Kenneth Felts: La historia de un hombre que vivió 90 años para aceptar su homosexualidad y honrar a su gran amor

Harto de no poder revelar quién es verdaderamente, sin complejos y sin tapujos, un anciano de 90 años ha gritado a los cuatro vientos que es gay. La vida de Kenneth Felts, un hombre que ha navegado las complejidades de la identidad y el amor en una época de profundos prejuicios, es un testimonio de valentía y arrepentimiento.

Los primeros indicios de su identidad

A los 12 años, un amigo le invitó a una fiesta de pijamas en su casa. Era invierno y como no tenía calefacción, se quedaron abrazados en la cama a la hora de dormir. Fue en ese instante exacto cuando Felts tuvo muy claro que era gay.

Fotografía de un joven Kenneth Felts en su adolescencia

La Guerra y el encuentro con el amor

Jamás tuvo novias. Se alistó en la Marina de Estados Unidos y estuvo en la Guerra de Corea. Después de volver a su país, el joven Kenneth Felts conoció en su trabajo en 1957 a Phillip Allen Jones, el amor de su vida.

Lo suyo fue un auténtico flechazo. Tras varias citas prohibidas, comenzaron a vivir una historia de amor furtivo. Al principio, se veían de vez en cuando, luego más a menudo y finalmente acabaron viviendo juntos. Todo fluía entre ellos. "Nos quedábamos en la cama como si los dos fuésemos uno", recuerda Felts.

Ilustración que representa una pareja de hombres de los años 50 en un momento íntimo

La presión social y el sacrificio

Sin embargo, con el paso del tiempo, los prejuicios de la sociedad estadounidense empezaron a pesar sobre los dos. "Todavía no había aprendido que el 'pecado' se define por la cultura en la que uno está consignado al nacer, no es una ley cincelada en piedra que nunca podría cambiarse", afirma Felts.

Coartado y presionado, finalmente huyó de sí mismo, dejando atrás todo lo que más quería. "No recuerdo lo que le dije a Phillip sobre el motivo de mi partida. Fuera lo que fuera, no era la verdad", cuenta. Kenneth Felts había crecido en un entorno muy marcado por la moral y la religión, que condicionó su vida y le obligó a 'escapar'.

El peso del arrepentimiento

A pesar de que Phillip trató de ponerse en contacto en diferentes ocasiones, él jamás le respondió. "Nunca pude hacerlo. Nunca volví a hablar con Phillip, aunque me escribió varias cartas. En su último mensaje me dijo que si no respondía, no volvería a molestarme. No había respondido a sus cartas anteriores y, nuevamente, no respondí. Esa fue una decisión de la que me he arrepentido durante mucho tiempo e incluso ahora, todavía lo hago".

Imagen simbólica de cartas antiguas y un teléfono desconectado

Una vida marcada por la heteronormatividad

Después, en un grupo de jóvenes de su iglesia, Felts conoció a una mujer con la que se casó y tuvo una hija. Como era de esperar, su matrimonio fue un fracaso y terminó divorciándose en 1980.

Paradójicamente, cuando su hija Rebecca le dijo que era lesbiana, su primera reacción fue de cabreo. Sin embargo, pronto cambió su actitud y decidió respaldarle en todo. Tras varios años, ha sido precisamente a ella a la primera persona a la que le ha dicho que es gay, antes de hacerlo público en las redes.

La búsqueda de la paz y el recuerdo del gran amor

En esta nueva etapa de su vida, ya sin ataduras pero sin olvidar a quien es su verdadero amor, Kenneth Felts ha tratado de encontrar a Phillip. "Siempre he esperado que Phillip encontrara la paz y el amor reconfortante que se merecía y que yo nunca volvería a alcanzar", sostiene.

Sin embargo, Phillip Allen Jones murió en 2013 sin saber que él nunca lo olvidó. "Lo amé hasta el final", lamenta Kenneth, quien a sus 90 años ha encontrado la fuerza para vivir auténticamente y honrar la memoria de su gran amor.

El celuloide oculto (1995) #documental #cine #homosexualidad

tags: #anciano #de #90 #con #joven