Reírse de nosotros mismos tiene un efecto liberador y sanador, es como un baño de agua fresca que le quita dramatismo a la vida y nos permite afrontar lo que vendrá con renovadas fuerzas. La risa y el humor son una especie de catarsis, que en griego significa “purificación”. Uno de los temas clásicos del humor es la vejez; a todos nos llega, pero nadie está muy entusiasmado por recibirla demasiado pronto.
El tiempo se toma muy en serio… hasta que uno aprende a reírse de él. El humor es una de las formas más refinadas de inteligencia, nos permite mirar la realidad con distancia, sin negarla. En la vejez, esa distancia se vuelve sabiduría. Quien ha vivido mucho ha aprendido a reírse incluso de lo que antes le preocupaba. Henri Bergson escribió que “la risa es una corrección social con sonrisa en los labios”. Aplicado a la vejez, podría significar que el humor no niega el paso del tiempo, sino que lo suaviza: nos enseña a convivir con él sin resignación ni dramatismo. Mientras la medicina se esfuerza por prolongar la vida, el humor la ensancha, permitiéndonos ganar espacio interior, airear la memoria y aliviar el peso del tiempo.

El Humor como Herencia y Resistencia
Durante décadas, la cultura popular ha representado a las personas mayores como caricaturas: el abuelo despistado, la vecina cascarrabias, la torpeza convertida en chiste. Ese humor fácil ha envejecido mal, ya que reírse de la vejez es distinto a reírse con ella. Chaplin lo entendió mejor que nadie: su Charlot envejecía en cada película, pero nunca perdía la gracia de quien tropieza sin caerse del todo. Lo mismo ocurre con los personajes de Quino, con la ironía mordaz de Woody Allen o con el Mario Benedetti que escribió: “Ríanse, pero no se olviden de tomarse en serio la risa”. Reír en la vejez no es frivolidad; es una forma de lucidez.
Numerosos estudios confirman que el humor tiene efectos reales sobre la salud física y mental. Investigaciones del University College of London y de la Mayo Clinic muestran que las personas con sentido del humor presentan menor incidencia de enfermedades cardiovasculares, mayor resiliencia y mejores vínculos sociales. En programas comunitarios con personas mayores, los talleres de humor han demostrado ser más eficaces que muchos tratamientos contra la soledad. Quizá por eso tantas personas mayores repiten la misma frase: “Si no me río, me muero”.
Reírse del tiempo no es desafiarlo, es pactar con él. Las personas mayores que conservan el humor no lo hacen porque ignoren la realidad, sino porque han aprendido que la risa es también una forma de resistencia. La escritora estadounidense Nora Ephron decía que el secreto del envejecimiento estaba en “tomarse a una misma menos en serio”. La risa no resta importancia a la vida, se la devuelve. El humor, cuando acompaña la vejez, crea comunidad, une generaciones, desmonta estereotipos y devuelve humanidad a lo cotidiano. El humor también es herencia. Las generaciones mayores transmiten su risa como transmiten sus recetas, sus canciones o sus historias. Envejecer con humor no es negar la realidad, es interpretarla con un poco más de luz. Y en esa interpretación, el humor se convierte en una forma de sabiduría.
Chistes Clásicos y Modernos sobre la Vejez
Aquí dejamos una selección de chistes con el tema de la ancianidad que dibujarán una sonrisa en tu cara, desde cuentos más o menos largos hasta los clásicos breves que comienzan con: “Sabes que te estás haciendo viejo cuando…”, como el chiste de Bob Hope: “Sabes que te estás haciendo viejo cuando las velitas cuestan más que la torta”, tal vez basado en su propia experiencia, ya que vivió hasta los 100 años. Y podríamos agregar: sabes que te estás haciendo viejo cuando sabes quién fue Bob Hope.
Chistes Largos e Hilarantes
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Un comediante se presenta en un geriátrico. Empieza con su show de chistes, y pronto se da cuenta de que los abuelos no retienen lo que acaba de decir. Entonces repite el chiste que acaba de relatar, y el público se ríe como si lo hubiera dicho por primera vez. La situación le resultó entretenida, así que el cómico se pasó la media hora de su espectáculo contando el mismo chiste. Hacia el final se dio cuenta de que un anciano lo miraba fijamente. Al terminar, notó que el viejo se le acercaba. Algo nervioso por la situación incómoda, aguardó que le recriminaran su actitud.
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Dos viejos amigos se juntaron a cenar con sus parejas en la casa de uno de ellos. Luego de la cena, mientras las mujeres preparaban café, los hombres se pusieron a charlar en el living. El anfitrión le contó a su amigo su reciente cena en un restaurante para celebrar el aniversario 60 de casado:
-El servicio es excelente, la comida maravillosa, fue la mejor experiencia que tuve en un restaurante. Debes llevar a tu esposa.
-¿Cómo se llama el lugar? -quiso saber el otro.
-Ehhh, no recuerdo… Espera. ¿Cómo se llama esa flor tan linda?
-¿Tulipán?
-No, esa flor romántica, una que tiene espinas.
-Ah, ¿rosa?
-¡Eso, rosa, gracias! ¡Rosa!
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Una anciana experimentada se acostó con un chico en uniforme azul, y le preguntó:
"¿Es usted un médico por casualidad?"
"Sí, soy médico", respondió él.
"¿Es usted un anestesiólogo, tal vez?"
"¡Sí!" dijo sorprendido, "Pero ¿cómo lo ha adivinado?"
"Porque no sentí nada", replicó ella.

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Una señora de 90 años tenía una relación con uno de los otros residentes en el hogar de ancianos. Se amaban apasionadamente y se reunían todas las noches. Pasaban tiempo juntos, leían el periódico y veían televisión. Una noche, el amante de la mujer no apareció, y tampoco los dos días posteriores.
"Bueno", pensó, "mi amada ha muerto".
Pero una semana después regresó, alegre, valiente y sonriendo de oreja a oreja.
"¿Dónde estuviste la semana pasada?" ella preguntó.
Él dijo: "Tengo que confesarte algo terrible, ¡te engañé! Pasé la semana con otra mujer".
Furiosa, la mujer grita: "¡Todos los hombres son cabras! ¡Y tú, a pesar de tu edad, no eres la excepción! Probablemente es más joven que yo, ¿verdad?"
"Bueno, no", dijo. "Ella también tiene noventa años".
"¿Entonces ella es más bella que yo?"
"No", dijo de nuevo. "Ustedes dos se ven realmente muy parecidas".
"Entonces, ¿cuál es la diferencia entre nosotros?" exigió.
"Bueno", dijo, "es que ella tiene la enfermedad de Parkinson".

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Un abuelo caminaba con su nieta cuando vieron a dos perros enganchados tras aparearse. Ella tuvo curiosidad y le preguntó a su abuelo qué estaban haciendo. El abuelo, inseguro de cómo manejar la situación, respondió: "Bueno, querida, uno de los perritos se rompió una pata y el otro está siendo muy amable y simpático y lo está arrastrando a casa”. La nieta miró a los perros por un rato, claramente confundida y, finalmente, ella preguntó: "Abuelo, ¿pero entonces todos son siempre tan amables y simpáticos?".

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Un hombre con una discapacidad visual estaba viendo la televisión y de repente llamó a su esposa. "¡Hey! ¡Cariño! ¡Ven aquí! ¡No vas a creer lo que hacen estos pervertidos en la televisión!" La esposa salió corriendo de la cocina, miró la pantalla y dijo: "Viejo decrépito, ponte las gafas. ¡Es Fidel Castro comiendo banana!"

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Tres ancianos están hablando. Uno dice: "Prefiero a chicas en sus veintes. Son tan tiernas e inexpertas". El segundo hombre dice: "Amo a las mujeres de cuarenta. Tienen experiencia, saben mucho, saben lo que quieren". El tercer hombre dice: "Me gustan más las mujeres de 70 años". "¿Y por qué pues?", preguntan los otros. "Hacen el amor como si cada vez fuera su última!".

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Un hombre mayor salió a tomar algo con su amigo. "¿Por qué te ves tan triste?", le preguntó su amigo. "Tuve un sueño temprano, de que estaba hablando con una hermosa mujer más joven". "¿Y por qué no estás feliz por ello?", preguntó el amigo. "¡Porque mi esposa me despertó justo cuando estaba a punto de anotar su número de teléfono!".

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Dos jubilados se reunieron en el parque. Uno de ellos dice: "Sabes, unos recién casados se han mudado al lado y ahora me mantienen despierto toda la noche". "¡Oh, amor joven y apasionado! ¡Cómo te envidio!" "No, no, trato de escucharlos toda la noche, ¡pero no puedo oír nada!"

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Un jovencito visita a su novia por primera vez. Él camina por el apartamento y mira su decoración y sus pertenencias. También ve un jarrón chino muy hermoso y caro al lado del sofá. Mira dentro, pero aparentemente no contiene nada, y luego mete su mano en el jarrón. "¿Qué es esto?", él pregunta a su novia. "Oh, eso no es nada, solo son las cenizas de mi abuelo". Sorprendido, él saca su mano del susto. Su novia continúa: "¡Mi abuelo es demasiado perezoso como para usar el cenicero de la cocina!".

Chistes Cortos de Abuelos y Abuelas
- Un abuelo a su nieto: - Qué aburrida está la tele últimamente. - Abuelo, que eso no es el televisor: estás mirando el microondas.
- Llaman a la puerta, se acerca el niño a abrir. Vuelve y la madre le pregunta: - ¿Quién era, niño? - Eran unas monjas pidiendo para el asilo. - ¿Y qué les has dado? - Les he dado al abuelo.
- Charlando sobre la muerte: - A mí lo que me gustaría es morir durmiendo apaciblemente, como mi abuelo... y no gritando de terror como sus pasajeros.
- A mí siempre me ha fascinado el ballet. Cuando tenía 30 años, iba para ver a las bailarinas. - ¿Y después? - Cuando tenía 40, iba para oír la música. Y ahora, con 50, voy porque las butacas son muy cómodas.
- Se encuentran dos amigos y dice uno: - No sé qué hacer con mi abuelo, se come las uñas todo el tiempo. - Al mío le pasaba igual, y le quité la manía en un momento. - ¿Cómo?
- - Abuelita, gracias por el regalo. - Si era una bobada. - Eso dije yo pero mamá me dijo que te llamara de todas formas.
- - Un niño rompe el jarrón de su madre y antes de que se disponga a regañarle, el niño se apresura a decir: - No diré nada en presencia de mi abogado.... Abuelaaaaaa.
- Estos son dos ancianos hablando, y de repente uno le pregunta al otro: - ¿Cuántos años tienes? Y le contesta: - Ochenta y pico. Entonces el otro le dice: - Pues yo tengo ochenta y tres y no pico entre horas.
- Papá, ¿los marcianos son amigos? - ¿Por qué lo preguntas, hijo? - Es que están llevando a mi abuelita. - Pues son amigos.
- - Un abuelo muy viejito en el gimnasio... - Oye chaval... ¿Qué máquina tengo que usar para ligarme a una de 30? - Yo diría que...
El Valor de la Risa y los Mayores
10 beneficios del humor en 10 minutos
Un buen chiste siempre alegra la jornada y nunca está de más para soltar un poco el estrés. Muchas veces necesitamos de estos chistes para desestresarnos y hacer la rutina un poco más llevadera para llegar feliz al final del día. Internet es el lugar ideal para buscar algún cuento o chiste divertido que sea verdaderamente hilarante. En ocasiones los clásicos son los mejores, y aunque a veces se puedan sentir un poco anticuados, luego de un segundo es imposible no explotar en carcajadas al escuchar uno de estas bromas clásicas de personas mayores.