Un estudio realizado por Criteria, titulado «Sistema previsional y subjetividades: del ‘No+AFP’ a ‘#ConMiPlatano’», profundiza en el cambio de visión que experimentó la ciudadanía chilena en los últimos años respecto al sistema previsional. Este análisis es fundamental para comprender la dinámica del movimiento No+AFP y la transformación de las demandas sociales en torno a las pensiones.
Surgimiento del Movimiento No+AFP y sus Demandas Iniciales
El domingo 24 de julio de 2016, miles de personas se congregaron en las calles de diversas ciudades de Chile para protestar contra el sistema de pensiones bajo la consigna «No+AFP». Esta fue la primera marcha multitudinaria por este motivo en el país, marcando un hito en la movilización social.
El movimiento No+AFP exigía un sistema de pensiones de reparto, solidario, tripartito y administrado por el Estado.

Primeras Acciones y Respuestas Políticas
Las movilizaciones continuaron durante los meses siguientes. La segunda convocatoria de No+AFP dio inicio a la que se denominó "segunda fase", cuyo objetivo era debilitar a las AFP. Su vocero, Luis Mesina, hizo un llamado a los asistentes a cambiarse masivamente hacia el multifondo E. En la tercera marcha, la instrucción fue similar, pidiendo a los afiliados salir masivamente de dos administradoras específicas: Cuprum y Provida.
Ante la creciente presión social, la entonces presidenta Michelle Bachelet se vio obligada a descartar un retorno a un sistema de reparto, y en 2017 anunció un proyecto de ley de pensiones que, sin embargo, nunca llegó a concretarse.
Legitimidad Ciudadana y Crítica al Sistema de AFP (2016-2018)
En 2018, con la asunción de la presidencia por Sebastián Piñera, la percepción ciudadana sobre las AFP no había cambiado sustancialmente. En diciembre de ese año, un 81% de los encuestados por Criteria estaba “muy de acuerdo” o “de acuerdo” con que “el sistema de pensiones (AFP) debiera ser totalmente estatal”. El movimiento No+AFP mantenía una amplia legitimidad, con un 80% de aprobación.
El estudio de Criteria señala que “los resultados de aprobación al movimiento parecían ser inversamente proporcionales a la mala imagen de las administradoras privadas”. En los sondeos de esa época, “las AFP no sólo eran mal evaluadas, sino que además se las catalogaba como las responsables de la situación de las pensiones en Chile”, una opinión compartida por el 63% de los encuestados.
Cristián Valdivieso, director y fundador de Criteria, explica que el movimiento No+AFP se consolidó en 2016, momento en que empezaron a jubilar las primeras personas que habían cotizado en el sistema de AFP durante toda su vida laboral, pero cuyos montos de pensión no cumplieron las expectativas mínimas. Valdivieso sostiene que “lo que hace el movimiento es traspasar toda la responsabilidad de las malas pensiones a las AFP. La historia corta era: terminando con las AFP se arregla el problema de las pensiones (…) En ese contexto, la gente dice: bueno, vamos a un sistema estatal, o de reparto, o de otra índole. Eso, sin tener demasiadas distinciones sobre qué significaba un sistema de reparto, pero teniendo la rabia contra las AFP”, lo que explica el respaldo masivo a un sistema administrado por el Estado en aquel periodo.

El Giro en la Percepción Pública (2016-2022)
Posterior a las primeras marchas multitudinarias, el escenario ha evolucionado considerablemente. Un estudio de Criteria de octubre de 2021, al consultar sobre la cotización adicional propuesta para la reforma previsional, reveló que un 54% prefería poder elegir si lo administraba un ente estatal o una AFP, mientras que un 36% optaba solo por una institución estatal y un 10% quería que lo administrara directamente la AFP. Para abril de 2022, la preferencia por elegir entre ente estatal y AFP aumentó a 61%, la opción de institución estatal bajó a 26%, y la preferencia por la administración de la AFP se elevó al 13%.
Cristián Valdivieso identifica tres hitos clave que modificaron la percepción de las personas entre 2016 y 2021, cambiando el foco de la discusión:
1. El Proceso Constituyente de Bachelet
El primer punto de inflexión fue el proceso constituyente impulsado por la expresidenta Bachelet, caracterizado por la realización de cabildos ciudadanos y amplias conversaciones. “Ahí la ciudadanía se empieza a dar cuenta que la discusión sobre el tema de las pensiones es más compleja que simplemente terminar con las AFP”, explica Valdivieso. En este periodo, la gente comenzó a “poner el foco en el resultado más que en el método, en conseguir buenas pensiones más que en el tipo de sistema”. El estudio de Criteria también destaca la aparición de atributos que la gente valora del sistema actual y no desearía perder: la libertad de elegir, la propiedad privada y el esfuerzo individual.
2. Los Retiros de Fondos Previsionales
El segundo gran hito fueron los retiros de fondos previsionales. A pesar de que parlamentarios apoyaban los proyectos de retiro con carteles de “No+AFP”, el efecto de estos retiros fue, paradójicamente, contrario a la intención original del movimiento. Valdivieso argumenta que “ahí se refuerza con mucha nitidez la idea de que efectivamente las personas, con su esfuerzo, con su capitalización y con su pilar contributivo, sí estaban generando un ahorro que la gente quiere que le pertenezca. Y sí, esa plata existe, esa plata se reconoce, esa plata está ahí para la pensión”.
Según el estudio de Criteria, “la propiedad privada es uno de los principios elementales de la cultura chilena y que tiene su correlato en el sistema de pensiones. Las personas destacan la importancia de tener propiedad sobre sus fondos, lo que se relaciona con la preferencia por una cuenta propia donde se administren sus ahorros. Este principio se muestra con toda su fuerza al tratar el tema de la heredabilidad de los fondos, cuando las personas, de manera casi unánime, se inclinan porque los fondos sean privados y heredables”.
Los efectos de los retiros
3. El Segundo Proceso Constituyente y la iniciativa "Con mi plata no"
El tercer gran punto de inflexión fue el segundo proceso constituyente, que siguió a los retiros de fondos. Entre las iniciativas ciudadanas presentadas ante la Convención Constitucional, “Con mi plata no” se convirtió en la iniciativa popular de norma más votada, acumulando más de 100 mil apoyos. Sin embargo, cuando las propuestas fueron votadas por primera vez en la Convención, la comisión de Derechos Fundamentales rechazó en general esta iniciativa.
Este rechazo generó una fuerte reacción: “En ese momento la gente dijo hasta aquí no más llegamos, algo pasa acá”. Se comenzó a percibir que los fondos de pensiones y el esfuerzo individual podían ser vulnerables, imaginando que “se iba al tacho de la basura, que eventualmente se lo podía tragar el Estado y no tener necesariamente un control respecto de ese esfuerzo”. Estos tres puntos, según Valdivieso, son los que generaron en las personas la inquietud por un sistema previsional que no esté articulado exclusivamente en torno al Estado, pero tampoco solo en torno a los privados.
Debate Legislativo sobre la Reforma de Pensiones
En el ámbito legislativo, la Comisión de Constitución del Senado inició el análisis de un proyecto de reforma constitucional que busca establecer un sistema de pensiones solidarias. La Comisión escuchó la opinión de la Ministra del Trabajo, de un economista y del vocero del movimiento No+AFP, y esperaba oír a constitucionalistas para conocer sus puntos de vista sobre la iniciativa.
Con la exposición de la Ministra del Trabajo, María José Zaldívar; del economista Cristóbal Huneeus y de Luis Mesina, vocero del movimiento No+AFP; la Comisión de Constitución del Senado comenzó el estudio del proyecto. Esta iniciativa fue presentada el 13 de mayo por los senadores Alejandro Navarro, Ximena Órdenes, Yasna Provoste, Alfonso De Urresti y Juan Ignacio Latorre. Su objetivo es derogar el decreto ley 3.500 sobre pensiones, nacionalizar los fondos de pensiones y crear un Sistema de Pensiones Solidarias, el cual contemplaría la Pensión Básica Universal, Pensión de Vejez, Pensión de Invalidez y Pensión de Sobrevivencia.
Según la moción, también se buscaría traspasar funciones de las Administradoras de Fondos de Pensiones y la Superintendencia de Pensiones al Instituto de Seguridad Social de Chile. Esto, con el fin de proteger la propiedad de los trabajadores, hacer un uso racional de los fondos, garantizar su gobernanza tripartita, y otorgar pensiones suficientes y de beneficios definidos, conforme a los estándares internacionales y las normas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Opiniones sobre la Reforma Propuesta
Durante la sesión, la Ministra Zaldívar coincidió en la necesidad de mejorar las pensiones, pero manifestó que esta reforma constitucional no le parecía la mejor herramienta. Argumentó que se estaría incurriendo en materias de iniciativa exclusiva del Ejecutivo y se estaría legislando de manera simultánea normas de ley y de reforma constitucional, lo cual no sería procedente.
Por su parte, el presidente de la Comisión, senador Alfonso De Urresti, afirmó que el proyecto fue declarado admisible y remitido a la comisión para su estudio, por lo que correspondía analizarlo. El economista Cristóbal Huneeus señaló que la iniciativa carecía de un diagnóstico claro sobre el problema a resolver, lo que dificultaba su comprensión. En contraste, Luis Mesina valoró positivamente la propuesta de los senadores, argumentando que recogía el sentir ciudadano de terminar con el actual sistema de pensiones.
