Tasa de Suicidios en Personas Mayores: La labor de Ana Paula Vieira y Fundación Míranos

La Fundación Míranos, bajo la dirección de la psicóloga y especialista en gerontología Ana Paula Vieira dos Santos, ha puesto de manifiesto una preocupante realidad social: el sostenido aumento de la tasa de suicidios en la población adulta mayor, especialmente en Chile.

Un panorama preocupante: El suicidio en adultos mayores

Ana Paula Vieira expuso ante la Comisión Especial del Adulto Mayor, ofreciendo un detallado análisis de esta dolorosa situación. En sus palabras, "el suicidio es un tema que genera cuestionamiento, emociones contradictorias y es una de las formas más polémicas de violencia. Es un acto de autodestrucción que revela la forma de angustia de una persona y tiene fuerte impacto directo o indirecto en, al menos, 6 personas más".

El estudio presentado por la Fundación Míranos, basado en datos de defunciones del Ministerio de Salud entre 2002 y 2016, junto con las cifras del último Censo que indican que al menos un 16% de la población chilena es adulta mayor, configuran un escenario que otorga gran importancia y connotación social al tema.

La representante de Fundación Míranos especificó que entre las personas mayores, el suicidio ha crecido sostenidamente. Tras los 80 años (conocida como la cuarta edad), se observa una alta tasa de mortandad por esta causa. En 2015, se registró la tasa más alta con 14 suicidios por cada 100 mil habitantes en este grupo etario, superando el 10,2 por cada 100 mil en el resto de la población. Además, existe una prevalencia significativamente mayor en el género masculino. Si la razón entre suicidios masculinos y femeninos en la población general es de 4 a 1, en adultos mayores esta razón aumenta a 10 a 1.

Infografía: Tasas de suicidio en adultos mayores en Chile por año y género, destacando el pico de 2015 y la prevalencia masculina

Vieira explica algunas características que podrían explicar esta diferencia en hombres mayores de 60 años. Pertenecen a una época donde se les enseñó a no llorar y a ocultar sus emociones, lo que les dificulta expresar sentimientos y pedir ayuda. Suelen participar menos en actividades recreativas, lo que contribuye al aislamiento, un reconocido factor de riesgo.

Factores multicausales y señales de alerta

Más allá de las cifras, Vieira enfatiza que el suicidio en personas mayores es un fenómeno multicausal y complejo, que "suele ser la suma de varios factores". El estudio de la fundación, junto con su experiencia, revela que "no hay solo una motivación". Algunos de los factores más fuertes que pueden llevar a una persona mayor a tomar la determinación de terminar con su vida incluyen:

  • Sentimientos de soledad
  • Desesperanza
  • Sufrir una enfermedad dolorosa o crónica
  • Precariedad en el acceso a la salud
  • Bajas jubilaciones
  • Pérdida de una función o rol social
  • Depresión (trastorno en salud mental más frecuente y subdiagnosticado en mayores)
  • No tener una amplia red social
  • Antecedentes familiares o personales de enfermedades mentales
  • Un trauma en la infancia o un acto de violencia
  • Un intento previo de suicidio
  • Muerte de un ser querido
  • Pérdida de un trabajo
  • Aislamiento
  • Dificultades financieras
  • Ser víctima de hostigamiento
  • Un fracaso importante
  • Una visión estereotipada negativa de la vejez
  • Dolencias crónicas, incapacitantes y dolorosas
  • Consumo problemático de sustancias

La psicóloga también señaló un caso particular de una pareja de adultos mayores, donde la esposa se enfermaba y el esposo no sabía cómo enfrentar la situación. Lo que más llamó la atención fue que la pareja acudió a una consulta el mismo día del suicidio-homicidio. Este hecho se alinea con un estudio que revela que el 40% de las personas mayores que se suicidaron en el mes, habían ido a alguna consulta. Vieira reflexionó sobre este punto: "¿Qué atención están recibiendo, cómo fue el trato con ellos, la atención se preocupó de saber cómo se estaban sintiendo?". Subrayó la importancia de capacitar a los profesionales para tratar con personas mayores.

Los problemas de salud mental en mayores de 60 años, como la depresión, no son una situación esperable ni natural en este grupo. Sin embargo, profesionales de la salud y las propias personas mayores a menudo sostienen la falsa creencia de que sentirse deprimido es parte del envejecimiento, lo que es un riesgo considerable que debe desmitificarse. Ignorar las consecuencias de la depresión no tratada puede generar pérdida de funcionalidad, enfermedades cardiovasculares, dolores crónicos, polifarmacia y un aumento del riesgo de ideación y conductas suicidas.

Es fundamental estar atentos a las señales de alerta, que deben ser de conocimiento público. Estas incluyen frases como "mi vida no tiene sentido", "estarían mejor sin mí", "soy una carga para todos", "preferiría estar muerto/a" o "me quiero morir". También son importantes los actos no verbales: cambios de ánimo y conducta, aumento del consumo de sustancias, regalar pertenencias preciadas, cerrar temas pendientes y la búsqueda de formas de suicidarse. Son comunes también las somatizaciones, como dolores musculoesqueléticos o problemas gastrointestinales.

Diagrama de flujo: Identificación de señales de alerta de suicidio en personas mayores y pasos para brindar apoyo

"Silencios: ¿Por qué debemos hablar del suicidio en la vejez?": Una herramienta fundamental

Conscientes de la necesidad de sensibilizar y visibilizar el tema, Ana Paula Vieira y el psicólogo Nicolás Cisternas Sandoval publicaron el libro "Silencios: ¿Por qué debemos hablar del suicidio en la vejez?". Este libro ha recibido comentarios positivos en otros países de habla latina por llenar un vacío de 15 años sin publicaciones específicas sobre la temática. Los editores plantean interrogantes cruciales: "¿Cómo tratar o prevenir algo real sin expresarlo abiertamente? ¿Cómo ayudar a quienes sufren sin tratarlos directamente? ¿Cómo ser agentes de cambio sin interiorizarse en la temática?".

El libro explora la historia del suicidio en Occidente y las políticas públicas existentes. Además, acerca a la población a conceptos como la suicidalidad, que abarca desde las ideas de muerte (activas o pasivas) hasta la planificación, intento de suicidio y la muerte por suicidio, enfatizando el uso adecuado del lenguaje.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el suicidio se encuentra entre las principales causas de muerte a nivel global. El libro resalta la multicausalidad del suicidio, invitando a una reflexión sobre cómo factores económicos, como las pensiones, y la soledad pueden influir. Destaca la originalidad del apartado dedicado al suicidio en grupos específicos de personas mayores: migrantes, LGBT, con trauma político y privados de libertad, un bloque que Vieira describe como innovador e inédito.

Portada del libro

La trayectoria de Ana Paula Vieira: De la experiencia personal al compromiso profesional

La profunda conexión de Ana Paula Vieira con el tema del suicidio y la salud mental en la vejez tiene raíces en su propia historia. A los 17 años, tras el fallecimiento de su padre a los 61 años por cáncer y la hospitalización de su madre por depresión con síntomas psicóticos, experimentó una intensa sensación de soledad. "Pasé de tener las manos de ellos dos sobre mis hombros a creer que no tenía nada", recuerda.

Un evento crucial que marcó su camino fue la muerte de su abuelo paterno, un inmigrante portugués de 88 años, cuyas circunstancias nunca quedaron claras, aunque siempre sospechó que fue un suicidio. La dificultad de su familia para hablar del tema le "quedó dando vuelta". Poco después, el padre de una vecina, también portugués y de 92 años, se suicidó, lo que la llevó a preguntarse: "¿Por qué hay personas mayores suicidándose? ¿Por qué nadie habla de eso? ¿Qué se puede hacer por esas personas?".

Motivada por estas experiencias, Ana Paula decidió estudiar Psicología. Aunque inicialmente intentó trabajar con niños, rápidamente se dio cuenta de su verdadera vocación por las personas mayores. Se especializó en psicogerontología en la Universidad Federal de Río de Janeiro. Durante sus prácticas, mientras la mayoría de sus colegas se enfocaban en demencia o Alzheimer, ella eligió trabajar con pacientes con depresión y comportamiento suicida. Creó un grupo de apoyo para familiares de estos pacientes, ofreciéndoles herramientas para afrontar las señales de tristeza y la ideación suicida.

Tras mudarse a Chile con su pareja, René, e hija, Sofía, Vieira continuó su desarrollo académico ingresando al Magíster en Envejecimiento y Calidad de Vida en la Universidad de Chile. Su tesis se centró en la evolución de las tasas de suicidio en personas mayores en Chile, confirmando que estas son altas respecto a la población general y aumentan con la edad. En 2015, cuando las tasas de suicidio en personas mayores alcanzaron su punto más alto (14 por cada 100.000 habitantes), le resultó incomprensible el silencio que rodeaba el tema, tanto en el ámbito de la salud como en los medios.

Al participar en un congreso internacional de suicidología, notó que más del 90% de los trabajos se enfocaban en jóvenes y adolescentes. "Estoy aquí en un ambiente de suicidología y en estudios sobre conducta suicida no hablan de ancianos. Cuando participaba en congresos de gerontología no se hablaba de suicidio y me preguntaba en qué mundo estamos", detalló, lo que la impulsó a decidir luchar por esta causa, investigando y trabajando clínicamente con pacientes mayores con depresión y conducta suicida.

Fundación Míranos: Visibilizando y apoyando a las personas mayores

El impulso para crear una fundación propia llegó en una reunión de la Red de Equipos para la Prevención del Suicidio (REPS). Al acercarse a Paulina del Río, fundadora de la Fundación José Ignacio (dedicada a la prevención del suicidio en jóvenes y el acompañamiento a familias), Ana Paula Vieira le propuso crear un espacio para las personas mayores. La respuesta de Paulina fue decisiva: "De ninguna manera. Porque tu tema se merece una propia fundación. Es algo maravilloso, lo que haces es lindo".

Con el apoyo y orientación de Paulina y otros miembros de la Red, así nació Fundación Míranos. "La idea detrás de ese nombre es el llamado de personas mayores para ser visibilizadas, que se sepa qué pasa con ellas. Es un 'oye, míranos, las personas mayores estamos aquí, sufrimos, necesitamos apoyo emocional'", explica Vieira. La imagen central de sus comunicaciones son dos manos entrelazadas, simbolizando la importancia de la red de apoyo.

Imagen: Dos manos entrelazadas, símbolo de apoyo de la Fundación Míranos, en un contexto de cuidado a personas mayores

La Fundación Míranos, dedicada a la prevención del suicidio en hombres y mujeres mayores, ofrece capacitación a profesionales, cuidadores, estudiantes, familiares y a las propias personas mayores. Cuando preguntan "¿qué puedo hacer?" ante una situación de riesgo, la fundación aconseja:

  • Escuchar con empatía y atención.
  • Empatizar con su dolor.
  • Demostrar disposición, cuidado y preocupación.
  • No juzgar.
  • No descalificar las emociones.
  • Involucrar a otras personas en el proceso, como familiares y redes de apoyo.
  • Orientar a la persona afectada en la búsqueda de ayuda profesional.

Además, Míranos ofrece atención psicológica, contención emocional e intervención en crisis vía telefónica. Colabora con la Fiscalía Occidente en casos de personas mayores afectadas por situaciones de violencia y participa en el programa Quédate del Gobierno de Santiago, una iniciativa de chat para momentos de crisis relacionados con el suicidio. Para dar sustentabilidad a este proyecto, se ha incorporado un equipo multidisciplinario, incluyendo a la Sra. Rosa Ricotti (experta en trabajo con personas mayores), al Sr. René Nanjarí (ingeniero comercial) y a la Sra. Trinidad Risopatrón (experta en gestión de proyectos sociales).

Hacia una sociedad inclusiva y comunitaria

La visión de Ana Paula Vieira para las personas mayores es una "vida en comunidad". Ella cree que el suicidio no se previene solo con acciones de salud física y mental, sino también cuidando la salud social, económica e integral, construyendo una sociedad inclusiva y comunitaria donde el otro realmente importe. "Esto pasa por mirar al otro", afirma, deseando esta realidad no solo para los mayores, sino para todos.

Esta visión resuena con su propia experiencia a los 17 años, cuando la mano extendida de su amiga Mónica le hizo sentir acogida y acompañada, demostrándole que, a pesar de las pérdidas, no estaba sola.

En Chile existen distintos espacios de ayuda telefónica o en línea para personas que presenten pensamientos suicidas. Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, y cada 13 de enero, el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, jornadas a las que Fundación Míranos se suma para destacar la urgente necesidad de abordar estos desafíos con foco en las personas mayores.

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