La sexualidad en la tercera edad: Mitos, realidades y el papel de la masturbación

La sexualidad es una dimensión fundamental de la vida humana que se extiende a lo largo de todas las etapas, incluyendo la tercera edad. Contrario a los mitos arraigados, la edad por sí sola no representa una barrera para el placer y la satisfacción sexual. De hecho, una guía oficial del PAMI (Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados) de Argentina, titulada “Buen vivir”, aborda abiertamente la sexualidad en adultos mayores, desmitificando la idea de que el interés y la capacidad sexual disminuyen o desaparecen con los años.

Esta publicación de 64 páginas, disponible para descarga gratuita, promueve la autonomía y el bienestar biopsicosocial de las personas mayores. En su apartado sobre “sexualidad, goce y deseo”, la guía enfatiza que el sexo es deseable a cualquier edad, que el coito no es la única manifestación de la sexualidad y que el orgasmo puede alcanzarse a lo largo de toda la vida. Se subraya que los cambios fisiológicos asociados a la edad, como la lentificación de los procesos sexuales, no son intrínsecamente problemáticos y que las dificultades (falta de deseo, dolor, etc.) suelen estar más relacionadas con enfermedades, medicamentos o discapacidades que con la edad en sí misma.

Ante cualquier inconveniente, la guía recomienda consultar a un médico. También sugiere el uso de lubricantes para mejorar la satisfacción sexual y el cuidado, así como preservativos para prevenir enfermedades de transmisión sexual, las cuales pueden ocurrir a cualquier edad. Adicionalmente, ofrece recomendaciones para familiares y el entorno, recordando que no hay edad para enamorarse y que la sexualidad es parte de la intimidad de cada persona. Durante la pandemia, se señaló que pasar más tiempo en casa podía ser una oportunidad para reencontrarse con la pareja, apelando a películas, libros e incluso a la tecnología para conocer gente.

Infografía que muestra los beneficios de la sexualidad activa en la tercera edad, incluyendo bienestar físico y mental.

Desterrando mitos y comprendiendo los cambios

Expertos como el psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin coinciden en la necesidad de desterrar la idea de que a los adultos mayores no les interesa el sexo o que su fisiología sexual se anula con el envejecimiento. Si bien el paso de los años conlleva cambios en los tejidos, genitales y la producción hormonal (estrógenos y testosterona), el principal limitante suele ser de índole psicológica y cultural. La creencia o el mito de que la madurez puede prescindir del sexo a menudo es más influyente que cualquier condicionante orgánico.

Un estudio publicado en el New England Journal of Medicine en 2007 reveló que un alto porcentaje de adultos entre 53 y 85 años mantenía una sexualidad activa. La investigación también destacó que quienes gozaban de un buen estado de salud tenían el doble de probabilidades de mantener su actividad sexual. En este estudio, el uso de sildenafil (Viagra) fue reportado por una parte de los hombres, mientras que un porcentaje significativo de mujeres experimentó disminución del deseo sexual y sequedad vaginal.

Ghedin señala que la ciencia ha beneficiado más a los varones con tratamientos para problemas de erección y eyaculación precoz. Sin embargo, se están desarrollando avances para las mujeres, como el ospemifeno, aprobado en Estados Unidos en 2013.

El camino hacia el orgasmo y la satisfacción

El psicólogo y sexólogo Mauricio Strugo explica que el orgasmo puede experimentarse a lo largo de toda la vida, especialmente en las mujeres a medida que conocen mejor sus cuerpos y lo que necesitan para alcanzarlo. En la tercera edad, los orgasmos pueden ser diferentes a los de la juventud o adultez debido a factores hormonales y médicos; pueden tardar más en llegar, ser sensaciones más sutiles o incluso no producirse. Lo fundamental, según Strugo, es disfrutar del encuentro y del placer sin centrarse excesivamente en resultados espectaculares.

Ilustración que representa a una pareja de ancianos disfrutando de un momento íntimo, enfatizando la conexión emocional.

Hacia una sexualidad más abierta y la masturbación

Las generaciones anteriores a menudo fueron educadas bajo la premisa de que la masturbación era impúdica o pecaminosa, lo que dificulta hablar del tema en la tercera edad. Sin embargo, para quienes han superado estos mandatos, la masturbación puede ser una práctica placentera y beneficiosa. Strugo destaca que la masturbación ayuda a comunicar al otro lo que nos gusta, impacta positivamente en la autoestima y tiene beneficios fisiológicos, liberando hormonas de la felicidad como la serotonina, endorfina, dopamina y oxitocina.

La sexualidad en la madurez se está volviendo cada vez más abierta. En las consultas sexológicas, surgen preguntas sobre el uso de juguetes eróticos, lubricantes y películas para adultos, siendo las mujeres quienes más se animan a explorar estas vías. Los hombres, por su parte, consultan más sobre el uso de fármacos.

Estudio sobre la masturbación en adultos mayores

Un estudio de Juan Carlos Sierra y colaboradores, publicado en *International Journal of Impotence Research*, analizó la masturbación en hombres y mujeres mayores de 50 años. Los resultados indicaron diferencias entre géneros: los hombres reportaron una edad más temprana en su primera experiencia de masturbación, mayor frecuencia actual y una actitud más negativa hacia la práctica. Las mujeres, en cambio, experimentaron el orgasmo mediante masturbación con mayor intensidad.

El estudio concluyó que, a pesar de la actitud más negativa de los hombres, la practican con mayor frecuencia, posiblemente como sustituto del coito. Las mujeres, por su parte, experimentan el orgasmo en la masturbación de forma más intensa. Tanto la actitud como la frecuencia de la masturbación juegan un papel importante en la facilidad y satisfacción orgásmica en las relaciones sexuales.

Sexo en la Tercera Edad: Mitos y Tabúes

Masturbación y alivio de síntomas menopáusicos

Un estudio del Instituto Kinsey de la Universidad de Indiana, en colaboración con la marca de juguetes sexuales Womanizer, investigó el impacto del autoplacer en mujeres perimenopáusicas y posmenopáusicas. Los resultados indicaron que la masturbación regular, especialmente con un juguete sexual, puede aliviar significativamente síntomas de la menopausia como fatiga, sudores nocturnos, insomnio, dificultad para concentrarse y dolor articular.

Alrededor del 93% de las participantes encontraron alivio para al menos un síntoma menopáusico tras cuatro semanas de uso del juguete sexual. Las mujeres que experimentaron orgasmos reportaron un mayor alivio. La mayoría expresó disposición a masturbarse si supieran que puede ayudar a aliviar los síntomas, e incluso si su médico se lo indicara, aunque pocas veces se aborda este tema en consultas médicas.

Comportamiento sexual en personas con demencia

En el contexto de la demencia, es importante diferenciar entre comportamientos sexualmente inapropiados (CSI) y expresiones sexuales normales. Los CSI se refieren a actos verbales o físicos de carácter sexual que ocurren en público o con la persona inadecuada. Estos comportamientos pueden ser resultado de daños cerebrales que afectan la regulación conductual. Es crucial entender que la masturbación en un espacio privado, como la propia habitación, no es inapropiada.

En residencias de ancianos, la falta de privacidad puede influir en las expresiones sexuales. Se recomienda guiar a la persona hacia un lugar privado o disimular la situación sin confrontación directa para evitar sentimientos de culpa o vergüenza. La capacitación y el autocuidado de los cuidadores son fundamentales.

Las causas de estos trastornos pueden ser neurobiológicas y psicosociales. Las alteraciones en los lóbulos frontales y temporales pueden llevar a desinhibición sexual o dificultad para interpretar el deseo sexual. Factores psicosociales, como la confusión de situaciones (por ejemplo, al ser asistido en el aseo), también pueden desencadenar comportamientos inapropiados. Si el comportamiento se asocia a escenas eróticas en televisión, se recomienda evitar su exposición. Si la conducta es para llamar la atención, la estrategia podría ser ignorarla, aunque esto no detendrá la práctica si produce placer.

Se destaca que la sexualidad es una faceta del ser humano hasta el final de su vida, con funciones que van más allá de lo lúdico, reproductivo y social. En algunos casos, comportamientos pasivos o de dependencia pueden buscar mantener una relación u obtener contacto físico. El tratamiento debe respetar la capacidad del paciente para expresar su sexualidad, implicándolo en la detección de la causa y la búsqueda de soluciones.

Diagrama que ilustra las áreas del cerebro (lóbulos frontales y temporales) relacionadas con la regulación del comportamiento sexual.

Patrones de sexualidad en ancianos: Un estudio en Cuba

Un estudio descriptivo y longitudinal realizado en el Policlínico "Ana Betancourt" de La Habana, Cuba, con 125 sujetos geriátricos, buscó definir el patrón sexual característico de esta población. Predominaron los ancianos con vínculo conyugal, y el 75% mantenía interés por el sexo, con un 69.6% realizando el acto sexual. El coito vaginal y el sexo oral fueron las formas de actividad sexual preferidas. Los principales trastornos funcionales reportados fueron la pérdida de erección en hombres y la disminución de la lubricación vaginal en mujeres.

Una cifra alarmante del 78.4% de los ancianos mostró un bajo índice de conocimiento sobre los cambios en la sexualidad a lo largo de los años. El estudio subraya que la actividad sexual es común en la vejez y que no existe un límite cronológico para su finalización. Los niveles de testosterona en hombres, aunque disminuyen, suelen ser suficientes para un buen desempeño sexual. El cerebro es considerado el principal órgano sexual, y la falta de motivación puede originarse en factores psicológicos o culturales.

En las mujeres, la capacidad orgásmica se mantiene, y la actividad sexual regular contribuye al vigor y tono muscular genital. Las hormonas del deseo sexual (andrógenos suprarrenales) no sufren modificaciones significativas en mujeres de edad avanzada. La actividad sexual puede ser posible y satisfactoria después de los 60 años, sin necesidad de imponer un modelo de sexualidad juvenil.

La masturbación como herramienta de bienestar

Diversos estudios y talleres, como los organizados por la marca de juguetes eróticos LELO, refuerzan la idea de que la sexualidad y la masturbación son parte integral de la vida más allá de los 60 años. Se desmiente el mito de que el deseo sexual tiene fecha de caducidad, y se promueve el uso de juguetes eróticos como aliados en las relaciones de pareja o en solitario.

La masturbación, científicamente probada, puede aumentar el nivel de testosterona y, por ende, el deseo sexual. En hombres, puede ser útil para descartar causas fisiológicas de impotencia. Para las mujeres, el taller destacó la importancia de la estimulación del clítoris y el uso de succionadores. La sexualidad se presenta como una forma de comunicación y exploración personal, independientemente de la edad.

Estudios como el Longitudinal Study of Aging indican que un porcentaje significativo de hombres británicos de 80 a 90 años se masturban y tienen relaciones sexuales. Otro estudio del Centro para la Promoción de la Salud Sexual de la Universidad de Indiana mostró resultados similares. Incluso, algunas mujeres encuentran mayor satisfacción física en el sexo a los 70 años que a los 40.

tags: #ancianas #que #se #masturban