Las situaciones sociales y educativas desfavorables que enfrentan algunos niños constituyen una problemática de gran actualidad, pudiendo ocasionar su exclusión de la sociedad. Diversos investigadores han incursionado en la temática relacionada con la vulnerabilidad, pero existen insuficiencias en la identificación de indicadores precisos para determinar niños en situaciones de vulnerabilidad socioeducativa. El objetivo de este artículo es analizar los indicadores propuestos para detectar situaciones de vulnerabilidad socioeducativa en niños entre cero y doce años.
En la Agenda 2030, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, se atribuye a la educación un valor estratégico para la consecución de sus acciones globales a favor de las personas, el planeta y la prosperidad. La educación, valorada como un proceso que potencia el bienestar y desarrollo humano en relación directa con las demandas de la sociedad, es considerada la base para mejorar la vida de las personas y el desarrollo sostenible, como se afirma en la ONU (2018, p. 29).
El estudio de la situación de vulnerabilidad social y educativa de determinados grupos de población, como niños y jóvenes, ha sido abordado por diversas investigaciones, destacándose los trabajos de Spicker et al. (2009), Martín Romero (2019) y Peña Farias et al. La presente investigación se realizó como respuesta a las demandas planteadas por el Proyecto Comunitario “Atención a los niños en situaciones de vulnerabilidad socioeducativa” del departamento Especial-Logopedia de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba, desarrollado en coordinación con el Consejo de la Administración Municipal de Santiago de Cuba.
Vulnerabilidad: Definición y Dimensiones
En las últimas décadas, el análisis de la categoría vulnerabilidad ha cobrado gran difusión. El Diccionario de la Real Academia Española la define como "Cualidad de vulnerable" (RAE, 2014), y a una persona vulnerable como aquella "Que puede ser herido o recibir lesión, física o moralmente" (RAE, 2014).
La vulnerabilidad permite abordar el fenómeno de las desigualdades en su dinamismo y heterogeneidad, buscando comprender los factores que afectan a los grupos pobres, definiendo sus oportunidades para alcanzar el estado de bienestar social e identificando los recursos que poseen y que pueden movilizarse para salir de su situación de riesgo. Para Spicker et al. (2009), “la vulnerabilidad surge cuando la población expuesta al riesgo no puede evitar ser afectada” (p. 78).
Un ámbito de intelección científica orientado a la detección de riesgos a los cuales están sometidos grupos humanos y/o sus instituciones, y para cuyo enfrentamiento carecen en algún grado de recursos necesarios, suficientes u oportunos, es fundamental. La vulnerabilidad se asocia a las condiciones de riesgo y dificultad que inhabilitan, de manera inmediata o futura, a los grupos afectados en la satisfacción de su bienestar, subsistencia y calidad de vida en contextos sociohistóricos, territoriales y culturalmente determinados.
Las definiciones abordadas ilustran que el término de vulnerabilidad se emplea para describir la exposición a los riesgos que presentan los individuos y su incapacidad ante esta situación, lo que puede provocar desventajas en el desarrollo humano, desigualdades, exclusión social y otras limitaciones para su normal desarrollo.
Spicker et al. señalan que la vulnerabilidad se relaciona con la posesión y control de los activos, que pueden distinguirse entre tangibles e intangibles. Los activos tangibles incluyen la fuerza de trabajo, el capital humano, la vivienda y la infraestructura social y económica. Los activos intangibles abarcan las relaciones en el hogar y el Capital Social.

Vulnerabilidad Social
Para el análisis de la situación de vulnerabilidad, debe tenerse en cuenta un conjunto de factores socioeducativos que pueden influir directa o indirectamente en la situación individual o colectiva de los niños. Estos factores, definidos por diferentes estudiosos, se han contextualizado según cómo se ha comprendido la vulnerabilidad: por situación de pobreza, desastres naturales, desamparo institucional, fragilidad social y económica, resiliencia social, hambre infantil, maltrato, situación de calle, o la falta de provisión de recursos básicos para su bienestar, entre otros.
Abordando la temática de esta investigación, nos referiremos a la vulnerabilidad social. La definición general de vulnerabilidad social está asociada con una condición de riesgo, entendiéndose como la probabilidad de experimentar afectaciones por cambios en el contexto o en los capitales humanos, sociales y/o culturales, así como en las capacidades de las personas. Se define como una condición social de riesgo y dificultad que inhabilita e invalida, de manera inmediata o futura, a los grupos afectados en la satisfacción de su bienestar, subsistencia y calidad de vida en contextos sociohistóricos y culturalmente determinados.
Vulnerabilidad Educativa
El concepto de vulnerabilidad educativa hace referencia a aquellos individuos que experimentan dificultades a lo largo de su trayectoria escolar que les impiden aprovechar el currículo y las enseñanzas dentro del aula. Estas dificultades pueden ser emocionales, familiares, interpersonales, o estar relacionadas con el proceso de enseñanza-aprendizaje o con el clima de la institución educativa. Usualmente, estas condiciones vienen acompañadas de factores más complejos y, en la mayoría de los casos, desembocan en fracaso escolar (Díaz López & Pinto Loría, 2017, p. 46).
Un menor se encuentra en una situación de vulnerabilidad educativa y social cuando presenta una debilidad en su entorno respecto al resto del alumnado, reflejada en su educación por diversos motivos, todo ello analizado en comparación con sus pares que viven en el mismo contexto social y carecen de esta limitación. Esta vulnerabilidad está ligada a la procedencia del alumnado, el nivel socioeconómico y cultural de la familia, o las condiciones de su escolarización.

Indicadores para la Detección de Vulnerabilidad Socioeducativa
El desafío reside en cómo tipificar cada situación a partir de indicadores observables y de las condiciones actuales en una historia de vida, analizando sus causas, efectos y consecuencias para el normal desarrollo de los niños en situación de vulnerabilidad socioeducativa. La identificación de indicadores posibilita el estudio del objeto en cuestión, proponiendo los aspectos esenciales a evaluar para llegar a conclusiones sobre el mismo, tomando en cuenta las características esenciales del objeto de estudio.
Morresi et al. (2008) definen los indicadores como: “una manifestación observable de un rasgo o característica de una o más variables de interés, susceptibles de evaluación, la cual proporciona información cuantitativa y/o cualitativa acerca de dicha característica” (p. 7). La determinación de los indicadores posibilitará identificar aquellas situaciones que pueden acarrear consecuencias sociales y/o educativas en el niño, permitiendo ejecutar acciones y medidas para atenuar, eliminar y transformar la situación revelada.
A continuación, se expone la dimensión: vulnerabilidad socioeducativa, los indicadores para determinar situaciones de vulnerabilidad socioeducativa y las características que debe presentar el indicador. La determinación de los indicadores posibilita detectar niños que se encuentren en estas situaciones, y con ello poder accionar para atenuar o solucionar la situación real en el contexto en que se encuentran los menores.
Metodología para la Selección de Expertos
Para determinar el coeficiente de competencia de los expertos, se solicitó a los candidatos llenar una autoevaluación según su nivel de conocimientos en los temas relacionados con los indicadores para evaluar el desarrollo de habilidades profesionales. A partir de esta autoevaluación, se precisaron los coeficientes de conocimiento (kc) y de argumentación (ka), necesarios para determinar el nivel de competencia de los expertos y su selección final. Finalmente, se procedió a obtener el coeficiente de competencia (k) empleando la expresión k= ½ (kc + ka).
En la entrevista realizada a 15 expertos, 9 la consideran bastante adecuada (60%) la selección de la dimensión y de los indicadores, mientras que 6 la valoran como adecuada (40%).
Contextos de Vulnerabilidad Infantil
El Índice de Vulnerabilidad Infantil desarrollado por Aldeas Infantiles SOS ofrece una idea del nivel de amenaza que impide garantizar los derechos de los niños en todo el mundo.
Desde el final de la guerra civil en El Salvador en 1992, las pandillas, originalmente establecidas en los EE. UU., han regresado a su país de origen, contribuyendo a elevar el nivel de delitos violentos a cifras alarmantes. En ocasiones, los niños no pueden asistir a la escuela porque tienen que cruzar zonas controladas por las pandillas. Si estos niños se quedan solos en casa, pueden quedar expuestos a otros riesgos. Su ausencia escolar perjudica sus perspectivas de encontrar empleo a largo plazo y de permanecer en el trabajo.
En países donde las personas sin discapacidad ya enfrentan enormes desafíos para sobrevivir en la vida diaria, las personas con necesidades especiales son especialmente vulnerables. La dificultad para cuidar a estos niños conduce frecuentemente a su abandono en las calles de Puerto Príncipe, justo al nacer. Organizaciones como NPH (Nuestros Pequeños Hermanos) permiten mejorar las vidas de niños altamente vulnerables, trabajando en estrecha colaboración con las autoridades locales.
Tipos de Violencia y Riesgos Asociados
La violencia intrafamiliar ejercida por padres, cuidadores o adultos responsables del niño en el hogar puede adoptar múltiples formas:
- Violencia física: Se ejerce mediante golpes, azotes o sacudones, causando daño físico al niño. Numerosos estados latinoamericanos están reformando su legislación para proteger mejor a niñas y niños contra la violencia.
- Violencia psicológica: Se realiza a través de amenazas, gritos, intimidaciones y humillaciones, haciendo sentir al niño que es despreciado e incapaz.
- Violencia sexual: Implica forzar o seducir al niño a formar parte en actividades sexuales inapropiadas para su edad con el objetivo de satisfacer las necesidades de los adultos.
Las tecnologías de la información también pueden acarrear un grave riesgo de violencia, incluidos el abuso y la explotación sexual en línea, más conocido como grooming.

Juventud, Desempleo y Exclusión Social en América Latina
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), 30 millones de jóvenes en Latinoamérica no estudian ni trabajan en forma remunerada, lo que limita su desarrollo y sus oportunidades de futuro. Esta estadística no es exclusiva de un solo país.
Un amplio abanico de razones explicaría esta situación: educación deficiente y excluyente, falta de asesoramiento, y desajuste entre las capacidades desarrolladas y los requisitos del mercado laboral. Además, muchos jóvenes deben asumir labores no remuneradas en el hogar.
En la actualidad, la población joven de América Latina y el Caribe está sufriendo una crisis de exclusión social y desempleo, que se manifiesta en el incremento de 3 puntos porcentuales en el último año (18,3%), según la OIT. Para asegurar el desarrollo y la inclusión social de estos millones de jóvenes, es imprescindible actuar hoy y ahora.
Aldeas Infantiles SOS trabaja en diversos programas que preparan a los jóvenes para la vida independiente, apostando al desarrollo de sus capacidades y al fortalecimiento de sus competencias para facilitar su autonomía, empoderamiento y realización personal. Las oportunidades y las juventudes tienen algo en común: no pueden esperar. Por tal motivo, el compromiso de todos debe manifestarse aquí y ahora. El trabajo decente para los jóvenes y los espacios de participación y capacitación son la clave para el cambio.