Delirios y Alucinaciones en Personas Mayores: Guía para Cuidadores

Cuando los cuidadores tratan con personas mayores, ya sean profesionales o familiares, pueden surgir desafíos como alteraciones conductuales que dificulten la tarea. En etapas avanzadas de enfermedades como el Alzheimer, es posible encontrar los llamados "síntomas psicóticos": delirios y alucinaciones. Estas experiencias no solo afectan a quienes las experimentan, sino también a sus cuidadores y familiares, provocando ansiedad y desconcierto.

Entendiendo los Fenómenos Perceptivos en la Vejez

Es fundamental saber identificar estas falsas percepciones y conocer algunas ideas para manejar la situación. Para la persona que las padece, la experiencia es "muy real", aunque sean producto de la imaginación.

¿Qué son las Alucinaciones?

Una alucinación es una experiencia sensorial que se produce en ausencia de un estímulo físico que la provoque, es decir, la persona percibe algo que realmente no está o no existe. Son falsas percepciones que pueden estar causadas por diversos trastornos o enfermedades, como distintos tipos de demencia o patologías psiquiátricas. No se debe confundir con una percepción errónea o un falso reconocimiento, que son síntomas habituales del Alzheimer, pero con connotaciones distintas.

Esta experiencia puede desencadenar emociones o reacciones tanto positivas como negativas. Por ejemplo, una persona mayor podría:

  • Comentar, de forma divertida y feliz, lo bien que se lo están pasando los niños jugando en la plaza, cuando no hay ningún niño en ella al mirar por la ventana.
  • Responder tranquilamente como si estuviera manteniendo una conversación con alguien cuando nadie le está hablando.

El binomio Alzheimer y alucinaciones es un tema que no siempre recibe suficiente atención, quizás porque la vivencia de las alucinaciones no siempre es reconocida.

Esquema sobre la diferencia entre alucinación, ilusión y delirio

Diferenciación con Ilusiones

Es importante distinguir las alucinaciones de las ilusiones. Mientras que en una alucinación la percepción se da en ausencia de un objeto o estímulo, en una ilusión, la persona percibe de manera errónea un estímulo que existe. Es decir, el estímulo u objeto está presente, pero es percibido o interpretado de manera equivocada.

¿Qué son los Delirios?

Un delirio es una creencia firme relativa a la realidad que nos rodea, a pesar de las evidencias existentes de la falsedad de dicha creencia. Es un cambio grave de las capacidades mentales que provoca pensamientos confusos y una falta de consciencia del entorno. En el contexto del cuidado de los adultos mayores, el delirio es un problema serio que debe prevenirse, ya que es una condición de alteración rápida del estado mental que lleva a tener alucinaciones, confusión, desorientación y cambios de comportamiento.

Tipos de Alucinaciones y Delirios

Existen tantos tipos de alucinaciones como órganos sensoriales poseemos, y el delirio puede manifestarse de diversas formas.

Tipos de Alucinaciones

Las alucinaciones pueden variar significativamente en tipo y experiencia, reflejando diferentes causas subyacentes y afectando de diversas maneras a quienes las padecen:

  • Alucinación visual: Son las más frecuentes junto con las auditivas en la demencia. La persona percibirá personas, animales, escenas completas o destellos de luz que no están presentes. A menudo son muy detalladas y recurrentes.
  • Alucinación auditiva: Involucran oír voces que pueden hablar directamente a la persona o hablar entre sí, como si estuvieran presentes en la habitación. Pueden ser sonidos, música u otros ruidos que no tienen una fuente real.
  • Alucinación táctil: Relacionada con la percepción de sensaciones térmicas (frío o calor), la sensación de ser tocado o tener algo bajo la piel.
  • Alucinación olfativa: Implica percibir olores que no existen.
  • Alucinación gustativa: Involucra saborear algo inexistente.
  • Alucinaciones cinestésicas o somáticas: Los pacientes sienten que su cuerpo está en movimiento o que están realizando una actividad física cuando están quietos, o perciben sensaciones de movimiento interno o externo del cuerpo, o que el cuerpo está vacío. Son menos comunes pero pueden ocurrir en contextos de trastornos neurológicos avanzados.
  • Alucinaciones nocturnas: Percepciones visuales, auditivas, táctiles o incluso somáticas que ocurren por la noche durante las transiciones entre la vigilia y el sueño. Ejemplos pueden ser la sensación de amenaza inminente, de asfixia, de flotar, girar o caer, causando mucha ansiedad.
Infografía: Tipos de alucinaciones sensoriales

Tipos de Delirio (Síndrome Confusional Agudo - SCA)

El delirio, también conocido como Síndrome Confusional Agudo (SCA), se caracteriza por una alteración del nivel de conciencia y de la atención, así como de diversas funciones cognitivas (memoria, orientación, pensamiento, lenguaje o percepción). Los síntomas suelen comenzar después de unas horas o algunos días, aparecen y desaparecen a lo largo del día y tienden a empeorar durante la noche. Se pueden clasificar en:

  • Delirio hiperactivo: Es el tipo más fácil de reconocer. Se caracteriza por hiperactividad, agitación, agresividad, confusión, alucinaciones e ideación delirante. Las personas pueden estar inquietas y pasearse por la habitación, ansiosas, con cambios repentinos del estado de ánimo o ver cosas que no estén allí.
  • Delirio hipoactivo: Más frecuente en mayores, se caracteriza por hipoactividad, enlentecimiento psicomotor, bradipsiquia, lenguaje lento, inexpresividad facial, letargia, actitud apática, inhibición y dificultades para la ingesta. Tienden a ser perezosas, somnolientas o aturdidas. Se desarrolla en un 20-25% de los pacientes.
  • Delirio mixto: Supone el 35-50% de los síndromes confusionales y alterna la hiper e hipoactividad en el tiempo.

Además, dentro de los delirios, se pueden encontrar diferentes tipos de creencias como la manía persecutoria, que se activa cuando un anciano se siente observado, o delirios de perjuicio, envenenamiento o robo.

Causas y Factores de Riesgo

Las alucinaciones y el delirio en personas mayores se deben a una combinación de factores físicos, cognitivos y psicológicos. Con el envejecimiento, el cerebro experimenta cambios estructurales y funcionales que pueden predisponer a su aparición. Una de las razones más frecuentes es el declive cognitivo asociado con enfermedades neurodegenerativas.

Enfermedades Neurodegenerativas y Condiciones Psiquiátricas

  • Enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia (demencia con cuerpos de Lewy, enfermedad de Parkinson).
  • Condiciones psiquiátricas como la depresión y la esquizofrenia, que no son exclusivas de los jóvenes.

Factores Físicos y Ambientales

La causa del delirio generalmente puede identificarse con uno o más factores, que también influyen en las alucinaciones:

  • Medicación: El manejo de múltiples condiciones de salud a menudo requiere medicación, la cual puede tener efectos secundarios como alucinaciones y delirio. Ciertos medicamentos, solos o combinados, así como algunos adquiridos sin receta (como antihistaminas), pueden desencadenar estos síntomas.
  • Desequilibrio de electrolitos: Minerales como sodio, calcio, potasio y magnesio deben estar equilibrados. Episodios de vómito y diarrea pueden deshidratar a un adulto mayor, aumentando el riesgo de delirio.
  • Dolor fuera de control: Un dolor intenso o no manejado puede contribuir.
  • Infecciones: Especialmente de la piel, vías respiratorias e infecciones urinarias.
  • Disminución de movimiento y estímulos sensoriales: El aislamiento, estar en cama permanentemente o problemas de visión o audición pueden llevar al cerebro a "llenar los huecos", resultando en alucinaciones y delirio.
  • Retención de orina o impactación fecal.
  • Problemas cardíacos y pulmonares: Como infartos del corazón, arritmias, enfermedad pulmonar obstructiva crónica e insuficiencia cardíaca congestiva.
  • Falta de sueño.
  • Cirugía: Las intervenciones quirúrgicas tienen una alta incidencia de delirio (ej. en la fractura de cadera supera el 50%).
  • Entornos hospitalarios: Implican cambios de habitación, procedimientos invasivos, ruidos fuertes y poca iluminación, lo que aumenta el riesgo.

¿Qué es un delirio?¿Y una alucinación?

Delirio y Demencia: Una Relación Compleja

El delirio y la demencia pueden ser difíciles de diferenciar, y es posible que una persona tenga ambas condiciones. El delirio se produce con frecuencia en las personas con demencia; sin embargo, presentar episodios de delirio no siempre significa que una persona tenga demencia.

Algunas diferencias clave incluyen:

  • Aparición: La aparición del delirio se produce en poco tiempo, entre uno y dos días, mientras que la demencia implica un deterioro gradual de la memoria y otras habilidades del pensamiento.
  • Atención: La capacidad de mantener la concentración o la atención se ve afectada por el delirio, mientras que una persona en las primeras etapas de la demencia generalmente permanece alerta.
  • Cambios rápidos en los síntomas: Los síntomas del delirio pueden aparecer y desaparecer varias veces por día, a diferencia del curso más estable de la demencia.

Según la Sociedad Americana de Geriatría (AGS), el delirio es un predictor de cambios cognitivos y disminución de la esperanza de vida. Los adultos mayores son especialmente propensos: una tercera parte de las personas mayores de 70 años hospitalizadas o que ingresan a urgencias experimentan delirio.

Impacto y Manejo en Personas Mayores

El impacto emocional de las alucinaciones y delirios en personas mayores puede ser profundo. Pueden sentir miedo, ansiedad o incluso vergüenza al compartir sus experiencias por temor a no ser creídos o estigmatizados. Además, pueden influir significativamente en el comportamiento, provocando reacciones verbales o físicas que pueden ser desconcertantes para los cuidadores.

Impacto Emocional y Conductual

La persona que sufre delirios o alucinaciones puede tener en consecuencia otros síntomas, como trastornos del sueño, agresividad, o expresar miedo ante quienes les atienden, no reconociéndolos. La situación puede provocar ansiedad y nervios tanto en la persona mayor como en sus cuidadores.

Estrategias de Manejo para Cuidadores

El manejo efectivo implica una combinación de apoyo médico, estrategias de manejo del entorno y, a veces, intervención farmacológica. Si las alucinaciones generan ansiedad, irritabilidad o agitación, es importante actuar con calma y tratar de tranquilizar a la persona. Aquí algunas recomendaciones:

  • Consulta médica: Cuando los cuidadores detecten delirios o alucinaciones, será vital avisar a su médico o neurólogo. Es crucial consultar a un médico o especialista en salud mental para evaluar la situación, determinar posibles causas y obtener pautas e indicaciones específicas.
  • Calma y empatía: Mantenga la calma y responda de manera suave. No se asuste si la persona expresa ver familiares fallecidos. No discuta sobre la alucinación; la persona estará convencida de que es verdad y será inútil intentar convencerla de lo contrario.
  • Validación emocional: Aunque no debe confirmar la alucinación, es importante validar los sentimientos de la persona. Si la alucinación la inquieta mucho, intente desviar su atención hacia algo real. Trate de calmarle con gestos de cariño (nunca bruscos) y con un tono de voz suave sobre algo que sepa que le guste.
  • Reorientación a la realidad: Explíqueles bien las cosas, dígales la hora, déjele a la vista un calendario y un reloj, explíqueles dónde están, los planes para el día, quiénes son ellos y quiénes somos nosotros.
  • Ambiente seguro y calmado: Asegúrese de que el entorno sea seguro y que la persona no pueda hacerse daño. Reduzca los estímulos excesivos; un entorno calmado y seguro puede ayudar a reducir la frecuencia o mitigar el impacto. Preste atención al entorno y modifíquelo: minimice sonidos malinterpretados (electrodomésticos, ruidos de la calle), asegure una buena iluminación en la habitación durante el día (no bajar persianas para "que descansen"), evite espacios sombríos o reflejos.
  • Estimulación y actividad: Fomente la movilización (moverse, caminar) si está autorizado. Si debe reposar, potencie los cambios posturales. Promueva la buena calidad del sueño, los períodos de descanso y la actividad física.
  • Nutrición e hidratación: Asegure la ingesta de líquidos y comida según las indicaciones médicas, incidiendo en el riesgo de broncoaspiración (avisar al personal si tose al beber). Prevenga la deshidratación.
  • Interacción social: Fomente la interacción social: que los cuidadores den conversación, que hablen por teléfono o en persona con familiares y amigos, que coman con los cuidadores o familiares con los que convivan. La presencia de una cara y una voz familiar puede ser muy efectiva para mantener el control de la persona mayor si está agitada.
  • Revisión de medicamentos y dolor: A veces, las alucinaciones pueden ser efectos secundarios de medicamentos. Es crucial revisar la medicación con el médico. Si la persona mayor tiene dolor, este debe mantenerse a un nivel tolerable y controlarse con medicamentos y terapias alternativas.

Detección y Consulta Médica

Reconocer las visiones y alucinaciones en personas mayores es crucial para proporcionar el apoyo adecuado y gestionar eficazmente estos síntomas. La detección temprana puede ayudar a mitigar el impacto emocional y físico, y es esencial para el desarrollo de un plan de tratamiento apropiado.

Señales de alerta a observar:

  • Desorientación súbita: Las alucinaciones pueden causar confusión o desorientación repentina.
  • Escuchar sin fuentes de sonido: Preste atención si la persona se detiene para «escuchar» algo cuando no hay fuentes obvias de sonido (asegúrese también de que no tenga problemas auditivos reales).
  • Descripciones de experiencias inusuales: La persona mayor puede mencionar haber visto personas o animales que no están presentes, o haber escuchado voces de personas conocidas o desconocidas.

Si un familiar o alguien a su cuidado muestra síntomas de delirio, hable con su proveedor de atención médica. Su aporte sobre los síntomas, el pensamiento típico y las habilidades cotidianas será importante para obtener un diagnóstico. Si observa síntomas en una persona en el hospital o en el asilo, informe sus inquietudes al personal de enfermería o al proveedor de atención médica.

Prevención del Delirio

La mejor forma de prevenir el delirio es centrarse en los factores de riesgo que puedan desencadenar un episodio. Los entornos hospitalarios presentan un desafío especial debido a los cambios de habitación, procedimientos invasivos, ruidos y poca iluminación. Algunas medidas pueden ayudar a prevenir o reducir la gravedad del delirio:

  • Promover buenos hábitos de sueño.
  • Ayudar a que la persona esté tranquila y orientada.
  • Evitar problemas médicos u otras complicaciones.
  • Un enfoque multidisciplinario, coordinando el equipo sanitario con diferentes especialidades, puede ser muy efectivo.
  • Un ambiente tranquilo, seguro y acogedor que siga rutinas diarias predecibles, establezca horarios regulares, favorezca las relaciones sociales y las terapias no farmacológicas puede reducir la aparición e intensidad de las alucinaciones.

Recuperación y Complicaciones

El delirio puede durar desde unas horas hasta varias semanas o meses. La recuperación depende, en cierta medida, de la salud y el estado mental de la persona antes del comienzo de los síntomas. Las personas con demencia, por ejemplo, pueden presentar un deterioro general en la memoria y en las capacidades de reflexión luego de un episodio de delirio. En casos de otras enfermedades graves, de larga duración o terminales, es posible que no se recuperen las capacidades de reflexión o el funcionamiento que tenían antes del comienzo del delirio.

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