La nutrición es el proceso de consumir una dieta saludable y balanceada para que el cuerpo obtenga los nutrientes que necesita. Los nutrientes son sustancias en los alimentos que nuestros cuerpos necesitan para poder funcionar y crecer. Estos incluyen proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y el agua.
La buena nutrición es importante, sin importar la edad, ya que entrega energía y puede ayudar a controlar el peso. Sin embargo, a medida que se envejece, el cuerpo y la vida cotidiana cambian, y con ellos, las necesidades para mantener la salud. La dieta en las personas de edad avanzada debe ser algo distinta que durante la edad adulta. Por ejemplo, es posible que se necesiten menos calorías, pero de todas formas se requieren suficientes nutrientes. Algunos adultos mayores pueden necesitar más proteínas, considerándose que cada comida importante (almuerzo o cena) puede incluir entre 20 y 30 gramos de proteína para una ingesta adecuada.
Una alimentación sana y una actividad física adecuada son fundamentales. Estas pueden ayudar a prevenir la discapacidad, a controlar enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión y, en definitiva, a mejorar la calidad de vida a medida que se envejece. La nutrición es muy importante para la salud física y emocional en la etapa de adultez, por ello la dieta para los adultos mayores debe ser equilibrada, variada y gastronómicamente aceptable.
Principios Generales para una Alimentación Saludable en la Tercera Edad
Adaptar los hábitos alimenticios es clave para mantener un buen estado de salud. Aquí se presentan algunos consejos generales:
- Las dietas deben ser sencillas y de fácil elaboración.
- Mantener, en lo posible, los hábitos y gustos personales.
- Cuidar la presentación de la comida, ya que un ambiente agradable y armonioso a la hora de las comidas puede estimular el apetito.
- Fraccionar la dieta en varias comidas: Se recomienda realizar entre 4 y 5 comidas al día, en cantidades moderadas, con un desayuno diario y completo y una cena ligera. Se aconseja esperar al menos una hora después de comer antes de acostarse.
- Moderación en el consumo de café, alcohol y bebidas estimulantes. Si se toman bebidas alcohólicas, se recomienda disminuir su consumo a no más de una copa de vino tinto al día.

Hidratación: Un Pilar Fundamental
Tomar suficientes líquidos es esencial para no deshidratarse. Algunas personas pierden la capacidad de sentir sed a medida que envejecen. En esta etapa de la vida, con frecuencia se deja de sentir sed, por ello se recomienda, para mantener una buena hidratación, beber líquidos de forma regular aunque no se tenga sed, sobre todo en los meses de más calor. Acostumbrarse a beber líquidos entre comidas es una excelente práctica.
Alimentos de Fácil Masticación y Deglución
Los alimentos deben ser de fácil masticación y deglución. Si existen problemas para masticar, se puede optar por carne molida y verduras y frutas ralladas o cocidas. Comer lento y masticar bien es crucial.
Nutrientes Clave y Alimentos Recomendados
- Se debe dar importancia en la alimentación a la leche y los derivados lácteos.
- Cuidar la ingesta de sal y azúcar.
- Potenciar la ingesta de fibra y alimentos integrales: Aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra, como legumbres, frutas y verduras crudas, pan y cereales integrales.
- Consumir a diario cinco raciones de fruta y verdura: Por ejemplo, tomar un zumo natural en el desayuno, comer una pieza de fruta a media mañana, incluir ensaladas y verduras en el almuerzo y la cena, y en lugar de un dulce, merendar fruta, es una propuesta muy saludable. Siempre que se pueda, es bueno utilizar verduras y legumbres frescas, pero no hay problema por utilizar las congeladas.
- Preferir alimentos bajos en colesterol y grasas: Especialmente evitar los que contienen grasas saturadas y trans. Las grasas saturadas son de origen animal, mientras que las trans son grasas procesadas que se encuentran en margarina y grasa alimentaria. Al comprar carne, elija la que tiene menos grasa.
- Reemplazar las carnes rojas por legumbres, carne vegetal, huevos, jurel, atún o salmón en conserva.
La dieta ideal para Adultos mayores - Dra. Jenny Fernandez
Desafíos Nutricionales en la Vejez y Cómo Abordarlos
Algunos cambios que ocurren a medida que se envejece pueden hacer más difícil mantener una alimentación saludable. A veces, las enfermedades u otros problemas también pueden dificultar el acto de comer sano. El estado nutricional en las personas mayores es fundamental, sin embargo, en ocasiones, la alimentación puede verse afectada por diversos factores.
Factores que Afectan la Alimentación
El estado nutricional alterado constituye un factor de riesgo, que se asocia a numerosas enfermedades crónicas y deteriora el pronóstico en patologías agudas. Existen elementos relacionados con el envejecimiento que se asocian con malnutrición y, preferentemente, con desnutrición:
- Pérdida de sensibilidad: La sensación del gusto y del olfato puede disminuir, lo que reduce la posibilidad de diferenciar sabores y el disfrute de la comida.
- Salud bucodental: La boca, como cavidad compleja donde se inicia la nutrición, sufre múltiples modificaciones. Se produce la pérdida progresiva de piezas dentales, y en caso de que la persona acceda a una prótesis, esta no siempre se ajusta a la cavidad, provocando importantes molestias.
- Factores externos: El estado de ánimo, la ausencia de apoyo familiar o social, el nivel socioeconómico y los hábitos de vida pueden influir significativamente.
Estrategias y Apoyo
- Si se está cansado de comer solo, se puede intentar organizar algunas comidas caseras o cocinar con un amigo.
- Si se tienen problemas para tragar, se puede intentar beber muchos líquidos con la comida. Si esto no ayuda, es crucial consultar con un proveedor de atención médica.
- Si una enfermedad dificulta cocinar o alimentarse, es importante consultar a un profesional de la salud, ya que pueden ofrecer soluciones y apoyo especializado.
El Impacto Demográfico y la Necesidad de Cuidado Nutricional
El aumento de la esperanza de vida en la población es un resultado exitoso para la humanidad. Los avances de las Ciencias de la Salud, incluidos los de la nutrición humana, han permitido prolongar nuestra esperanza de vida considerablemente. Paralelamente, el concepto de calidad de vida ha adquirido protagonismo en la tercera edad, donde este grupo no se conforma con una larga existencia: también desea llegar a la vejez en el mejor estado físico y mental.
En el contexto de Chile, el crecimiento de este segmento de la población es una realidad. Las expectativas de vida alcanzaban a 60,6 años para el quinquenio 1965-1970 y a 75,2 años para el quinquenio 1995-2000, mostrando un incremento significativo.
Sin embargo, a pesar de los avances, la prevalencia de problemas nutricionales en este grupo es notable. Más de la mitad de las personas mayores de 60 años que se controlan en consultorios del sistema público de salud, tienen problemas de sobrepeso u obesidad. De acuerdo con el análisis de más de 337 mil personas incluidas en un catastro, un 62,9% corresponde a mujeres, de las cuales un 57,9% está catalogada con sobrepeso u obesidad. Mientras que los hombres representan el 37,1% del total, y de ellos, un 50% también tienen problemas con su peso. El análisis muestra que algunas regiones como la Metropolitana, junto con la Quinta y la Octava, presentan las mayores proporciones de adultos mayores con problemas en su estado nutricional. Esto subraya la urgencia de programas y materiales informativos, como los dípticos, para promover una nutrición adecuada.

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