Administración de Medicamentos en la Tercera Edad: Desafíos y Estrategias para un Uso Seguro

A medida que la población mundial envejece, con un rápido crecimiento de personas mayores de 65 años, la necesidad de medicamentos para gestionar enfermedades crónicas se incrementa significativamente. Este aumento en la esperanza de vida conlleva un mayor consumo de fármacos, haciendo que la farmacoterapia en adultos mayores sea un campo de especial atención y desafío. Sin embargo, más medicamentos no siempre equivalen a una mejor salud, y la gestión de regímenes complejos puede ser abrumadora para muchos ancianos.

infografía sobre el aumento de la población anciana y el consumo de medicamentos

La Complejidad de la Medicación en Adultos Mayores

Los adultos mayores a menudo inician su camino con medicamentos para controlar afecciones comunes como el colesterol alto o la presión arterial. Con el tiempo, pueden requerir medicación adicional para tratar efectos secundarios, otras enfermedades crónicas como la diabetes o problemas de tiroides, y también pueden tomar vitaminas o suplementos especializados. Esta multiplicidad de fármacos, horarios y condiciones de ingesta (con o sin alimentos, una o varias veces al día) crea un sistema complejo de manejar. Es fundamental que las personas mayores mantengan sus medicamentos organizados y los tomen según lo programado para minimizar interacciones y reducir los efectos secundarios.

Problemas Frecuentes Relacionados con los Medicamentos en Ancianos

Los problemas relacionados con los medicamentos son frecuentes en los ancianos. Estos incluyen la ineficacia del fármaco, los efectos adversos, la sobredosis, la subdosificación, el tratamiento inapropiado, la monitorización inadecuada, la falta de cumplimiento y las interacciones entre medicamentos y enfermedades o entre diferentes medicamentos.

Ineficacia del Fármaco

Los medicamentos pueden ser ineficaces en los adultos mayores porque los médicos indican dosis insuficientes o no las ajustan a lo largo del tiempo, a menudo debido a una mayor preocupación por los efectos adversos. Otra causa importante es el cumplimiento escaso del tratamiento por parte del paciente, que puede deberse a limitaciones financieras o cognitivas.

Efectos Adversos a los Fármacos

Los efectos adversos a los fármacos son reacciones no deseadas, molestas o peligrosas. Ejemplos comunes incluyen sedación excesiva, confusión, alucinaciones, caídas, diarrea, estreñimiento y sangrado. En personas mayores de 65 años no hospitalizadas, se identifican efectos adversos con una frecuencia de alrededor de 50 eventos cada 1.000 personas-año. Las tasas de hospitalización debido a estos efectos son 4 a 7 veces más altas en pacientes mayores que en pacientes más jóvenes. Estas hospitalizaciones en pacientes mayores se deben con mayor frecuencia a anticoagulantes, antibióticos, antidiabéticos, analgésicos opioides y antipsicóticos.

Cualquier paciente puede presentar efectos adversos, pero los ancianos son más susceptibles debido a que suelen tomar varios fármacos y presentan cambios en la farmacodinámica y la farmacocinética relacionados con la edad. Aunque la aparición de reacciones alérgicas no puede predecirse ni prevenirse, se cree que muchos efectos adversos pueden prevenirse en los adultos mayores.

Medicamentos con los que debe tener cuidado en los adultos mayores | Duke Health

Causas Prevenibles de Problemas con la Medicación

En los ancianos, varias causas habituales de efectos adversos o de ineficacia pueden prevenirse. Estas incluyen interacciones medicamentosas, monitorización inadecuada, selección inapropiada del fármaco, falta de cumplimiento por parte del paciente, sobredosis, mala comunicación, prescripción insuficiente y afecciones médicas no tratadas.

Comunicación Inadecuada

La comunicación inadecuada con pacientes o entre profesionales de la salud, particularmente durante transiciones de atención médica, es una causa significativa de efectos adversos de medicamentos en adultos mayores. Muchos problemas relacionados con fármacos podrían prevenirse si se prestara mayor atención a la reconciliación de medicamentos cuando los pacientes ingresan o salen del hospital o en otras transiciones de atención (como el traslado entre un hogar de ancianos y un hospital).

Interacciones entre Fármacos y Enfermedades

Un fármaco administrado para tratar una enfermedad puede exacerbar otro trastorno. Esta situación es de especial preocupación en los ancianos. A menudo, la distinción entre los efectos adversos sutiles de los fármacos y los efectos de la enfermedad resulta difícil y puede culminar en una cascada de prescripción de fármacos.

La Cascada de Prescripciones

La cascada de prescripciones ocurre cuando el efecto adverso de un fármaco se malinterpreta como un signo o síntoma de una enfermedad nueva o se indica un medicamento para tratarlo. Este nuevo fármaco innecesario puede causar nuevos efectos adversos, que pueden a su vez malinterpretarse como otra enfermedad y conducir a una terapia innecesaria, y así sucesivamente.

esquema de una cascada de prescripciones

Muchos fármacos producen efectos adversos semejantes a síntomas de enfermedades frecuentes en los ancianos o a cambios secundarios al envejecimiento. Algunos ejemplos incluyen:

  • Los antipsicóticos pueden causar síntomas semejantes a los de la enfermedad de Parkinson, que podrían diagnosticarse erróneamente como tal y tratarse con agonistas dopaminérgicos, provocando más efectos adversos.
  • Los inhibidores de la colinesterasa (p. ej., donepezilo, galantamina) para la demencia pueden causar diarrea o incontinencia urinaria. Si se prescribe un fármaco anticolinérgico para estos nuevos síntomas, se añade medicación innecesaria con más riesgos. Una mejor estrategia es reducir la dosis o considerar un tratamiento diferente.
  • Los bloqueantes de los canales de calcio (p. ej., amlodipino, nifedipina) para la hipertensión pueden causar edema periférico. Si se administra terapia diurética para esto, puede causar hipopotasemia. Es mejor reducir la dosis o reemplazar el bloqueante por otros antihipertensivos.

En los ancianos, los médicos que prescriben medicamentos siempre deben considerar la posibilidad de que un nuevo síntoma o signo sea secundario a una farmacoterapia existente. Los Criterios de Beers de la Sociedad Estadounidense de Geriatría se utilizan para identificar posibles interacciones farmacológicas y proporcionar recomendaciones de tratamiento médico.

Interacciones Medicamentosas

Dado que los ancianos suelen consumir numerosos fármacos, son más vulnerables a desarrollar interacciones entre ellos. Además, también usan con frecuencia medicinas naturales y otros suplementos dietéticos, que a menudo no comparten con los profesionales de la salud. Los medicamentos naturales pueden interactuar con los fármacos de receta y provocar efectos adversos. Por ejemplo, el extracto de ginkgo biloba tomado junto con warfarina puede aumentar el riesgo de sangrado, y la hierba de San Juan (hipérico) en pacientes que reciben inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) puede incrementar el riesgo de desarrollar síndrome serotoninérgico. Por lo tanto, los médicos deben preguntar a los pacientes específicamente sobre el uso de cualquier suplemento dietético.

Las interacciones entre fármacos en los ancianos son similares a las de la población general, aunque puede haber una reducción en la inducción del metabolismo del fármaco a través del citocromo P-450 (CYP450) por ciertos medicamentos. El uso de múltiples medicamentos aumenta el riesgo de interacciones CYP450 difíciles de predecir. El uso concurrente de varios fármacos con toxicidades similares también puede aumentar el riesgo o la gravedad de los efectos adversos.

infografía sobre interacciones entre medicamentos y suplementos

Monitorización Inadecuada

La monitorización del consumo de fármacos es crucial y requiere los siguientes pasos:

  • Documentar la indicación de un nuevo fármaco.
  • Mantener un listado actualizado de los fármacos consumidos por el paciente en la historia clínica.
  • Monitorizar los logros de los objetivos terapéuticos y otras respuestas a los fármacos nuevos.
  • Monitorizar las pruebas de laboratorio necesarias u otras pruebas para determinar la eficacia o los efectos adversos (p. ej., sodio, potasio, magnesio, vitamina B12, frecuencia cardíaca, intervalo QT corregido [QTc]).
  • Revisar de manera periódica la efectividad y la necesidad continua de los fármacos.

Estas medidas son de mayor relevancia en los pacientes ancianos. Si no se controlan estrechamente, sobre todo después de la prescripción de fármacos nuevos, aumenta el riesgo de polifarmacia, efectos adversos e ineficacia.

Selección Inapropiada del Fármaco

Un fármaco se considera inapropiado cuando el daño potencial que puede ocasionar es mayor que su beneficio. El uso inapropiado puede incluir la elección inadecuada del fármaco, la dosis, la frecuencia de dosis o la duración del tratamiento, la duplicación de la terapia, la falta de consideración de las interacciones farmacológicas, o la administración de fármacos apropiados pero con prolongación errónea del tratamiento una vez resuelta la enfermedad aguda.

Algunos medicamentos deben evitarse por completo en los adultos mayores, otros solo en ciertas situaciones, y algunos pueden usarse con un control estricto. Los Criterios de Beers de la American Geriatrics Society® enumeran los fármacos potencialmente inapropiados para los ancianos. A pesar de la existencia de estas guías, alrededor del 45% de los adultos mayores no hospitalizados utiliza al menos un fármaco inapropiado, lo que aumenta el riesgo de efectos adversos y, en pacientes institucionalizados, el riesgo de hospitalización y muerte.

Es importante recordar que muchos medicamentos inapropiados, como la difenhidramina y los antiinflamatorios no esteroides (AINE) orales, están disponibles sin receta. Por ello, los médicos deben preguntar específicamente sobre el uso de estos medicamentos de venta libre y discutir sus posibles problemas. Asimismo, a menudo se prescriben medicamentos (analgésicos, inhibidores de la bomba de protones o hipnóticos) para síntomas menores que podrían tratarse mejor con intervenciones no farmacológicas (p. ej., ejercicio, fisioterapia, masajes, cambios en la dieta, terapia cognitivo-conductual) o reduciendo la dosis del medicamento que causa los efectos adversos.

La eliminación eficaz del uso inadecuado de medicamentos requiere una evaluación regular del régimen completo para determinar la necesidad continua y sopesar los beneficios potenciales contra los riesgos.

Falta de Cumplimiento por Parte del Paciente

La eficacia del fármaco a menudo se ve comprometida debido a la falta de cumplimiento en los pacientes ancianos ambulatorios. Hasta la mitad de los pacientes ancianos no toma los medicamentos en la forma indicada, generalmente en dosis más bajas que las prescritas (subadherencia). Las causas son similares a las de los adultos más jóvenes, pero en los ancianos contribuyen factores adicionales como:

  • Limitaciones financieras y físicas, que pueden afectar la adquisición de los fármacos.
  • Problemas cognitivos o baja alfabetización en salud, que pueden dificultar la toma de los medicamentos según las instrucciones.
  • Uso de varios fármacos (polifarmacia).
  • Uso de medicamentos que deben tomarse varias veces al día o de una manera específica.
  • Falta de comprensión de los beneficios esperados de un medicamento, los efectos adversos potenciales o el uso de formas de dosificación no convencionales.

Estudios han demostrado que un porcentaje significativo de adultos mayores toma menos dosis de las prescritas y almacena una mayor cantidad de medicamentos. Además, un considerable número admite olvidar alguna toma o incumplir los horarios. Algunos pacientes dejan de tomar sus medicinas si se sienten bien (incluso para enfermedades crónicas) o si se sienten mal (abandono del tratamiento).

Las razones para la falta de adherencia son diversas, incluyendo consejos de otros médicos, tomar solo "cuando se necesita", regalar medicamentos, tener cantidades excesivas de un fármaco o no comprender el propósito de un medicamento específico o un cambio de dosis. Los médicos deben evaluar la alfabetización en salud de los pacientes y su capacidad para cumplir con un régimen terapéutico e intentar adaptarse a sus limitaciones.

foto de una persona mayor con un pastillero organizado

Consejos Clave para la Administración Segura de Medicamentos en la Tercera Edad

Para garantizar una toma segura y efectiva de los medicamentos, especialmente a medida que se envejece, es fundamental seguir ciertas pautas.

Mantener un Registro Exhaustivo de la Medicación

Anote todos los medicamentos que está tomando, incluyendo los de venta libre (OTC), las vitaminas y los suplementos nutricionales. La lista debe incluir el nombre de cada medicamento o suplemento, la cantidad que toma, cuándo lo toma, quién lo recetó y por qué. Mantenga esta lista actualizada después de cada cita médica o alta hospitalaria y muéstrela a todos sus proveedores de atención médica, incluyendo fisioterapeutas y dentistas. Tenga una copia en casa y otra consigo (en su billetera o teléfono celular).

Tomar los Medicamentos Según las Indicaciones

Tome su medicamento con regularidad y siga las instrucciones de su profesional de la salud. Si tiene efectos secundarios molestos o preguntas, hable con un profesional de la salud. Nunca tome medicamentos recetados a otra persona, ya que podría provocar efectos secundarios inesperados o reacciones peligrosas. No omita una dosis ni deje de tomar un medicamento recetado sin consultar primero a su médico, incluso si se siente mejor, ya que esto podría empeorar su enfermedad.

La dosificación de los medicamentos se basa en estudios clínicos y es específica para cada fármaco. No debe seleccionar ni cambiar una dosis usted mismo. Si tiene problemas para recordar cómo y cuándo tomar su medicamento, hable con su farmacéutico, quien puede ofrecer sugerencias y herramientas.

Almacenamiento Correcto y Verificación de Fechas de Caducidad

El almacenamiento adecuado garantiza que los medicamentos sigan siendo inocuos y eficaces. La mayoría se guarda mejor en un lugar fresco, seco y oscuro, evitando temperaturas extremas. Algunos requieren refrigeración. Mantenga todos los medicamentos en un lugar elevado y fuera del alcance de los niños para prevenir intoxicaciones accidentales. Verifique las fechas de caducidad y deseche cualquier medicamento no utilizado o vencido lo antes posible, ya que pueden perder eficacia o volverse dañinos.

Conocer Posibles Interacciones y Efectos Secundarios

Incluso alimentos y bebidas comunes pueden provocar interacciones graves, como el jugo de toronja o el alcohol. Las interacciones pueden ocurrir si una afección médica hace que un medicamento sea dañino, si un medicamento afecta la acción de otro, o si un suplemento altera el efecto del medicamento. Lea las etiquetas de sus medicamentos y consulte con su profesional de la salud si cualquier problema nuevo que experimente podría deberse a su medicación. Los medicamentos anticolinérgicos, por ejemplo, bloquean la acción de la acetilcolina y pueden tener efectos secundarios dañinos en adultos mayores, como confusión, visión borrosa, estreñimiento o pérdida de equilibrio.

Utilizar Herramientas de Organización y Recordatorios

Las cajas de medicamentos o los organizadores de pastillas pueden ayudar a recordar qué medicamento tomar, en qué día y a qué hora. Se recomienda llenarlos cada dos a cuatro semanas. La configuración de alarmas y recordatorios también puede ser de gran ayuda.

Dedicar un Espacio Específico para la Medicación

Tener un espacio dedicado en casa para la medicación, junto con un diario o registro para marcar las tomas, puede generar confianza. Tenga disponibles los nombres y números de teléfono de los médicos en esta área para aclarar cualquier duda y evitar errores.

Reconocer que las Dosis Pueden Cambiar con la Edad

El proceso de envejecimiento afecta la forma en que los riñones y el hígado metabolizan los medicamentos. Con el tiempo, una dosis más baja de ciertos medicamentos podría ser más efectiva o necesaria para evitar efectos adversos.

Supervisar Otros Medicamentos y Productos

Pregunte a su ser querido sobre los productos sin receta que está tomando, incluyendo AINEs, antihistamínicos (como Benadryl o Dramamine), ayudas para dormir, vitaminas, minerales, suplementos (como CBD o THC), así como el consumo de tabaco o alcohol. Muchos de estos pueden causar efectos secundarios o interacciones con otros medicamentos recetados, y algunos suplementos carecen de evidencia científica sobre su eficacia.

Comunicación Abierta con los Profesionales de la Salud

Su ser querido tiene sus propios objetivos y prioridades de atención médica. Hable con ellos sobre lo que es importante para su calidad de vida. Esto permitirá hablar con los proveedores de atención médica sobre opciones para tratar las afecciones de manera menos agresiva o con menos medicamentos.

Desafíos Especiales en la Administración de Medicamentos para Personas con Demencia

Las personas con problemas de memoria pueden olvidar qué medicamentos toman, repetir dosis, olvidar tomar dosis o no recordar por qué necesitan sus medicamentos. Además, las personas con demencia de moderada a avanzada pueden molestarse o resistirse a recibir ayuda. Es crucial que cuenten con un buen aliado de atención o un sistema de apoyo cercano. Se deben buscar formas creativas para asegurar que tomen sus medicamentos según las indicaciones, ya que pueden enojarse o frustrarse más fácilmente.

Problemas con la Deglución y la Manipulación de Fármacos

Al dar pastillas a personas mayores, pueden surgir problemas derivados de la incapacidad de tragar o ingerir ciertos medicamentos, o de ajustar la dosis recomendada. A menudo, se manipulan los fármacos para facilitar su toma, pero esto puede entrañar riesgos.

Triturado y Vaciado de Cápsulas

La práctica de triturar medicamentos o vaciar cápsulas es común en personas con problemas de deglución. Sin embargo, no es aconsejable para muchos medicamentos, ya que su presentación está diseñada para corregir malos olores o sabores, o para liberar el principio activo en un lugar o momento específico del tracto digestivo. Esta manipulación puede eliminar los beneficios de los principios activos o causar irritación.

Partir Pastillas

Partir pastillas es una práctica habitual cuando las dosis recetadas son menores que las disponibles en el medicamento, o cuando el tamaño de la pastilla dificulta la deglución. Al realizar esta técnica, se debe tener mucho cuidado y asegurar un corte adecuado para evitar que la dosis sea excesivamente alta o mínima, lo que podría generar riesgos para la salud o ineficacia del tratamiento.

esquema de cómo el triturado de pastillas puede afectar su absorción

Formatos Alternativos de Medicamentos

Muchos medicamentos tienen en la actualidad diferentes formatos de presentación que se adaptan a las necesidades del paciente y de la dosis a administrar. Es recomendable optar por otro formato si existen problemas con el actual. Algunos ejemplos son:

  • Cubierta entérica: Esta cobertura está pensada para que el principio activo se libere en el intestino, pasando el medicamento intacto por el estómago para evitar así su irritación.
  • Fármacos sublinguales o bucales: Productos diseñados para una absorción rápida a través de las mucosas de la boca.

Reflexiones Finales sobre la Gestión de Medicamentos en la Vejez

Los medicamentos constituyen un insumo esencial para atender los problemas de salud, pero su consumo siempre conlleva riesgos debido a los efectos colaterales y a las interacciones. Esto se magnifica ante la utilización simultánea de varios medicamentos, una práctica habitual entre los adultos mayores. Las reacciones adversas son más frecuentes en esta población y motivan un alto porcentaje de admisiones hospitalarias. Se estima que, con cinco medicamentos, existe un 50% de probabilidad de interacción clínica, que se incrementa al 100% con siete fármacos. Es imperativo que se mejore la utilización de los medicamentos a nivel domiciliar. Los adultos mayores son capaces de manejarlos, pero necesitan mayor información, intervención y supervisión para asegurar las buenas prácticas y evitar riesgos innecesarios. Revisar la medicación cada seis meses y buscar un estilo de vida saludable son recomendaciones clave. La polimedicación no siempre es igual a una buena calidad de vida.

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