Violencia Sexual contra Mujeres Mayores: Un Problema Invisible

La transformación de la pirámide poblacional ha revelado un problema que, con seguridad, existía (1,2,3), pero que se ha agravado no solo por la mayor proporción de ancianos en todo el mundo, sino por la inversión de sus roles. Se cree que los ancianos han pasado de una posición de respeto en la sociedad humana, desde la cual concentraban la sabiduría y el poder económico y político, hacia otra versión menos favorable en la sociedad industrializada.

Lamentablemente, existe una representación negativa de “carga” de la persona mayor, tanto para los sistemas de seguridad social como para quienes asumen el rol de cuidadores (4,5). Entre las posibles causas de construcción de este imaginario están: la ruptura de la familia como unidad básica de la sociedad, las nuevas formas de organización y vinculación con tendencia hacia un concepto más egocéntrico y hedonista de la vida (6), lo cual está sumado a los avances en medicina que pueden prolongar la vida hasta altos niveles de dependencia.

Estas circunstancias han creado un ambiente propicio para que en el mundo el maltrato al anciano se haya convertido en un problema de salud pública que se debe investigar y comprender en el ámbito de cada país, cada cultura y cada clase social. Las primeras publicaciones alrededor del maltrato hacia la persona mayor datan de los años ochenta en Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá (7,8).

El Espectro del Maltrato a Personas Mayores

A medida que se consolidaron las instituciones científicas de geriatría y gerontología, el interés por el estudio del maltrato fue cobrando más fuerza. En Colombia, la definición aceptada por el Instituto de Medicina Legal acoge dentro del concepto de violencia familiar “cualquier forma de maltrato, ya sea físico, psicológico o sexual, que tiene lugar entre los miembros de una familia” (12). Esta se cita dentro del capítulo de “Comportamiento de las lesiones por violencia intrafamiliar”; sin embargo, se retoma el término maltrato, ya que posiciona al anciano no solamente dentro de la dinámica familiar, sino también como parte de la comunidad.

Según una revisión sistemática reciente, la prevalencia mundial del maltrato a personas mayores es del 15,7% y uno de cada seis experimentó alguna forma de maltrato en el último año. En la misma revisión se citan cifras de prevalencia en países como Estados Unidos, donde llega a ser hasta del 10%; Reino Unido, que oscila entre el 2% y el 6%; Canadá, con el 6%, y España, con el 3% (15).

En 2017, en Colombia, el Centro de Referencia Nacional sobre Violencia, del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, destacó un ascenso de las lesiones no fatales contra el adulto mayor en un 17,6%. Según la Encuesta Nacional de Salud Bienestar y Envejecimiento (SABE Colombia), el 12,9% de las personas mayores informó haber sufrido maltrato. Se encontró mayor proporción de maltrato psicológico (12,3%), seguido de físico (3,4%), financiero (1,5%) y sexual (0,3%).

El maltrato psicológico es el más frecuente; tiene su origen en una relación potencialmente dañina entre el anciano y el cuidador, pues le genera al primero sentimientos de inseguridad, angustia y baja autoestima. Además, transgrede la dignidad y el respeto a la autonomía (16). El maltrato físico se caracteriza por el uso de la fuerza física, que deteriora la integridad corporal por medio de golpes, quemaduras, empujones, inmovilización, sujeción mecánica o administración forzada de medicación inapropiada y se pone en evidencia por la presencia de abrasiones, laceraciones, hematomas, fracturas y quemaduras. Estas manifestaciones pueden llevar a lesiones o discapacidad temporal o permanente y, en casos extremos, a la muerte (19).

La negligencia es el incumplimiento de las funciones propias del cuidador y se reconocen la activa y la pasiva. La primera ocurre cuando el victimario, por prejuicio o descuido, deja de proveer al adulto los cuidados de forma deliberada e intencionada, y la segunda es un descuido involuntario que sucede por ignorancia (18,19,24). Los que cometen este tipo de maltrato pueden incurrir en el abandono, con lo que se desampara de manera voluntaria al anciano, generalmente dependiente. El 9% de las personas mayores sufre maltrato por negligencia sobre todo en los ubicados en zonas rurales distantes (25).

Además de los tipos clásicos de maltrato, la OMS y la INPEA incluyen otros dos tipos que involucran a la sociedad (26): el maltrato estructural, ejercido desde los gobiernos e instituciones, entendido como la discriminación en las políticas hacia los ancianos, la falta de recursos para cubrir las necesidades asistenciales, así como la necesidad de ingresos y de alojamiento, lo cual se considera que origina otros tipos de maltrato (18).

Violencia Sexual contra Mujeres Mayores: Un Tabú Silencioso

La sexualidad no acontece solo en la adolescencia o la etapa adulta, sin embargo, cuesta entender que una mujer de la tercera edad pueda ser agredida sexualmente. La violencia sexual se define de igual manera para cualquier grupo de edad, incluyendo actos como las caricias, la exhibición de genitales, la masturbación, así como el sexo oral, anal o vaginal sin el consentimiento de la víctima, empleando la fuerza, las amenazas y el engaño (21).

Es importante destacar que este grupo poblacional no está preparado para los riesgos sexuales que existen, ya que, ante el estigma social, la vergüenza interiorizada y la autoculpa, minimizan los actos de violencia sexual. Estos actos se manifiestan expresamente o encubiertos mediante gestos, palabras o insinuaciones.

Esquema de las diversas formas de violencia sexual y sus manifestaciones

El abuso sexual y la violación de personas mayores es un tema que rara vez se discute, se mantiene en gran medida sin ser reportado y no detectado y por lo tanto invisible. Con el envejecimiento de nuestras sociedades, se espera que este problema crezca dramáticamente. Los estereotipos negativos, como el de que las personas mayores no son seres sexuales, su mayor dependencia de los demás, su posible lealtad dividida a los miembros del personal o los residentes, son barreras únicas para informar, detectar y prevenir la agresión sexual en hogares de ancianos.

Según la Experta Independiente sobre el disfrute de todos los derechos humanos por las personas de edad, Rosa Kornfeld-Matte, uno de los desafíos del abuso sexual es la perpetuación del mito de que los extraños son quienes los cometen. Lamentablemente, la mayoría de los abusadores son miembros de la familia, parientes u otros confidentes típicamente en posiciones de cuidado. Esto es especialmente alarmante en el caso de ancianas que, por su condición de dependencia o incluso al estar dormidas, se encuentran en un estado de indefensión extrema, lo que constituye un "crimen doble", como lo considera Raúl Solalinde Guerra, director ejecutivo de la Fundación El Pueblito de los Abuelos.

Casos en México: Un Reflejo de la Realidad

En México, con más de 7 millones de adultas mayores, la violencia también es un factor común para este sector. Se han registrado múltiples casos que evidencian esta cruda realidad:

  • En Ciudad de México, una niña encontró a "Guty", de 106 años, en el suelo de su casa, tras vivir sola desde el fallecimiento de su esposo. Fue trasladada al Hospital Balbuena, y se levantó una denuncia por "omisión de cuidados" por parte de la familia.
  • En agosto de 2019, en Iztapalapa, una mujer de 70 años fue encontrada por su hijo golpeada y violada en su vivienda; falleció en el hospital antes de rendir declaración.
  • En enero de 2021, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México reportó el caso de una mujer de 72 años, violada y asesinada en su domicilio en Milpa Alta.
  • En abril, se reportó el abuso sexual contra otra mujer mayor internada en un hospital general.

La violencia contra las mujeres de la tercera edad se replica en los estados. En Atlixco, Puebla, una mujer de 67 años falleció después de una violación; y en Chautla de Tapia, también en Puebla, dos sujetos robaron en una casa y violaron a una mujer de 68 años. Hasta principios de agosto de 2021, el Instituto para el Envejecimiento Digno (Ined) de la Ciudad de México registró 38 casos de violencia y 34 de abandono, con Iztapalapa y Gustavo A. Madero como las alcaldías con mayor incidencia.

En el caso de pacientes con demencia, según evaluaciones medicolegales, experimentan una reacción traumática aguda y expresan una confusión que puede imitar un empeoramiento de la cognición, incluso desencadenando recuerdos de abusos durante la infancia. Una mujer llamada Inés, tras ser hospitalizada por golpes, recibió atención psicológica en El Pueblito de los Abuelos, pero lamentablemente falleció a consecuencia de las fracturas que le causaron los golpes, perdiendo la movilidad.

Agresión sexual en personas mayores | Vejez creativa con Patricia Kelly

Factores de Riesgo y Agresores

Algunas circunstancias potencian que los ancianos sean víctimas (30,31). La mayoría de los estudios indican que las mujeres son más propensas que los hombres a ser víctimas de abuso (2,33). Existe una brecha de género en los adultos mayores de América Latina, y la violencia contra las mujeres es mayor, se reproduce intergeneracionalmente y está más marcada en aquellas que crecieron en ambientes machistas y en su niñez fueron subordinadas.

En un estudio reciente realizado en Pasto (Colombia), los principales factores asociados fueron dependencia, disfunción familiar, malos tratos entre miembros de la familia y escaso apoyo social (35). Un factor de riesgo que se destaca en las revisiones es la dependencia, ya que a medida que esta aumenta, el cuidado incrementa la carga y el estrés del cuidador (19). Diversos estudios han encontrado que individuos con deterioro de la salud son más propensos a ser abusados (18,36,37).

Muchos de los factores de riesgo para el abuso y la negligencia son semejantes para el autoabandono. El 50% de los casos se presenta en personas mayores de 80 años (38), con dependencia funcional, abuso de alcohol o drogas, aislamiento y enfermedad psiquiátrica (39).

Es importante identificar los potenciales abusadores para poder prevenir el maltrato. En el contexto de la violencia intrafamiliar, el maltrato se origina cuando lo comete uno de sus miembros, que suele ser el cuidador principal, entre los que se encuentran los hijos (50%) y los cónyuges (20% a 40%), de edades entre 40 y 59 años, y es más probable que sean hombres, que tengan un historial de abuso de sustancias, problemas de salud mental o física, antecedentes judiciales y que dependan económicamente de la víctima (14,36,40,43).

Según la teoría del aprendizaje social, las conductas violentas son mecanismos aprendidos durante la infancia para expresar la frustración y la ira. Otros factores del que ejerce el maltrato y que pueden estar involucrados son la depresión, el abuso de alcohol, fármacos o drogas, las enfermedades mentales, los trastornos de personalidad, el aislamiento social y la incapacidad del cuidador para soportar emocionalmente los cuidados (18,19).

Se ha planteado que el maltrato hacia las personas mayores puede ser ejercido por la propia sociedad. Del contexto sociohistórico dependen los imaginarios colectivos de la vejez y el maltrato. Las instituciones dirigidas a la atención de adultos mayores, como establecimientos de larga estancia, centros de atención primaria de salud y hospitales, son entornos susceptibles de presentar casos de maltrato, a consecuencia de la falta de capacitación del personal, la sobrecarga del trabajador y la discriminación (47,48).

Consecuencias del Maltrato y la Violencia Sexual

El maltrato tiene muchas consecuencias. Se ha documentado mayor riesgo de hospitalización y muerte (19,41). El Estudio Internacional de Movilidad en Ancianos encontró asociación entre la violencia física (en la infancia, por la familia o por la pareja) con la disminución de la movilidad y mayor riesgo de discapacidad; en cuanto a la violencia psicológica, está relacionada con mayor riesgo de depresión (42).

Detección, Reporte y Búsqueda de Ayuda

Las señales de maltrato en una persona mayor pueden confundirse con asuntos normales del envejecimiento o con otros problemas médicos, como la demencia, fragilidad u otros problemas relacionados con la edad. Por lo tanto, es posible que sea necesario comparar las señales de maltrato con las conductas típicas de la persona mayor y considerarlas según su salud mental y física. Un especialista médico puede determinar si los síntomas que pueden reflejar “envejecimiento típico” son realmente causados por demencia o una condición parecida.

El abuso de ancianos incluye daño físico, emocional o sexual infligido a un adulto mayor, su explotación financiera o descuido en su bienestar por parte de personas que son directamente responsables de su cuidado. A medida que los adultos mayores se vuelven más frágiles físicamente, son menos capaces de cuidar de sí mismos, resistir el acoso o defenderse si son atacados. Las discusiones frecuentes o la tensión entre el cuidador y la persona mayor o los cambios en la personalidad o el comportamiento del anciano pueden ser señales consideradas de abuso contra personas mayores.

Señales de Alerta

  • El uso no accidental de la fuerza contra una persona mayor que provoque dolor físico, una lesión o deterioro.
  • El contacto con una persona mayor sin su consentimiento.
  • Cualquier signo de abuso físico: moretones, marcas, heridas sin explicación plausible.
  • Cambios repentinos en el comportamiento, como nerviosismo o miedo en presencia de ciertos cuidadores.
  • Actividad financiera inusual o inexplicables cambios en sus bienes.
Infografía: Señales de abuso en personas mayores

Herramientas de Detección

Se han desarrollado escalas estandarizadas para detectar maltrato, como:

  • La Elder Abuse Suspicion Index (EASI), compuesta por seis preguntas dirigidas a personas mayores sin deterioro cognitivo en el ámbito de la atención primaria.
  • La Indicators of Abuse (IOA), un instrumento de 15 ítems sobre la persona mayor y 12 ítems sobre el cuidador, que discrimina entre abuso y no abuso.
  • La Hwalek Sengstock Elder Abuse Screening Test (HS-EAST), diseñada para identificar maltrato en personas con demencia, aunque estudios han mostrado baja fiabilidad. Posteriormente se planteó una adaptación: la Vulnerability Abuse Screening Scale (VASS), con 12 ítems.
  • La Escala de Detección del Maltrato por parte del Cuidador (Caregiver Abuse Screen [CASE]), con 6 ítems dirigidos a los cuidadores; es un instrumento sensible y específico que puede utilizarse como tamizaje.

Las escalas EASI y la IOA detectan en mejor medida a los ancianos maltratados sin deterioro cognitivo, y la CASE, en el caso de aquellos con deterioro cognitivo.

Rutas de Atención y Denuncia

En esta revisión se proponen rutas de atención en caso de sospecha de maltrato a la persona mayor en la comunidad, abordado en atención primaria o en el servicio de urgencias. En las instituciones de salud, la atención de un caso de maltrato o con sospecha se puede dar por cualquiera de las vías de atención: urgencias, hospitalización y consulta externa (57), y todo caso se considera prioritario para recibir la atención. Es importante el manejo integral y multidisciplinario, a través del equipo de salud tratante y los grupos establecidos en cada institución, para el abordaje puntual de la situación de maltrato y sus factores de orden psicosocial.

Si usted es una anciana o persona mayor:

  • Manténgase en contacto: Sea socialmente activa y no pase mucho tiempo sola. Aislarse de otras personas puede aumentar el riesgo de abuso.
  • Hable alto: Si el abuso ocurre en el hogar, intente encontrar el coraje para hablar. Todos tenemos derecho a un entorno seguro.
  • Llame a la policía: Si está en peligro inmediato, la policía puede ayudar a detener la violencia y conectarla con otros servicios comunitarios.
  • Denuncie: Si el abuso ocurre en un establecimiento de cuidados a largo plazo, infórmelo a la administración y a sus familiares.
  • Planifique para el futuro: Asegúrese de que sus finanzas estén en orden y hable con su familia, cuidadores y médicos sobre sus deseos de atención médica.

Si usted o alguien que conoce ha sido víctima de un caso de abuso de ancianos, se recomienda buscar la ayuda de familiares, amigos u organizaciones comunitarias. El abuso de ancianos es más probable que ocurra si la persona mayor tiene demencia u otro tipo de problema grave para pensar o recordar.

Los familiares y amigos de un adulto mayor pueden ayudar a prevenir el abuso al:

  • Llamar o hacer visitas lo más seguido posible, incluso visitas sorpresa.
  • Estar atentos a las señales de advertencia que puedan indicar el abuso.
  • Asegurarse de que el adulto mayor esté alimentándose adecuadamente y tomando los medicamentos requeridos.
  • Consultar las cuentas bancarias y estados de cuenta de la tarjeta de crédito de la persona, con su permiso, para notar las transacciones no autorizadas.

Muchos estados ofrecen números gratuitos durante las 24 horas para obtener informes de abuso de carácter confidencial. Llame al 911 si la persona mayor se encuentra en peligro inmediato. Si la persona mayor puede hablar, pregúntele sobre algún signo de abuso que note. De ser posible, documente cualquier signo de abuso con fotos, videos o declaraciones escritas. Contacte a la policía local o a una agencia local de servicios de protección para adultos.

No confronte al abusador usted mismo. Los sentimientos de vergüenza frecuentemente pueden mantener oculto el abuso hacia las personas mayores. Aunque la persona mayor rechace su ayuda, siga en contacto con ella. Asegúrese de que el adulto mayor esté vinculado con los servicios médicos. Considere la posibilidad de una tutela legal si le preocupa que la capacidad de una persona para cuidar de sí misma de forma segura se vea comprometida.

Marco Legal e Iniciativas Regionales

En la Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General el 10 de diciembre de 1948, se establecen los derechos fundamentales y se incluye la prohibición de discriminación por cualquier motivo; a partir de esta Declaración se han promulgado normas internacionales y nacionales que buscan el desarrollo de las libertades en la vejez y la protección de los derechos humanos de las personas mayores (Naciones Unidas, 1948).

En este sentido, en 2015 se promulgó la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (OEA, 2015), en la que se abordan los asuntos de la vejez y el envejecimiento desde una perspectiva de derechos humanos, reafirmando la obligación de eliminar todas las formas de discriminación, en particular la que se presenta en razón de la edad.

Respuestas Nacionales en América Latina

A nivel nacional, los países de la región se han esforzado por elaborar políticas y programas encaminados a la protección de las personas mayores:

  • Costa Rica: La Ley Integral para la Persona Adulta Mayor (Ley núm. 7.935 de 1999) incluye la protección y seguridad social. El decreto ejecutivo núm. 33.158 declaró el 15 de junio como Día Nacional contra el Abuso. El Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (CONAPAM) coordina la prevención y erradicación de la violencia.
  • Estado Plurinacional de Bolivia: La Constitución Política del Estado (2009) reconoce los derechos de las personas adultas mayores. La Ley núm. 369 (2013) regula los derechos y la institucionalidad para su protección.
  • Chile: La Ley núm. 20.427 (2010) modificó la Ley de Violencia Intrafamiliar, incorporando el maltrato de personas mayores. El Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) dirige el Programa contra la Violencia y el Abuso.
  • Colombia: El artículo 46 de la Constitución Política Nacional ampara los derechos de las personas mayores. La Ley núm. 1.251 (2008) dicta normas para la protección y promoción de sus derechos. La legislación colombiana determina la violencia sexual con similares palabras y se encuentra regulada en la Resolución 459 de 2012, que adopta el “protocolo y modelo de atención integral en salud para víctimas de violencia sexual”, incluyendo a poblaciones vulnerables como las personas mayores.
  • Perú: La Ley núm. 28.803 (2006) creó los Centros Integrales de Atención al Adulto Mayor (CIAM). La Ley núm. 30.490 (2016) promueve y protege los derechos de las personas mayores.
  • Ecuador: La Constitución de la República de 2008 establece que las personas mayores recibirán protección contra la violencia.
  • Brasil: Cuenta desde 2003 con la Ley núm. 10.741 Estatuto do Idoso, que regula los derechos especiales de las personas mayores de 60 años.
  • El Salvador: Su Ley contra la Violencia Intrafamiliar (decreto núm. 902 de 1996) establece mecanismos para prevenir, sancionar y erradicar la violencia, con protección especial a personas mayores.

Iniciativas de Prevención y Atención

  • Argentina: El Ministerio de Salud y Desarrollo Social impulsó el programa Prevención de la Discriminación, el Abuso y el Maltrato hacia los Adultos Mayores (2006-2009), que incluyó capacitación profesional, asesoramiento legal y psicológico, difusión de derechos y sensibilización a la comunidad.
  • Chile: El SENAMA elaboró el programa Prevención del Síndrome de Burnout en Personal de Cuidado Directo del Residente en Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM). Este programa busca evitar el maltrato previniendo el desgaste profesional del personal y evaluando el bienestar biopsicosocial del adulto mayor.
  • México: El Instituto para el Envejecimiento Digno (Ined) brinda atención, orientación e información a los adultos mayores a través de 86 módulos en la Ciudad de México. Las leyes mexicanas consideran el abandono de personas mayores como un delito con penas de cárcel. En El Pueblito de los Abuelos, se insiste en la necesidad de personal público especializado en atención integral.

El envejecimiento es un proceso natural que debe ir acompañado de seguridad, dignidad y permanencia del disfrute de la vida, la salud, la integridad y la participación social. La conciencia y atención oportuna es crucial para enfrentar este creciente problema.

tags: #ancianas #violadas #dormidas