Problemas de Vista en Adultos Mayores y el Uso de Lupas

Con el paso del tiempo, el cuerpo experimenta un proceso natural de envejecimiento. Los ojos y la vista no son ajenos a este proceso, y con los años sufren cambios desde lo anatómico hasta lo funcional. A medida que envejecemos, es común experimentar una disminución en nuestra visión, lo que puede dificultar tareas diarias como leer el periódico, instrucciones en los medicamentos o simplemente disfrutar de un buen libro. Estos cambios, aunque normales, no tienen por qué suponer una pérdida de visión severa.

El Envejecimiento y la Salud Visual

Esquema de las partes del ojo humano mostrando los cambios con la edad

Cambios Oculares con la Edad

La visión comienza a sufrir cambios con el paso del tiempo. La piel de los párpados se vuelve más laxa, empezando en algunos casos a caer sobre el ojo y dificultando la visión, haciendo necesaria una intervención quirúrgica para sacar la piel extra. Otro problema común es la presbicia, o la dificultad para visibilizar objetos pequeños, como la letra en los textos, siendo este uno de los primeros signos del envejecimiento de la vista. Es bastante común que las personas mayores presenten "ojo seco", donde la superficie del ojo se reseca constantemente, siendo muy limitante para la calidad de vida.

Enfermedades Oculares Comunes en la Tercera Edad

Cada vez son más frecuentes los problemas de visión en adultos mayores, y sus repercusiones pueden llegar a ser muy relevantes para la calidad de vida durante la tercera edad. De hecho, en la última década los estudios científicos han señalado que aproximadamente el 80 % de las personas mayores de 60 años sufre problemas de vista. La principal causa del desarrollo de una enfermedad ocular en el adulto mayor es el descuido sobre la salud visual, además de que son muchas las enfermedades de los ojos que no presentan síntomas.

Presbicia o Vista Cansada

La presbicia, también llamada "vista cansada", es un defecto refractivo o anomalía visual consistente en la disminución de la capacidad de enfoque del ojo debido a la pérdida de elasticidad del cristalino, lente biconvexa situada entre la córnea y la retina. Este problema visual suele aparecer a partir de los 40 años. Al volverse el cristalino menos elástico, las personas que la padecen intentan enfocar los objetos separándolos de su cara, hasta conseguir ver suficientemente los detalles. En España afecta a más de 20 millones de personas.

El tratamiento de la presbicia consiste en el uso de gafas con lentes convergentes o positivas que hacen efecto de lupa. A los 45 años, incluso en personas que no han utilizado gafas de lejos, se precisará una corrección de cerca en torno a +1 dioptría (Dp). A partir de ahí la presbicia aumentará a razón de 0.5 Dp cada 5 años. Un segundo tratamiento es la cirugía, en la cual se implanta una lente intraocular en el ojo. En concreto, en un ojo se corrige la visión de cerca y en el otro de lejos, de forma que el paciente alcance una visión binocular aceptable en todas las distancias sin la necesidad de usar gafas.

Cataratas

Ilustración de un ojo con cataratas versus un ojo sano

La catarata se define por la opacidad en el cristalino del ojo. Dicha opacidad, al restringir el paso de la luz a través del cristalino, dificulta la visión. Otro problema común es la aparición de cataratas, que corresponden a una opacidad total o parcial del cristalino, haciendo que la vista se vuelva borrosa y se pueda producir encandilamiento ante la luz. Es el resultado de una descomposición de proteínas producida en el cristalino debido al envejecimiento. La catarata es una de las patologías oculares que más afecta a la tercera edad. Si el problema de cataratas interfiere con la vida cotidiana de una persona, es necesario acudir a una consulta oftalmológica para una revisión.

La cirugía de cataratas es una intervención rápida, de carácter ambulatorio. El medio más común para realizarla es la facoemulsificación. Con esta técnica se consigue eliminar toda la opacidad gracias a la emisión de ultrasonidos que logran romper la catarata.

Glaucoma: El Ladrón Silencioso de la Vista

Infografía sobre el glaucoma y el daño al nervio óptico

De entre el gran número de enfermedades de la vista que conocemos, el Glaucoma es una de las que más destacan no solo por la gravedad de su condición, sino porque no existe una cura a esta enfermedad. Uno de los principales causantes de ceguera en personas mayores de 60 años es el glaucoma. El problema es que el glaucoma no produce síntomas: no duele, los ojos no están rojos y la agudeza visual no se ve mermada hasta el final. Lo complicado del glaucoma es que es indoloro y sigiloso, de allí que en algunas partes es conocido como "ladrón silencioso de la vista". El envejecimiento genera la muerte de las fibras nerviosas.

Este trastorno ocular se caracteriza por un taponamiento en el sistema de drenaje del ojo, lo que produce un aumento de la presión intraocular. Como consecuencia, se genera el daño progresivo de las fibras del nervio óptico. Este nervio es el encargado de enviar al cerebro las imágenes que vemos. A partir de los 70 años, la prevalencia de glaucoma aumenta del 2,3 % en personas de entre 60-69 años al 3,5 %.

Tipos de Glaucoma

  • Glaucoma de ángulo abierto: Es el tipo más común de esta afección. Se llama así porque el ángulo de drenaje que forman el iris y la córnea se queda abierto.
  • Glaucoma de ángulo cerrado o de cierre angular: Provocado por una elevación rápida e intensa de la presión dentro del ojo. El iris se abulta considerablemente y este abultamiento bloquea el ángulo iridocorneal de manera parcial o total. Por ello, el líquido no puede circular en el ojo y ocasiona un aumento de la presión.
  • Glaucoma congénito: Se produce en bebés, al nacer, cuando el ojo no se desarrolla correctamente.
  • Glaucoma secundario: Puede ser una complicación de otras enfermedades.

El tratamiento más común es el del uso de medicamentos para disminuir la presión intraocular. Concretamente, se prescriben fármacos en forma de gotas para los ojos. La siguiente alternativa es la de la cirugía láser, gracias a la cual se drena el líquido que hace aumentar la presión. La última opción disponible es la de la cirugía ocular y solo es aplicada cuando todo lo anterior ha fallado.

Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE)

Imagen que simula la visión de una persona con degeneración macular

La degeneración macular asociada a la edad (DMRE) es una de las principales causas de pérdida de visión severa entre la población de más de 60 años. Afecta a casi 20 millones de personas en Estados Unidos y es una de las principales causas de baja visión y ceguera. Esta enfermedad daña la mácula, en el centro de la retina, que es responsable de nuestra visión directa y la mayoría de nuestra visión de color. Al no verse afectada la visión periférica, los pacientes pueden desenvolverse y realizar sus actividades diarias sin prácticamente ningún impedimento.

Esta patología multifactorial se caracteriza por la aparición de una o varias alteraciones progresivas que afectan a la retina en la zona denominada mácula. Otro síntoma es cuando la persona ve un punto negro o blanco fijo en el centro de la visión. Hay dos tipos de DMRE: seca y húmeda. La mayoría de las personas tienen DMRE seca, en la que partes de la mácula se adelgazan y pequeños grupos de proteínas llamados drusen crecen y nublan la visión central. Ciertos tipos de DMRE húmeda se pueden tratar con inyecciones de medicamento y terapia fotodinámica, que utiliza un láser y un medicamento especial que funciona cuando se expone a un tipo específico de luz. Al ser una enfermedad asociada al envejecimiento, no hay una cura definitiva.

Retinopatía Diabética

Diagrama de los vasos sanguíneos de la retina afectados por la retinopatía diabética

La retinopatía diabética es un problema de visión por diabetes, un trastorno que se presenta en las personas con diabetes tipo 1 o 2, y ocurre cuando el exceso de glucosa daña los vasos sanguíneos de la retina. Un estudio reciente estimó que casi 10 millones de personas en el país tienen retinopatía diabética, lo que equivale a que 1 de cada 4 personas con diabetes padece la enfermedad. Esta enfermedad puede manifestarse de varias formas, pero lo más común es que aparezcan escotomas en el campo visual o "manchas" producidas por la presencia de hemorragias en la retina. A pesar de estas lesiones, el paciente puede no notar nada.

Con el tiempo, los síntomas aumentan en gravedad y es posible que se experimenten manchas oscuras o áreas vacías en la visión, o incluso se pierda la vista. Si se es una persona con diabetes, se deben hacer revisiones una vez al año con el oftalmólogo. Para su detección, se realiza un examen con pupila dilatada.

Desprendimiento de Retina

El desprendimiento de retina consiste en la separación de la membrana sensible a la luz (esto es, la retina) en la parte posterior del ojo de sus capas de soporte subyacente. Sucede cuando la retina pasa a separarse del soporte subyacente en la parte trasera del ojo. En algunos casos, esto provoca que la retina se desprenda. A medida que envejecemos, el vítreo (el líquido gelatinoso en el centro del ojo) sufre un cambio de textura y se encoge; a veces esto hace que la retina se desprenda. Las investigaciones muestran que esto se vuelve más común entre los 50 y 60 años. El tipo más común se debe a un desgarro o perforación de la retina, que a su vez puede ser causado por un traumatismo o por una miopía muy grave. El desprendimiento de retina se considera una emergencia médica. Si se notan síntomas de alerta (la aparición repentina de muchas moscas volantes y destellos, visión disminuida o la sensación de una cortina sombreada sobre los ojos), se debe contactar con un oftalmólogo de inmediato.

Ojo Seco y Epífora

Ojo Seco

El ojo seco es una de las enfermedades de la vista más comunes, afectando a más de 5 millones de personas en España. El ojo seco puede ser originado por múltiples factores, siendo la más común la DGM (disfunción de las glándulas de Meibomio), pero también puede deberse al envejecimiento natural, traumatismos, cambios hormonales o el uso de lentes de contacto, entre otros, además de generar diversas molestias. Al igual que el resto de enfermedades de esta lista, el ojo seco no tiene una solución definitiva, aunque sí se pueden tratar sus síntomas para evitar las molestias.

Para el primer tipo, los tratamientos más comunes son las lágrimas artificiales para mantener hidratado el ojo y los fármacos, cuya función es incrementar la capa acuosa. Otra opción es la de los tapones lagrimales para ayudar a las lágrimas del paciente a permanecer en la superficie ocular. Este método se basa en insertar dichos tapones en los puntos lagrimales que se encuentran en el ángulo interno de los párpados inferiores y superiores. La estimulación QMR REXON-EYE puede emplearse tanto en el tratamiento del ojo seco evaporativo como acuodeficiente, incluso en casos severos.

Epífora (Ojos Llorosos)

El nombre médico oficial para los ojos llorosos es epífora. Los cambios asociados con la edad, como el párpado caído y los conductos lagrimales bloqueados, pueden hacer que sea más probable tener los ojos llorosos. Irónicamente, el síndrome de ojo seco también es una causa frecuente de ojos llorosos (la sequedad provoca que las glándulas produzcan más lágrimas).

Blefaritis y Triquiasis

Blefaritis

La Blefaritis es una de las enfermedades oculares más comunes en la población, un trastorno muy común en el que los bordes de los párpados se inflaman. Se cree que la blefaritis está asociada con las bacterias del párpado o la caspa, y es más común entre las personas con ciertos trastornos de la piel, como la dermatitis seborreica y la rosácea. Una de las principales causas de blefaritis en la población mayor es la presencia de demodex, ácaros microscópicos que se encuentran en los folículos de las pestañas. En muchos casos, se puede mantener bajo control con el lavado diario cerca de la línea de las pestañas o tratando el problema subyacente de la piel. Si no, se puede proceder a la retirada del exceso de bacterias y partículas en el borde del párpado. También se puede hacer uso de las gotas oftálmicas, especialmente útiles si existe riesgo de infección ocular grave.

Triquiasis

La triquiasis es una condición en la que la piel del párpado pierde elasticidad y las pestañas crecen hacia adentro, hacia el ojo. La persona que lo padece comienza a perder elasticidad en el párpado, provocando que las pestañas crezcan hacia la parte interna del ojo. Las pestañas pueden rozar la córnea o la conjuntiva (la delgada superficie interior de los párpados), lo que provoca irritación, como enrojecimiento y lagrimeo, y sensibilidad a la luz o abrasión corneal. El tratamiento incluye remover manualmente las molestas pestañas con unas pinzas tipo fórceps, un procedimiento que se realiza en el consultorio.

Moscas Volantes (Miodesopsias)

Las moscas volantes, también conocidas como miodesopsias, son pequeños cuerpos flotantes en movimiento que aparecen en el campo de visión del paciente. Estas aglutinaciones son más comunes entre las personas miopes, que han sido operadas de cataratas, intervenidas con láser o que padecen inflamación en el interior del ojo. En la actualidad, no hay tratamientos que puedan combatir de forma efectiva la presencia de estas manchas. La primera opción es la vitrectomía, una cirugía intraocular en la que se retira el vítreo natural del ojo. Esta cirugía puede traer consigo consecuencias propias de la intervención, entre las más graves están la catarata, el desprendimiento de la retina o el sangrado interno. Otra opción es la vitreolisis láser, un tratamiento que no requiere cirugía y que es muy solicitado por pacientes por ser indoloro y poco invasivo. Este método consiste en el uso del láser que, apuntado al conglomerado de fibras que se encuentra en el interior del ojo, ayuda a que desaparezca la sombra que originan al entrar en contacto con la luz.

Fatiga Visual Digital

Cuando los ojos se fatigan por el uso excesivo, pueden sentirse secos, con comezón, doloridos y cansados. También pueden arder. Datos recientes sugieren que dos tercios de las personas experimentan fatiga visual digital al usar sus teléfonos, computadoras u otros dispositivos durante casi 10 horas al día. La incomodidad generalmente disminuye una vez que se descansan los ojos.

La Baja Visión y el Rol de las Lupas

¿Qué es la 'Baja Visión'?

¿Qué es la Baja Visión?

Los problemas de la visión, o discapacidad visual, se refieren a la pérdida de la visión. Incluye ceguera, lo que significa que se ha perdido toda o la mayor parte de la vista. También incluye baja visión, lo que significa que se tiene algo de visión, pero la pérdida de la visión dificulta hacer las tareas diarias. Esta condición dificulta la visión incluso cuando se usan lentes correctores o cualquier tratamiento estándar. Existen varios grados de baja visión. La baja visión es permanente. Los anteojos, los medicamentos y la cirugía no pueden curarla. Se pueden tener problemas para leer, hacer compras, cocinar, escribir y mirar televisión.

Las principales causas de baja visión y ceguera en el mundo son las enfermedades del ojo relacionadas con la edad, como la degeneración macular, las cataratas y el glaucoma. El envejecimiento no causa pérdida de la visión por sí solo, pero muchas enfermedades comunes en las personas mayores pueden causarla.

Las Lupas como Herramienta Indispensable

Para la baja visión, algunos recomiendan el uso de lupas o lentes especiales para aprovechar al máximo la capacidad de ver. Este deterioro visual puede dificultar tareas diarias, y para muchas personas mayores, las lupas para leer se convierten en una herramienta indispensable que mejora la calidad de vida. Las lupas ofrecen una ampliación clara y sencilla, lo que permite que las personas mayores sigan siendo autónomas y disfruten de la lectura sin depender tanto de otras personas.

Es común que en muchos lugares, desde supermercados hasta farmacias, vendan lentes ópticos y de sol a módicos precios y con amplia variedad. En muchos lugares se suelen vender lentes ópticos o anteojos para la presbicia, los cuales funcionan como mini lupas con un aumento estándar.

Tipos de Lupas para Lectura

  • Lupas de mano: Son las más populares debido a su versatilidad y portabilidad. Permiten ver de cerca objetos o textos, ideales para leer etiquetas de productos, recetas o pequeñas letras.
  • Lupas con luz LED: Especialmente útiles para personas con problemas de visión en condiciones de poca luz. La luz adicional no solo ilumina el texto, sino que también mejora el contraste.
  • Lupas de escritorio o con base: Ideales para una solución más estable, se colocan sobre una mesa permitiendo una lectura cómoda sin necesidad de sostenerlas.
  • Gafas lupa: Una excelente opción para quienes necesitan libertad de movimiento. Tienen lentes de aumento que permiten leer sin tener que sostener una lupa.
  • Lupas electrónicas: Dispositivos más avanzados que utilizan pantallas digitales para ampliar el texto. Ofrecen gran claridad y permiten ajustar el tamaño, contraste y color.

Factores Clave al Elegir una Lupa

  • Aumento adecuado: La mayoría de las personas mayores requieren un aumento de entre 2x y 5x para lectura.
  • Tamaño de la lente: Asegúrate de que la lupa tenga un tamaño de lente adecuado para cubrir el área que deseas leer.
  • Ergonomía: La lupa debe ser cómoda de usar, especialmente si se va a sostener por largos períodos.
  • Iluminación: Muchas lupas vienen con luces LED integradas, útil para leer en condiciones de poca luz.
  • Durabilidad: La calidad de la lente es otro factor importante para su vida útil.

Consejos para el Uso Óptimo de Lupas y Aplicaciones

  • Ambiente bien iluminado: Asegúrate de leer en un lugar bien iluminado para evitar la fatiga ocular.
  • Uso de la lupa a la distancia correcta: Mantén la lupa a la distancia correcta para obtener el mejor aumento y claridad.
  • Mantenimiento regular: Limpia las lentes de la lupa regularmente para evitar manchas y suciedad que puedan afectar la visibilidad.
  • Aplicaciones móviles: Muchas aplicaciones de lupa disponibles en teléfonos inteligentes utilizan la cámara del dispositivo para capturar y ampliar el texto en tiempo real.

Prevención, Diagnóstico y Manejo de Problemas Visuales

Foto de una persona mayor siendo examinada por un oftalmólogo

La Importancia de los Exámenes Oculares Regulares

Detectar de forma temprana los problemas oculares comunes relacionados con la edad puede conducir a un tratamiento más eficaz. Para personas mayores de 65 años, es recomendable acudir a exámenes oculares de manera anual. En este tipo de exámenes, el profesional aplicará unas gotas en los ojos para dilatar las pupilas. En la consulta oftalmológica habitual lo que se busca es evaluar la vista. Luego se evalúa la presión intraocular y se realiza un examen completo donde se revisan las distintas partes del ojo: la córnea, el cristalino, la retina, la pupila y el nervio óptico.

En el caso de los lentes de sol, siempre se debe pedir la certificación y garantía de que los cristales cuentan con protección contra los rayos UV.

El Impacto Socioeconómico de la Baja Visión

¿Qué es la 'Baja Visión'?

Según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y la Fundación Salud Visual, los problemas de visión tienen un efecto integral en la ciudadanía: además de los riesgos de accidentes y caídas, conllevan una pérdida en la capacidad de comunicación y en las relaciones afectivas y sociales de la población. Algunos estudios llevados a cabo en residencias de mayores señalan que los residentes con baja visión son dependientes en actividades rutinarias como trasladarse de un lugar a otro o en el aseo personal.

Rehabilitación Visual y Calidad de Vida

Las intervenciones de rehabilitación de la baja visión, como algunas terapias psicológicas y métodos para mejorar la visión, pueden mejorar la calidad de vida en personas con pérdida o deficiencia visual. Sus opciones de tratamiento dependen de la afección que causó su baja visión, por lo que se debe consultar con el oftalmólogo qué tratamientos podrían ayudar. La rehabilitación visual enseña cómo vivir con la pérdida de visión. Cuanto antes se detecte y se trate la pérdida de visión o la enfermedad de los ojos, mayores serán las posibilidades de conservar lo que queda de la visión.

Cualquiera sea la causa, la pérdida de visión no se puede recuperar, pero es posible controlarla. La pérdida de visión significa que es posible que se deba reorganizar la vida y aprender nuevas formas de hacer las cosas. Las lupas para leer para personas mayores son una herramienta invaluable para mejorar la calidad de vida, mantener la independencia y disfrutar de la lectura diaria. La edad a veces trae problemas de visión que la debilitan, pero hay ciertas medidas que pueden ayudar a mantener la vista y la salud ocular durante toda la vida. Conocer los riesgos oculares asociados a la edad es fundamental para poder tomar medidas preventivas.

tags: #anciano #con #lupa