Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII Duquesa de Alba

Nacida en Madrid en 1926, Cayetana Fitz-James Stuart, la XVIII duquesa de Alba, fue una figura icónica de la nobleza española. Falleció en Sevilla a los 88 años, dejando tras de sí un legado impresionante: tres matrimonios, seis hijos, más de 50 títulos nobiliarios, dominio de cinco idiomas y un patrimonio de miles de millones de euros.
Primeros años y exilios
Cayetana nació el 28 de marzo de 1926 en el palacio de Liria de Madrid. Era hija de Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, duque de Alba y de Berwick, y María del Rosario de Silva y Gurtabay, marquesa de San Vicente del Barco. Fue bautizada en la capilla del Palacio Real de Madrid el 17 de abril de 1926, con los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia como padrinos.
Su madre, quien padecía tuberculosis, apenas pasaba tiempo con ella para evitar un posible contagio, y falleció en 1934 cuando Cayetana tenía solo ocho años. La infancia de Cayetana estuvo marcada por el exilio; a los 10 años, el estallido de la Guerra Civil Española llevó a su padre y a ella a abandonar el país después de que los comunistas tomaran y destruyeran el palacio de Liria. Pasó varios años en Londres durante la Segunda Guerra Mundial, recordando los bombardeos nocturnos y la necesidad de esconderse en sótanos. En Londres, su soledad fue mitigada por la amistad con la princesa Isabel, quien más tarde se convertiría en la reina Isabel II.
Amoríos, matrimonios y pasiones
A los 16 años, Cayetana se enamoró por primera vez del torero Pepe Luis Vázquez, pero su padre, al enterarse de la relación, la envió de vuelta a Londres.
Primer matrimonio: Luis Martínez de Irujo
En 1947, Cayetana contrajo matrimonio con Luis Martínez de Irujo, un ingeniero y descendiente de una familia noble española. La boda fue un evento suntuoso, con un costo de aproximadamente 300.000 dólares (equivalente a unos 3,5 millones de euros en la actualidad). Fruto de esta unión nacieron cinco hijos y una hija. A pesar de su rol de esposa y madre, Cayetana mantuvo un espíritu libre. Se apasionó por el flamenco, llegando a ser considerada una de las mejores bailarinas de España. Esta pasión generó rumores sobre la paternidad de su cuarto hijo, Fernando, que la duquesa siempre desmintió. Cayetana lamentó hasta el final de sus días que su esposo se opusiera a que Pablo Picasso le pintara un retrato desnudo, como Goya lo había hecho con su tatarabuela.
Cayetana y Luis estuvieron casados casi 26 años, hasta que él falleció de leucemia.
Segundo matrimonio: Jesús Aguirre
En 1978, a los 52 años, Cayetana se casó por segunda vez con Jesús Aguirre, un ex sacerdote jesuita 11 años menor que ella. La alta sociedad no aceptó esta unión, pero el rey Juan Carlos I dio su aprobación. Con Aguirre, la duquesa convivió durante 23 años, hasta que él también falleció de cáncer. Tras esta pérdida, Cayetana recurrió a la cirugía estética para combatir la depresión, lo que resultó en un cambio notable en su apariencia. Fue en este período cuando comenzó a vestir de manera más extravagante, lo que provocó críticas de sus propios hijos, pero la adoración del pueblo español. Fue nombrada "Hija Predilecta de Andalucía" por su contribución a la cultura de Sevilla, incluyendo su persistencia en bailar flamenco a pesar de la edad y el dolor en sus piernas.
Tercer matrimonio: Alfonso Díez
Su último amor, Alfonso Díez, un funcionario 24 años menor, la sacó de la depresión. Se conocían desde hacía 30 años. Aunque la alta sociedad se opuso nuevamente y los medios publicaron informes difamatorios, Cayetana renunció a toda su fortuna, estimada en 3.500 millones de euros, en favor de sus hijos y se casó con Alfonso en 2011. En su boda, la duquesa de 85 años bailó flamenco. Alfonso demostró rápidamente que no buscaba el dinero de la duquesa. Durante este matrimonio, Cayetana continuó llamando la atención de la prensa por sus atuendos, que incluían vestidos de color vino con medias de colores, minifaldas y medias de rejilla. La felicidad familiar duró solo tres años. Cayetana falleció el 20 de noviembre de 2014, después de ser ingresada por neumonía y gastroenteritis aguda.

CAYETANA, DUQUESA DE ALBA - UNA MUJER DE LEYENDA
Alicia de Borbón-Parma y Habsburgo-Lorena, Infanta de España
Alicia de Borbón-Parma y Habsburgo-Lorena, Infanta de España, fue otra notable figura de la nobleza española, quien pudo haber sido Reina de España. Nació en Viena en 1917 y falleció el 13 de noviembre de 2015, poco antes de cumplir 98 años.
Niñez y juventud
Alicia fue uno de los ocho hijos de Elías I, duque de Parma, y la archiduquesa María Ana de Austria. Creció en la residencia de sus padres en la Baja Sajonia, donde desarrolló una profunda pasión por la naturaleza y la caza. Desde los cinco años acompañaba a su padre en cacerías, y a los doce ya había logrado su primer trofeo, un corzo. Es la única mujer en poseer todos los trofeos cinegéticos ibéricos, incluyendo osos, linces y lobos. En honor a su destreza, en muchas monterías aún se conserva el "puesto de la Infanta".
Matrimonio y exilio
En la corte madrileña, Alfonso de Borbón-Dos Sicilias, sobrino de Alfonso XIII, buscaba un matrimonio acorde a su alcurnia. Alfonso, primogénito de la princesa de Asturias, María de las Mercedes, y militar de profesión, se vio obligado a buscar una esposa tras abandonar su carrera al proclamarse la II República y afrontar las dificultades del exilio.
El matrimonio de Alicia y Alfonso tuvo lugar en el exilio en Suiza, donde nacieron sus tres hijos: Teresa (1937), Carlos (1938), el duque de Calabria recientemente fallecido, e Inés (1940). En 1941, tras la victoria franquista, la familia regresó a Madrid. Allí, Carlos fue educado en la finca Las Jarillas junto a su primo Juan Carlos de Borbón, estableciendo una estrecha relación que eventualmente llevó al Rey Juan Carlos a nombrarle Infante de España. Doña Alicia, una mujer "de campo", no se adaptó a la vida urbana y pronto se trasladaron a La Toledana, una finca de dos mil hectáreas en Ciudad Real. Allí, Alicia cultivó su pasión por la caza y fundaron la empresa Flor de Lis, que introdujo en España especies caninas como los Teckel y los Deutsch Drathaar, obteniendo importantes beneficios.
Disputas dinásticas y últimos años
Tras la muerte de su tío Fernando de Borbón, duque de Calabria y monarca en el exilio del extinto reino de las Dos Sicilias, Alfonso reclamó los derechos a este trono, lo que desencadenó una prolongada disputa dinástica. A la muerte de Alfonso en 1964, su hijo Carlos continuó la batalla, que concluyó en 2014 con un acuerdo de paz con su rival, Carlos de Borbón, duque de Caserta.
En sus últimos años, Alicia tuvo que abandonar su amada finca La Toledana a los 90 años. Su hijo, Don Carlos, preocupado por su avanzada edad y salud, la trasladó a Madrid, primero a una residencia y luego a su antiguo piso en la calle Hermanos Pinzón. Otras versiones sugieren un conflicto con su nuera, Ana de Francia, como motivo de su partida de La Toledana.
Victoria Elisabeth von Hohenlohe-Langenburg, Duquesa de Medinaceli

Victoria Elisabeth von Hohenlohe-Langenburg es actualmente la mujer con más títulos nobiliarios en el mundo, sucediendo a la Duquesa de Alba tras su fallecimiento en 2014. Posee 43 títulos reconocidos en España, incluyendo cinco ducados, 16 marquesados, 17 condados y 4 vizcondados, además de diez Grandezas de España.
Un legado histórico
El título más emblemático que ostenta es el de Duquesa de Medinaceli, uno de los más antiguos y prestigiosos de la nobleza española. La Casa de Medinaceli desciende directamente del rey Alfonso X "El Sabio". El título de duque fue elevado por los Reyes Católicos en 1479, y en 1520, el rey Carlos I le otorgó la distinción de Grandeza de España.
Victoria asumió el legado familiar en 2017, tras el fallecimiento de su padre, Marco de Hohenlohe, convirtiéndose en la jefa de una de las casas nobiliarias más antiguas del continente.
Su bisabuela, también llamada Victoria ("Mimi"), estuvo casada con Rafael Medina y Vilallonga, exalcalde de Sevilla, y tuvieron cuatro hijos: Ignacio, Rafael, Luis y Ana. Ana de Medina, abuela de la actual duquesa y cercana a la reina Sofía, se casó con Maximiliano de Hohenlohe-Langenburg, quien aportó a la familia títulos de principados del Sacro Imperio Romano Germánico, emparentando así con la Familia Real británica. Tuvieron tres hijos: Marco, Flavia y Pablo. Marco, el mayor, heredó el título de duque de Medinaceli y fue el padre de Victoria.
Desafíos y matrimonio
A pesar de su posición, Victoria mantiene una disputa judicial con su tío abuelo, Ignacio de Medina y Fernández de Córdoba, duque de Segorbe, por el acceso a bienes como la Casa de Pilatos en Sevilla y el Hospital de Tavera en Toledo, que contienen invaluables obras de arte y documentos de la Fundación Medinaceli.
Aunque siempre mantuvo un perfil discreto, en octubre de 2023, su matrimonio con Maxime Corneille acaparó la atención mediática. La boda se celebró en la iglesia de San Miguel, en Jerez de la Frontera (Cádiz), en una ceremonia romántica y clásica. Victoria lució un vestido blanco roto con bordados y llegó a la iglesia en un carruaje tirado por caballos, acompañada por su hermano menor, Alexander Hohenlohe-Langenburg, marqués de Navahermosa y duque de Ciudad Real, quien ejerció como padrino.
Debido al conflicto legal con su tío abuelo, la recepción no pudo celebrarse en ninguno de los históricos palacios de la Casa de Medinaceli, sino en una finca cercana.


La suegra argentina
El novio, un economista de raíces francesas y argentinas, llegó en un Rolls Royce antiguo, acompañado por su madre y madrina, Alexia Iribarren de Corneille. Alexia, nacida en Argentina y esposa del aristócrata francés Alexis Corneille, es una figura conocida en los círculos sociales europeos por su elegancia y participación en eventos de la realeza.
Grandezas de España y la jerarquía nobiliaria
La nobleza española, con sus 2.672 títulos ostentados por 2.199 aristócratas, tiene una jerarquía bien definida, donde las Grandezas de España representan la máxima categoría, solo superadas por los infantes y el príncipe de Asturias. Actualmente existen 392 Grandezas, que suelen vincularse a un título, generalmente un ducado. Aristócratas como la duquesa de Medinaceli o el duque de Alba ostentan diez Grandezas respectivamente. El Rey Juan Carlos I, aunque no otorgó títulos a sus nietos, hijos de las Infantas Elena y Cristina, les concedió la Grandeza de España con tratamiento de Excelentísimo Señor.
La Grandeza Inmemorial
Dentro de las Grandezas, la "grandeza inmemorial" es la categoría más prestigiosa, integrada por 25 títulos que datan de 1520. Estos títulos fueron concedidos por Carlos I de España (V emperador del Sacro Imperio Romano Germánico) como recompensa a nobles que lo apoyaron financieramente para su coronación o combatieron a su lado en la guerra contra los comuneros de Castilla.
Inicialmente, los grandes inmemoriales gozaban de privilegios significativos, como el de permanecer "con la cabeza tapada" en presencia del rey (considerándolos "primos" o familia), y sus esposas podían sentarse ante la reina en la "toma de almohada". Recibían el tratamiento de Excelentísimos Señores, iban a la guerra con grado mínimo de jefes y sueldo de generales, y tenían acceso privilegiado al palacio. Otro de sus prerrogativas era el pasaporte diplomático, que les permitía transitar libremente por el extranjero sin pasar por la aduana.
La adaptación a los tiempos modernos
Con el tiempo, muchos de estos privilegios se fueron eliminando. El pasaporte diplomático, el último privilegio de la grandeza, fue suprimido en 1984 por el Gobierno de Felipe González. Hoy en día, ser Grande de España no implica derechos legales, más allá del prestigio social.
La nobleza española se ha adaptado a los nuevos tiempos. En 1999, la Diputación y su Consejo, órganos de gobierno exclusivos de los grandes, se abrieron a todos los títulos de nobleza. En 2022, se nombró a una mujer, Cristina de Ulloa y Solís Beaumont, duquesa de Arcos (con grandeza inmemorial), como presidenta. La mayoría de los titulares de estas dignidades trabajan hoy como abogados, empresarios o arquitectos, mientras gestionan sus patrimonios y defienden el legado de su linaje.
Un ejemplo es Carlos Fitz-James, actual duque de Alba, quien gestiona el inmenso patrimonio de los Alba (valorado en 3.000 millones de euros) abriendo al público sus palacios y vendiendo obras de arte para su mantenimiento. Almudena de Arteaga, escritora de novelas históricas, busca recuperar las posesiones del ducado del Infantado. Álvaro López Becerra, conde de Cabra y abogado, trabaja en la recuperación de títulos dinásticos.
Las tradiciones seculares se mantienen, como la de pedir venia al rey para contraer matrimonio. Cayetana de Alba, una semana antes de su tercera boda en 2011, visitó a Don Juan Carlos en Zarzuela para solicitar su permiso.

El monarca y los títulos nobiliarios
El monarca en España tiene competencia exclusiva sobre títulos y grandezas, siendo el único que puede concederlos, revocar y decidir su jerarquía (duque, marqués, conde, barón o señor). A lo largo de la historia, hay anécdotas curiosas, como Isabel II nombrando marqués del Real Acierto a su ginecólogo por adivinar el sexo de su hijo. También, el conde de Ribadeo, Rodrigo de Villandrando, quien, a cambio de favores al Rey Juan II de Castilla, pidió comer en su mesa cada Epifanía y conservar la ropa del monarca de ese día. Al pasar el título a la Casa de Alba, Don Juan Carlos envió en una ocasión a la duquesa Cayetana la vestimenta que lució en una Epifanía.
Actualmente, Don Felipe no ha concedido ningún título en su reinado, limitándose a rehabilitar ocho que habían prescrito. Su padre, el Rey Juan Carlos, otorgó 51 títulos y doce grandezas adicionales a políticos, empresarios, artistas, científicos y deportistas, como Vicente del Bosque. Sin embargo, erradicó la tradición de una corte alrededor del monarca, vigente hasta el reinado de Alfonso XIII y Victoria Eugenia, quienes contaban con gentilhombres, mayordomos, camareras y damas elegidos entre los Grandes de España.
Los actuales titulares de los 25 títulos con Grandeza Inmemorial:
- Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo: Ducado de Alba, y los condados de Lemos, Lerín y Miranda del Castañar.
- Victoria Elisabeth de Hohenlohe Langenburg: Ducado de Medinaceli, y los marquesados de Denia y Priego.