual es crucial en niños.
Evaluación nutricional del adulto mayor: parte 1
Examen Físico y Antropometría
Como parte de la exploración clínica, los médicos realizan:
- Medición de altura y peso.
- Determinación del índice de masa corporal (IMC).
- Estimación de la masa muscular y grasa en la parte superior del brazo mediante la medición de la circunferencia del brazo y el grosor del pliegue cutáneo del tríceps.
- Verificación de otros síntomas indicativos de desnutrición, como cambios en la piel y el cabello, o acumulación de líquido en extremidades o abdomen.
Los resultados de estas mediciones ayudan a confirmar el diagnóstico y a determinar la gravedad de la desnutrición.
Estudios en Residencias Geriátricas
Estudios realizados en residencias asistidas han revelado una prevalencia significativa de riesgo de desnutrición y desnutrición diagnosticada en residentes mayores. Se ha observado una asociación entre el deterioro cognitivo moderado o grave y una mayor proporción de desnutrición. Asimismo, las dietas con texturas modificadas o terapéuticas se han relacionado con una mayor prevalencia de desnutrición en comparación con las dietas basales o diabéticas.
Estos estudios sugieren que el estado nutricional en entornos de atención a largo plazo puede estar influenciado por la complejidad de los residentes (alto porcentaje con deterioro cognitivo y/u otras patologías) y la calidad de la asistencia proporcionada, más que por la edad o el tipo de dieta general. La dependencia para la alimentación y la presencia de enfermedades crónicas aisladas no siempre muestran una asociación estadísticamente significativa con la desnutrición, lo que podría deberse a la potencia estadística de los estudios o a la atención especializada dispensada a los residentes en riesgo.

Abordaje y Prevención
La estrategia preventiva más importante a nivel mundial incluye la reducción de la pobreza, la mejora de la educación nutricional y la implementación de medidas de salud pública. En el ámbito individual, se recomienda:
- Variar el menú para hacerlo más apetecible.
- Fomentar el ejercicio físico, preferiblemente al aire libre, para estimular el apetito.
- Realizar comidas pequeñas y frecuentes a lo largo del día para evitar la sensación de pesadez.
- Optar por una dieta saludable rica en verduras, legumbres, semillas, frutas, carnes y pescados, limitando productos procesados, azúcares y grasas saturadas.
- Fomentar el contacto social y las actividades grupales, como almuerzos familiares o encuentros con amigos, para mejorar el estado de ánimo y el apetito.
Es fundamental que familiares y cuidadores presten atención a cualquier modificación en los hábitos alimentarios, cambios de peso o empeoramiento de condiciones médicas preexistentes en las personas mayores, ya que la desnutrición puede agravar rápidamente muchas enfermedades asociadas a la tercera edad.