Cuando el atardecer tiñe el cielo de colores y el sol comienza a caer, para algunas personas mayores con enfermedades neurodegenerativas, este momento del día puede marcar el inicio de una serie de síntomas de agitación y confusión. Aunque la frase "anciano caminando en un atardecer" podría evocar imágenes poéticas, en el contexto de la geriatría, a menudo se asocia con el Síndrome del Ocaso, también conocido como sundowning. Este síndrome se caracteriza por un incremento en la confusión, agitación y ansiedad al final de la tarde y durante la noche, afectando significativamente la calidad de vida de los pacientes y sus cuidadores.
Se trata de uno de los trastornos más comunes en la medicina geriátrica, ya que es habitual en los ancianos con demencia y con Alzheimer, pero también puede aparecer en personas mayores sin un diagnóstico formal de demencia.

¿Qué es el Síndrome del Ocaso (Sundowning)?
El síndrome del ocaso es un término que se usa para describir un conjunto de síntomas que suelen aparecer en personas con edad avanzada, con o sin demencia, cuando comienza a atardecer o llega la noche. No es un término científico que responda a un diagnóstico. Son una serie de comportamientos que suele experimentar la persona al final de la tarde o del día, aunque también los puede experimentar en cualquier otro momento.
Este síndrome es una alteración común en personas mayores, especialmente en aquellas con demencia o Alzheimer, caracterizada por un incremento en la confusión, agitación y ansiedad al final de la tarde y durante la noche. A veces llamado "sundowner's syndrome" en inglés, no es una enfermedad sino un conjunto de síntomas o comportamientos relacionados con la demencia que pueden incluir dificultad para dormir, ansiedad, agitación, alucinaciones, pasear y desorientación.
La gravedad del deterioro cognitivo suele ser un factor que predispone a experimentar este síndrome, el cual puede ocurrir en cualquier etapa de la demencia, aunque es más frecuente en la fase moderada.
Síndrome del Ocaso [Entendiendo a mi abue] Telemedellín
Causas y Factores Desencadenantes del Síndrome del Ocaso
Todavía no se comprende bien por qué se produce el síndrome del ocaso, pero diversas investigaciones y observaciones clínicas han identificado varios factores contribuyentes. Entre el 2,4% y el 25% de los pacientes diagnosticados con la enfermedad del Alzheimer podrían sufrir el síndrome del ocaso.
Alteraciones de los Ritmos Circadianos y la Melatonina
- Los trastornos del sueño suelen estar directamente relacionados con los ritmos circadianos, el ciclo biológico que experimenta el ser humano en 24 horas y que se ve afectado principalmente por la luz y la oscuridad. Este ciclo es el aviso natural que nos da nuestro cuerpo sobre cuándo debemos dormir y cuándo despertar.
- Esta condición está vinculada a cambios en los ritmos circadianos y en los niveles de melatonina, la hormona del sueño, que afecta los ciclos de sueño y puede causar desorientación y fatiga en los ancianos. La melatonina interviene en el proceso de relajación y en el sueño.
- En personas con Alzheimer, esto se encuentra directamente relacionado con los daños que se producen en las zonas del cerebro que controlan estos ritmos, regulados por el llamado núcleo supraquiasmático. Los pacientes mayores con algún tipo de trastorno neurodegenerativo como la demencia tienen dañadas ciertas zonas del cerebro que controlan estos ritmos circadianos y cuentan con niveles bajos de melatonina.
- Con el síndrome del ocaso, las alteraciones cognitivas de las personas que lo padecen trastornan el denominado reloj biológico interior, lo que hace perder la noción del tiempo y, por tanto, no saber distinguir la hora de dormir o de despertarse. Esto genera un "reloj corporal" confundido.
Fragmentación del Sueño y Fatiga
- Con el aumento de la edad, se produce una fragmentación del sueño y el sueño profundo suele disminuir. Esto se traduce en que los ancianos tienden a romper con el ciclo normal del sueño al despertarse a lo largo de la noche, lo que al final produce fatiga crónica y confusión por la desorientación temporal, desencadenando el sundowning.
- Al final del día, es normal sentirse más cansado. Esta fatiga física, unida a la oscuridad de la noche, puede incrementar los síntomas depresivos.
Factores Ambientales y Emocionales
- Los cambios también suponen estrés y motivan la aparición de este trastorno. Algunos de ellos pueden ser el cambio de los cuidadores o del hogar, pero el determinante suele ser la llegada del ocaso y la falta de luz. Poca luz puede aumentar las sombras, ocasionando confusión en lo que vea la persona.
- El síndrome del ocaso también puede afectar a aquellos que padecen depresión estacional, una enfermedad que se produce en otoño e invierno, ya que suele haber menos horas de luz natural y eso provoca sentimientos de tristeza, ansiedad e irritabilidad.
- Conforme envejecemos, hay mayor riesgo a sufrir ciertas patologías propias de la tercera edad, entre ellas, los trastornos del sueño, que son muy frecuentes en la vejez.
Síntomas Comunes del Síndrome del Ocaso
Cuando llega el atardecer y cae el sol, algunas personas mayores con enfermedades neurodegenerativas pueden experimentar una variedad de síntomas. Es importante conocer cuáles son los síntomas de la agitación nocturna en ancianos y cómo esta les puede llegar a afectar.
Los episodios psicológico-conductuales más comunes incluyen:
- Miedo y angustia
- Agitación y volverse más agresivo
- Confusión y desorientación, no reconocer el lugar en que se encuentra o a las personas que están con ella
- Ansiedad
- Irritabilidad y discutir
- Conducta agresiva
- Alucinaciones o delirios
- Llanto
- Deambular, chillar o seguir al cuidador a todas partes
- Dificultad para dormir
Estos síntomas suelen darse en personas con cierto nivel de dependencia, lo que puede ocasionar que la persona a cargo de sus cuidados desarrolle el síndrome del cuidador. Es decir, al padecer de trastornos del sueño como la agitación nocturna en ancianos, las necesidades de las personas mayores dependientes aumentan y requieren de una mayor atención, incluso durante la noche.

Estrategias de Manejo y Prevención
Los expertos recomiendan que el primer paso es intentar averiguar qué ha provocado en nuestro ser querido esa alteración en su comportamiento. Explorar las estrategias más efectivas para manejar el síndrome del ocaso es crucial, desde el ajuste de la iluminación y la creación de un entorno calmado hasta la incorporación de rutinas y apoyo médico especializado. Es fundamental no quedarse de brazos cruzados esperando una cura.
Medidas No Farmacológicas y Ambientales
Con pequeñas acciones a lo largo del día se puede minimizar la alteración nocturna de los pacientes con demencias. Es fundamental que el ambiente sea tranquilo, cómodo y agradable para el anciano. Para ello, una correcta iluminación y la reducción gradual del nivel de ruido del lugar donde esté la persona afectada son vitales.
- Reducir o evitar los ruidos fuertes. Asegurar un estado de calma para el paciente, limitando ruidos y visitas por la tarde/noche.
- Exposición a la luz natural o artificial: Se recomienda exponer al paciente a luz natural o artificial entre las seis y las nueve de la mañana para evitar que despierten en la oscuridad. Una mayor exposición a luz natural ayuda a regular los ritmos circadianos.
- Temperatura adecuada en la habitación: Mantener una temperatura adecuada en la habitación en la que la persona duerme, teniendo cuidado especialmente con el exceso de calor.
- Limitar el sueño diurno: Reducir todo lo posible el tiempo que se duerme fuera del horario de la noche, es decir, de la siesta. Limitar el sueño durante el día aumenta la calidad del sueño por la noche.
- Actividades placenteras al atardecer: Realizar al atardecer alguna actividad que sabemos que gusta a la persona, por ejemplo, ver fotos antiguas o poner música suave que le sea familiar (musicoterapia).
- Crear una rutina reconocible: Establecer rutinas y actividades ilusionantes que mantengan distraída a la persona es un pilar clave en la mejora de los síntomas del síndrome. Crear una rutina reconocible o ritual antes de ir a la cama y aplicar técnicas de higiene del sueño. La rutina es una de las claves para prevenir el síndrome del ocaso.
- Apoyo y acompañamiento: Apoyar y acompañar al paciente para evitar la soledad, uno de los desencadenantes de los trastornos del sueño. Mantener a la persona mayor comunicada.
- Seguridad en la cama: Proteger la cama mediante barras laterales u otros medios de seguridad para evitar que se caigan en caso de que estén muy inquietos durante la noche.
- Reducir la estimulación nocturna: Evitar ver la televisión, hacer quehaceres o escuchar música fuerte durante las horas de la noche.
- Objetos familiares: Situar cerca del paciente objetos que le resulten familiares para transmitirle tranquilidad en caso de que se desoriente.
- No usar restricciones físicas.
Medidas Nutricionales
Llevar una alimentación saludable y equilibrada puede marcar la diferencia. Es muy necesario tener en cuenta las medidas nutricionales, debido a que los estados de desnutrición pueden precipitar situaciones de agitación. En este sentido, la revisión dietética, el seguimiento de una dieta saludable y una conveniente hidratación son vitales.
- Alimentos calmantes: Recurrir a alimentos ricos en vitamina B6, como el plátano, los cereales integrales o la batata, ya que sirven como calmantes naturales.
- Evitar estimulantes: Evitar cenar muy cerca del horario de ir a la cama, bebidas con cafeína y programas que puedan alterar a la persona, como los telediarios en los que predominen las noticias negativas.
- Alimentación equilibrada: Evitar los estados de desnutrición. La comida ultraprocesada, las grasas saturadas y los estimulantes como la cafeína tienden a incrementar el malestar físico y emocional.
Medidas de Actividad Física
La actividad física es muy importante a lo largo de la vida. Con el aumento de la edad, el deterioro físico puede llevar a situaciones de dependencia que agraven trastornos como el síndrome del ocaso.
- Ejercicio regular: Practicar algún tipo de ejercicio para mayores de 60 años, que además de aumentar la fuerza muscular y el apetito, también reduce la tensión, el estrés y la conducta agresiva. La actividad física es una de las claves para prevenir el síndrome del ocaso.
Medidas Médicas y Farmacológicas
El síndrome vespertino precisa de un tratamiento y seguimiento médico especializado y, sobre todo, que se adecue a las necesidades y preferencias del paciente.
- Consulta médica: Discutir los problemas de sueño con un médico para ayudar a identificar causas y posibles soluciones.
- Tratamiento de afecciones físicas: Afecciones físicas, tales como infecciones urinarias o problemas de incontinencia, síndrome de piernas inquietas o apnea del sueño, pueden causar o empeorar los problemas de sueño.
- Uso de medicamentos: Para problemas de sueño debidos primariamente a la enfermedad de Alzheimer, la mayoría de los expertos promueven el uso de medidas no farmacológicas en vez de medicamentos. Sin embargo, en algunos casos, cuando los enfoques no farmacológicos fallan, se puede recetar medicamentos para la agitación durante las horas tardías de la tarde y la noche.
Tipos de Fármacos
- Ansiolíticos: Fármacos para tratar la ansiedad y lograr que la persona se sienta relajada. La gran mayoría son benzodiacepinas. Es preciso tener cuidado con estos medicamentos porque pueden producir dependencia con solo dos semanas de consumo diario. Su interrupción puede producir ansiedad, irritabilidad y problemas para dormir, por lo que su retirada debe ser gradual. Además, pueden disminuir el nivel de alerta, aumentar la confusión, los problemas de coordinación y vocalización (arrastrar las palabras). En pacientes mayores, pueden provocar mareos, desorientación, delirio y pérdida de equilibrio.
- Antidepresivos: Muchos de estos medicamentos ayudan a controlar la ansiedad y generalmente son bien tolerados. Sin embargo, tardan semanas o incluso meses en alcanzar su máximo efecto. Es posible que no mejoren los síntomas depresivos, pero algunas personas con demencia se vuelven menos irritables y sufren menos ansiedad.
- Antipsicóticos: Desarrollados inicialmente para tratar la esquizofrenia y otras enfermedades que provocan psicosis, producen un efecto sedante, calman la agitación y la agresividad. También reducen las alucinaciones, los delirios y las ideas paranoicas. No obstante, pueden disminuir la función cognitiva y aumentan el riesgo de sufrir una caída. Su uso en personas mayores con demencia se ha asociado con un mayor riesgo de ictus y muerte.
En ocasiones, hay personas que experimentan niveles muy altos de agitación y ansiedad debido a esta enfermedad, lo que puede llegar a repercutir tanto en ellos mismos como en su entorno. Por ello, se suele recetar medicación en los casos graves.
Medidas de Salud Mental
Llevar un seguimiento psicológico y psiquiátrico en los ancianos en los centros es imprescindible. El deterioro cognitivo con el paso de los años puede desencadenar a que ciertas enfermedades mentales se desarrollen o se agraven y, por lo tanto, que la calidad de vida y el bienestar del residente empeore.
En las residencias Amavir, se aplican con rigor todas estas medidas para mejorar el síndrome del ocaso. Entre otras cosas, la música relajante y los planes en el exterior en grupo y con luz natural mejoran el estado de ánimo y palian los síntomas del sundowning. Unirse a ALZConnected®, una comunidad gratuita en línea diseñada para personas viviendo con demencia y los que los cuidan, también puede ofrecer apoyo y recursos.