El Desafío del Envejecimiento en los Zoológicos Modernos

La Transformación del Rol de los Zoológicos y el Cuidado Geriátrico

En las últimas décadas, los zoológicos de todo el mundo han experimentado un replanteamiento significativo de su misión. Este cambio ha puesto el énfasis de su labor en la conservación de especies y la educación, alejándose del paradigma pasado que a menudo mostraba animales exóticos como un espectáculo. Hoy, los zoológicos deben actuar como agentes clave en materia de conservación.

Este nuevo enfoque incluye saber cómo adaptarse a las necesidades de los animales envejecidos, lo que ha llevado a estas instituciones a crear recintos más grandes y parecidos a la naturaleza, como el área Sahel-Sabana en el Zoológico de Barcelona. Junto con los programas de cría para reintroducir animales aptos en la naturaleza, los zoológicos quieren asegurarse de que los animales que viven más tiempo debido a los avances en el cuidado veterinario puedan envejecer con dignidad.

El cuidado geriátrico especializado se está volviendo cada vez más esencial. Al igual que las personas mayores, los animales ancianos requieren más cuidados: chequeos de salud regulares, tratamiento para la artritis, alimentos más suaves o suplementos nutricionales, espacios de vida adaptados y monitoreo de la salud mental y conductual. Los zoológicos modernos enfrentan una realidad que hace décadas era impensable: sus habitantes están envejeciendo a un ritmo sin precedentes. La mejora en las condiciones de vida, la alimentación controlada, los cuidados veterinarios especializados y la ausencia de depredadores han creado un escenario donde los animales en cautiverio pueden duplicar, e incluso triplicar, su esperanza de vida silvestre.

Esquema de las necesidades de cuidado geriátrico en animales de zoológico, incluyendo nutrición, movilidad y bienestar mental

Ejemplos de Cuidado Geriátrico en Acción

En el Zoológico de Barcelona, una elefanta africana de 40 años saca la pata a través de la barrera de metal donde un cuidador del zoológico frota suavemente su planta: el querido animal recibe su “pedicura” junto con rodajas de manzana todos los días. Este tratamiento forma parte del cuidado geriátrico especializado del zoológico para animales envejecidos que no pueden reintroducirse en la naturaleza. Pilar Padilla, jefa del cuidado de mamíferos del zoológico, afirma que devolver animales de esta edad a la naturaleza sería un error, ya que es muy probable que no sobrevivan.

Además de cuidar a un par de elefantas envejecidas, el Zoológico de Barcelona también alberga a un lobo de 15 años, un leopardo y un tigre que tienen 17 años y algunas aves mayores, incluyendo una bandada de flamencos veteranos. No es el único: varios zoológicos en Estados Unidos, por ejemplo, destacan su tratamiento de animales mayores, como los zoológicos en Baltimore y Baton Rouge.

Con la edad llegan las enfermedades típicas del envejecimiento. Los veterinarios de zoológicos reportan un incremento significativo en patologías como artritis en grandes mamíferos, cataratas en felinos, problemas cardíacos en primates y deterioro cognitivo en especies altamente inteligentes como los elefantes y delfines. Por ejemplo, Kima, un guepardo de 11 años de edad -en la naturaleza la esperanza de vida de estos animales ronda los 6 años-, presentaba problemas para alcanzar las golosinas que le proporcionaban sus cuidadores y se beneficia del programa. También se beneficia un oso polar llamado Inuka, que a sus 26 años padece artritis y problemas de audición.

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Un Estudio sobre el Duelo en Elefantes

Los cuidadores del Zoológico de Barcelona, cerca de la costa mediterránea de la ciudad, están vigilando de cerca a sus dos elefantas ancianas, Susi y Bully (pronunciado como “Buyi”), mientras lidian con la reciente muerte de Yoyo, su antigua compañera de recinto y compañera de mucho tiempo. Yoyo murió en diciembre a los 54 años. Susi, con 52 años, ahora está entre los elefantes africanos más viejos conocidos en cautiverio, aunque la Asociación Mundial de Zoológicos y Acuarios (WAZA) señaló que la edad de los animales nacidos en la naturaleza es aproximada. Bully, que tiene 40 años, también se considera vieja para un elefante africano. Las tres fueron capturadas en la naturaleza y pasaron tiempo en circos y otros zoológicos antes de llegar a Barcelona.

El zoológico ahora está trabajando con la Universidad de Barcelona para estudiar el impacto de la muerte de Yoyo en Susi y Bully. Es el primer estudio de su tipo, enfocado en elefantes que no son de la misma familia después de la muerte de un compañero de mucho tiempo, dijo Padilla a The Associated Press. Al principio, Susi y Bully mostraron su conmoción dejando de comer, pero ahora se están adaptando bien y recurren la una a la otra, incluso compartiendo comida, dijo Padilla, agregando que Susi ha asumido el papel dominante que tenía Yoyo.

Para los elefantes, los dientes son la verdadera prueba de la edad. "Lo que es la decadencia del animal o el desgaste final que pueda tener el animal la marca esa dentición", dijo el cuidador del zoológico de Barcelona José María Santamaría después de terminar la pedicura de Bully. La comunidad científica ha conseguido identificar las proteínas que inducen el envejecimiento de algunas células y diseñar terapias para revertir las consecuencias que puede conllevar cumplir años.

La Crisis Demográfica en Zoológicos: Un Riesgo para la Conservación

La supervivencia de los zoológicos enfrenta un nuevo desafío centrado en el envejecimiento acelerado de sus poblaciones de animales, lo que amenaza su capacidad para mantener especies en peligro de extinción. Martín Zordan, director general de WAZA, destaca que el cuidado geriátrico especializado se está volviendo cada vez más esencial y que la geriatría animal ha emergido como una especialidad fundamental en la medicina veterinaria de zoológicos.

Un estudio internacional publicado en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences) analiza datos de más de 700 poblaciones de mamíferos desde 1970 y revela que las estrategias actuales están comprometiendo el futuro de la biodiversidad global. La investigación, liderada por la Universidad de Zúrich, estuvo a cargo de científicos de esta universidad y la Universidad Goethe de Fráncfort, junto con otras instituciones europeas.

Gráfico comparativo de pirámides poblacionales tradicionales vs. de zoológicos con predominio de animales geriátricos

Predominio de Animales Geriátricos y Disminución de la Reproducción

La investigación examinó 361 poblaciones en Norteamérica y 413 en Europa durante 53 años (1970 a 2023), con el objetivo de estudiar sus tendencias demográficas. Para ello, recurrieron a la base de datos global Species360, una plataforma que utilizan más de 1.200 instituciones en todo el mundo y que registra información vital como la edad, el sexo, el linaje, el origen y el estado reproductivo de cada animal. Un nuevo método automatizado, diseñado por investigadores de la Universidad Goethe de Fráncfort, clasificó las formas de las pirámides poblacionales, permitiendo comparar patrones demográficos entre diferentes especies y regiones con gran precisión. Este estudio aporta una gran evidencia basada en los datos, y el seguimiento de ese calibre es poco frecuente en estudios demográficos.

Los resultados muestran un cambio dramático en la estructura demográfica de los zoológicos: las pirámides poblacionales han pasado de una forma triangular tradicional -donde muchos individuos jóvenes y reproductivamente maduros forman la base, mientras que la proporción de animales mayores disminuye hacia la cima- a una estructura de diamante o columna, con predominio de animales geriátricos. Este fenómeno reduce drásticamente la capacidad reproductiva de las especies alojadas en estos centros. Se observa que, a medida que avanza el tiempo, la pirámide poblacional pasa a tener una forma de diamante, con un aumento en la edad media poblacional a lo largo del tiempo. Este cambio ocurre indistintamente del estado de conservación de la especie o de la estrategia conservacionista, y se ve acelerado en Norteamérica, debido probablemente al menor tamaño de los zoológicos en aquella zona.

El estudio confirmó esta tendencia con datos precisos: cada vez son menos los animales jóvenes y más los adultos mayores. Al mismo tiempo, la proporción de hembras reproductoras ha disminuido drásticamente: un 49 % en las poblaciones de mamíferos de América del Norte y un 68 % en las europeas. Según los investigadores, esto no solo provoca una escasez de crías, sino que también afecta negativamente a la estructura social de muchas especies animales. Las tendencias históricas indican que en los zoológicos no han gestionado las especies según su prioridad en base a su estado de conservación.

La falta de animales jóvenes en los recintos afecta la educación ambiental y limita la investigación científica sobre especies amenazadas. El profesor Paul Dierkes de la Universidad Goethe, explica que los zoológicos “llegan a millones de visitantes cada año” y son lugares clave para concienciar sobre la extinción de especies. Advierte que la disminución del número de animales y el envejecimiento de las poblaciones no solo perjudicarían significativamente la conservación de especies en sí, sino también el trabajo educativo y de investigación de los zoológicos. Sin animales jóvenes se pierden oportunidades para estudiar el comportamiento, la reproducción y la salud de especies amenazadas, datos cruciales para mejorar las medidas de conservación en el entorno natural.

Las Causas de la Longevidad en Cautiverio

Los animales en cautividad viven significativamente más que sus congéneres salvajes gracias a la ausencia de depredadores, enfermedades y escasez de alimentos. Esta longevidad, sumada a la abundancia de recursos y la medicina veterinaria avanzada, permite que los animales en zoológicos alcancen edades muy superiores a las de especies silvestres. Por ejemplo, los osos que en libertad viven entre 15 y 20 años, en zoológicos pueden alcanzar los 35. Los leones marinos pasan de 12 años en estado natural a más de 25 en cautiverio.

Sin embargo, esta longevidad genera un efecto paradójico: los zoológicos, diseñados para preservar especies, están perdiendo su función conservacionista. La necesidad de control poblacional responde a una realidad física: a diferencia de la naturaleza, los zoológicos poseen un espacio limitado que impide el crecimiento indefinido de los grupos. Ante la falta de lugar, los administradores frenan la reproducción para evitar el hacinamiento, una medida logística que bloquea el necesario recambio generacional. Las poblaciones envejecidas pierden su capacidad de renovación y resiliencia. Como las instalaciones están saturadas con animales longevos, no hay capacidad para acoger nuevos ejemplares necesarios para programas de cría.

La anticoncepción prolongada genera además infertilidad femenina y animales demasiado mayores para reproducirse, imposibilitando la formación de grupos reproductivos viables. Javier Almunia, profesor de Zoología de la Universidad de La Laguna y presidente de la Asociación Ibérica de Zoológicos y Acuarios (AIZA), destaca que en la naturaleza, los depredadores, los parásitos, la falta de recursos y las enfermedades mantienen la población en equilibrio e impiden que haya una proporción elevada de animales geriátricos. En cautiverio, esta pirámide alterada “reduce su potencial de conservación y pone en peligro su impacto positivo”, dijo en declaraciones a Science Media Centre España. Por eso, en algunas ocasiones, se lleva a cabo el control de las poblaciones mediante medidas reproductivas como la castración o la segregación por sexos, lo que lleva a una pirámide invertida donde los individuos más longevos predominan, en detrimento de aquellos más jóvenes.

Infografía: Factores que contribuyen a la longevidad de los animales en cautiverio (ausencia de depredadores, atención veterinaria, alimentación controlada)

Debate y Soluciones para el Futuro de los Zoológicos

El mantenimiento de animales en cautividad requiere un propósito que trascienda la exhibición, apoyándose en objetivos claros de conservación y sostenibilidad poblacional. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y la Convención para la Diversidad Biológica reconocen el papel esencial de estos centros en la lucha contra la extinción masiva, considerándolos socios vitales para frenar la pérdida de biodiversidad. La Directiva Europea de Zoos y la Ley Española establecen claramente su función conservacionista.

Marcus Clauss, profesor de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Zúrich y autor principal del estudio citado, exigió: “Esta tendencia debe detenerse y revertirse por completo. Los zoológicos solo pueden cumplir su papel central en la conservación de las especies si mantienen poblaciones de reserva estables”. Agregó que esto “requiere más animales jóvenes y menos animales viejos”.

Soluciones Controversiales y Nuevos Paradigmas

Los autores no se limitan a exponer el problema, sino que aportan una amplia discusión acerca del manejo futuro. Los investigadores proponen un cambio de paradigma: permitir la reproducción natural y gestionar éticamente los excedentes poblacionales. Andrew Abraham, coautor del estudio, destaca que “al ocultar la muerte, perpetúan expectativas irreales sobre la vida salvaje” y que los zoológicos tienen una oportunidad increíble de moldear la comprensión del público sobre la mortalidad animal y los procesos naturales. Para que el papel de los zoológicos sea clave para la conservación de las especies, se debe tener en cuenta el fomento de la reproducción y la gestión de los animales mayores.

Clauss, en un artículo anterior, planteó una propuesta que desató polémica en enero de 2025: la matanza planificada de animales excedentes. Argumentó que para mantener poblaciones sanas y reproductivas, los zoológicos deben aceptar la muerte como una herramienta de gestión, tal como ocurre en la naturaleza. Según su postura, evitar la reproducción para no saturar el espacio atrofia el recambio generacional y priva a los animales de conductas naturales básicas, como la crianza. Para el investigador, el sacrificio de ejemplares permitiría mantener el ciclo vital activo y evitaría la acumulación insostenible de animales seniles. Esto trae consigo la necesidad de ampliar el debate acerca de las estrategias que deban llevarse a cabo para alcanzar los objetivos conservacionistas, aun cuando estas estrategias puedan ser controvertidas.

La propuesta incluye beneficios ambientales adicionales. Un zoológico alemán alimenta a sus carnívoros con 30% de carne procedente de animales propios, reduciendo su huella de carbono y la necesidad de ganado comercial. Los autores argumentan que la opinión pública está más equilibrada de lo que reflejan los medios respecto a estas prácticas. «Sin nacimientos, los animales adultos se ven privados de uno de sus impulsos evolutivos más básicos», explica el investigador.

Javier Almunia, profesor de la Universidad de La Laguna y presidente de AIZA, considera el estudio de muy buena calidad y subraya que en ambientes zoológicos los animales son mucho más longevos, generando pirámides poblacionales alteradas que reducen el potencial de conservación. No obstante, España ha promulgado normas que prohíben la eutanasia para control poblacional. Inmaculada Álvarez-Manzaneda Salcedo, profesora del Departamento de Ecología de la Universidad de Granada, quien no participó de la investigación, señala que el control poblacional mediante la castración o segregación por sexos, aunque comprensible por logística, genera problemas a largo plazo. “Las poblaciones envejecidas pierden su capacidad de renovación y resiliencia”, afirma. Ella advierte que las predicciones del estudio se basan en escenarios teóricos y que las tendencias históricas indican que la conservación de los zoológicos no ha gestionado las especies según su prioridad por estado de amenaza.

Implicaciones Económicas y Éticas

El cuidado de animales geriátricos implica costos exponencialmente superiores. Los tratamientos médicos especializados, las dietas adaptadas, los suplementos nutricionales y las modificaciones de infraestructura representan inversiones millonarias. Esta nueva realidad plantea interrogantes éticos complejos: ¿Hasta qué punto debe prolongarse la vida de un animal con múltiples patologías? ¿Cómo equilibrar la calidad de vida con la longevidad?

Los comités de bioética veterinaria han desarrollado protocolos para evaluar casos individuales, considerando factores como el dolor, la movilidad, el apetito y la capacidad de interacción social. El envejecimiento de los animales en zoológicos representa tanto un triunfo como un desafío para estas instituciones, reflejando décadas de mejoras en el bienestar animal, pero también demanda una evolución hacia modelos más especializados en geriatría animal.

En este sentido, el artículo se enmarca en el debate actual sobre el papel de los zoológicos como proveedores de un servicio público de conservación, más allá de su función recreativa. Sin embargo, debido a que los animales en cautividad tienen a vivir más años que aquellos que se encuentran en libertad, el alto número de animales presentes en los zoológicos comienza a poner en riesgo su capacidad para albergar a nuevos. Con el tiempo, estas poblaciones envejecidas ponen en riesgo el principio fundamental de mantener grupos autosostenibles.

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