Los trastornos del movimiento y las alteraciones de la marcha representan uno de los desafíos más significativos en la salud geriátrica. A medida que la población envejece, la prevalencia de estas afecciones aumenta, afectando la autonomía, la funcionalidad y la calidad de vida de los adultos mayores. Se estima que, a los 60 años, un 15% de los individuos presenta alteraciones en la marcha, cifra que asciende hasta cerca del 50% en mayores de 85 años.

Comprendiendo los trastornos del movimiento
Los trastornos del movimiento son afecciones del sistema nervioso que alteran la capacidad de locomoción y control muscular. Pueden manifestarse como un aumento, disminución o lentitud de los movimientos. Entre los tipos más frecuentes se encuentran:
- Ataxia: Afecta la coordinación, causando movimientos torpes y pérdida de equilibrio.
- Corea: Movimientos involuntarios, rápidos e irregulares.
- Distonía: Contracciones musculares involuntarias que provocan torsiones o posturas incorrectas.
- Enfermedad de Parkinson: Caracterizada por temblores, rigidez muscular, bradicinesia (lentitud) y pérdida de equilibrio.
- Temblor esencial: Agitación rítmica de partes del cuerpo, siendo más común en manos, cabeza y voz.
Las causas de estos trastornos son múltiples e incluyen factores genéticos, deficiencias vitamínicas, efectos secundarios de medicamentos (como la discinesia tardía), enfermedades metabólicas o lesiones neurológicas.
La marcha en el adulto mayor: fisiología y cambios
La capacidad de locomoción bipedal es un proceso complejo que requiere la integración de sistemas sensoriales (visual, vestibular y propioceptivo) y centros de procesamiento cerebral. El ciclo de la marcha se divide en fase de apoyo (60%) y fase de balanceo (40%).
La marcha senil
Con el envejecimiento, ocurren modificaciones en los mecanismos nerviosos y el aparato locomotor que definen la llamada marcha senil. Sus características incluyen:
- Proyección anterior de la cabeza y flexión del tronco, caderas y rodillas.
- Reducción del balanceo de las extremidades superiores.
- Disminución del largo del paso y aumento de la fase de doble apoyo para mayor estabilidad.

Diferenciación clínica: Parkinson frente a temblor esencial
Es fundamental distinguir entre diversas patologías neurológicas para un tratamiento eficaz. El diagnóstico suele basarse en un examen físico y neurológico exhaustivo junto con el historial clínico.
| Característica | Enfermedad de Parkinson | Temblor esencial |
|---|---|---|
| Tipo de temblor | En reposo | Durante el movimiento (cinético) |
| Movilidad | Bradicinesia (lentitud) y rigidez | Generalmente conservada |
| Frecuencia | Aumenta con la edad | Más común en la tercera edad |
Evaluación y manejo integral
La evaluación geriátrica debe ser interdisciplinaria. La anamnesis debe investigar la evolución del trastorno, el uso de fármacos (polifarmacia) y el impacto en las actividades de la vida diaria.
Pruebas de evaluación funcional
- Test de Romberg: Evalúa el equilibrio ante déficits sensoriales.
- Apoyo Monopodal: Predictor crítico de riesgo de caídas.
- Test "Get up and go": Evalúa la movilidad funcional y el tiempo de reacción.
- Test de la tarea doble: Identifica alteraciones corticales al realizar actividades cognitivas mientras se camina.
Aunque para la mayoría de los temblores no existe una cura definitiva, el tratamiento médico y la rehabilitación pueden controlar los síntomas. Esto incluye desde fármacos específicos hasta intervenciones quirúrgicas en casos severos y terapias de logopedia para paliar dificultades en el habla o la deglución derivadas de los trastornos del movimiento.