Generalmente, las personas mayores son más sabias, más seguras y felices. A medida que envejecemos, nuestro cuerpo y algunas capacidades cognitivas se deterioran, pero con la edad, las personas comienzan a sentirse más cómodas en su propia piel, más seguras de sí mismas, más tranquilas y felices. Vivimos en una cultura que muchas veces teme envejecer, y por lo mismo, no se prepara para hacerlo bien. Es común asociar la felicidad a la juventud, llegando a pensar que a los 40 empieza la cuesta abajo. Sin embargo, las encuestas demuestran que la felicidad subjetiva mejora y va aumentando conforme envejecemos. La vejez no solo trae consigo enfermedad, sino también felicidad.

El Concepto de Felicidad y Bienestar en la Vejez
La definición de felicidad que la literatura nos proporciona crea un aire de ambigüedad. Desde la literatura clásica hasta la actualidad, se han formulado diferentes definiciones.
Perspectivas Filosóficas
- Aristóteles planteaba la existencia de tres formas de felicidad: una primera forma básica que se obtiene con la satisfacción de los deseos más esenciales; una segunda que se consigue mediante el sentimiento y conocimientos de una adecuada actuación; y una tercera, llamada auténtica felicidad, que se logra a través de la vida contemplativa.
- Por otra parte, Platón hace referencia a la vida virtuosa como el medio para conseguir la felicidad.
Entre los muchos elementos que contribuyen a la sensación de felicidad pueden citarse: la salud, el amor, el prestigio social, la fe, el dinero, el poder, la fama, las contribuciones artísticas y las actividades científicas. Hay que dejar bien claro que ninguno de estos elementos es totalmente esencial, y que “no hay fórmulas conocidas de felicidad” (Delgado, 1988).
Bienestar Subjetivo y Satisfacción Vital
El concepto de bienestar personal se ha estudiado desde diversas perspectivas y con diferentes metodologías. Sin embargo, la mayoría de los estudios realizados han sido en población abierta, por lo que el bienestar específicamente en adultos mayores ha sido poco estudiado. Para algunos autores, el sentir un alto bienestar subjetivo también se le denomina “felicidad”. De este modo, se entiende que una persona tiene un alto bienestar subjetivo cuando está satisfecha con su vida y la vive de forma positiva. En cambio, una persona con un bienestar subjetivo bajo está insatisfecha con la vida, y vive las emociones negativas con ansiedad y/o depresión. A menudo es denominada también satisfacción vital (La dimensión global de Diener, 1994). Otro concepto relacionado es el estado de ánimo positivo, considerado como la expresión del predominio de los sentimientos positivos sobre los negativos. Además, contiene el agrado experimentado por la persona en el momento actual. La percepción de felicidad es la estimación de los sentimientos que la persona ha tenido; no es solamente la expresión de los afectos, sino que también incluye la valoración de los mismos a través del tiempo. La percepción del tiempo es la apreciación del avance del tiempo, que permite apreciar o despreciar la cotidianidad.
La felicidad es subjetiva y no se puede definir de forma objetiva, porque es muy difícil preguntar a una persona si es feliz o no, normalmente se pregunta con el grado de satisfacción. Así que se utilizan escalas y otros instrumentos que proporcionen datos para saber si los mayores son felices.

Factores Clave que Contribuyen a la Felicidad del Adulto Mayor
Para los adultos mayores, pequeños gestos son los que más cuentan. Lo más importante es que se sientan acompañados y queridos en esta etapa de la vida, adoptando una actitud positiva frente a ellos. Muchos hijos, con la mejor intención, terminan limitando la autonomía de sus padres sin darse cuenta. Cuando envejecemos, es importante mantener una disposición activa. Por otro lado, la soledad es uno de los grandes enemigos del bienestar de nuestros mayores, un tema preocupante, ya que su calidad de vida no solo implica un buen estado físico, sino también emocional.
Salud y Actividad Física
La evidencia científica muestra que la actividad física regular mejora la función cognitiva, la salud mental y reduce el riesgo de caídas. Los abuelos felices no son los que más descansan. Gozar de buena salud o, por lo menos, de una salud medianamente buena, es de gran ayuda para la felicidad. Sin embargo, un estudio señala que la felicidad en la vejez obedece más a una actitud positiva que a la salud que se posea.
Conexiones Sociales y Autonomía
La soledad es un factor crucial. Un estudio revisado en parejas octogenarias reveló que pasar más tiempo con los demás crea una mayor felicidad. En otro estudio, los niveles de felicidad son más altos para las personas que tienen un cónyuge o pareja, o bien amigos y parientes más cercanos, los que tienen un apoyo social positivo y los que tienen una mayor participación social. Las probabilidades de felicidad son más bajas para quienes reciben más críticas por parte de las relaciones cercanas.
Para los mayores, la adaptación es importante para conseguir el bienestar, como se refleja en frases como “conformarse con lo que se tiene” o “sentirme bien como soy y estoy ahora”. También le dan importancia a tener autonomía y ser activos, así como sentirse querido y tener buenas relaciones.
Después de los sesenta años, vivir entre pares sería, junto al nivel socioeconómico y la salud, uno de los factores que más inciden en la percepción de la propia felicidad. El estudio de la Universidad Católica Argentina y la Fundación Navarro Viola, que traza un valioso perfil sobre cómo viven los mayores de 60, muestra que los hogares unigeneracionales (compuestos solo por adultos) aparecen asociados a un mayor índice de bienestar. Sin embargo, el mayor grado de infelicidad (21,8%) se encuentra entre las personas mayores que viven solas; es el factor que más condiciona la infelicidad, incluso más que el nivel socioeconómico.
La importancia que tienen las conexiones sociales durante el envejecimiento
Estabilidad Emocional y Ocio
Estudiosos como Rocío Fernández Ballesteros refieren que cuando se es mayor, se experimentan emociones con la misma intensidad que cuando se es joven, y los mayores sienten emociones positivas con igual frecuencia que la gente más joven. Existe una fuerte evidencia de que la experiencia emocional negativa se da con mucha menor frecuencia a partir de los 60 años. Así, a esas edades, existe más expresión de “felicidad”, “gratitud”, “contento” que de “frustración”, “tristeza” o “rabia”. La conclusión a la que llegan la mayoría de autores que investigan el mundo afectivo de los mayores es que en la vejez existe una mayor complejidad y riqueza emocional.
El ocio es otro de los factores que parece tener un peso importante en la felicidad de las personas mayores. Este ocio puede ser de cualquier tipo, incluso electrónico, es decir, el que se lleva a cabo con ordenadores, teléfonos móviles, tabletas, etc. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.) reveló que las personas de la tercera edad que practican ocio electrónico son más felices que las que no lo hacen.
Un estudio realizado con personas mayores de 80 años sin diagnóstico de demencia ni otras discapacidades cognitivas, en el cual se planteó la hipótesis de si los ancianos mejoraban su felicidad con juegos de azar, obtuvo como resultados que aquellos individuos que con frecuencia jugaban tuvieron mayor percepción de salud, menores tasas de depresión y una red de apoyo social mayor que el resto.
Evidencia Científica y Estudios sobre la Felicidad en la Vejez
Un estudio desarrollado en Villafranca del Penedés sobre la calidad de vida, analizó a 26 personas, con un promedio de edad de 84,5 años. La respuesta más frecuente realizada por los ancianos fue la de bastante feliz con un 57,7%, 11,5% se mostraba muy feliz y 30,8% poco feliz. Algunos de los ancianos opinaron ser muy felices por estar contentos con los hijos, la salud de la familia y la adaptación a las circunstancias. Se observó que las mujeres (87%) perciben mejor calidad de vida que los hombres (60%), aunque la existencia de más mujeres en la muestra puede producir sesgos en dichos resultados.
Otro estudio que trata del maltrato a los mayores, encuestó a una muestra probabilística representativa a nivel nacional de personas mayores de 57 a 85 años residentes en Estados Unidos. Se pidió a los encuestados que opinaran «si consideran su vida en general, feliz o infeliz, en su conjunto», con una escala de respuesta de 5 puntos que oscilaba entre infeliz a muy feliz.
La investigación realizada por el Barómetro de la Deuda Social entre unos 6 mil adultos mayores muestra que la felicidad merma menos entre los 60 y los 75 años de vida (donde el porcentaje de quienes se consideran desdichados pasa del 14,6 al 17,5) que entre los 18 y los 59 años (donde pasa del 7,4 al 11,5). El trabajo muestra que si bien no existe gran diferencia entre hombres y mujeres en este sentido, sí la hay en cuanto a nivel educativo. Los adultos mayores con mayor nivel educativo son los que se encuentran en mejor posición, aunque el nivel educativo no tiene incidencia por sí mismo, sino porque constituye un claro indicador de estratificación social.
Un estudio reciente llevado a cabo por científicos de la Universidad de Granada, publicado en ‘Journal of Happiness Studies’, sugiere que es más probable llegar a ser un anciano feliz si se ha gozado de una vida feliz. La felicidad es bastante estable en el tiempo, no es una emoción pasajera. Se cree que las personas que han sido felices a lo largo de su vida han ido construyendo recursos para ser felices. Además de haber gozado de una vida feliz, los mayores que se declaraban más felices coincidían en que gozaban de una red familiar que los apoyaba, no sufrían depresión y podían hacer sus tareas cotidianas con normalidad, sintiéndose útiles y dejando de lado el edadismo.
Diferencias Globales en la Felicidad de los Mayores
El Informe Mundial de la Felicidad (colaboración entre Gallup, Oxford Wellbeing Research Center y otros) destaca tendencias interesantes. Aunque Estados Unidos perdió ocho puntos en su calificación de felicidad general, la caída se debió a una disminución en los niveles de felicidad entre las generaciones más jóvenes, no entre las mayores. De hecho, las personas en Estados Unidos de 60 años o más (el grupo de mayor edad) alcanzaron la lista de los 10 principales grupos de personas más felices del mundo (ocuparon el puesto número 10).
Escandinavia dominó muchas de las listas de los lugares principales para ambos grupos de mayor edad. Esto se debe a niveles más altos de felicidad entre todos los grupos de edad, impulsados por una confianza general en su sistema de apoyo social en los países nórdicos. La felicidad no se trata solo de los ingresos, sino del acceso a la educación, la atención médica, la seguridad en las calles, la amabilidad de los vecinos y la igualdad, independientemente de la raza, religión u origen. Cuando estos factores son altos, más personas de todos los grupos demográficos serán felices.
Para las personas de 60 años o más, la lista de los países con adultos mayores más felices estaba encabezada por (en orden): Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suecia, Islandia, Nueva Zelanda, los Países Bajos, Canadá, Australia y Estados Unidos.
Los adultos mayores son más felices porque pueden eliminar la negatividad con más facilidad. "A medida que envejeces, es menos probable que estés sujeto al sesgo de negatividad. Y es más probable que digas: 'Bueno, eso es solo las noticias... Ahora puedo decir de qué se trata la vida: es donde vivo, mi comunidad, mis amigos, mi familia. Es como las personas se comportan conmigo en las calles'". Es un fenómeno global en el que se acumula una especie de efecto positivo desde la mediana edad en adelante, incluso si la salud empeora y los círculos sociales se vuelven más pequeños. A pesar de eso, pueden poner las cosas malas en contexto y concentrarse en las buenas. Otro factor posible es que la soledad alcanza su punto máximo a los 20 años y disminuye a partir de ahí, lo que significa que cuanto más se envejece, menos solo se siente uno en Estados Unidos.

Desafíos y Oportunidades en una Sociedad Envejecida
Debido al aumento de la esperanza de vida y a la disminución de la tasa de fecundidad, la proporción de personas mayores de 60 años está aumentando más rápidamente que cualquier otro grupo de edad en casi todos los países. El envejecimiento de la población puede considerarse un éxito de las políticas de salud pública y el desarrollo socioeconómico, pero también constituye un reto para la sociedad, que debe adaptarse a ello para mejorar al máximo la salud y la capacidad funcional de las personas mayores, así como su participación social y su seguridad. Se estima que para el año 2050 en España, las personas mayores de 65 años representarán más del 30% del total de la población.
Desde el punto de vista sanitario, promover la felicidad de los mayores beneficiaría la salud de los mismos y también al resto de la sociedad. Las personas que son felices no solo disfrutan más de la vida, sino que además tienen menos posibilidades de morir en los próximos años si su estado anímico es positivo. Dados los posibles beneficios para la salud física y psicológica de los juegos de azar para los ancianos, se debe explorar la opción de permitir tal oportunidad en centros de atención a largo plazo y promulgar dichos beneficios del ocio en ancianos.
Se ha llegado a un punto en la sociedad actual que los avances médicos están haciendo posible que la gente viva más tiempo. Evidentemente, esto es algo positivo; sin embargo, se necesita investigación adicional para identificar los factores que promueven el bienestar mental y emocional durante estos últimos años de vida. La salud cerebral y la demencia son dos temas de creciente importancia, y para el 2050 se espera que el número de casos de demencia alcance aproximadamente 139 millones. La felicidad se trata realmente de las conexiones sociales locales.
Una forma de medir la felicidad cuantitativamente es con pruebas diagnósticas como un electroencefalograma, una resonancia magnética por imagen y la tomografía de positrones, que permite medir la actividad eléctrica de las zonas del cerebro donde se experimentan los sentimientos positivos y negativos. Se ha demostrado, por ejemplo, que quienes declaran una alta felicidad tienen una mayor actividad cerebral en la zona de los pensamientos y las emociones placenteras (corteza prefrontal izquierda), y estas personas suelen confirmar su satisfacción vital. España es uno de los países con mayor esperanza de vida de la Unión Europea, lo que sugiere nuevas hipótesis relacionadas con la alimentación, el clima, la felicidad, las enfermedades orgánicas, mentales y la percepción de la salud.