El desacondicionamiento físico es un síndrome caracterizado por una serie de cambios fisiológicos y pérdida funcional que se producen tras un periodo de inactividad o baja actividad. Este fenómeno no solo agudiza el estado de salud, sino que también disminuye la rapidez de la recuperación y retrasa el reintegro social de los pacientes, especialmente en la población adulta mayor, donde sus consecuencias pueden ser particularmente devastadoras. A nivel mundial, la tasa de mortalidad de los pacientes hospitalizados en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) se asocia al síndrome de desacondicionamiento físico.
Factores Contribuyentes al Desacondicionamiento en Adultos Mayores
Diversos contextos pueden precipitar o agravar el desacondicionamiento físico en el adulto mayor, siendo la hospitalización prolongada y los periodos de confinamiento los más destacados.
Hospitalización en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI)
Los pacientes hospitalizados en cuidados intensivos presentan comorbilidades asociadas al síndrome de desacondicionamiento físico. En esta población, el deterioro de la salud es dado tanto por la enfermedad primaria como por los factores resultantes del tratamiento. Condiciones como una hospitalización prolongada bajo ventilación mecánica (VM), los efectos de la sedo-relajación profunda y los cuadros sépticos no modulados son las comorbilidades más contundentes para la recuperación del paciente crítico.
Se establece que el riesgo de muerte es proporcional al diagnóstico de base como a la factibilidad de cursar con comorbilidades que prolonguen los días de hospitalización. Como consecuencia de la relación entre diagnóstico primario, el tratamiento y las comorbilidades propias de la hospitalización prolongada, se evidencia un fenómeno de hipomovilidad extrema y de desacondicionamiento físico con pérdida parcial o total de toda acción motora voluntaria. Esta dinámica impacta directamente todas las respuestas fisiológicas, las cuales generan adaptaciones anómalas que mitigan la posibilidad de una recuperación temprana e integral y el recobro de actividades de la vida diaria.
Confinamiento y Reducción de la Actividad Física
Un periodo de inactividad o baja actividad puede generar desacondicionamiento, que resulta en cambios fisiológicos y pérdida funcional. La falta de ejercicio debido a medidas como el confinamiento, por ejemplo, el impuesto durante la pandemia de COVID-19, favorece el desacondicionamiento tanto físico como mental. Si bien estas medidas ayudan a disminuir el riesgo de infección, de manera inintencionada generan consecuencias no deseadas en la salud de los adultos mayores.

Alteraciones Fisiológicas y Funcionales Asociadas al Desacondicionamiento
El desacondicionamiento puede ser descrito como los cambios fisiológicos que siguen a un periodo de inactividad o baja actividad que resultan en pérdida funcional, con agravamiento de ciertas condiciones patológicas relacionadas con los sistemas cardiovascular, respiratorio y músculo-esquelético.
Impacto Musculoesquelético
La característica principal del desacondicionamiento es la atrofia muscular, la cual afecta esencialmente las fibras musculares tipo II y se relaciona a un daño de la placa neuromuscular. Esto conlleva a múltiples transformaciones metabólicas y sistémicas. En adultos mayores, se observa una prevalencia de sarcopenia, y un riesgo elevado de caídas, lo que puede resultar en discapacidad leve. La funcionalidad, medida por las actividades instrumentadas de la vida diaria (AIVD), también puede disminuir significativamente.
Alteraciones Cardiovasculares
El desacondicionamiento puede generar cambios a nivel cardiovascular. Se ha observado un aumento en la frecuencia cardíaca en un porcentaje significativo de adultos mayores durante periodos de inactividad, lo que indica una alteración en la respuesta fisiológica del sistema cardiovascular. También se puede presentar hipotensión ortostática.
Deterioro Cognitivo y Psicológico
El desacondicionamiento, tanto físico como mental, puede repercutir en el sistema nervioso. Se ha identificado un aumento en el número de casos con alteración de la esfera cognitiva, pasando de un 20% a un 48% en periodos de confinamiento. También puede empeorar comportamientos y síntomas de la demencia. Aunque el aumento de casos de depresión puede observarse, su significancia estadística no siempre es confirmada en todos los estudios. Estos cambios a nivel del sistema nervioso y en la funcionalidad son producto del desacondicionamiento.

Sistema Respiratorio y Otros Aspectos Sistémicos
El desacondicionamiento puede agravar ciertas condiciones patológicas relacionadas con el sistema respiratorio. Aunque la evaluación de la capacidad vital forzada y el volumen espiratorio forzado puede ser contraindicada en contextos pandémicos, el impacto en la mecánica pulmonar y el intercambio gaseoso es reconocido. Otras comorbilidades frecuentes en adultos mayores con desacondicionamiento incluyen la osteoartrosis y la hipertensión arterial. Factores de riesgo geriátricos como la inmovilidad y el déficit sensorial son también comunes.
Consecuencias Clínicas del Desacondicionamiento
El desacondicionamiento físico no solo provoca cambios fisiológicos, sino que también tiene un impacto clínico directo. Contribuye a un aumento de días de hospitalización y, en el contexto de la UCI, está asociado con la morbimortalidad. El deterioro de la salud por la enfermedad primaria junto con el desacondicionamiento mitigan la posibilidad de una recuperación temprana e integral, afectando gravemente la calidad de vida de los adultos mayores.
Estrategias de Intervención Fisioterapéutica y Evidencia de Eficacia
Ante el impacto del desacondicionamiento físico, existe una gran diversidad de técnicas y estrategias de intervención fisioterapéutica. Estas se enmarcan en la movilización temprana, el ejercicio cardiovascular, el fortalecimiento muscular, el entrenamiento funcional, el apoyo en ventilación mecánica y la deambulación, o movilizaciones pasivas.
Un objetivo clave de la investigación es determinar la efectividad del ejercicio físico terapéutico para la recuperación del paciente hospitalizado en la UCI y en el adulto mayor en general. Se ha demostrado que el ejercicio físico terapéutico, acompañado de estrategias fisioterapéuticas convencionales, mejora el estado de salud de los pacientes críticos.
Específicamente, el ejercicio físico:
- Aumenta el desempeño funcional, medido con pruebas como la función física en cuidados intensivos (P-FIT) y la prueba de 6 minutos marcha.
- Promueve la función espiratoria, medida con el volumen espirado máximo en el primer segundo (FEV1).
- Optimiza el intercambio gaseoso, mediante la disminución de la presión parcial de dióxido de carbono y el mejoramiento de la oxigenación (medido con el índice de Kirby).
- Disminuye los días de ventilación mecánica y la mortalidad en la UCI.
En el caso del adulto mayor hospitalizado con síndrome de desacondicionamiento físico, la intervención temprana de la fisioterapia es de gran importancia. Una revisión sistemática reciente ha confirmado que el 90% de la kinesioterapia aplicada mostró efectos beneficiosos, e incluso en muchos casos, acortó el tiempo de estancia hospitalaria, aumentando el rendimiento motor funcional de los pacientes.
2 EJERCICIOS DE REHABILITACIÓN PARA PACIENTES ENCAMADOS
Metodología de Investigación en el Estudio del Desacondicionamiento
La comprensión del desacondicionamiento físico y sus efectos se basa en diversos enfoques metodológicos. Se realizan búsquedas sistemáticas de artículos científicos en bases de datos como PubMed, EMBASE, PEDro y Scielo, seleccionando ensayos clínicos aleatorizados que involucran a pacientes adultos hospitalizados en cuidados intensivos.
Para estudiar el impacto del confinamiento, se han llevado a cabo estudios descriptivos, observacionales, retrolectivos y prolectivos, prospectivos. Estos estudios utilizan mediciones previas al confinamiento (a partir de expedientes clínicos) y valoraciones presenciales durante el confinamiento, registrando variables como la funcionalidad (actividades básicas e instrumentadas de la vida diaria), depresión, alteración cognitiva, peso, frecuencia cardíaca, úlceras por presión, actividad física, tensión arterial, comorbilidades, sarcopenia y caídas.
Las variables de estudio se organizan en grupos para un análisis metaanalítico, incluyendo rendimiento motor, mecánica pulmonar, intercambio de gas y morbimortalidad en la UCI. Se identifican tendencias principales en las intervenciones: la prescripción de ejercicio físico individualizada basada en la condición física de base, y programas institucionales con aumento progresivo de la carga física.
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